UN AMIGO QUE SE FUE



Ese día fue uno de los últimos que tuvimos juntos, recuerdo verte preocupado pero no quise hacer la pregunta incomoda, porque sabía que la respuesta iba a ser un simple “estoy bien, mensa”. Cada que estoy en casa de mi tía y alguien toca la puerta tengo la sensación de que vas a entrar con tus gafas de sol, tu mochila y la sonrisa que ya no volveré a ver de nuevo.

Yo iba al trabajo ese día, como siempre he estado muy ocupada diez a veces once horas sin parar, tú y los más cercanos sabían por quién me desvivía, llegue a casa a eso de las siete, tome una cerveza y mire una película, de pronto un sentimiento de angustia me invadió, mas no supe si era otro ataque de ansiedad, lo ignore. A la mañana siguiente me avisan que tu simplemente no vas a regresar que unas balas se cruzaron en tu camino, me quede fría, no lo creía debía ser mentira, pero mientras más horas pasaban nadie llamaba diciendo que había sido un error que tú estabas bien.

Caí y llore hasta el cansancio, no me dejaban volver a casa y yo solo me encerré en mi almacén hasta que la ira apareció, se me hizo un nudo en la garganta, apreté los puños y arremetí contra esa tarima de madera hasta romperla, hasta sangrar mis manos, pero el dolor no se iba, venia en olas tu cara, tu risa, tus frases, tus rabietas, todo lo que habíamos pasado. Yo no quería verte ahí inerte, pero no podía creer que fueras tú, y paso me despedace mientras las lágrimas salían de nuevo, mi corazón se rompió mientras veía a la familia siendo consumida por la pena, te amábamos, nunca tuve tiempo de agradecerte por ser parte de mi vida, eras mi familia en todo sentido, toda una infancia llena de experiencias, peleas, aventuras, pero sobre todo risas.

Debí ser yo, a mí nadie me extrañaría, no como a ti, la depresión es parte de mi y tu tenías una familia lo que tal vez yo nunca logre tener, siempre vas a tener 25 años, nunca voy a verte envejecer ni renegar de la nada, con ese carácter tan impaciente que tenías, impulsivo pero tan cálido, tan humano, tu amor por los animales, los días fueron muy buenos a pesar del infierno en casa cuando me quedaba a dormir contigo mi día era perfecto, los trabajos que tuvimos juntos, aquella navidad, nuestra última visita juntos a Chapala, hermano lo siento, en serio me he esforzado pero te perdí a ti y perdí todo, en estos momentos estoy sola, intentando seguir pero simplemente no puedo hacerlo, sé que ya no tengo a quien llamar por teléfono, ese quien nunca dijo nada acerca de mis confesiones y se dedicó a escuchar simplemente mientras me desmoronaba, me dueles, me destrozo dejarte en ese lugar frio, mientras la lluvia caía en una tumba mis lágrimas despidieron a mi amigo.

Pronto nos volveremos a ver.
En memoria de A.J.A.



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