martes, 19 de marzo de 2019

Detrimento


Hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola
la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió
te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!....
Alejandra Pizarnik 

Recuerdo cuando me querías; tú reías y te convertías en versos para mi poesía. Devastada en la sombra persigo la ultima chispa de luz, si todo se trata de recuerdos no quiero saberlo, odio tus fragmentos de piel atorados en las yemas de mis dedos, las caricias que marcaron como hierro caliente la piel que se cubre de hielo, no hay ecos de las risas mientras buscábamos las bocas en silencio solo para dar un beso rápido y regresar a lo nuestro. El problema es que supe quererte hasta cuando no debía hacerlo y ahora solo tengo dentro un hueco que me crece en el pecho, te llevaste lo último que tenia mientras me fumo aquel cuento, donde tú me proponías un futuro en lo eterno.
¿A que saben mis lagrimas?, las bebiste por años, todo por verte sonreír y esas canciones que tiñeron mis acordes de romanzas para alentar tu ego, me he cansado de fingir que todo está perfecto pero tal vez no fue todo tu culpa, no, fue mía, sabes aquellas noches donde te abrace con fuerza mientras el cielo estrellado nos cubría, se han vuelto tan frías, extraño los días en los que me querías, donde las noches eran acompañadas por el aroma de tus cabellos, donde tus manos se aferraban a las mías, donde me hacías creer en tus dulces mentiras, una y otra fantasía. Y mírame aquí fumándome el dolor con una luna en mi cabeza deseando que ella se vuelva a mí y con el rayo plenilunio me devuelva todo aquello que extravié en mi torpeza. Son 320 cartas las que te rezan, una por aquellos días otras porque la ira me roba las metas, tú me conocías tan de cerca, decías que yo era el sol y te convertiste en el Ícaro quemando tus alas.
Te dedique varias noches de alcohol, vino, cortados y cerveza. Todas las canciones que me dedicaste y ahora revientan mi cabeza, ¿Qué te hice? Eso no lo concibe ni mi mesa,  pero ya va parando mi dolor sin dejarme olvidar que te da ella, todas las fiestas y el dinero que profesas, ¿ya está tu corazón tranquilo? ¿Ya no me buscaras con insistencia para decirme que estas mejor con ella? Te miro y no hay nada dentro de ti, me usaste como si un objeto fuera, pero me arme de valor y queme hasta la última tarjeta, no más palabras de amor, no más falsas promesas, me quede solo con una, de ese quinto año de amor, donde estábamos tan fieles que la vida se detuvo en tu pieza, pero debo de entender, colocarme de nuevo la máscara y caminar hasta la acera, fumo mucho sobre este puente, me sostengo del barandal  frió de metal, respiro profundamente y salta sobre el pavimento esta tristeza, vuelve el alma a mi cuerpo, cierro de nuevo esta maleta sabiendo que amor como el mío jamás llamará a tu puerta… Ni él honesto corazón, ni yo inquieta… No más love song no hay cura para esta tristeza.


Resultado de imagen para SOLEDAD

martes, 12 de marzo de 2019

Querido diario


“…Cuando te hartes de amores baratos,
De un rato me llamas…”

No era un jueves cualquiera, había llegado a mi casa a las 3 de la mañana por estar en la oficina sacando unos pendientes, mi jefe me había dicho que podía llegar después de la hora de la comida pero yo me apresuré y llegue a la una de la tarde, al llegar al trabajo mi jefe me abordo y me dijo “mira chaval, todo esto se va a la mierda, el contador nos llevó al baile y debemos un chingo de feria, por tu lealtad y entrega no tanto a la empresa si no a mi persona es por lo que tome esta decisión, eres buen tipo y bueno toma tu carta de recomendación te voy a liquidar con algo más de lo que te tocaba, tu contrato era de planta pero te vamos a dar un año extra de salario para que no hagas pedo, luego luego mueve ese dinero, inviértelo porque de ahí va a salir tu futuro, ¿recuerdas aquella empresa que querías montar en el plano educativo? Pues es buen momento, pasa por tus cosas y vete, esto en dos meses se va a la banca rota.”, no me dejo decir nada más, me dio un abrazo muy fuerte y me acompaño a la oficina, ahí ya estaban 3 cajas para que sacará mis pertenencias, yo había llegado ahí de becario, fui ascendiendo y después me enrolle con la hija menor de mi jefe, las cosas no se dieron bien, ella me fue infiel y se fue con el contador de la empresa, lo tome con calma, incluso mi jefe me dio unas vacaciones cuando más trabajo teníamos y cuando volví, hice como si no hubiese pasado nada, con mi jefe la relación era muy estrecha, incluso más que con sus hijos que también estaban en la empresa, iba con él a cerrar los tratos, era su chofer en muchas ocasiones incluso en vacaciones, incluso fui el tapadera de 3 o 4 infidelidades, por eso el viejón me quería mucho, estuvimos recordando los buenos tiempos mientras me ayudaba a sacar mis cosas de la oficina, fue grato en verdad así que solo nos despedimos con un abrazo fuerte y deseándonos éxito en los planes a futuro, puse las 3 cajas en la cajuela de mi auto y emprendí un camino de regreso a casa.

El tránsito vehicular estaba de la chingada, así que decidí desviarme un poco para buscar algo de comer, lastimosamente llegue a una zona que me traía muchos recuerdos, la colonia “La nueva Santa María” pase a los Tacolotes para comer algo y después me fui por una shisha, un café y un pastelito a “Minichelista”, tantos recuerdos, en este lugar fue donde nos dimos el primer beso con Dinorah que es la hija menor de mi jefe, estuve cerca de hora y media y los recuerdos me empezaron a atacar así que decidí pagar la cuenta e irme de ese lugar, me compré unas fresas congeladas en la michoacana y me senté en el parque mientras me fumaba un cigarrillo, estaba yo tan perdido en mis pensamientos que no me di cuenta que se sentó un señor a un lado mío, lo supe porque me dijo “buenas tardes, ¿no me recuerdas?”, yo pensé que me iban a asaltar, solo le dije que no y el señor empezó “hace unos meses venias con tu novia de la mano, yo había olvidado las llaves dentro de mi auto y venia la grúa para llevárselo, te pedí si podías distraer a la grúa en lo que iba por mi duplicado a casa, a 3 calles de aquí y tú con tu novia se pusieron a discutir sobre las llaves dentro del auto, cuando llego el transito le comentaste que las habían olvidado dentro del auto y el transito te pidió solo que consiguieras un cerrajero y pasaban en una hora más, yo todo lo vi, estaba a unos pasos de ustedes, tarde 10 minutos quizás y tu seguías con ella como si estuvieran discutiendo, les quise pagar la comida en esa ocasión pero te negaste diciendo que mejor ayudará a otra persona cuando lo requiriera”, empecé a recordar y fue verdad, esa vez no sé cómo se nos ocurrió tener esa discusión pero funcionó, pero bueno ahora estaba el señor sentado junto a mí, saco unos cigarros cubanos llamados “popular” y me ofreció uno, diciéndome “Acepta este cigarrillo, quiero platicar con alguien”, lo tome y encendí ambos tabacos, el señor se puso a platicar de cosas de su vida cuando era joven y un sinfín de cosas más, yo la verdad le ponía atención pero solo para no tener que pensar en otra cosa.

No sé cuánto tiempo paso pero cada quien nos fumamos 6 cigarrillos fue cuando él, de la bolsa interna de su saco, tomo una anforita y dijo “Salud y con tu permiso”,  le dio un trago largo, quizás le debió bajar la mitad del líquido y empezó “¡Chingao!, todavía tengo que tomar para darme el valor de hablar de ella… ¿Has escuchado a Joaquín Sabina?, tiene una canción maravillosa llamada Y sin embargo”, ahí lo interrumpí un poco, le dije que sí, que incluso había un poema antes llamado Y sin embargo te quiero, que regularmente lo recita una mujer, el solo asintió con la cabeza y continuo “vaya, que bueno que la conoces, estuve casado 33 años, me iba de puta madre, al final estuve como gerente de un banco, los últimos 10 años de mi jodida vida fue gerente de ese banco, tengo 3 hijas maravillosas, 3 sobrinos y una ex esposa lindísima, me aguanto de todo, sabes, le fui infiel muchas veces, con personal del banco, con clientas y hasta con una vecina, ella me aguanto todo, la última vez que nos vimos solos, mi ex esposa me canto esa canción con todo y el poema, yo había llegado de mi fiesta de jubilación que no la lleve, y de ahí me fui a Acapulco con una de mis amantes por una semana, fue lo último que me aguanto ella, después de que me canto esa canción ella se fue, mis hijas no estaban ahí por fortuna la soltera seguía en la universidad y mis otras dos hijas con mis nietos estaban en sus casas y no la volví a ver hasta cuando fui a atender la demanda de divorcio, le deje todo, la casa, me quede con el auto más pequeño y me vine a vivir a la casa que era de mis padres, pero la soledad me está matando, la mitad de mi pensión se la depósito y no me cuesta nada pero al no tener tanto dinero las amantes se fueron yendo, hasta quedarme totalmente solo, mi hija la soltera me viene a visitar una vez por semana, los jueves cuando sale de su trabajo, pero a mis nietos solo los veo los sábados cuando los llevo al futbol, a mi ex esposa no la he vuelto a ver”, en eso su celular empezó a sonar y él se disculpó y se paró para contestar la llamada, yo solamente me quede pensando en que mis problemas eran nada a comparación de lo de él, tardó quizás unos 3 minutos platicando y volvió a la banca, “disculpa chaval, era mi hija, que salió temprano del trabajo y quería saber dónde estaba, pero bueno ¿Qué haces tan solo acá?”, le platique mi historia muy breve, solo me dio una palmada en la espalda y dijo “vaya estamos igual de jodidos”, en eso sentí pasos atrás de nosotros, me estaba lamentando en no estar al pendiente de lo que pasaba, de pronto solo vi que le taparon los ojos.

El señor solo dijo “¿Paty?”, volteé a ver y vi que era mina lindísima, de esas minas que no traen mucho maquillaje, unos 25 años, bonita forma, muy bonita, con unos lentes de pasta negros, una nariz respingada, unos ojos típicos tapatíos, morena clara, venia vestida con un traje sastre un poco ceñido, ella respondió “¿esperabas a alguien más?" Y empezó a reír, tenía una risa maravillosa, de esas que se escuchan a 3 kilómetros de distancia y pareciera que le cuesta trabajo respirar cuando se reía pero se veía maravillosa, el señor hizo lo propio, le dio un beso en la mejilla y la abrazo como si tuviera muchos años de no verla, después nos presentó, bueno dijo “Paty te presento a un buen amigo”, me paré y le di la mano y nos saludamos de beso como si fuéramos viejos conocidos, acto seguido me invitaron a comer, me negué en primera instancia pero me dijeron que los acompañará, caminamos 3 calles y media y nos metimos a su casa, era una casona vieja como las de esa colonia, muy bonita, con una sala que daba la impresión que estabas en el castillo de Chapultepec, un comedor grandísimo de madera con 14 sillas con descansa brazos, me pidieron sentarme a esperarlos, me senté en la tercera silla y esperé, no se quizás fueron 10 minutos, después llegaron con pollo frito y una pizza grande, nos sentamos a comer y yo en verdad seguía muy lleno, solo tome un pedazo de pizza, casi todo el tiempo centré mi atención en aquella mina, tenía algo que me hacía sentir que la conocía, pero no sabía de donde jodidos, por un momento pensé que quizás era por la historia del señor, hasta que Patricia me dijo “¿estoy despeinada o por qué te me quedas viendo?", yo iba a decir que no, que solo la estaba viendo, pero dije “es que tu risa se me hace muy conocida, pero no sé de dónde”, el señor empezó a reírse como si no hubiera un mañana, incluso empezó a toser varias veces, fue a la cocina a tomar aire o eso yo pensaba, trajo una botella de whisky de 18 años y dijo “vaya chaval quizás te hace falta un traguito para que recuerdes bien” y sirvió 3 vasos con 3 hielos y 15 segundos de whisky, dijimos salud y dimos el primer trago, empezamos a platicar de cualquier cosa, ella trabajaba de coordinadora en una universidad privada, fue cuando le comente sobre mi idea de hacer una empresa pequeña para atender problemas de escuelas, Patricia solo me hizo unas preguntas sobre algunas dudas que tenía, le conteste con los artículos de la ley vigente del plan y programa de IPN y fue cuando apareció su sonrisa, vaya sonreía más bonito que cuando se reía, y dijo “¿Por qué conoces eso? No es muy común”, le expliqué hasta hace un año estuve trabajando por las mañanas para una empresa que se dedicaba a dar apoyo a 4 escuelas con RVOE de IPN, pero después en mi trabajo me exigieron de tiempo completo y no solo por las tardes, después cambiamos de platica.

Nos acabamos la botella cuando al servir el último trago les dije que era la última ya que tenía que llegar aun a mi casa, empezaron a decir “¿a qué te vas? No acabas de decirnos que mañana no trabajas, o se te olvido decirnos que tenías hijos y esposa”, les dije que no, pero que me permitieran comprar yo la otra botella, ellos asintieron y después de una charla me paré y camine al minisúper que estaba en la esquina, no podía quitarme de la cabeza ¿Quién era Patricia?, llegue con la botella, seguimos platicando de cualquier cosa y de pronto los interrumpí, “saben, yo creo que estoy confundiendo a Patricia, cuando estudiaba la secundaria me mandaron a vivir con unos tíos a Guadalajara por 4 meses, fue de marzo a Junio, entré a una secundaria que no recuerdo como se llama, pero está en casi avenida México y Avenida Américas, la calle al Sur es Justo Sierra y un señor vende ahí tacos, yo iba en tercero de secundaria y había una chavita que se llamaba Martha, se reía igual que tú, estaba un poco gordita pero era mi amor imposible, yo era el típico chilango que es rechazado y solo hacia desmadres, el ultimo día que estuve en esa escuela recuerdo que platique con ella 10 minutos a la hora de la salida, después me volví a la ciudad de México, mis padres se habían separado y por eso me habían mandado con mis tíos allá”, Patricia y su padre se quedaron viendo entre ellos, el señor solo asintió y Patricia se disculpó diciendo que iba al sanitario, estuve platicando con el señor cerca de 7 minutos cuando volvió Patricia con un pequeño cuaderno color rosa, se sentó y empezó a hojear el cuaderno hasta cuando dijo “¿sabes leer?” y me entrego el cuaderno, era un diario, lo supe cuando ya lo tenía en mis manos, empecé a leer “Querido diario, ya va una semana que me hablo el chilango nuevo que llego a la escuela y no ha vuelto a aparecer, quizás se dio cuenta que me gustaba o le dije que mi papá odiaba a los chilangos y por eso no volvió, espero poderlo ver algún día”…




domingo, 10 de marzo de 2019

Duendes



“…noches de melancolía,
Esperando el día…”

Unas letras escritas en una cajetilla de cigarros que después de abastecer cigarrillos tuvo un mejor uso, se podía adivinar la pluma que escribió en esa cajetilla, era una Parker que mi padre me regalo hace varios años, las letras eran resumidas no era un texto largo ni continuación de otro, solo eran pequeñas letras para revivir historias inconclusas, tan inconclusas como la misma vida del autor, aun se podía oler aquella fragancia que era Bvlgari Soir, el mismo aroma que tiene esa caja de los recuerdos, recuerdos que la única función que tenía era poder ver el pasado por los objetos que se encontraban ahí, varios textos de Escritos de la locura un par de fotografías muy maltrechas, textos inconclusos, tickets de vuelo, tickets de autobús, tickets de entradas a museos, estadios, tickets del supermercado que no se alcanzaban a visualizar más, también había una pequeña botella de 50ml de Jack Daniel´s, ¿cuántos recuerdos? No los contabilicé, pero creo que ya no tenían ninguna función y ahora forman parte de las toneladas de basura que terminaron en el Bordo de Xochiaca.

¿Es bueno recordar tanto? No lo sé, pero lo único que sé es que ya no quería tenerlos, el tiempo es lo único que nunca deja de pasar… El chaval tomo por bandera aquella historia de la mina y el chaval, aquellas promesas que nunca se cumplieron al parecer ahora podrán descansar, muchas veces los recuerdos nunca existieron de esa forma, la mente es tan maravillosa que logra hacernos recordar sin hacernos el daño que nos provocan esos recuerdos, uno dice “nostalgia” pero en verdad eso quizás nunca sucedió, esos recuerdos no son lo que uno esperaba que fueran.

Ese día corría el mes de Diciembre, la luna estaba a su máximo esplendor, los autos pasaban por la ciudad como si no hubiese un mañana, atascadas las vías primarias y secundarias de esta gran  selva de asfalto, pero la gente era feliz, por primera vez veía como los automovilistas iban cantando y con una sonrisa en su rostro, parecía como una mala broma, por mi parte yo no estaba tan bien, hubo un deceso familiar que me ponía en verdad triste, también había tenido un encuentro con la que fue el amor de mi vida, lo disfrute mucho pero no sabía que iba a ser el último, si no quizás no la hubiera dejado bajar de aquella Caliber Azul y hubiera emprendido un viaje al sur para empezar de nuevo, pero no fue así, solo digamos que fue el último encuentro, iba manejando en automático, no andaba borracho ni nada por el estilo, solo estaba perdido en mis pensamientos, no sé en verdad cuanto tiempo manejé, ni a donde iba, solo seguía manejando, sacaba de vez en cuando algún cigarrillo para poder seguir recordando, de pronto, no sé cómo llegue a una casa, esa casa que seguía siendo la misma de cuando yo era adolescente, toque el timbre tres veces y después salieron a atenderme era la madre de Vanessa, que desde que la conocí siempre me trato bastante bien, me invito a pasar a su casa y ahí estaba su esposo, bueno mejor dicho su primer esposo el padre de Vanessa del cual se había separado y después de una charla de casi 2 horas me explicaron los motivos por los cuales regresaron, fueron dos botellas de tinto, unas chuletas riquísimas en crema de chipotle, 4 abrazos, historias llenas de recuerdos y un “hasta pronto, esperamos volver a verte, sabes que esta es tu casa también”, obviamente también quedo mi promesa de volverlos a ver y tome camino de regreso a mi casa sin dar crédito del como llegué ahí, tenía 10 años que no platicaba con ellos.

Al llegar a casa me puse a buscar mis cigarrillos y como era costumbre no los encontraba, maldije 50 veces a los duendes que cohabitan en mi casa, lo sé porque se desaparecen las llaves, los cigarrillos, los calcetines están todos impares y de vez en vez se gobiernan cuando les dejo dulces en el comedor, agarré las llaves de mi casa y Salí a una tienda que es 24 horas, solo a comprar unos cigarrillos, pero me quede haciendo platica con Marcela, que es la hija del tendero, platicábamos de fantasmas, ovnis y demás cosas sobrenaturales, le explicaba también que los duendes no dejaban de burlarse de mí, Marcela seria como regularmente es para dar opiniones me dijo “mira, te tengo algo especial para ti, prométeme que vas a utilizarlo y veras como esos duendes no vuelven a burlarse de ti”, yo asentí y ella corrió dentro de la tienda, me entrego una cajita pequeña de madera, no estaba muy pesada, iba yo a abrirla y me dijo “no, espera, debes de abrirla en tu casa, busca el centro de tu casa en la parte de abajo y ahí la abres, después sacas el cigarrillo que está dentro y lo fumas, vas a tardarte cerca de 10 minutos para terminarlo de fumar, después hay una botellita con un licor, te lo tomas todo de un trago y vas a esperar, después ya podrás correr a los duendes”, en verdad yo estaba por reírme pero vi su seriedad y le prometí que iba hacerlo, nos despedimos y camine de nuevo a mi casa, no voy a mentir me vi tentado a abrir la cajita en el camino pero no lo hice.

Al llegar a casa medí por pasos la misma, tome los puntos de referencia largo y ancho, e hice el punto en base a mis pasos, quedaba exactamente en la tercera silla del comedor pegada a la pared, ahí fue cuando abrí la caja, olía realmente extraño, no un aroma malo ni muy bueno solamente era extraño, había un cigarrillo sin colilla un poco más ancho de lo normal, una botella como de 80 mililitros y un anillo, saque el cigarrillo y lo prendí, vaya el aroma era a petate quemado, claramente era marihuana, no supe cuánto tiempo paso sinceramente, después de la mitad del cigarrillo empezaba a ver todo en cámara lenta, incluso veía como si las fotografías se movieran, me mantuve en pie hasta que me lo acabe, el ultimo jalón lo di e incluso me quemo los dedos y la boca, hice lo que me dijo Marcela, con movimientos sumamente torpes destape la botellita y me la empine como agua, después de acabarla se me cayó de las manos y solo atine a reír, el sabor que tenía ese licor era como de Pizco, de esa bebida alcohólica que me habían traído del Perú, se me revolvió el estómago y tenía ganas de vomitar, pero yo no me movía del lugar, de pronto empecé a escuchar pasitos, como de alguien muy enano, pero eran varios, muchos, y de inmediato risitas, empecé a voltear para todos lados y no daba de donde provenía el sonido, me estaba empezando a desesperar pero solo atinaba a reírme, así que torpemente tome el anillo que había en la cajita, y me lo ponía y me lo quitaba lo cambiaba de dedo, en cuanto me lo puse en el índice de la mano izquierda fue que vi 8 o 9 hombrecitos, arriba de la mesa, intente dialogar con ellos pero no me salía palabra de la boca, estaba yo totalmente en shock, solo escuchaba y veía que se reían, no había más, hasta que uno el que estaba justamente en medio de ellos me dijo “vaya chaval, hasta que puedes vernos, no me digas que vas a corrernos, nosotros te hemos acompañado toda la vida a dónde has ido, y también te acompañamos en esta casa para que no te sientas solo, ¿recuerdas aquella vez que corrimos a un primo tuyo que dormía en tu cuarto? Jajajaja o también ¿recuerdas aquella vez que corrimos a tu tía y a tu prima de tu cuarto?, te voy a decir que lo hicimos solo para divertirnos, no nos caen mal las personas, pero es parte de nosotros, así nos divertimos, cuidamos de tu casa cuando no estas hasta aquella vez que trajiste aquella perrita que es de tu sobrina ¿recuerdas como se la pasaba ladrando hacia tu cuarto y cuando tu no estabas ella se la pasaba en el patio? Es gracioso, pero no entiendo porque no te causa gracia, digo si te escondemos las cosas pero solo para ver cómo te vuelves loco, no me digas que no te sientes a gusto con nosotros, porque contigo somos felices, de vez cuando te acuerdas de nosotros y nos dejas dulces justamente aquí donde estamos parados, pero también respetamos lo que es tuyo, las botellas de licor ni las tocamos, cuando traes alguna mina también buscamos que nadie los moleste, apagamos los celulares, desconectamos el teléfono de la casa, vaya debes de agradecernos y mucho, es bueno también que nos veas, es bueno poder platicar contigo, porque muchas veces estas solo tomando y escribiendo y eso es muy deprimente, pero bueno ¿Qué dices?”, yo estaba totalmente anonadado recordando aquellos momentos y me reía porque eran reales, de mi boca salió y sin pensarlo un “vaya sí que son graciosos, ¿me veo bien pinche pirado hablando solo ahorita verdad? Pero es bueno verlos, son muy extraños, vaya el comal le dijo a la olla verdad, pero solo quiero pedirles que, si van a estar conmigo, en verdad lo estén, juéguenle bromas a los demás, pero a mí no, por favor a mí no, es encabronante no encontrar las cosas, ¿podemos llegar a un acuerdo? No se tipo, que vivamos en paz juntos, prometo no volver a traer a la pulgosa y dejarles dulces más a menudo, con tal de que ustedes no me jueguen más bromas”, todos empezamos a reír y uno a uno me fueron dando la mano, mejor dicho, me agarraban con sus manitas mi dedo índice de la mano izquierda y cerramos el trato, ellos de pronto empezaron a irse y yo me quede solo nuevamente parado junto a la pared, recordando a esos pequeños hombrecitos que cohabitan conmigo…



sábado, 9 de marzo de 2019

En la primavera del 2011

“…Ay quítate la ropa lentamente,
Hoy quiero amanecer contigo,
Y cuidado si sospechan los vecinos,
Mi mujer o tu marido…”

Las cosas pintaban muy bien, el recién asenso en mi empresa, la salud de mi familia, campeones en el equipo donde militaba y un sinfín de cosas extraordinarias que incluso vi a un viejo amor, de esas veces que pareciera todo una jodida broma del destino, de esas veces que vas en el auto ataviado por el jodido ritmo de vida, de pronto caes en un bache a 70 km/h y después de escuchar como la suspensión de vehículo absorbe el golpe solo escuchas un psssssssssssst, busqué la forma de poderme orillar para poder cambiar el neumático y fue cuando la vi a ella, me estacioné frente a un negocio de cámaras de vigilancia, estaba sacando la llanta de refacción cuando escuché una voz de un chavalo diciendo “oye, no te puedes estacionar aquí”, yo reaccioné diciéndole que se me había pinchado un neumático y solo era cuestión de 5 minutos, estaba metiendo la llanta que se me ponchó en la cajuela de mi carro, estaba yo encabronado porque aparte de la pinchadura el rin estaba doblado, estaba yo mentando madres de forma silenciosa cuando escuche un “disculpa, no te puedes estacionar aquí” pero ahora la voz era de una mujer, me voltee para decirle que ya me iba, cuando de pronto la vi, no pude evitar sonreír, y solo le dije “lo que tengo que hacer para encontrarte”, ella se me quedó viendo fijamente y después de unos segundo me abrazó, y al oído me dijo “por poco y no te reconozco, un gusto volver a verte… no digas nada y mueve tu auto por favor”, y se empezó a reír, no quise decirle más, ahora ya sabía dónde estaba, la estuve buscando por 3 años que después deje de buscarla y empecé nuevas relaciones, vaya la encontré a 700 kilómetros de distancia y no le dije nada, solo me subí a mi auto y me fui a casa, estaba aún saboreando mi asenso en la empresa pero no podía dejar de pensar en ella, revise mi recorrido en el GPS y le puse una marca, tenía ganas hasta de abrazar mi llanta ponchada pero no lo hice, me quede preguntándome ¿si en verdad ella me había reconocido, digo tiene 3 años que deje de buscarla y 3 años que la estuve buscando, en 6 años la gente cambia mucho, quizás no me había reconocido, por fortuna el timbre de la casa me sacó de mis preguntas pendejas, corrí a la puerta con el típico grito de “vooooy”, eran mis amigos que venían a ver el partido de la selección en mi casa, yo sinceramente lo había olvidado por completo.

Después de que se fueron pasadas las 4 de la mañana me puse a leer los escritos que le había hecho en un blog que ya no está vigente, después empecé a escribir sobre ella, pero después paré la marcha, me preguntaba ¿Qué voy a escribir después de 6 años?, y empecé a ver la forma de poder encontrarme con ella, así que empecé hacer un plan para poder decirle a mi jefe que podríamos instalar cámaras de vigilancia dentro del sector de trabajo, fue complicado quizás le invertí cerca de 2 horas y eso que andaba un poco alcoholizado, pero las letras y justificaciones fueron saliendo poco a poco, pareciera que emergían del alma. El fin de semana paso sin contratiempos solo que yo estaba un poco perdido, incluso me lo dijeron varias veces; el lunes llegando a la oficina solo le hice unas correcciones a esa idea y la bautice como “plan de vigilancia” y la justificación era evitar robos dentro del sector, que si bien si existían pero no era cosa para poner cámaras de vigilancia, se lo mostré a mi jefe y lo único que dijo después de leerlo fue “cotiza y ya veremos”, de inmediato me fui al local de ella, por cierto ella se llamaba Jessica, fui al local y ella me atendió, empecé con “disculpa me estacione enfrente pero requiero una cotización, ¿no hay problema?”, ella solo me regalo una sonrisa maravillosa, le explique y me comento que en un par de días irían a la empresa para poder hacer una cotización real, pero Jessica no dejaba de verme a los ojos y de vez en cuando me regalaba una sonrisa, me pidió la dirección y numero de contacto, le deje mi número de celular.

A los dos días puntualmente estaban ahí en la empresa, era Jessica y el chaval que me había dicho que no me podía estacionar, les mostré los puntos donde requería las cámaras que en especial eran en el almacén, la entrada de vehículos y la entrada del personal, después el chaval se quedó en recepción y Jessica ingreso conmigo a mi oficina, después de sentarse y comer un par de chocolates que tenía para que la gente tomará mientras estaba en la oficina me dijo “¿Qué buscas chaval?”, yo serio y en mi papel solo le dije “reducir el robo de cobre en el sector, esperemos bajar de un 25% a un 5%”, y le regale una sonrisa, de inmediato Jessica puso cara de puchero, la verdad siempre me ha encantado cuando hace esa mueca, de inmediato volví a atacar, “bueno si me hubiera dado la cotización, buscaría la forma de invitarla a comer para poder aminorar el costo, ¿le han dicho que su sonrisa es realmente hermosa?”, Jessica se sonrojo demasiado y puso una sonrisa tímida que la hacía ver aún más hermosa de lo que era, aproveche ese silencio incómodo para decirle “la diferencia es que tú tienes mi teléfono y yo solo tengo el número de la empresa, así que tú decides…”, Jessica me entrego una hoja y me dio la mano para retirarse, los acompañe hasta su auto y vi cuando se iban, después volví a mi oficina y en la hoja que me entrego en vez de estar el presupuesto solo estaba una carita dibujada y la frase “no es bueno barrer sobre terreno barrido”, rápidamente supe que era una frase de Fito y los fitipaldis, pero seré sincero no deje de pensarla.

Pasaron varios días y no tenía noticias de Jessica, incluso ni en su local, cuando me paré un par de veces con la excusa de que me dieran la cotización, ella no estaba, no podía preguntar directamente por ella, así que preferí a resignarme, vaya pasó casi una semana cuando un martes 13 a las 3:35 de la mañana recibí una llamada, estaba yo súper dormido pero escuché el celular, sin abrir los ojos empecé a tentar el buró hasta que lo encontré, tomé la llamada y dije “¿Bueno?”, al otro lado solo escuché un “¿estabas dormido? Perdón, es que olvidaste tu INE en mi negocio y te la vine a entregar, ¿o me vas a dejar aquí esperando?”, era Jessica, me paré como resorte de la cama y baje corriendo pero no estaba ella en la calle, le pregunté la dirección y me la dio, solo dije “¡Puta madre! No actualicé mi dirección”, le comenté que no vivía ahí, incluso ahí vivía mi ex mujer, le dije donde vivía y pensé que no iba a llegar, pero en 20 minutos ella llego por fin, me volvió a marcar y yo solo atiné a abrir el portón para que metiera su camioneta, al salir al patio vi que venía un poco alcoholizada y con una voz un poco dispareja me dijo “es que olvidaste tu INE”, después me besó, quizás fue el beso más rico que me hayan dado en mi vida, después tuvimos una madrugada maravillosa. Desperté porque mi celular no dejaba de sonar, era la alarma, pero fue cuando vi la realidad, estaba Jessica a un lado mío, se veía lindísima durmiendo a mi lado, no quise despertarla solo me quedé observándola, igual sintió mi mirada porque entre abrió los ojos y solo me dijo “si es real, duérmete un ratito más porfa” mientras me daba un beso corto, no podía creerlo, habían pasado tantos años para que esto sucediera y a partir de ese momento nos convertimos en amantes.

Quisiera aclarar que éramos amantes dementes, de esos que no importaba con quien se estuviera buscábamos la forma de saber de nosotros, incluso con fotos con nuestras respectivas parejas, estábamos muy pendejos, hasta que un día todo reventó, estaba con mi novia en cuestión y recibí un mensaje, mi novia era quien ponía la música en el auto y tenía la contraseña de mi celular, de pronto me aventó el celular en la cara, como pude busqué estacionarme y le pregunte ¿Qué pasaba?, ella solo me dijo “revisa tu pinche teléfono, no quiero una pinche mentira por favor”¸ busqué el celular y lo tenía en mis pies, revise el WA y no habían mensajes recientes, pero revise el mensajero de Facebook, vaya sorpresa era Jessica y había una foto con el título “¿recuerdas que aquí me juraste amor eterno?”, no sabía que decirle a mi novia, ella conocía a mi ex esposa y bien sabía que no era la del mensaje, pero quizás el pasado me jugó mala jugada y le dije “si, le juré ahí amor eterno, fue antes de conocerte, en la primavera del 2011”…



domingo, 3 de marzo de 2019

No te voy a pedir que te quedes


“…Juntos la noche poder caminar,
Olvida todo hasta el que dirán,
Siempre que el aire no queme al pasar,
Siente ser libre hasta el amanecer,
Sin alucines ya déjate ser,
Caminaremos juntos al final…”

No había sido el mejor día de mi vida, pero al menos no había quedado en mi esta vez, decidí salir a dar una vuelta para despejarme, no quise esta vez marcarle a mis amigos, no tenía ganas de ponerme una borrachera marca diablo, total no creo que se mereciera tal homenaje, tome mi auto y avance sin dirección alguna, a donde me fuera llevando el destino dentro de la ciudad, de pronto encontré un lugar para estacionar cerca del centro y pensé que no era mala idea comprar algo, me estacione y empecé a caminar sobre la alameda central, pase un rato al museo de Bellas Artes, ahí me entretuve un buen rato, después empecé a caminar sobre eje central continúe e ingrese a la calle de República del Salvador para ver si podía encontrar algo electrónico que me hiciera perder el tiempo un rato, solo encontré unos switch que se conectan de forma remota al wifi de casa y los compre, seguí caminando sobre eje central, ingrese al Ex cine Teresa, ahí me di cuenta la cantidad de orientales que viven en el país, mínimo había uno en cada local, pero no encontré nada que me llamará la atención, así que decidí seguir caminando pero ahora de regreso, encendí un cigarrillo y empezaba a dejar de pensar, solo veía el pasar de los vehículos que algunos pareciera que traían mucha prisa, otros estaban totalmente resignados al tránsito pesado, en eso no me di cuenta cuando di vuelta pero cuando acabe de fumar había quedado justamente frente a la pulquería “Las Duelistas”, y tuve un dialogo interno, quizás sería buena idea poder pasar por un curado, no tenía prisa de nada, así que entré al establecimiento.

Pedí un litro de curado de mandarina y chicharrón en salsa verde que era la botana, soy sincero al decir que en verdad la extrañaba demasiado, cada trago era un recuerdo de ella, recordaba sus besos, sus caricias, sus palabras que a final de cuentas quedo en eso, simples palabras, la gente en el local estaba la gran mayoría en grupos, yo era de los pocos que estaban en un asiento individual tomando un curado y terminando la botana, me acabé el litro y me pensaba en retirar, en eso llega el mesero y me trae una jarra de a litro de curado de piñón, le hago la observación que no lo había pedido, me dice que la chava que está en la esquina de atrás de mi la envía, volteo a ver quién es y era ella, woow tenía tanto tiempo no verla, tome la jarra y me acerque a su mesa, serví su vaso y después el mío, después nos dimos un abrazo tan reconfortante que no hubo que decir nada, brindamos con el vaso y empezamos la plática:
Monserrat: vaya, que milagro encontrarte por acá chaval, ya tenía mucho tiempo sin verte.
Yo: ya se, Salí de mi casa a caminar un rato y pues estaba aquí por la zona y quise pasar por un curado. ¿qué tal, cómo te ha ido?
Monserrat: bien, bien gracias, a ti no te pregunto, veo que estas triste ¿qué pasa chaval? Espera no me digas, te vas a ir de nuevo y andas nostálgico o espera peor aún, estas así por una mina, casi casi puedo adivinarlo.
Yo: me conoces demasiado, sabes es extraño, siempre cuando te veo es porque voy a estar fuera de la ciudad por un tiempo, ¿recuerdas? Hace casi 8 años fue la primera vez que nos encontramos y me fui a vivir a Guadalajara, después te reencontré año y medio después y anduve en el sur de vacaciones por mes y medio, y de ahí te empezaba a ver siempre por casualidad cada que iba a Guadalajara. Quizás tengo que cambiar mi itinerario e irme a Guadalajara. (empecé a reír)
Monserrat: Ya se, creo que tengo esa maldición tuya, reencontrarte cada que vas a huir, soy un tipo buen augurio jajajaja, pero no creo que sea bueno que vuelvas a esas tierras, mejor deberías probar suerte en donde nadie te conozca, sirve que empiezas a olvidarla, casi casi estoy apostando que ahora si la querías, no me digas nada de ella, no me platiques ni quien es, no quisiera saber quién carajos es esa mina, aunque de corazón espero que sea una diferente.
Yo: En serio que me conoces más que cualquier persona, casi casi pareciera que diario compartiéramos palabras, pero tienes razón solo resta decir ¡Salud!

Y así continuamos con un par de litros más, ya me estaba empezando a sentir un poco alegre, cantábamos las canciones que ponían en la rockola y de vez en vez nos dábamos un beso corto, debo de admitir que al primer beso yo dije entre dientes “Te extrañe”, ella solo me regalo una sonrisa y se puso roja como un tomate. Ella tenía que ir a recoger unas cosas y me ofrecí a acompañarla, servía que compartíamos unos minutos más, recogimos sus cosas y fuimos a su depa, en su depa saco una botella de Bourbon, esa botella que había sido la última que habíamos compartido hace casi 8 meses, pusimos un poco de rock nacional y cantábamos a pulmón abierto, digamos que pensábamos que era Viernes pero no, era Miércoles, acabamos con esa botella y de mi auto saque un escoces y continuamos tomando, ya el Sol se había ocultado, y empezamos a cantar aquella canción que tanto cantamos un tiempo atrás “…Amor de cuatro paredes, nadie tiene que saberlo, solo sé que tú me quieres, yo por ti me estoy muriendo, y aunque pase lo que pase, serás mía aunque sea en silencio…”. Nos comíamos la boca y nuestras manos se entrelazaban, después nuestros cuerpos hicieron la comunión y nos convertimos en un mismo cuerpo. Ella se quedó recostada en mi pecho y yo solo la tenía abrazada sin decir nada, después de un momento ella soltó aquella duda que siempre había tenido “chaval, creo que no es el momento, pero, sabes, siempre que nos encontramos pasan cosas muy extrañas, pareciera que somos el suplente uno del otro, pero sabes ¿cuál es el problema?, que siempre terminamos juntos, parecemos como aquella canción de Sabina que fue por la cual nos conocimos ¿recuerdas?” Acto seguido los dos empezamos a cantar “Peor para el Sol” de Joaquín Sabina, después nos fumamos un cigarrillo.

Cuando acordé ya pasaban de las 3 de la mañana, quizás era una buena hora para regresarme, aunque esta vez quizás no pretendía huir como las veces anteriores sin que ella se diera cuenta, y bueno pareciera que ella leía mi pensamiento ya que antes de que yo dijera algo ella me dijo “sabes, sería bueno que esta vez no huyeras como es tu jodida costumbre, no te voy a pedir que te quedes, solo quisiera que por esta ocasión me propongas algo que aunque no tuviera un compromiso, pero que fuera lo más cercano a ello”, todo eso me lo dijo mientras me miraba a los ojos, podía ver el brillo en sus ojos que no vi con la última mina que estuve, así que sin pensarlo le dije “te parece si te vas conmigo unos días a la casa, digo en lo que me voy y vivimos como si fuéramos algo formal ¿te parece?”, ella sonrió y quizás fue su mejor sonrisa que me regalo en todo el tiempo que nos conocimos, me dio un beso tan grande que es imposible de poderlo describir con letras, acto seguido nos cambiamos, ella saco una maleta de viaje y empezó a llenarla de ropa, nos comíamos a besos a eso de las 4 de la mañana al ir saliendo de su departamento, puse la maleta en la cajuela, le abrí la puerta del copiloto y nos enfilamos en camino a mi casa, en el camino todo eran besos, caricias y miradas, no había necesidad de palabras de por medio y quizás era lo mejor, ya que no sé qué se podría decir, todo eso hasta que llegamos a mi casa y metí el auto, antes de bajarnos ella me dio un beso y me dijo “prométeme que no vas a cambiar tu decisión de irte”.



viernes, 1 de marzo de 2019

No se te olvide pedir por mí


“…Es mejor, le pedí, que te calles,
No me gusta invertir en quimeras,
Me han traído hasta aquí tus caderas,
No tu corazón…”

Ese día estaba claro que me había levantado con el pie izquierdo, de inicio mi free me decía que tenía que hablar urgentemente conmigo y me citaba después de su trabajo, lo más seguro es que no iba a poder jugar futbol por la noche, al bajarme de la cama y dar el segundo paso mi dedo meñique del pie izquierdo chocó contra la punta del buró que me hizo brincar y gritar algunos improperios, presuroso me metí a bañar ya que tenía una cita de trabajo en un par de horas, se me había olvidado llamarle a los del gas y me bañe con agua muy fría, vaya el día pintaba de la mierda, mi auto no circulaba por la contingencia ambiental y me tuve que ir en colectivo ya que el metro estaba a reventar, lo malo de viajar en el colectivo es que no puedes ir leyendo y que es más probable que te asalten, pero bueno llegue sin muchos contratiempos a la cita solo con un retraso de 15 minutos, me registré y tomé asiento en la sala de espera, era el único al parecer, fue cuando me di cuenta que traía un calcetín azul y otro negro, no hice otra cosa más que reírme, estaba matando el tiempo pensando en pendejadas cuando de pronto escuche mi nombre un par de veces, sobre saltado me paré del asiento y fui con la recepcionista que me regaló una sonrisa, apresurado la seguí y ella entre dientes y con una sonrisa maravillosa me dijo “pase, la licenciada lo está esperando, y me gusto la combinación de sus calcetines” acto seguido se empezó a reír un poco y yo solo le sonreí y me dirigí a la oficina, la puerta estaba entre abierta así que di tres toquidos con mi nudillo derecho, después escuche un “¡Adelante!”, créanme que en ese momento estaba que no creía, me quedé parado detrás de la puerta al escuchar esa voz, era algo muy extraño, estaba casi seguro que era ella, pero no era posible, de pronto escuche de nuevo otro “¡Adelante!”, me saco de mis dudas, claramente era ella, así que tome la perilla con mi mano y empuje la puerta, puse mi mejor sonrisa al verla y decirle “Buenos días Licenciada”, ella me vio y me extendió la mano diciendo también buenos días, después me invito a sentarme, pero en su cara no había ninguna emoción ni nada, la entrevista prosiguió normal, yo estaba un tanto desatinado con mis respuestas, no estaba concentrado para nada, al finalizar ella me dijo, “perfecto, mañana nos vemos para firma de contrato a las 7 de la mañana y empiezas a las 8, ¿te parece?” , respondí de forma afirmativa y me fui a mi casa, en el metro venia pensando en si en verdad era ella, no podía sacarme de la cabeza que después de tantos años nos volvimos a encontrar pero ella no tuvo ninguna reacción al verme.

Pasaron las horas y fui a ver a Adriana para ver que quería hablar y vaya básicamente era para decirme que estaba en una relación ya formal y que todo se acababa, esa relación de ser el fuckboy se había ido al carajo, pero bueno, no estaba tan mal, no miento al decir que no me había enamorado, eran 4 meses pero no podía hacer nada, no tenía planes de formalizar nada y ella al parecer si, nos despedimos con un abrazo y le di una caja con una sudadera de unicornio que le había comprado, ella no quería aceptarlo pero le dije “los regalos son como las cartas, son personalizados, si quieres puedes regalarlo o lo que quieras, gracias por todo”, ella al final cedió y nos dimos un abrazo y el último beso, después pase a dejarla a su casa en el Uber y me regrese en el mismo, ahora en mente solo tenía una cosa, en verdad era aquel gran amor quien me entrevisto en la mañana o solo era parte de mis ganas de verla, al llegar a casa destape una cerveza y me puse a escribir lo que recordaba de ella.

Estuve puntualmente a las 7 am, el edificio estaba cerrado así que tuve que esperar casi media hora para que llegará la recepcionista que me atendió el día anterior, con una sonrisa dijo “una disculpa, se me hizo tardísimo, pero bueno ayer también llegaste tarde, espero y traigas una combinación de calcetines como los de ayer”, mientras sonreía, de forma automática le respondí con un buenos días y levante un poco mi pantalón de vestir para dejar al descubierto los calcetines a la par que decía “no, hoy traigo los de papá soltero, de Cesar Costa”, ella solo empezó a reír y pasamos al edificio, me senté en la misma sala de espera de un día anterior y me puse a leer el contrato, la recepcionista me veía de forma insistente, como queriéndome decir algo pero no decía nada, en verdad era muy linda y sonreía maravilloso, alzaba yo el contrato solo para ver si en verdad me estaba viendo y así era, me gustaba pillarla viéndome, termine de leer y firme el contrato, al dárselo solo le dije “vaya, creo que acabo de vender mi alma al diablo, no solo quieren un trabajador, si no, un esclavo” y le sonreí, ella se puso roja y me llevo a la dar una vuelta al edificio, me presento algunos trabajadores y me enseñaba las instalaciones en general, al llegar a la oficina que tenía designada me plante y le dije “sabes, pienso que quieres decirme algo pero no logras decírmelo, ¿acaso son mis calcetines?”, ella empezó a reír y dijo “eres extraño, regularmente la gente se pone calcetines pares o diferentes a los que traes, pero no es eso, pero se me hizo muy extraño tu llegada a la empresa, teníamos ya 22 días con la vacante y han desfilado infinidad de gente, pero pareciera que el puesto era para ti, justamente cuando me daba por vencida llego tu currículo y yo dudando, digo tienes un año sin trabajar y eso no da muy buena espina, lo platique con la Contadora y dijo que te llamará a entrevista, parecías como un ángel que bajo del cielo para ayudarnos con esta vacante”, me quedé pensando en lo que había dicho y solo respondí “vaya, al parecer no soy el único que esta de suerte hoy”, ella empezó a reír y se retiró a la recepción, estuve hurgando en los cajones y empezando a leer las funciones que tenía y así paso el día.

Faltando una hora para salir, llego Ana, que era la contadora, se acercó a mi oficina y dijo “bienvenido a la empresa, cualquier cosa que necesites estoy en la oficina de junto”, agradecí el gesto y de igual forma me puse a las órdenes, al finalizar mi hora pase a su oficina para preguntar si necesitaba algo ya que ya me retiraba, ella alzo la vista y dijo “gracias, ¿traes auto? Sabes tengo unos problemitas ahorita y quisiera platicar con alguien que no me conozca para que me dé su punto de vista”, le dije que sí y me cito en media hora en un café como a 10 minutos de ahí, así que tome mis cosas y me fui al café que me cito. Pasaron 40 minutos cuando ella llego, me empezó a platicar de nuestra historia pero con diferentes nombres, bueno al menos el mío, le di las respuestas que yo hice en su momento y ella seria me dio un beso tan grande que supe que si era Ana, aquella mina de la cual me había enamorado tiempo atrás, seguimos con besos y manos traviesas hasta que terminamos en un motel cercano, después de varios minutos de lucha cuerpo con cuerpo, ella estaba recostada en mi pecho mientras me decía, “Aclaro que mi intención de buscarte no era para esto, creo que lo demás se fue dando, dime que esta vez no te iras”, me quedé estupefacto, no dije nada solo la tome del cabello mientras le hacía piojito, ella volvió a hablar para decirme “Te he sabido buscar por eso siempre te encontraré, no importa dónde te escondas, te sigo en tu nuevo blog, sabía que no tenías trabajo, quería marcarte para ofrecerte este puesto pero pensaba que si te decía las cosas no iban a salir nada bien, sabes, me siguen gustando tus escritos sin un final feliz”.

Así pasaron los días y los meses, quizás años, las cosas se fueron dando una con otra, en el trabajo éramos como dos compañeros de trabajo pero cruzando la puerta del edificio éramos dos locos enamorados que nos buscábamos las manos para entrelazarlas, ella de vez en cuando soltaba frases que no tenían mucho sentido tipo “sigues siendo el mismo, primero las calas en la cama y si te gustan ya las formalizas”, o “estos días no me escribas, ni vamos a poder vernos que mi esposo regreso de viaje”, pero bueno las cosas iban de maravilla, fueron cerca de 2 años viviendo en la clandestinidad, cuando una noche en mi casa terminando el acto sexual, estábamos en silencio y ella rompió con esa magia del no decir nada diciendo “hay algo extraño en esto, desde la primera vez así como hoy, sabía que nunca me ibas a pedir que fuera tu novia, así que como vi que las cosas seguían avanzando pues no me quedo de otra que seguir con tu jueguito”.

Como siempre ella me dejaba pensando y me dejaba un sinfín de enseñanzas, hasta que un día en la empresa no se apareció más, nadie decía nada, solo que ya no iba a estar trabajando con nosotros, a mí me dieron su puesto y la recepcionista ocupo el mío, de Ana no supe nada, su celular fue dado de baja, en su casa cuando llegue a ir a buscarla solo había un anuncio gigante en el portón que decía “Se vende”, con un número telefónico que era de una agencia de bienes raíces, digo lo supe ya que llame un par de veces esperando que la voz del otro lado fuera Ana, pero no, no fue así, por mi cuenta empecé una relación con la recepcionista, tenemos actualmente un hijo y estamos esperando otro, quizás ahora si hubo un final en la historia...

Una tarde como cualquiera sonó el teléfono de mi oficina, sin muchas ganas contesté y solo escuché “Si vas un día a la Basílica, no se te olvide pedir por mí”, de inmediato sonó “Te lloré un río” de Maná, “Yo aquí llorándote un río, mandándote al olvido, que cosa más injusta amor…”



viernes, 22 de febrero de 2019

Notas de un clochard 4...


Te recuerdo tan bien llegando a esa estación de autobús aquella primera vez, yo tan despistado y tu tan radiante, tan como siempre...
Justo así deseaba en el fondo que fuese de nuevo, pero esta vez era diferente, no sabia si aun sabias de mi existencia, de los mas de cien motivos para sentirnos vivos, si para ese entonces después de esos 6 meses habías dictado el juicio y deliberado la sentencia, no sabía si esa sentencia era tendencia a favor... o en contra quizá...
Así que me envalentone (en gran medida por el wiskhy que bebía y guardaba oculto en el traje) sin dejar que los ladridos de remordimientos me mintieran en la frente con un "Ya no Te Amo", me había cansado de rogarle a la almohada ese "sal de allí y ven aquí" ese tan honesto "Te extraño", por que para ese entonces la voz del móvil diciendo "Número fuera de servicio" me desquiciaba el juicio perdiéndome en el vicio...
Pero entonces, ya en ese entonces iba completamente decidido, tan decidido como la vez que me convenciste con solo la mirada a dejarte ser parte de mi, decidido como al plasmar nuestro compromiso aún mas profundo en la piel mientras decías "Yo seré tu guía y tu me sostendrás", tan decidido como cuando tomaste mi mano y sin pensarlo (por que no había nada que pensar) camine junto a ti deseando que fuese así cada día de mi vida y así estaba yo, así estaba yo sin ti, pensando "No imagino el Universo sin ti", por que sabías bien que esta es la frase que susurraba a tu oído cada noche y entonces proseguí a buscarte.
Yo bien sabía donde vivías, conocía a tu familia y aunque tu no a la mía, ni completamente mi pasado, siempre ame que me aceptaras tal cual era yo, yo sin alas, por que había renunciado a volar por ti (y eso ni siquiera lo sabías), yo sin mi antigua vida errante, sin ser el malo, el druggo, el bukanero, el inmigrante refugiado en el arte...
Pero mi decisión me llamaba con tu voz, tu voz dulce y soprano a volver a ti, tu voz con eterno eco en mi, tu voz con soltura y alegría de melodía elocuente, expectante y de gracia incomparable, así que entonces proseguí...
Prosegui a volver directo hasta ti, entre decidir si caminar, tomar taxi o el bus, entonces caminé, camine hasta llegar al jardín Zenea y soltarme a llorar y gritarle al Mundo: Donde estás... No quería ser una pagina mas de tu historia, un círculo sin sol, neblina que se esfuma, una llamada mas sin contestación, un contigo y un sin ti tan agrio y amargo, un temblor sin nadie en cuenta y sin escala de medición, una estrella estrellada muerta hace años luz y mucho menos un motivo sin motivación, no quería nada de eso, nada, nunca nada de eso, aunque bien sabia que sin ti eso de "nada" nada era... Por que nada soy yo sin ti...
Todo esto parecía ser lo mas adverso a mi sentir, tan trágico y desorbital, pero en verdad te echaba de menos y es por eso qué proseguía y proseguía por ser tu mi destino y en ese seguir tal cual ansias de cumplir en promesa el sacramento de escucharte decir a viva voz ese "Aun te quiero"...

Detrimento

Hoy te miraste en el espejo y te fue triste estabas sola la luz rugía el aire cantaba pero tu amado no volvió te remuerden los días ...

Más veces leído