sábado, 20 de julio de 2019

Que dirán los demás o mejor lo diré yo... Aún te pienso...



Llevaba una media hora sentado en aquellas escaleras que daban hacia el ático (o tal vez sólo un par de años) pensando y pensando, cosas que ni siquiera eran existenciales, rodaban más por mi mente una especie de reproches, reproches de aquellas minas cuestionándome el por qué pese al tiempo no había podido olvidarme de ti, era muy obvio para ellas, esas mismas a las que les había contado nuestra historia, jamás te lo dije pero sabes? aportaste más a mi alma que cualquiera, más que cualquier cosa, mas que cualquier experiencia, alegría, franqueza, cumpleaños,  fin o fracaso, lo seguías siendo todo y yo sin hablarte durante este par de años...
Bueno eso le decía a los demás, aunque de vez en cuando el valor me tenía a tope te lanzaba un hola que siempre respondías y esa parte tuya siempre amaba, amaba tu amabilidad de responder pese a ser yo, a ser lo que soy, quien se fue arrepentido en ese último tren de la estación, quien se fue sin dejar una carta, sin jamás escribir, ni hablar, ni decir nada.
Algunas veces pienso pedir que en mi obituario graben tus iniciales, solo por recuerdo, el mismo que tengo de ti de sentir que fuiste la única que me hizo feliz...
Hoy quiero hablarte o escribirte o lo que sea, pero saber de ti, solo diré que todo mi ser pese al tiempo y este par de años me dicen que te extraño...

viernes, 19 de julio de 2019

A las 4 y 26...


Tenía un extraño comportamiento, mi psicólogo me decía que era un TOC, tenía una extraña manía de despertar siempre a la misma hora, a las 4 y 26 siempre cada madrugada, nadie lo entendía, ese era mi momento, el punto antes de salir el Sol, antes del amanecer, cuando el frío se sentía hasta los huesos, cuando más te extrañaba.
Esto se sumaba a otras manías, unas coherentes y otras menos inteligentes, como la de dormir con la puerta sin llave, de tener el móvil al 100 esperando una llamada o un mensaje, de tener bajo la cama una botella que nunca bebía y una copa sobre la repisa donde aquella Noie había dejado marcado el lipstick de sus labios, de rehusarme a quitar ese viejo reloj de la pared por creer que podía detener el tiempo al no darle cuerda.

Estába entrando el invierno y se me iba recordando aquel octubre donde te había dejado, tratando de olvidar aquel último beso, el último abrazo, eso me traía de vuelta su aroma, su calor en mi piel y ese temblor en las piernas, todo ello me asaltaba de madrugada y ponía un nudo en la garganta.

Recordarlo me saltaba de la cama siempre a la misma hora, entonces me servía un trago y brindaba por ella pensando cómo es que lo ausente tiene una extraña forma de manifestarse, de estar presente...
El insomnio y mi mente desperdiciada le extrañaban, le añoraba y empezaba por imaginarla a mi lado, tratando de hablar con ella sin que me dijera nada, pero no importaba sabía que no era real, que terminaba siendo un reflejo de mi miedo a perderla del recuerdo y entonces seguía así, sin nada que pudiera hacer, levantándome y cerrando con llave la puerta de la casa, sonámbulo o despierto, esperando siempre como cada noche a la misma hora, a las 4 y 26...

De vez en cuando visitaba aquella parada donde siempre la esperaba y aquel Ángel testigo de nuestro amor y de esa trágica despedida siempre me veía con tristeza, después me pasaba de largo sobre Reforma y seguía rumbo a ese café que frecuentabamos, llegaba un tanto obtuso, pedía lo mismo ese Chai latte con mi nombre grabado y me sentaba a escribir en el sillón de siempre, el que tenía vacío el lugar de enfrente, donde miraba la entrada esperando que de alguna forma, por qué si, por destino, por fortuna o suerte ella llegara, que mi día o quizá mi vida arreglara, que todo lo cambiara, pero pasaba el tiempo y a la vez nada pasaba, solo me quedaba herido en silencio enumerando mis defectos, perdido en su recuerdo.

Justo hoy es un día igual, sentado en el mismo lugar donde solo a ella le he escrito los mejores versos que nunca a leído, donde también le escribo esto, donde siempre la espero, donde al escribir mis manos dudan si va a volver, si llegara al punto de las 4 y 26...


miércoles, 17 de julio de 2019

No me preguntes a mi...



No me preguntes a mi por ti,
ni por mi, ni por nada,
si te extraño, si he podido sobrevivir?
si mis noches son frías, si no puedo dormir?
pregúntale a alguien mas, pregunta...
pregunta a este o a aquel, pero pregunta...
al que miro tu alma a través de tus ventanas,
al que se rió contigo a carcajadas,
al que bailo hasta que te dolieron los pies,
al que te conoce de frente y al revés
al que durmió a tu lado bajo la luna,
al que  te amaba como a nadie, como a ninguna,
al que siempre buscaba ser tu abrigo,
al que de tanto mirar tu brillo quedó ciego,
Al que tapo con un dedo el desengaño,
al que juro no volver si le hacías daño,
Al que degusto la suerte de tenerte,
al que se negaba a retroceder o a perderte,
al prófugo, al condenado, al exiliado,
al del naufragio, el del corazón destrozado,
al que tus lunares conoce de memoria,
al que corrió contigo bajo la lluvia,
al que siempre de ti algo nuevo descubría,
al que te dijo que por ti moriría,
al que desde mañana alegraba tu día,
al que te ahuyentaba el sueño y el frío,
al que recorrió tu piel y te dio alivio,
al que te robo caricias aquellas noches,
al que se cansó de tus reproches,
al que apostó todo,
al que vendió todo,
al que perdió todo,
al que te dio todo,
al que se quedó sin deseos,
al que no te da más cortejos,
al que ya no está loco por tu boca,
al que te borro de sus días, del calendario
al que no te ha guardado más tu sitio,
al qué ya no muere más por ti...
Pregúntales a ellos, no me preguntes a mi...

No te has ido



Nos habíamos conocido una tarde en la oficina de aquel lugar donde trabajaba, tu ibas de paso y alguien tuvo a bien pausar tu ir y venir para presentarnos, ese fue nuestro primer momento, después de allí hablábamos casi a diario, cada vez con más frecuencia, siempre fuiste tan distante, nunca me dejaste conocerte entero, tenías tanto misterio que me atraía hacia ti, tu tono cortés, el ir bien alineado, educado, siempre modesto.

Nuestra primera cita fue en aquel viaje al que me invitaste, tenía ya un mes de no haberte visto, solo te tenía en los mensajes, llamadas y el recuerdo de ti al presentarnos y aunque íbamos en plan de disfrutar con algunos amigos que por destino eran en común, caímos en cuenta que ninguno de los dos esperaba el habernos encontrado y por fortuna nuestros caminos cruzado.

Estaba emocianda en parte por todo, justo necesitaba un fin de semana libre, lejos de la ciudad, no había tenido vacaciones y en verdad me hacía falta, te ofreciste a llegar por mí a la estación, te reconocí de inmediato al verte de pie en esa parada del Bus... Te vi y sabía que era todo lo que esperaba, desayunamos miéntras me preguntabas sobre si descanse durante el viaje, que por cierto había sido muy temprano, el salir de la CDMX hacia ese destino, ni siquiera había dormido, me peinaba en el autobús y solo quería verme bonita, terminamos el desayuno y partimos al encuentro con los demás chicos, yo estaba encantada contigo, tu voz y tú conversación me parecía tan ocurrente, siempre tenías algo que decir, que contar, con que hacerme reír y sentir bien.

Era un fin de semana planeado con diferentes tours por pueblitos mágicos, yo no quería despegarme de ti, ni tu tampoco, teníamos todo, tanta química, bonitos paisajes de sueños románticos, tan perfecto era ello y lo éramos los dos, que al pasar tan solo 2 horas ya nos habíamos besado, justo al final de aquella Urban que nos llevaba, yo solo te sentí, asentí con el corazón y quedé encantada, todo, todo en un solo un fin de semana.
Un fin de semana de risas, besos, abrazos, de caminar de la mano, tal vez no lo sabes pero aún te extraño...

Las semanas siguientes fueron las mejores, nuestros encuentros eran cada vez más frecuentes, fuimos de todo, amigos, compañeros, fugaces y eternos, éramos tan libres en amarnos que a veces creo que volvería a intentarlo, pero también me lleno de dudas por qué se que eres muy complicado y eso sabías bien que no iba conmigo, tenías tantas letras, algunas frases y filosofías, como cuando me decías que el amor dura, lo que dura una canción, que en ciertos casos un par de años... que las alas son para emprender el vuelo, que nunca te quedabas quieto, que osabas en siempre irte más y más lejos, a mí me dolía eso y sin embargo te apoyaba en tus planes y proyectos.

Días atrás me contaron que de vez en cuando preguntas por mí y ello me hace querer imaginar que lo haces como extrañandome también, como pensandome con ese amor tan bonito que me regalaste una vez, esa conversación te hizo revivir y llenarme de ganas de saber de ti, fue como reaccionar y darme cuenta que en realidad no te has ido...
A pasado el tiempo y no estoy segura de si eres para mí o yo para ti, creo que un reencuentro nos quedaría bien y si el destino no lo quiere, entonces seguiremos nuestro camino como hasta ahora, así cada uno, yo con los sueños que he ido construyendo y tú, tú tan valioso, así como siempre te recuerdo...

martes, 16 de julio de 2019

Lo que pienso mientras me preparo un café en la cafetera


No miento, me he pillado mas de un par de veces pensando en ti mientras me preparo el café, ese ritual que tengo para abrir la lata de ese café chiapaneco, me quedo unos segundos sintiendo el aroma a tostado, esto mientras escucho y tarareo “el Faro” de Oceransky, después encajo la cuchara y voy vaciando poco a poco, como si quisiera que no acabara nunca de servir, termino de servir y vierto el agua, reviso que todo este correcto y mientras canto “no dudes, siempre navegar contra corriente, vuelve fuerte, si no pierdes el faro que esta al final” enciendo la cafetera, me quedo observando como niño cuando mete algo al horno de microondas, de pronto empieza a hacer un ruido que es inconfundible, es aquel ruido que si hablara diría algo como “empezamos a hacer su café, favor de esperar unos momentos atento”, pero no dice nada, en cuanto empieza a mezclarse el agua caliente con el café y empieza a caer el agua con el café ya disuelto empiezo a pensar en ti, empiezo con esas preguntas tipo: ¿Qué pasaría si estuvieras conmigo ahorita? Te imagino diciéndome “te he extrañado” mientras me regalas una de tus sonrisas hermosas, esa sonrisa que se forma con tus hoyuelos en los cachetes. , y yo solamente sonrió y te respondo “pues estoy preparando un café para hacer mas amena la espera de este momento y debo de confesarte que también te he extrañado muchísimo”; todo esto sucede mientras sigo observando como se va llenando ese recipiente de cristal, me alcanzo a despertar de mi sueño despierto con ese gran aroma que despide ese café, y aunque estoy feliz porque mi café esta listo, me siento melancólico al saber que no estas aquí, aunque ese “te he extrañado” mi mente lo recrea y suena a tu voz pero no, no estás aquí, no estás aquí con esa sonrisa que muestra tus hoyuelos, que ah decir verdad creo que se marca mas el derecho que el izquierdo, pero no estas, me enojo un poco y vierto el café del recipiente de vidrio a mi termo, le doy un sorbo, ese sorbo que me encabrona porque hace ruido pero si no lo hago corro el riesgo de quemarme la boca, me doy cuenta que esta en el punto, tal cual como buscaba que quedará, después pienso que es muy improbable que suceda lo contrario ya que siempre hago lo mismo, utilizo la misma marca de agua, utilizo la misma marca de café, utilizo la misma cuchara, no entiendo el motivo por el cual pienso que va a saber diferente.

Desconecto la cafetera, quito el filtro, y le tiro los restos de ese café que me acaban de hacer tan feliz, después lo lavo y dejo que se seque, hago lo mismo con el envase de vidrio y por fin le doy un trago a mi café, después canto “levántate, que ya han pasado de las 6, que mientras te bañas, te hare un pan tostado y un café”… siento el café pasar por mi garganta y solo digo en voz baja, te extraño…



lunes, 15 de julio de 2019

Me dejaste casi en ruinas...


Me levanté con un chingo de coraje...
Pero feo, feo, feo,
de aquellos de soñar contigo,
de extrañar en la madrugada tu abrigo,
de sueños que ni pueden expresarse,
de qué te extraño y no puede contarse,
sueños interminables, con el fin volátil,
que te vuelven frágil,
que te rompen el alma
y la calma,
pero despiertas y vez que vales para una chingada,
que al final estoy solo y sin ser nada...
Te quise más a ti que a mi mismo,
tus canciones eran mis canciones,
tus hobbies, los míos,
mi rutina era una adaptación a la tuya,
para mí ya no había el yo, ni lectura,
ni Márquez, Cortázar, ni neruda,
ni  trova, clásica barroca, reggae, rock, ni nada,
ni física, cuántica, termodinámica,
filosofía, religión, multiversión, cosmovisión,
ni nada, yo ya no era nada...
Deje todo por ti,
hacerme básico, es lo que fuí
renuncie a lo que más amaba,
a aquello que en mi pasaba,
mi propia vida me lo reclamaba
y siempre lo ignoraba,
me cagué una y mil veces me reclamaba
y mi corazón se justificaba diciendo que te amaba,
me pesa en lápida la sombra de tu recuerdo,
todo este tiempo que no recupero, todo perdido,
todo por ti
y ya no estás,
preferiste que no confiara en ti,
que el amor que sentía se dejará morir
podrír sepultado al olvido,
pero no lo consigo, estoy perdido,
No me busques más,
si no me ayudas, si no me rescatas,
si en tu orgullo te alejas,
solo ya no me hables,
no me busques,
déjame que también quiero volar...
Que el camino sigue...
Sin ti...

domingo, 14 de julio de 2019

Jimena...

Esa tarde de mayo era fría, como casi toda la semana, Jimena tenía su mirada distante, tan aislada, como extrañando aquellos días en que éramos felices.

Yo había intentado de todo y no tenía forma de repararla, cada vez que la miraba le amaba aún más, ella siempre me recordaba a ti, tenía una pizca tuya pero su propia personalidad, pero yo, yo no podía olvidarte...

Siempre trataba de salir a tiempo del trabajo, pasaba por ella al colegio y volvíamos a casa, nuestra rutina siempre nos llamaba a sentarnos en el sofá, le hablaba de tu y de mi y me contaba mil historias, siempre reíamos a carcajadas, había días en que bailabamos descalzos hasta que nos dolían los pies, ella giraba y giraba tan hermosa, me decía que era una princesa y yo le admiraba, le animaba, pero al final la tristeza seguía en mi mirada y nada la ahuyentaba, Jimena solo me miraba, ella lo sabía y sin pensarlo solo me decía cuanto me amaba.

Es que tampoco podía confesarlo, pero me entendía, era de esas cosas especiales, como cuando las almas se comunican con los ojos, aunque al hacerlo veía como ella también se entristecía y había veces en que en su propia tristeza también me perdía, esos días en que no podía.

Pero como decirle a Jimena? como explicarle?
cómo contarle que aquella Mina había vivido en esa misma casa, que el acomodo de muebles y cosas era legado de ella, que la silla en el balcón era la misma donde ella se sentaba y que aún conservaba la misma almohada donde ella se recostaba?
Yo sabía bien que de tan solo decirlo un huracán llegaba, que no había suerte, ni fortuna para mí tras su partida, pero de alguna forma aún a sabiendas, ella lo callaba, era justo allí donde sabía cuánto me amaba y le amaba por ser mi completa cordura y fortaleza, la soga que me rescataba y me impedía caer al precipicio.

Ella, ella también te extrañaba y cada vez que te visitaba siempre me reclamaba, me decía que las flores, el girasol y los tulipanes, nunca eran suficientes, mientras yo solo anhelaba que los vieras, que descansaras.

Hoy Jimena cumple 7 años y desearía que volvieras, que ese accidente no te hubiera arrancado de nuestro lado.
Hoy festejamos su cumpleaños, hoy te extrañamos, justo hoy desearía que estuvieras aquí, que no hubieras muerto.
Jimena también te extraña, también te ama...

Que dirán los demás o mejor lo diré yo... Aún te pienso...

Llevaba una media hora sentado en aquellas escaleras que daban hacia el ático (o tal vez sólo un par de años) pensando y pensando, cosas...

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