Ya ves... otra vez llegaste tarde
Esta vez no quise hacer nada más, ni destapar una cerveza, ni abrir una botella de whisky, ni huir, solo me senté en silencio, encendí un cigarrillo y volvieron sus ultimas palabras “Ya no, nunca funcionó, gracias por todo” . El cigarro se consumió entre mis dedos igual que mi esperanza, reaccioné cuando la brasa me quemó los dedos y comprendí que ella ya estaba en otra sintonía, me serví un vaso con agua y me lo bebí como un condenado a muerte, me serví otro, me lavé los dientes y me fui a acostar. Reconozco que no pude dormir de inmediato, pero no quise encender la televisión ni el celular, hasta que me quede dormido. Al despertar a las cuatro de la mañana, pensé que había sido una pesadilla, pero al revisar mi teléfono solo vi una alerta de batería baja, lo puse a cargar y comencé mi rutina, estiramientos, preparar mi comida en un termo y darme un baño, hacía todo en automático, estaba por sacar mi auto cuando un compañero me llamó para avisarme que pasaría por mí, acomodé mis...