Simplemente estoy esperándote en algún sitio

Si no me encuentras enseguida no te desanimes, si no estoy en aquel sitio, búscame en otro, te espero en algún sitio estoy esperándote. W.W.


Decidí ese día que tenía que alejarme del sonido estresante de los autos, de las personas, de las peleas, pero sobre todo de tu recuerdo. Todos esos años donde creí que era amor real pero al final no paso de ser solo momentos de un lúcido tomar, como shots que se vierten en  felicidad a veces sexo y tomarlo de golpe, ahora me iría con mi aburrido sentir a otro lugar.

Eran alrededor de las cinco de la tarde cuando el autobús llego a la terminal, ahí me esperaba otro vehículo , el chofer se acercó me saludo y muy amablemente me abrió la puerta para que subiera, después de unos momentos , coloco su cinturón y comenzamos a avanzar, en el camino mi alma se separó de mi cuerpo, podía verme avanzar etérea entre los árboles que se levantaban a lo largo del camino, en  mis adentros un ave fénix resurgía con estruendo, mis heridas se iban cerrando mientras las lágrimas las sellaban, después de diez minutos pasamos junto a un lago, de pronto mi corazón se detuvo, supongo que es lo que conocen como flechazo, al otro lado del cristal estaba una mujer con una sonrisa impecable , que sorprendida me miro instintivamente, su cabello rizado, sus labios carmesí y un aura de paz: Yo simplemente gire rápidamente hacia el frente con los colores hasta las orejas, me sentía tan apenada que no sabía cómo voltear sin desvanecerme o hacer una mueca extraña, me reí para mis adentros me sigo comportando como una niña, aun no aprendo a sobrellevar esas situaciones, al girar ella no estaba más, me encogí de hombros pensando en que nuevamente dejo ir oportunidades de conocer tal vez una persona diferente que puede o no llegar a hacer algún aporte a mi vida.

Llegamos a la cabaña que tenía rentada para el resto de la semana, era un lugar húmedo y frio justo como lo había soñado cuando era niña, estar sola en un paraíso sin ruido, podía volver a la pintura, a la escritura, el arte volvería a sonreírme y mecerme entre sus brazos mientras mi corazón se calentaría con las notas que salieran de mi guitarra. Desempaque mi ropa y lo acomode en los cajones de un viejo armario, los muebles de aquel lugar tendrían mínimo cincuenta años pero estaban en perfectas condiciones, el piso de madera se ajustaba perfecto a mi gusto de andar descalza, sin embargo como en casa era demasiado espacio para mi sola, observaba por la ventana del segundo piso el paisaje a través de los árboles, hoy tenía que celebrar el esbat y tenía el lugar ideal para hacerlo, reuní caldero, velas, grimorio, varita, átame, incienso; Baje por las escaleras mientras me acomodaba en el patio trasero para recibir a la luna, mientras ritualizaba observe frente a mí un Lobo pero no me perturbo en lo absoluto estaba segura que no podía hacerme daño alguno, era hora de la danza de fuego así que simplemente continúe con lo que hacía, cuando termine me di cuenta que el lobo seguía ahí, se había echado frente a mí, sus orejas estaban bajas me miraba con ternura, podía sentir la extraña conexión entre ambos, entre a casa y le acerque un poco de agua en un cuenco,  la bebió mientras no dejaba de observarme, lo acaricie con cuidado y de pronto se puso de pie y salió corriendo, me susto un poco que algo malo hubiera sucedido pero agradecí a los Dioses por permitirme aquella señal de amor, así era como yo lo interpretaba.

Después de guardar todas mis herramientas, me serví algo de café y me senté en un sillón a leer, un poco de Hemingway para disfrutar la noche, ya eran cerca de las once cuando escuche un aullido lastimero y al mismo tiempo un disparo, me asome por la ventana desesperada y lo vi el lobo, caminaba con trabajo hasta mi jardín trasero, yo angustiada baje, el animal simplemente se desplomo en el suelo y yo con toda mi fuerza lo jale dentro de casa, tenía una bala le había atravesado por su pecho pero salió limpia del otro lado, yo simplemente no sabía qué hacer, llame al pueblo y conseguí a un doctor que en cuanto vio lo que le pedía frunció el entrecejo.
-Espere por favor, es un ser vivo necesita ayuda, por favor se lo imploro ayúdelo.
-Está bien, pero yo curo personas.
-Y esta persona se lo agradece .sonreí.
El sonrió de lado, mientras desinfectaba la herida, poco después lo cosió, yo estaba aterrada de que fuese a morir.
-Va estar bien, o eso es lo que creo deberá llevarlo con un veterinario pronto.
-Gracias por venir- dije mientras cerraba la puerta.
Me quede velando toda la noche al gran lobo que respiraba lento, sumido en una especie de trance, lo cubrí con mi chamarra porque no tenía más que un cobertor en aquella cabaña, a medida que pasaba la noche el sueño me venció, cuando desperté quede en shock, frente a mi había una mujer desnuda solo cubierta con mi chamarra, definitivamente era una broma de mal gusto, no era posible, con mi sobresalto ella se despertó, abriendo lentamente los ojos.

-¿Dónde estoy? –dijo mientras me veía confundida.
-Estas a salvo- me di cuenta era la misma mujer que había visto en el lago- no puede ser, tú, digo eres humana, ¿te llevaste al lobo?-dije casi desmayándome.
-Lo lamento, debe ser muy difícil de asimilar, mira yo soy ese animal.
-Eso no es posible, ¿un nagual?
-Es más complicado que eso-dijo- debo irme por favor no hables de esto.
-Espera-dije tomando su mano- esta desnuda, por favor espera te daré algo de ropa.
-No hace falta, no te preocupes.
-Insisto- dije ya sonrojada- por favor espera te traigo ropa.
-Esto fue mi culpa por venir a verte- dijo casi en un susurro.
-¿Cómo?
  -No me recuerdas ¿verdad?- dijo bajando la mirada.
-Te vi en el lago, ayer cuando venía para acá ¿cierto?- dije sonriendo avergonzada-
-No, ya nos habíamos visto antes, cuando viniste aquí por primera vez.
-En realidad no lo recuerdo bien, era pequeña, espera yo encontré un  lobo cerca de esta misma cabaña cuando tenía unos 3 años, pero mis padres se asustaron y él huyo.
-Siempre me has tomado como un macho –dijo riendo.
-¿Eras tú?-dije cayendo de espaldas confundida.
-¿Estas bien?-dijo mientras quedaba desnuda sobre mí.
Mi cara palideció, ahora una horda de tambores invadían hasta mis oídos, mi corazón estaba desesperado y mi cerebro no sabía qué diablos hacer.
-¿Qué eres?- dije.
-Soy el pecado de mis padres, una maldición que no puedo librar, cada noche un animal, cada día un ser humano, mi padre mato al protector de estos bosques ahora yo soy quien tiene que cuidar de él, pero ayer por salvar a un ciervo uno de ellos me ataco con su rifle, gracias a ti sigo con vida.
-Pero ¿hace cuánto que estas así?, porque bueno te ves como una mujer de veintitantos, y ¿entonces puedes morir?
-Solamente puedo morir por el pecado de mi padre, es decir si el hombre me dispara si puede matarme pero el tiempo no, me quedare con la edad de 25 años por siempre, a menos que se me libere pero eso no sucederá, ahora debo irme.
-No, espera quédate conmigo, estaré una semana aquí, además tu herida necesita limpiarse apropiadamente y lo vuelvo a decir necesitas ropa, tengo un vestido que puede quedarte espera.
Ella se vistió con algunas prendas que le brinde, mientras en mi cabeza pensaba acerca de lo que estaba ocurriendo a mí alrededor, pero me fui enamorando de ella en tan poco tiempo que incluso conseguí rentar un mes completo esa cabaña.

En los días que pasamos juntas , aprendí mucho del bosque, de su fauna, animales hermosos que se acercaban hasta sus manos, cientos de colibrís volando a nuestro alrededor, yo simplemente me sentía morir de felicidad, en las tardes tocaba un poco para ella después leíamos algún libro, tomábamos té o café, escuchábamos blues, y nos recostábamos en la cama simplemente a seguir platicando, en las noches dábamos un paseo cerca de la cabaña , nos tirábamos al césped para ver las constelaciones, jamás en mi vida había visto un cielo tan despejado, las estrella fugaces pasaban a cada momento , era ver el universo con los ojos de un espacio apagado en el tiempo, cierta noche la lluvia se hizo presente, corrimos como niñas, jugando en los charcos, le pedí que tomara primero un baño pero ella me jalo consigo, besos, caricias, sonrisas cómplices, terminamos en la cama, ella en mi pecho soñando ser libre y yo siendo libre en sus brazos.

Fueron varios días en los que ni siquiera queríamos salir de la habitación, poco después llego la noche que temía, mi condición empeoro y ella no sabía qué hacer.
-Hey, debes saber que tengo cáncer terminal, se expande en mi pecho y pronto dejare este mundo, pero he hecho un trato, desde esta mañana se declara este bosque como un área natural protegida, ahora serás libre, cuando llegue tu tiempo morirás como cualquier otro ser, ahora debo irme.
-¿Qué hare cada vez que te extrañe?-dijo llorando mientras tomaba mi mano.
-Llámame aullando, de una forma u otra sé que te responderé.
-Ni mitz tlazohtla
-Te amo.

Ahora por las noches se escucha un lobo aullándole a la luna, mientras una lechuza se posa cerca de él, siempre a la media noche, por el día se dice que va una mujer cantando, que lleva un secreto en los labios y un amor en la consciencia.



Comentarios

Más veces leído

Notas de un Clochard

Sentimientos encontrados...

Notas de un Clochard 2...

¿ya te dije que te amo?

Era la vigésima vez que soñaba con ella