Confesiones, Depresiones


Me levanto nuevamente, me miro en el espejo y hago una mueca de desagrado, observo los kilos de más que se alojan en mi estómago, los cachetes, me recrimino en el espejo porque no tiene una cara más benevolente que mostrar. ¿Deprimida? Siempre pero eso a nadie importa “Quiere llamar la atención pensaran”, pero no la cosa es que cada día es una lucha infernal el sacar fuerzas de mi corazón vacío, motivar a mi cerebro a que envié todos esos impulsos eléctricos a mi sistema nervioso central, una pastilla tras otra, felicidad momentánea, trabajo y más trabajo hasta que me siento agotada así poder dormir.
Me has dejado hace unos meses, ¡con el autoestima hecha mierda! Mientras este año se encarga de joderme con todas sus fuerzas, felicidades acabas la carrera que ha corrido por mi bolsillo pero juro que nunca me peso ayudar, a veces exigías cosas que no era capaz de comprarte, lo siento haber quedado huérfana a los 16 años no fue sencillo, recordé el primer maldito cumpleaños con todo lo que dolía, ¡felices 17! Ahora no tienes ni donde caerte muerta, batalla tras batalla (De esas de las que nadie se enteró). Vaya eres muy agresiva, si, lo soy, pero no lo era antes, la vida me forjo a golpes duros con pena y con hambre mientras el mundo me decía déjame comerte, depresión en medio de la desesperación intensa.
Luego viene ella, esa señora que se dedicó a marcarme a lo largo de mi vida y hace 11 años que no veo, me dicen que ella es mi madre pero la verdad no sé cómo llamarle, me dejo días en la calle mientras ella salía de viaje, compro autos, ropa y colegios para el hermano que ahora le encanta drogarse, la niña rara como me llamabas, aquella que prefiere quedarse en casa leyendo libros que salir a fiestas, aún tengo marcas en mi espalda que se corren por uno u otro sentimiento mezclado de trauma.
Febrero llega para arrebatarme a mi menso favorito, creciendo juntos, trabajando juntos, escuchábamos la radio siempre a la misma hora, los días viernes, dejábamos la luz encendida porque después del programa de fantasmas él no podía dormir sentía miedo, yo amo caminar en la oscuridad mis monstruos se ocultaban en mi hogar no bajo mi cama, la oscuridad me protegía. Si supongo que en la luz de efímera agonía había noches de calma, cuando papá llegaba y me abrazaba, pero no hablemos de olvidos que el está en ese lugar escondido.
Ahora regresas contando lo que nadie te pidió, en serio dame un respiro necesito calmar el corazón, me bebo a Sabines, te reclamo con Neruda, me aconseja Borges y yo solo meto a un poema X  para que se desborde el dolor “comprendo que en tus ojos no me he de ver jamás y te amo y en mis locos y ardientes desvaríos, bendigo tus desdenes, adoro tus desvíos y en vez de amarte menos te quiero mucho más”, risas, aplausos, burlas, comentarios. Vamos viajemos a ese lugar donde me juraste amor eterno, así esos son lugares, desde la boca que besabas hasta la planta de mi pie, desde los felices años de Aniversario hasta los te odio mujer, porque no fui suficiente para mantener tu ego en flote, porque necesito ahogarte en copas de Martel, tal vez uno que otro shot de vodka sabes que eso me hace sentir bien, recorre los brazos de mi Brandy, para perderme en el escoses, te leeré las citas que escribía ese maldito Marques, para que sepas lo que has perdido no me volverás a ver, se acabaron los sonetos, se acabaron las promesas ese día frio donde me dejaste caer, como un perro te rogaba, te seguía por esas calles implorando tu perdón pero olvide que antes estaba eso que llamaban amor, amor propio lo olvidaba, confundí todo en un momento, mientras mi mente viajaba a las paginas olvidadas de un febrero 22 donde después de dejarme en la calle recordé con emoción veintisiete palabras, ninguna hablaba de amor, estuve al pie del cañón y me reclamaste entonces por no tomar tu mano pero estaba ocupada cargando tus heridas de cajón, te llevaba en mi espalda, te daba mi sangre a beber, largas jornadas que ahora el clonazepan intenta desaparecer, corajes, desvelos dolor y de tu amor nada queda, salvo está herida abierta que no me dejas cerrar, cada que intento tejerla vienes con esa vieja navaja que llamas lengua, “Quien va a quererte, tenía razón tu mamá tu corazón es de piedra y nadie jamás lo ha de ganar” pero tan tonta que eres que lo tenías en tus manos, lo tiraste a los perros, lo ruñeron los marranos, esos que decías que eran tus amigos los de los consejos sabios, los que dejabas que me pusieran sobrenombres, mira que tanto te he escrito en serio lo necesitaba pero ya en serio yo espero que logres lo que esperabas, cuando mires a tu lado tengas a una mujer sabia pero sabiendo muy bien tus gustos tal vez la pobre tenga rabia, bromeo tu sabes como he sido, una adorable sarcástica que con humor ha mantenido discusiones con quienes no hablan, lo dejo he terminado de sacar lo que callaba, lo siento y mucho gusto me tengo que ir con el alba, bromeas con el suicidio y yo que me lo llevo a la cama, me seduce, me toca, me besa pero siempre me resisto con la ayuda de mi almohada y es que quiero contarte que he conocido una dama que es mucho más brillante de lo que pedía desesperada, tiene fuego en la mirada, me toca sin decir nada y a veces la muy calmada arranca sonrisas  con simples palabras, de lo que yo no hablaba, me mira como la magia de una era dorada, escritos que siguen vivos con cada sonrisa que brinda, aun con sus ojos tristes me devuelve la llamada, bendita y exacerbada cada que la muerte graciosa me abraza a la media noche ella solamente me dice “Señora Bruja ya no se enoje” Y con eso me calma el alma.




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