jueves, 30 de julio de 2020

Todavía la sigo queriendo

“…Miran al cielo y piden un deseo,

Contigo la noche más bella,

Amores imposibles…”

 

    Me gusta salir a caminar por las tardes, ver ese paisaje tan hermoso, me gusta ir en esta época del año, justo cuando todo vuelve a verse verde, en las demás estaciones se ve todo seco y feo, en verdad no es nada bonito pero aun así no pierdo la costumbre, puntualmente a las 8:00 pm camino por todo ese borde, incluso algunos días he platicado con los árboles, las ardillas, los perros, los gatos, las aves, no me lo van a creer pero con los árboles que platico siempre terminan echando más flor que con los que no.

 

De vez en cuando me gusta platicar con la gente, pero casi no lo hago, siempre me terminan haciendo recordar a Daniela, aquella chica de ojos expresivos, nariz de pellizco, labios hermosos y lo mejor de todo un corazón maravilloso. Daniela y yo fuimos novios por 3 años, incluso estábamos pensando en la boda, más bien estábamos por casarnos, por eso veníamos a correr aquí diario a la misma hora, cuando el reloj daba las 7:45 pm nosotros ya estábamos caminando, el primer día nos paramos justo en este lugar para tomarnos una foto y de ahí se me quedo costumbre siempre pararme, tanto de ida como de vuelta, no tomaba fotos si no tenía una pequeña charla conmigo, es reconfortante, ahora lo hago solo para pedir por aquellos que hacen tanto mal a la gente.

 

Hace unos días vino una fuereña, dijo llamarse Mary, venia del centro del país, me pidió que le tomará una foto justo en ese lugar, mis ojos se llenaron de lágrimas, ella era perfecta, bien parecida a Daniela, tenía los mismos ojos y quizás el mismo corazón, dijo que venía unos días de vacaciones y se había aburrido, ella es de la ciudad y como todos los de la ciudad en dos días quieren conocer todo, no se detienen a respirar, a vivir cada momento, fue en el tercer día cuando no pude ocultarle mi pregunta, así que le pregunte sobre su familia, y ella un poco dudativa empezó por sus abuelos que no son de aquí, pero yo apresuré a que me hablará de sus abuelos que si eran de aquí, después de dos minutos ella quería ocultar su llanto, lo noté porque esos hermosos ojos se convirtieron en un mar de lágrimas, ella no podía dejar de llorar, al parecer su abuelo materno había fallecido recién unos días antes de que la encontrará, empecé dándole confort con las palabras, hablándole que era un ciclo, que lo único que tenemos seguro es la muerte, que incluso nuestra muerte es un gran paso para seguir en otras vidas, ella sacó un cigarrillo y se puso a fumarlo, después de su mochila sacó dos cervezas, me invito una, yo tenía ya mucho tiempo sin beber pero vaya quizás este momento lo ameritaba, nos veíamos en silencio, ella no preguntaba nada, yo no decía nada, solo veía su rostro.

 

Pasaron dos latas de cerveza cuando me dijo “mi mamá me prohíbe que venga acá, ayer me regaño, por eso hoy pase por unas cervezas para decirle que estaba con unos amigos”, me le quedé viendo y le dije “déjame adivinar, ¿tú mamá es Daniela, la hija del carnicero?”, ella se me quedo viendo como si quisiera ver algo tras mis ojos, esbozó una sonrisa muy linda por cierto, después me dijo “¿cómo lo supiste?”¸ con mis aires de conocedor dije “vaya es obvio, era una copia exacta a tu madre, desde que te vi el primer día lo supe pero no quise entrometerme, quizás nunca mas volverías”, de pronto ella me dijo “¿por qué piensas que yo no volvería? ¿Sabes algo de mi mamá?”, ya no podía mentirle, había abierto mi bocota y ahora tenía que apechugar y le conté la historia de su madre y yo, ella se echó a correr, yo no hice el intento por alcanzarla, visiblemente se veía que iba llorando, incluso dejo su mochila, misma que guardé.

 

Al siguiente día llegué al mismo lugar, a la misma hora, Mary llegó con retraso de quince minutos, me encontró sentado viendo al horizonte, me tomo del hombro y me pidió que me parará, después de hacerlo ella me abrazo, sentí como mi cuerpo encontró un confort maravilloso, sentí como si el alma se me desprendiera del cuerpo, sentí que todo se arreglaba. Después del abrazo me dijo “discúlpame, ayer mientras me platicabas la historia recordé las últimas palabras que me dijo mi abuelo, me contó de ti y del noviazgo que tenías con mi madre, al parecer eras un don nadie, mi abuelo nunca te quiso, solo te pido que lo perdones”, su disculpa era sincera, al menos así lo sentí, le tome de la barbilla y le dije “¿sabes cuánto tiempo esperé para conocerte? Cuando tu madre me dijo que quizás estaba embarazada créeme que fui el hombre más feliz del mundo, incluso estábamos planeando la boda, tu madre dijo que era buena idea que viniéramos a correr diario, así bajábamos de peso para la boda, ella no lo necesitaba, quizás yo sí, un día tu abuelo dijo que quería hablar conmigo, ese día tu madre no vino conmigo, tu abuelo me pregunto por el lugar preferido de tu madre, yo le dije que era aquí, justo aquí nos poníamos a ver los cerros, tu abuelo puso la vista también al frente, quizás por eso yo hice mucha confianza y de pronto sentí como me empujaba, solo sentí como iba cayendo hasta que caí hasta el rio, después ya no supe nada”, Mary con los ojos llenos de lágrimas me volvió a abrazar, al parecer no quería soltarme y en mi oído dijo “Mi abuelo te mató por mi culpa, mi mamá estaba embarazada de mí y mi abuelo lo supo antes que tú, ese día mi mamá pensaba decírtelo pero mi abuelo se adelantó, mandó a mi madre con mi abuela a la ciudad a conseguir no sé qué cosa, dicen que fue la última vez que te vieron, que ibas con él, después mi abuelo decía que tú te habías ido para Estados Unidos y que allá habías tenido una vida, mi madre le creyó, me tuvo pero siguió viviendo en la ciudad, solo te conocía por una foto que mi madre guardaba celosamente, la tenía en medio de la biblia, en ella aparecen tú y ella, la foto la tomaron aquí, en este lugar…” en ese momento la interrumpí, aunque claramente me había quedado ya sin palabras, solo atine a decirle “qué bueno que te pareces a tu madre, me dio mucho gusto conocerte pero debo de seguir mi camino para poder trascender,  por cierto, dile a tu madre que todavía la sigo queriendo…”


jueves, 23 de julio de 2020

¿Por qué no me dejas de soñar?

Te soñé, sabes, después de este sueño viniste a mi memoria nuevamente, ¿Recuerdas que cuando soñaba contigo te mandaba un mensaje explicando el sueño?, regularmente eran sueños húmedos y si no, eran sueños donde me regañabas, ahora fue algo similar la pregunta que me hiciste fue "¿Por qué no me dejas de soñar?", estábamos acostados en mi cama, como de perfil, mi brazo derecho estaba bajo tu cuello, tu cabeza estaba ligeramente recargada sobre mi pecho, con mi mano derecha te acariciaba un poco y con la izquierda te hacía piojito en tu cabeza, de pronto te volteaste para quedar de frente y me besaste, una, dos, tres, cuatro, cinco veces, después volvías a hacerlo, me seguías besando, yo te besaba y acariciaba, fue cuando supe que todo era un jodido sueño, recuerdo porque en medio de uno de los besos me dijiste "¿qué pasa?" y yo te explicaba que esto no era más que un sueño, me veías a los ojos sonreías de una forma ligera, de esa forma qué me encanta verte sonreír, te tomé de la cabeza y volví a besarte, me regalabas muchos besos más, ahora estábamos ya acostados viendo al techo, te cambiabas de lado y te recostabas por el lado de mi corazón y decías " shhh ¿escuchas? Es tu corazón", yo solo atinaba a sonreír y te decía "no lo escucho pero si lo siento", me dabas un beso muy rico y después volvías a recostarte en mi pecho, te quedabas unos instantes así, pareciera que mis latidos del corazón fueran un arrullo para ti pero sin voltear a verme me decías "tu qué dices saberlo todo ¿qué serán los sueños? ¿Una vida alterna? ¿Unas ganas irracionales de algo? ¿Un descanso? O ¿qué serán?" me quedaba quieto solo escuchando, te acariciaba un poco la cabeza como para ganar tiempo y con ello poder generar una respuesta creíble pero de un momento a otro te traje hacía mi diciendo "no se la respuesta para los demás pero para mi quizás es una vida alterna, en esa vida donde casi todo es perfección, también hay pesadillas pero al verte en mis sueños para mi es como una vida que me hubiera gustado tener", levantabas un poco la cabeza, podía ver la silueta de tu cara sobre la luz de la farola que daba de la calle, recordaba aquella foto que te tomé, esa foto de perfil justo a contraluz, me dabas un piquito y te volvías a poner en mi pecho mientras decías " entonces ¿Por qué no me dejas de soñar?"...


miércoles, 15 de julio de 2020

Creo que te reviví

Que suerte tuviste, te volviste a enamorar del amor de tu vida en plena pandemia.

Quizás la vida se trate de eso, de no quedarte con lo que es para ti, si, hablo de no quedarte con eso que el destino te puso enfrente, algo que estaba destinado para ti, quizás la vida se trate de ir por algo que no te esperarías qué pudieras conseguir y solamente recordar aquel amor de tu vida. 

Es complicado pero quizás es parte de ello, eso de verte sonreír, verte tan plena, olvidando los problemas al menos por un momento, aunque me hubiera gustado que fuera yo el causante de esa sonrisa, el causante de que olvidarás los problemas, que con un beso te hiciera olvidar qué tuviste un mal día en el trabajo, el causante de hacerte cosquillas para que iniciará una pequeña pelea qué terminará en besos y abrazos y si tuviera suerte un buen round en la cama, pero yo lo hubiera hecho por el simple hecho de hacerte olvidar los problemas por unos minutos.

Si, lo sabes, te recordé justo en este viaje de bus, no entiendo quizás te soñé, quizás te reviví, te había estado ocultando bajo tantas historias qué no me permitía darme el tiempo de extrañarte.

En el bus tuve una charla breve con una chica, (si lo estas leyendo ya se que dirías que siempre tiene que haber una chica en mis historias), no dieron lunch en el bus y yo traía dulces como es costumbre, le Ofrecí la bolsa y tomo un milky way y de pronto se puso a platicar como si le hubiese preguntado, hablaba del amor de su vida, me contó esa historia qué aunque no la pedí ella lo hizo, se habían conocido en una feria del aguacate pero ella tuvo que regresar a Morelia, el tipo la siguió y huyeron. No la pasaron tan bien como ella esperaba pero al menos se convirtió en el amor de su vida, dijo que no era su primer novio pero si el primero con el que huyó, el primero con el que hizo planes a futuro aunque no los realizarán, si vieran la sonrisa con la que ella describía todo, fue lo que quizás me hizo recordarte.


Ella bajo dos horas después, en el siguiente trasbordo, también le platiqué de ti, la primera vez que le digo a alguien como sucedieron las cosas, que huí, que agarré el primer pretexto qué me vino a la mano para emprender mi huida, que hablaba de los años bisiestos como si tuvieran una mística diferente, que esperaba que los planetas se alinearan para pedirte que no te vayas, sabes quizás ella me juzgó, quizás pensó que era un patanazo, quizás pensó que era de lo peor, pero me dijo una frase antes de bajar "recuerda, los amores la vida son para eso, para recordarlos con una sonrisa, quizás nunca volvamos a ver a esas personas, quizás si, pero son un buen pretexto para platicar con una persona desconocida sobre los amores de la vida".

martes, 7 de julio de 2020

Anagrama (4to Aniversario)

“…Si pudiera olvidarme

Por siempre de mí mismo,

Habrías de encontrarme

Allí en tu dulce abismo…”

 

Llegué de trabajar, estaba muy cansado y no tenía ganas de hacer prácticamente nada, me di una ducha mientras escuchaba “historia” de Comisario Pantera, al salir encendí el ventilador y me tiré a la cama a leer, “Historia del Tiempo” de Stephen Hawking, llegando al capítulo dos “Espacio y tiempo” me distraje al escuchar sonar muchas veces mi celular, no quería dejar de leer pero me sorprendía que sonará tantas veces, lo que hice fue dejarlo que siguiera sonando, no revise ni de quien eran ni nada, en mi mente solo pensé “si es algo urgente, me deben de marcar”¸ pasaron quizás unos 10 minutos cuando mi celular empieza a vibrar, en el celular de pantalla solo decía “desconocido”, no venía un numero o algo así, solo esa leyenda, contesté de muy mala gana:

Yo: ¿Bueno?

Desconocido: ¿Por qué no has hecho nada?

Yo: -había reconocido la voz- ¿A qué te refieres?

Desconocido: De los mensajes, es un anagrama, deja lo que estás haciendo en este momento, busca una pared larga, vas a necesitar mucho espacio, pero debes de hacerlo rápido, no hay mucho tiempo –mientras colgaba la llamada-.

 

La verdad no tenía ganas de hacer las cosas pero esa voz me hizo recordar mucho y le hice caso, tome un bote de pintura negra, una escalera, una brocha y me fui a la casa abandonada que esta casi en la esquina de mi casa, ahí la pared es como de unos 3 metros de alto por unos 8 metros de largo, empezaba a leer los mensajes y a descifrar los anagramas, luego luego los iba apuntando en la pared, para no hacer el relato lo más importante era “…Se acerca el fin del mundo, debes de encontrar una Tablet para empezar a regresar el tiempo y evitar que todo se acabe, no puedo decirte mucho ya que todo va a ser por medio de pistas para que no intercepten los mensajes, pon a cargar tu batería externa y tu celular, en cuanto todo este al 100, te vas a dirigir a la plaza de armas de donde estas, de ahí vas a tomar rumbo a un cerro que esta al poniente, son muchos cerros pero vas a irte aquel cerro donde el bandolero famoso ocultaba los tesoros, debes de entrar a la guarida y ahí estará la siguiente pista.” No entiendo la razón pero puse a cargar mi celular y la batería externa, después me recostaba en el sillón.

 

Me desperté porque mi teléfono no dejaba de sonar, era la misma voz de mujer en la cual me regañaba por todavía seguir en casa, yo quise ocultar mi fala de atención diciendo que en la mañana lo haría, por el momento necesitaba descansar, pero el actuar del otro lado de la línea fue muy intensa y cerraba con un “es de inmediato”, de muy mala gana me paré y me dirigí a la plaza de armas, después al poniente, no fue difícil encontrar el cerro, lo que fue difícil fue encontrar la guarida, pero después de varios minutos rodeando encontré una entrada, me metí era arrastrándome boca arriba, ahí encontré unas pinturas pero no le entendía nada, me salía y volvía a entrar, así como 3 veces intentando descifrar el mensaje, hasta que de nueva cuenta del número desconocido me llegaba un mensaje que decía “son pinturas rupestres no pierdas tiempo, no tienen nada que ver con el tema, por cierto, todo lo que veas no debe de darte miedo, si la gente te empieza a decir algo, no hagas caso y sigue tu camino, una regla, no debes de voltear para atrás en cuanto salgas de la guarida”, le hice caso y entré empecé a seguir el camino por el cual podía pasar hasta que llegué a un espacio amplio, me ayude con la lámpara de mi celular y vi una caja, la abrí con un poco de miedo, era un equipo de aire respirable, había una nota que decía “Tu sabes utilizarlo”, lo revisé y me lo puse, el tanque era de 15 minutos y funcionaba bien, entonces entré a otra parte de la cueva, ahí había montones de algo, me acerque con el celular y eran montones de monedas de oro, piedras preciosas, tipo como en las caricaturas, me quedé boquiabierto hasta que recordé que tenía poco tiempo, así que busque y busque hasta que encontré un cesto, tenía una nota pegada que decía “debes de llenarla con tierra y carbón, nada de monedas de oro ni piedras preciosas, solo tierra y carbón.” Hice caso y con las manos llené la cesta, estaba un poco pesada así que la llevé hasta donde había tomado el aire respirable. Llegué justo a tiempo, me quité el aire y me puse la cesta como si fuera mochila, según yo iba siguiendo el camino por el que me acordaba había llegado.

 

Hice una pausa, me sentía un poco cansado, me senté en el piso quizás unos 10 minutos, después seguí caminando, dentro de la cueva empecé a escuchar murmullos, de pronto voltee hacia adelante (yo iba viendo hacia el piso para evitar tropezarme con algo) y vi un funeral, si un funeral, un ataúd en medio de cuatro cirios grandes, con gente alrededor, era imposible, quizás yo había pasado hace 40 minutos por mucho y no había nada de eso, se me acercó un joven a ofrecerme pan y café, lo acepté, digo ya estaba ahí, le di el pésame a una señora que estaba llorando sobre la el ataúd, no podía verle el rostro, después del abrazo solo me señaló como en diagonal y me dijo “tienes que llegar antes del amanecer a la iglesia donde se festeja el dos de febrero, dejas la cesta a los pies de la virgen”, yo entendí, recogí mi cesta y me fui caminando en la dirección que ella señalaba, ahí se miraba un hoyo arriba de la cueva, entraba mucha luz y bajaba una cuerda, no lo pensé dos veces, aseguré el cesto y me salí de la cueva, por sentido de ubicación logré dar con el hoyo por la parte de afuera, estaba un sistema de polea, tipo como el que utilizan para sacar agua y así fue como saqué el cesto, estando arriba, empezaba a recordar que iglesia estaba cercana, recordé una donde mi abuelo iba cada dos de febrero y empecé a caminar, en verdad quedaba muy retirado, quizás unas dos o tres horas, lo único que agradecía es que había luna llena y eso alumbraba mi camino.

 

Faltando quizás unos 5 km para llegar, empezaba a ver gente en el camino, escuchaba que decían “¡Cuidado! Traes una víbora en la cesta”, otros decían “es el que fue por el oro y va para la iglesia”, yo la verdad tenía miedo, quería voltear pero solo aceleraba el paso, llegué a la iglesia y no paraban los murmullos de la gente, pero faltando dos o tres filas para llegar hasta adelante, la gente se empezó a salir de la iglesia, dejé la cesta a los pies de la virgen y me senté a descansar, de pronto vi como una víbora salía de la cesta pero hacia arriba y de un momento a otro se convirtió en una mujer, muy bonita por cierto, y me decía con una voz muy dulce “que rico es estar loco, pero tienes que seguir tu camino, por cierto muchas gracias por el viaje”, de pronto se desapareció la cesta y la mujer, no me quedo de otra que salirme de la iglesia, no sabía para donde darle, así que me quedé parado a fuera de la iglesia.

 

Pasaron quizás unos 10 minutos cuando se me acercó un señor que venía jalando una mula y me dijo “oiga, ¿me podría ayudar a llevar a la mula?”, y yo voltee y le dije “¿ a dónde?”, de inmediato me dijo “la mula sabe pa donde tiene que ir, por cierto, ahí lleva un lonche y agua por si ocupa”, no me quedo de otra que subirme a la mula, la mula se empezó ir al poniente, no paraba el trote, quizás una hora, después se paró a tomar agua y ya no quiso seguir, se notaba muy cansada, yo busqué el lunch y encontré unos taquitos de frijoles con queso, hice unas brasas ahí y los calenté, la mula se echó a dormir, yo después de comerme los taquitos le di un trago al agua y me quede dormido.

 

No sé qué tiempo paso, en eso me despertó una voz de un señor diciendo “¡Amigo!, no le recomiendo que se quede dormido por acá, dicen que pasan cosas malas”, me desperté de inmediato, se bajó de un caballo y me ofreció un cigarro, lo encendí, estuvimos en silencio por 5 minutos, hasta que el cigarro se acabó, después se subió a su caballo y solamente me dijo “bueno pues, que tenga buen viaje”, y se fue, yo me subí a la mula y seguimos con el camino.

 

La mula me dejó en una ciudad pequeña, ahí se volvió a echar y ya no quiso pararse, la amarré a una cerca y me senté a esperar, de pronto se apareció una camioneta muy lujosa color negro, bajó la ventanilla y me dijo “ Súbase, lo están esperando”, me subí pero me quedé dormido casi al instante, me despertaron y estaba a fuera de un tipo hospital abandonado, me recibió la psiquiatra Yessica, digo así decía en su bata, me daba un recorrido por dentro del hospital, me pasaba por las habitaciones, vaya era un centro psiquiátrico, tenía la misma voz que la persona del teléfono, de pronto en la habitación D 12, me cerró la puerta y por la ventana pequeña pude ver cómo había mucha gente a fuera, mucho pero mucho movimiento había, era imposible, quizás me estaba volviendo loco, voltee a ver dentro de la habitación y toda era blanca, la cama, las paredes, el sofá, todo, solo había una Tablet color negra, a un lado de la Tablet estaba un librito, era el reglamento del lugar y una carta de bienvenida, todo computarizado, al reverso de la carta de bienvenida estaban unas letras que decían “No entiendo porque la gente no querían que vinieras, decían que podrías ser mala influencia para los demás, pero yo creo que no, insistí tanto que aceptaron mi propuesta, además, este es como tu ambiente natural”, la firmaba la doctora Yessica, me quedé como extrañado, quizás tenía razón pero ¿Dónde estaba esa parte de salvar al mundo?, encendí a Tablet y funcionaba de esta manera, venía un calendario en el cual era el día y año que nací y la última fecha era el día de hoy martes 7 de julio del 2020, yo podía viajar en ese lapso de tiempo, si yo en la Tablet le ponía Miércoles 5 de abril de 1995, yo regresaba a ser un niño que estaba cumpliendo 6 años, con un pastel en la mesa, mis familiares de invitados cantando las mañanitas y yo mordiéndole al pastel…

 

Bueno no me resta más que agradecerles estos 4 años, en especial agradecer a los que nos leen, a mis compañeros de pluma, la gran Zitla y el buen Pino, es complicado pero si, ya fueron 4 años. Muchas gracias. Por cierto este escrito fue basado en un sueño que tuve recién, solo se lo conté a una persona, si lo llegas a leer, digamos que cambió demasiado pero es para que se pudiera entender un poco.

 


domingo, 5 de julio de 2020

Ángel de la guarda

“...Ya dime si vas a Querétaro,

Se me hace que tú le Zacatecas,

Me pongo Aguascalientes con tus besos,

Y estoy como Durango a Piedras Negras…”

 

En el auto íbamos escuchando salsa, era algo extraño pero era viernes y me tocaba escuchar música, yo iba cantando y casi casi bailando con el volante, el transito estaba espantoso y yo quería hacer más llevadero el tránsito, “…contigo aprendí a amar y mucho más, fue demasiado demasiado, cuando me dijiste ¡Ámame!...” de pronto me interrumpió ella con un grito “ya estoy harta, cada canción que pones, pareciera que se la dedicaste a una exnovia, sonríes y hasta andas de buenas cuando el pinche trafico esta de la chingada”, voltee a verla, créanme que no tenía ganas de discutir, había tenido una tarde de la chingada en el trabajo, incluso me había llevado trabajo a casa, pongo salsa porque me gusta el ritmo, me pone de buenas, es como si pusiera ska, las trompetas y el saxofón son lo que me gusta, así que quité la música y me quede callado, no quería decir nada, no quería discutir, iba moviendo los dedos, uno a uno al ritmo de la música que me iba imaginando, seguía siendo esa canción de adolescentes orquesta, cuando de pronto mi celular empezó a sonar, lo traía conectado al audio del auto así que tomé la llamada sin ver, era un amigo que me invitaba a una fiesta con motivo de su cumpleaños, yo le comenté que no estábamos en las mejores condiciones y en eso ella se metió en la plática y dijo “claro que si vamos, ahorita pasamos por tu regalo, ahí te vemos” y de inmediato cortó la llamada, solo dije “le llevamos una botella de whisky, vi que estaban a buen precio en la proveedora que está cerca de su casa”, ella solo asintió y di con camino a la casa de mi amigo.
 
Al llegar la verdad no traía buen ánimo de la fiesta pero después de llegar y ver a mis amigos, no más bien al llegar y que ella se fue con la novia de mi amigo, voy a hacer un paréntesis, la novia de mi amigo me presentó a mi novia Patricia, fue hace poco más de dos años, incluso tuvimos una discusión hace un año en la fiesta de mi amigo, la novia de mi amigo me decía que Patricia era una tóxica, que tuviera mucho cuidado con no enrolarme con ella, pero fue demasiado tarde, yo tenía ya un año andando con ella, pero tuve una discusión con ella y por eso con mi amigo casi no nos frecuentábamos ya, pero ahora la suerte me había favorecido, al menos eso creía, hubo un momento en el cual me olvidé por completo que venía con Patricia, estaba subiéndose una persona y cantando una canción al azar, la persona que subía también era al azar, de pronto me hicieron pasar, quizás los alcoholes fueron los que ayudaron a que yo cantará, era “la historia fue” de divino kabaret, “…Y ahórrate, eso que tu consideras que son estúpidos celos, si me calas en los huesos…” cuando vi a Patricia besándose con un tipo en medio de la gente, la verdad me enfurecí un poco, tenía ganas de bajarme y liarme a golpes, pero me controlé y terminé la canción, me bajé y la novia de mi amigo quizás se dio cuenta por eso desde que baje de cantar me abrazó y me decía “cálmate, no hagas algo de lo que después te vayas arrepentir, cálmate”, levanté las manos y solo le dije “te prometo que no voy a agarrarme a golpes, te lo prometo”, ella me dio un abrazo fuerte, sentí que me dio la fuerza suficiente para tranquilizarme, fui a donde estaba Patricia con su nuevo ligue y no sé de donde jodidos, pasó una morra y justamente cuando Patricia me volteo a ver, esta morra me dio un beso maravilloso en la boca, un beso de esos que saben a venganza, a prohibido, a whisky con tabaco, después del beso maravilloso, Patricia se quedó boquiabierta y me soltó una bofetada, me dijo tantas cosas que no recuerdo pero en resumen que no quería volverme a ver, lo único que hice fue sonreír y darle la mano a la morra que me acababa de besar y nos fuimos para la calle, nos salimos de la casa de mi amigo.
 
 
Estando en la banqueta le dije “no es queja para nada, besas súper rico pero ¿Por qué hiciste eso?”, ella solo con una sonrisa maliciosa me dijo “ojalá algún día me lo agradezcas, esa tipa es muy tóxica para ti, te conozco desde hace varios años y ella es la peorcita que has traído” yo me quedé estupefacto, intentaba buscarla en mis recuerdos pero no lograba dar con ella, quizás haberla visto pero no recordaba algo más que una sonrisa y este último beso, de pronto ella me volvió a besar, la verdad me deje llevar, en eso me sorprendió la voz de Patricia que me dijo “¿puedo sacar mi bolsa de tu carro?”, metí la mano a la bolsa de mi saco y saqué las llaves, iba a caminar hacia el auto para traer su bolsa pero en eso la morra me tomó de la mano y quitó los seguros del auto y le dijo “ya esta abierto” y le dio una sonrisa de maldad, después me besó de nueva cuenta, solo me dejé llevar nuevamente, escuché como se fue caminando Patricia y al volver me aventó las llaves del departamento diciendo “luego paso por las cosas, toma tus pinches llaves”, solo le di una sonrisa y volví a besarme con esta morra desconocida, me causó intriga y volví a preguntarle “¿Quién eres?”, ella me dio dos besos cortos y dijo “no seas tan desesperado, has de cuenta que soy tu ángel de la guarda” y me dio otro beso, en eso llego mi amigo con su novia, platicamos sobre lo sucedido y nos metimos de nuevo a la casa.
 
El fin de semana me la pasé con ella, la verdad tenía mucho tiempo que no brincaba sobre los charcos de la lluvia, que no me tomaba un café o una cerveza con una sonrisa enfrente, el decir pendejadas enfrente de la gente y en vez de recibir una mirada matadora, ahora recibía una respuesta igual de pendejada a mi accionar, creo que por fin había encontrado a mi alma gemela, lo supe cuando me dijo “¿Qué te parece si en un mes pides el viernes y lunes, faltas el jueves y nos vamos al desierto de Sonora, me han dicho que todavía hay indios yaquis que te ayudan a entender tu presente y pasado por medio de un ritual”, créanme que yo tampoco lo podía creer, por fin me había encontrado a alguien que le gustaba explorar, conocer y no solo quedarse en un resort con all inclusive, quería conocer la cultura, conocer más allá de lo que vemos.
 
El lunes después de irme a trabajar y tenerla todo el día en mi pensamiento, le pedí los días a mi jefe, el me vio con una sonrisa y quizás él estaba también de buenas me dijo, “traes una pinche vibra diferente cabrón, sabes, agárrate toda la puta semana, me enteré que dejaste aquella tóxica y si vienes con la actitud que traías hoy a trabajar, puedes agarrarte toda la pinche semana”, me extendió mi permiso ya firmado con la nuevas fechas, lo metí en recursos humanos y me lo aprobaron de inmediato, saqué mi celular para avisarle pero ella me ganó, su mensaje acompañado de una foto y en ella me decía “Sabes, este lugar me da mucha tranquilidad, bonita sorpresa ¿no? Quizás ya te diste cuenta quien es mi padre, pero quiero seguir siendo para ti, tu ángel de la guarda”.



jueves, 2 de julio de 2020

¡Felices 29!

“… Ayer dejé de guardarte canciones,

Hoy te propongo ésta y me voy dejando,

La puerta abierta para que a tu vuelta,

No dejes de entrar, no dejes de entrar…”

 

 

Todo iba de maravilla en esa entrevista de trabajo, quizás no me había sentido tan bien desde hace mucho tiempo, era un buen momento para cambiar de aires y que mejor que de trabajo de una vez, todo iba viento en popa hasta cuando Sandra la entrevistadora me dijo “¿Canción favorita?”, yo sin dudar un segundo me apresure a decir “En el muelle de San Blas, de Maná”, ella se  me quedo viendo fijamente a los ojos, abrió la boca como queriéndome decir algo pero no dijo nada, después me pidió un minuto, me quedé yo sentado en esa silla, tarareando la canción “…sola con su amor el mar, sola, en el muelle de San Blas…”, de inmediato regreso Sandra, se notaba extraña y se lo hice saber “¿Todo bien?” le pregunté, ella entre cerró los ojos y asintió con la cabeza, viéndola bien quizás habría llorado, siguió con la entrevista pero sentí que iba dirigida más a mi vida personal que en la laboral, en el momento no tuve ninguna queja, al concluir la entrevista Sandra me dijo “no te voy a mentir, nos gusta mucho tu perfil pero todavía tenemos otras entrevistas hasta el viernes, así que en caso de que seas seleccionado te marcamos el sábado o por mucho el lunes, pero si nos interesa mucho tu perfil”, estuve de acuerdo y ella volvió a corroborar mis datos personales, nos estrechamos la mano y salí de ese corporativo, me puse a pensar un poco en la reacción de Sandra ¿en verdad habría llorado? era muy extraño que saliera en medio de la entrevista y llegará con los ojos un poco hinchados, en ese preciso momento me hizo recordar a aquella mina de ojos color capulín, de esa sonrisa maravillosa, de esas piernas tan largas como aquella cuarentena del 2020, pero sobretodo de esos abrazos que arreglaban más que un mal día, quizás arreglaba el alma, la llamaré Sirena ya que le gustaba el personaje de Disney, era complicado quizás llevaba lo que tiene el año que no había venido a mi mente de una forma consciente, así que pasé por un helado solo para sentar a recordar aquella Sirenita.

 

Pasaron los días y el viernes cercano a las 9 de la noche recibí una llamada, era Sandra que me marcaba para ver si podía ir a una segunda entrevista al otro día, se disculpaba por la hora y la premura, pero le confirmé la cita, intenté despertarme un poco más temprano para poder tener tiempo de hacer algunas cosas antes de irme a la cita pero me fue imposible, soñé con ella con la sirenita, soñé la última vez que la vi, aquel día que no sabía que ese adiós ya no era un hasta pronto, extrañamente me desperté con una sonrisa en el rostro, tarde pero con una gran actitud, me metí a bañar con toda la calma del mundo e hice todo como si tuviera mucho tiempo disponible, quizás Saturno y Neptuno se alinearon en ese momento ya que llegué temprano a la entrevista y al parecer salí seleccionado, iniciaba el lunes siguiente, tenía ganas de festejar pero no sabía cómo, la traía atravesada en la cabeza, pasé a la catedral, no es que sea muy católico pero me gusta, me da cierta tranquilidad pero ni ahí podía quitármela de la cabeza a la sirenita, al salir compré una botella de tequila y me fui a mi casa, ahí me puse a tomar, me acabé la botella y salí a comprar otra botella caminando, me encontré con unos vecinos y me invitaron a tomar con ellos, estaban con la famosa “chela banquetera”, era extraño, era la primera vez que tomaba con ellos, entrado en copas me puse a platicarles sobre ella la sirenita, todos se centraron en mi relato, hubo muchas preguntas y las contestaba una a una, hasta que un vecino me dijo “carajo, casi casi tu historia es como la de la loca de San Blas, ¿se la saben? Esa que hasta Maná le hizo una canción pero al revés”, y pusimos esa canción, yo me puse a cantarla como si fuera un himno, al finalizar todos dijimos “¡Salud!” al unísono, después me la pasé platicando con un vecino que le decían “el Bob” acerca de los amoríos, el me preguntaba acerca de aquella sirenita y yo le contestaba, hasta que ya entrada la madrugada me despedí, ya me sentía un tanto borracho.

 

Los días pasaron y yo no podía sacarla de mi cabeza, diario soñaba con ella, presentía algo, era muy extraño porque yo al salir de casa pensaba que podría encontrármela, pensaba que iba a estar en el restaurante donde yo estaba comiendo, pensaba que estaba en el auto que iba enfrente del mío, vaya me sentía como un condenado a su recuerdo, incluso El Bob un día al llegar del trabajo me dijo “Vecino, que bueno que lo veo, fíjese que en la tarde una chava estaba tocando su puerta, era como usted la describía, con los ojos color capulín y parecía que era la más hermosa del mundo, al acercarme a preguntarle su nombre ella solamente se fue”, yo no sabía si estaba bromeando o era verdad, así que me quede con la idea de que era ella la que fue a buscarme, no quise ni revisar las cámaras, no le pregunté a ningún otro vecino solamente me quede con su relato, quizás era feliz pensando en que ella habría ido a buscarme.

 

En el trabajo cuando llegaba temprano Sandra ponía aquella canción “En el muelle de San Blas” y platicábamos acerca de los amoríos, en una ocasión le pregunté acerca del día de la entrevista, ella me confesó que 4 años atrás se iba a casar, su novio se había ido a EEUU pero ya nunca volvió, ella se sentía identificada con esa canción, me dijo que aún esperaba a que volviera. Ese mismo día a la hora de la comida salí por un pastel pequeño, Sandra fue la única que se percató de eso y me dijo “licenciado, no sabía que hoy era su cumpleaños”, yo le dije que no lo era, solo que era un día especial por eso había pasado por un pastel, en mi oficina puse la foto de la sirenita, aquella foto que tengo del primer día que salimos juntos, le dije unas palabras en bajito mientras en mi computadora sonaba “Se me olvidó otra vez” de Maná, le desee feliz cumpleaños y le di una pequeña mordida al pastel, y al finalizar solamente dije “Felices 29”.

 

El camino de regreso a mi casa fue terrible, había un tránsito espantoso, una lluvia torrencial había caído sobre la ciudad y había hecho que todo se complicará pero irónicamente yo estaba feliz, todo ese tiempo en el auto me hizo recordar de forma mental los momentos que pasé con ella, me paré en una pastelería antes de llegar a casa, compré dos rebanadas una de pay de queso con fresa y otra de pay de queso con durazno, llegué a casa y estaba ahí El Bob como siempre recargado en la jardinera como cuidando la calle, después de meter el auto pase a guardar las rebanadas de pastel y de mi refri saqué un seis de cerveza, salí a platicar con El Bob, él seguía sentado en la jardinera como esperando alguien, le invité una cerveza y la aceptó sin reparos, nos pusimos a platicar de la Sirenita, le dije que tenía varios días sin poderla sacar de mi cabeza, de mis sueños, de mi rutina y de mis recuerdos, el vecino solamente se dedicó a escucharme por un par latas de cerveza cada quien y después intervino, “¿sabes que sabor de helado es su preferido? ¿Cuál es su bebida preferida? ¿Color de ropa? ¿Flores?, ¿En verdad la conoces?, te diré, yo me siento en esta jardinera todas las noches esperando que vuelva la que fue mi esposa, esperando que ella me diga –que bueno que me esperaste-” en ese momento yo saqué un cigarrillo y destapé mi última cerveza, él hizo lo propio y le dije sin miramientos “sabes, tienes razón, le llamo la Sirenita pero en las ultimas platicas ella sacaba a relucir mucho a Megara de la película de Hércules, no sé ni cuál es su personaje favorito de Disney, pero a veces es bueno tener una ilusión, yo sé que ella nunca va a volver, yo sé que quizás nunca más nos volvamos a encontrar y si de casualidad nos encontráramos te apuesto a que de un saludo quizás no va a pasar, pero si yo dejo de tener la ilusión de vivir en el pasado, dejaría de soñarla, dejaría de recordarla y justamente cada año así como hoy dejaría de comer pastel y desearle feliz cumpleaños, por cierto puedo decir ¡Felices 29!”, El Bob se me quedó viendo y asintió, solamente dijo “vaya, así hasta yo quisiera recordarla, si llegas a hablar con ella le dices que dice el Bob <<Felices 29>>”




martes, 30 de junio de 2020

Nena, creo que te equivocaste

“…si por alguna razón la vida vuelve a ilusionarte,

No te acuerdes de mí,

Repito, soy un cobarde…”

 

Empezó a vibrar el celular, me maldecía en ese momento el haber puesto el himno al estado de México como tono de alarma, así que solo tire el manotazo y busqué aplazar la alarma 10 minutos más, claro todo esto sin abrir los ojos, estaba en eso cuando de pronto escuché una voz, de mujer, debo de admitir que dudé un poco pero tomé el celular y contesté con el clásico “¿bueno?”, al otro lado solo escuché “hay historias de amor que nunca terminan, que se esconden tras la vuelta de tu esquina…”, reconocí la canción pero colgué la llamada, no me pregunten el motivo por el cual lo hice, a mí me molesta que me despierten, estaba volviendo a dormirme cuando volví a escuchar el celular, de inmediato tomé la llamada y escuché “lenguas de signos, dos cuerpos callados, dos cuerpos que hablan…” colgué la llamada y apagué el celular, no quería abrir los ojos, quería dormir un poco más.

 

Volví a dormirme y escuché a lo lejos el teléfono de la casa sonar, me desperté corriendo a contestar, para ser sinceros ese teléfono me caga, siempre que levanto la auricular es para una extorsión, una llamada equivocada o el deceso de algún ser querido, pero ese último motivo es por el cual lo sigo contestando, al contestar solamente escuché mucho ruido y una voz que me decía “que extraño, recordé el número de tu casa y eso que nunca te marqué, pero bueno, solo quería marcarte para que vieras que yo si cumplí la promesa, si vine a este concierto, sé que tiene mucho tiempo que no sabemos uno del otro pero, estando aquí te recordé, recordé como nos sentábamos en la banqueta y escuchábamos canciones, veíamos el cielo, claro si teníamos suerte veíamos 6 o 7 estrellas, la luna, sabes mi momento favorito era cuando interactuabas con la gente que pasaba, ¿recuerdas? Si alguien iba hablando por teléfono tú te ponías a contestar lo que decía, como si la llamada fuera contigo, si escuchabas a alguien gritar algo, tu contestabas, claro nadie se daba cuenta que eras tú, cuando pasaban tu seguías platicando conmigo como si no hubiera pasado nada, cuando te ponías a inventar historias de la gente que iba pasando, recuerdo que hacías hasta lo imposible para que yo te sonriera, lo sé porque siempre cuando lo hacía me decías << ¿Cuánto cuesta esa sonrisa? Es para una tarea>>, después me dabas un beso, era realmente extraño pero me gustaba demasiado, pero debo de aceptar que tu inmadurez también me llegaba a cagar en muchos momentos, lo que se me hacía extraño era cuando te ponías serio y te ponías a platicar con mi papá de política, de futbol, de religión, si de esos tres temas que más te cagaba, pero te ponías a discutir de una forma socialmente aceptada, también recuerdo cuando nos dijimos adiós ese último día, tú estabas ansioso ya que tenías una ponencia sobre la teoría de las cuerdas, no era la primera que dabas pero ese tema siempre te apasionaba y pensabas que nunca era suficiente, te voy a confesar, entré a la ponencia pero te vi tan emocionado, tan feliz cuando te daban la mejor retroalimentación que nunca más he vuelto a escuchar, que preferí irme, no sé si tuviste tiempo de buscarme, cambié mi celular, me cambie de depa pero solamente al de enfrente, veía como te quedabas hasta 4 horas sentado en la puerta con una cerveza en la mano, los vecinos que te conocían te hacían la plática y te decían algo como <<recién la vi en la mañana>>, quizás ese tipo de comentarios te hacían no desistir, te veía por la mirilla, ahí sentado con una cerveza escribiendo, haciendo cartas que dejabas una a una debajo de la puerta, a la carta numero 18 perdí la cuenta, pero bueno, ya sé, suena muy extraño pero me di cuenta que en verdad te quiero, te extraño, te quiero conmigo ¿Qué piensas?”. Para ser sinceros me había dejado sin palabras, era muy complicado escuchar todo eso, sobre todo poder decir algo, así que sin mediar palabra solamente le dije “nena, creo que te equivocaste de numero pusiste 89 y era 98, numero equivocado”, de inmediato solo se escuchó una risita y se disculpó, sinceramente le dije “si no te contesta el chaval, puedes marcarme, sería un gusto platicar contigo”… ella prometió que lo haría, al colgar la llamada fui por mi libreta, era la decimoctava vez que se equivocaban de número, pero era extraño tanto de mi celular como del número de casa, y dije entre mí, “número equivocado, que jodido suena”.




Todavía la sigo queriendo

“…Miran al cielo y piden un deseo, Contigo la noche más bella, Amores imposibles…”       Me gusta salir a caminar por las tardes, ve...

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