¿Vienes del Futuro?
Tan extraña es la vida que muchas veces no nos damos cuenta de que es un ciclo, y no me refiero a eso de nacer, crecer, desarrollarse y morir, sino a que repetimos los mismos errores una y otra vez, lo peor del caso es que muchas veces tropezamos con la misma piedra.
Lo recuerdo como si fuera ayer, era un sábado y estaba en el tianguis cultural del Chopo, ahí por Buenavista, había ido porque iban a tocar “Las Pastillas del Abuelo”, esa banda de rock argentino que casi nadie conocía o conoce, tocaron gratis unos temitas y después comentaron que iban a estar en un lugar cerca del centro de la ciudad, ahí fue cuando por primera vez la vi a ella, sí, a Carmina, era una mina de aproximadamente 1.60 m, complexión delgada, tez morena clara, boca pequeña, nariz afilada y una mirada que enamoraba a cualquier pendejo, pero tenía algo, me doblaba la edad.
No sé en qué momento me acerqué a ella; su mirada me había embrujado, le compartí de mi vaso y ella solo le dio un trago pequeño y dijo “Si te dijera que me molesta que tomes, ¿me creerías?”, entonces hice algo que siempre me funcionaba, le respondí “Claro que te creería, si pones esa cara cuando te enojas, tomaría solo para ver lo chula que te ves cuando te enojas”, ella solo soltó una sonrisa apenada, me abrazó, y yo sentí algo en ese abrazo, sentí como un lugar seguro, un lugar de donde no quería irme, sentí que el tiempo no pasaba, pero también sentí la necesidad de decirle algo, y solo dije lo primero que se me vino a la mente “¿Vienes del futuro?”.
La segunda vez que la vi fue mucho tiempo después, era la final América vs Cruz Azul, bueno, una hora antes, en el concierto de Ismael Serrano en Plaza Condesa. En esa ocasión ella estaba en la silla a un costado de mí, iba con quien era su novio y una amiga, tocó compartir espacio, ya que estábamos en el VIP y el lugar era para cuatro personas, puedo decir que cuando la vi me enamoré de ella, pero sentía que la había visto antes y durante el recital me preguntaba de dónde la conocía, pero no lograba ubicarla hasta que escuché cuando habló, volteé a verla y ella me regaló una sonrisa.
En ese momento mi impulsividad me ganó y le dije “¿No eres la misma persona que vi en el Chopo hace unos años, cuando tocaron Las Pastillas del Abuelo?”, ella me vio con una cara de incredulidad y yo seguí “Sí, la que me dijo que si le creería que le molestara que yo tomara”, ella seguía viéndome con incredulidad, y fue cuando volví a decir “Una disculpa, te confundí, pero es que te pareces tanto… aunque esa vez eras algo mayor y ahora incluso pareces un par de años menor que yo”. En eso su amiga se metió en la conversación y dijo “Carmina, ¿por qué no me presentas a tu amigo?” y entonces Carmina, un poco nerviosa, dijo “Paola, te presento a…” ahí yo intervine “Julio, vamos en la misma uni”, Paola me dio un beso en la mejilla y después me presentó al novio de Carmina, platicamos unas cuantas palabras y luego cada quien siguió en su rollo, yo saqué mi Parker y en una servilleta apunté mi número de celular y un texto que decía “Vas a pensar que estoy loco, pero yo te conocí siendo más grande y me decías que te molestaba que yo tomara”, hice unos dobleces a la servilleta y me despedí de ellos, cuando me despedí de ella, le di un abrazo y le metí la servilleta en la bolsa izquierda de su abrigo.
Bueno, toda esta remembranza era para que conocieran un poco el contexto de lo que quería platicarles, con Carmina empezamos a mensajearnos y terminamos jugando a lo prohibido durante 12 años. Hace unos días fue la última vez que nos vimos y juramos no volvernos a ver, después de tener un round bajo las sábanas maravilloso, ella me dijo que desde el inicio de mi charla la había enamorado, quizás había sido mi seguridad o mi locura cuando le dije que la había conocido siendo más grande, pero que le había llamado la atención, a pesar de que no era su tipo.
Fue cuando me puse sincero y le comenté lo sucedido, le dije que era como estaba ahora físicamente, o al menos así la recordaba, obviamente no le dije que ese día lo que traía en mi vaso era una “agua mágica” y que, aparte, le había puesto un poco de licor de caña, entonces ella me regaló un beso y solamente me dijo “Quizás era mi yo del futuro que no quería que nos encontráramos, que no quería que nos enamoráramos el uno del otro… quizás no quería que perdiéramos el tiempo ya que sabría como iba acabar esta historia…”.

Comentarios
Publicar un comentario
Recuerda que todo es en singular...