Serendipia de un 8 de Abril




Amor mío, mi amor, amor hallado 
de pronto en la ostra de la muerte. 

Quiero comer contigo, estar, amar contigo, 

quiero tocarte, verte. 
J. Sabines.

Era un día de esos horribles donde nada más puede salir mal, y Pum! ¿por qué no me quedo callada?, en fin me llovió irónicamente sobre mojado, ahora mientras caminaba bajo la brisa helada  pequeñas gotas iban abrazandose al espacio mientras caían del cielo tempestuoso, era una sección de apartamentos y en el medio había un parque, con un par de juegos infantiles, solo estaba prendida una lámpara que estaba a un lado de un columpio, me llamo la atencion una chica que se mecía lentamente con la mirada perdida, a veces en el suelo y otras en el cielo, ¿se debatía en su infierno emocional? o simplemente estaba de nuevo proyectando mi sentir, como ya era costumbre en mi para variar, me acerque lentamente pero el sonido de mis pasos le puso en alerta.

-¿Que necesitas?-dijo en un tono que me helo la sangre.
-Lo siento debo parecer un malandro-dije riendo.
-Ah, eres mujer- dijo seguido de un par de palabras que no entendi.
-Si, lamento no parecerlo pero esta chaqueta holgada no me ayuda, además del gorro, las botas y válgame parezco un vago-dije mientras me examinaba.
-¿Necesitas algo?-dijo nuevamente 
-En realidad no pretendía molestar supongo quieres estar sola, pero ¿me puedo sentar en el columpio que está a tu lado?-dije
-Mmm, claro si eso quieres-dijo sin prestar atención.
Me sente ahi mientras me columpiaba lento, luego saqué un cigarro que tenía una semana guardando en mi cajetilla ahora vacía, lo encendí con dificultad y note que giro su rostro hacia el mio y mientras el humo escapaba de mi boca, me quede pasmada los ojos más hermosos que he visto en mi vida, y esas facciones, esa piel era un conjunto de todo lo que me gusta en el mundo, como mandada a hacer.
-Perfecta -murmure.
-¿Podrias darme un cigarrillo?-dijo con esa misma cara impasible.
-Amm, si, claro -dije mientras regresaba a la realidad- oh, lo siento el que he encendido era el ultimo, pero si no tienes problema puedes tomar el mío, aunque bueno, no creo que sea bueno para ti, no.
Tocó ligeramente mi mano mientras se lo llevaba a los labios, una forma peculiar de fumar me quede ahí observando con atención la forma en la que lo hacia, me miro mientras se sonrojaba y miraba en otra dirección.
-Gracias -dijo mientras intentaba regresarmelo.
-Si, no hay problema, ¿hace bastante frío no crees?- dije temblando.
-En mi hogar esto no es nada- dijo seguido de palabras que no pude entender.
-Espera aquí no tardaré- dije mientras me levantaba de un salto.
Me fui rapidamente hasta una cafeteria que se encontraba a un par de calles, en realidad no sabia que pedir, pero por el frio le lleve un cafe irlandes, cuando regrese la llovizna habia dado paso a una capa mas solida de agua, y la lampara solo dejaba ver los columpios vacios, senti una tristeza mientras me acercaba.
-Hey, estoy aqui-dijo haciendo una seña en medio de la oscuridad.
Habia una pequeña banca que estaba cubierta por una lamina, era logico que se refugiara cuando la lluvia intensifico.
-Debiste marcharte cuando aumento la lluvia -dije mientras le entregaba el cafe.
-¿Por que me has traido esto?-dijo mientras sonrojada lo tomaba.
-Creo que era una forma de que te quedaras más tiempo, y las personas interesantes como tu, se deben conocer mientras se bebe cafe.
-Me quede aqui , porque me lo pediste.
Era tan lógica que me hacía sonreír ante , mis propios comentarios, se termino el café mientras el tiempo cruel avanzaba a pasos largos, escuchaba las gotas impactarse sobre el suelo.
-Debo irme ahora -dije
Pero ella me tomo del brazo y me llevo hasta a ella, sus manos me sujetaron por el rostro mientras un beso se proyectaba contra mis labios, la textura suave que se deslizaba lentamente, no pude ni quise pararlo, pronto se incrementó la intensidad y ahí sin explicaciones se dieron las 4 a.m.

Poco despues, se separo de mi, mientras me regalaba una sonrisa tan honesta que me derritio.
-Se lo que planebas por favor no lo hagas,te vere mañana.

No se como se entero, pero era verdad planeaba ir a casa y colgarme esa misma noche pero en cambio estuve siendo atendida por sus brazos, era mucho mas alta que yo y eso me encantaba, aun que el sentirme como una niña pequeña me chocaba, entre sus abrazos me senti segura.


Al dia siguiente llegue casi corriendo, ahora tenía una sombrilla mientras seguía sentada en ese columpio y la lluvia alrededor completaba el ambiente, a partir de ese dia hablamos de tantas cosas que jamás le he contado a nadie, yo guardo con recelo cada palabra que me confesó, tenía la magia de sanarme desde adentro con simples palabras, abrazos y uno que otro beso, poco a poco nos acercamos más, hasta que cierto dia no le encontré, en su lugar había un libro de Anne Radcliffe y una pequeña carta.

Espero puedas perdonarme, razones ajenas a mi me obligan a irme, prometo que regresare a ti, algún día.

Llore como nunca en mi vida lo había hecho, ahora en su lugar había un vacío, oscuro que me hace odiarme, pero así como ella, yo le esperaría, fueron largos los meses, cada noche sin falta iba en medio de la oscuridad me sentaba en aquel columpio oxidado esperando que ella apareciera de nuevo, pero no lo hizo.


El dia 8 de Abril del año siguiente me quede ahi, sentada encendí un cigarro mientras daba tragos completos a una botella de Midleton, tenia los audifonos a todo volumen mientras se reproducía "Lock and key" de Rose Cousins, me quedé observando el cielo mientras la lluvia caía sobre mi rostro, hasta que una sombra se posó sobre mi, y unos labios fríos me llevaron al infierno del que nunca quiero salir.

H.

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