martes, 21 de enero de 2020

Digamos que no es año bisiesto


“…y ahora que te has vuelto mi secreto
Y reventamos el momento,
Inoportunos e indiscreto
Y atados a otra piel,
Encadenados a un deber,
Creo que… la historia fue…”

No sé en qué momento sucedieron las cosas, no podía quitarme de la cabeza al verte visitando mi tumba, ¿Alcatraces? ¿Tulipanes? ¿Quién chingados te creías? Si en vida no me diste ninguna flor es más no sabias ni que flores me gustaban, pero eso sí, me llevabas alcatraces y tulipanes a la tumba cada 2 de mes, lo acepto fue un trago muy amargo de digerir, eras aquel chaval en el que yo había confiado tanto y al final me traicionaste; al parecer me dejaron tirada me habían dado por muerta pero mi ángel de la guarda me cuido, si irónicamente mi ángel de la guarda era un pistolero que estaba contigo esa noche, después de que se fueron él mando por mí y lograron salvarme la vida, fingió mi muerte o al menos eso me decía, la rehabilitación no fue fácil pero él estuvo siempre a mi lado, él vivía con la muerte a un lado, eso siempre me lo decía, me dijo tantas cosas de ti, que incluso me dijo que te habían dado una cantidad irracional de dinero por mi muerte, él calculaba 10 años de salario, era extraño, al parecer él sentía celos de ti quizás por eso siempre cuando hablaba de ti terminaba con “Por eso Dios le dio Alas a los pendejos”, pero bueno, después de la muerte del pistolero juré vengarme de ti, fueron 5 años en los cuales me cambie de nombre e incluso me hice algunos arreglos para que nadie me reconociera, lo único que me conectaba con mi pasado era esa tumba donde estaba enterrado mi pasado, en esos cinco años me puse a investigar de ti, no fue complicado ya que con el dinero que te dieron habías adquirido algunas empresas de telecomunicaciones y también eras dueño de una cadena de salones de belleza, de esos que encuentras en cadenas comerciales, también te habías casado y tenías dos hijos.

En Junio entré a trabajar como ejecutiva comercial en una de tus empresas para poder llegar a ti fue un proceso tardado, digamos que fueron casi seis meses para poder tener el primer acercamiento contigo, fue en la fiesta de fin de año de la empresa, habías ido a la fiesta para dar un discurso motivador, era extraño, no ibas con tu esposa ni con tus hijos, solo te cuidaban algunos guarda espaldas que intentaban no dejarte solo por un momento, eso si guardando unos metros de distancia, según decías habías aprovechado la fiesta para tener un acercamiento con tus empleados y poderlos conocer, era una practica que tenías, fue en ese momento cuando me decidí a hablarte, intercambiamos algunas palabras como con todos, yo estaba en la ultima mesa que fuiste a platicar, después te retiraste, les dijiste a los guardaespaldas que te esperaran, hiciste una seña de que ibas al baño, me di cuenta y de inmediato me eche ese Chanel No. 5 que te gustaba que me pusiera y me enfile al baño de caballeros, no sé en que momento me animé y empuje la puerta, al cerrar la misma solamente se escuchaba la novena sinfonía de Beethoven, camine esperando en no encontrar a nadie más, estabas ahí lavándote las manos y mirándote frente al espejo, y te sorprendí diciendo “Señor Macías, mi nombre es Sofia Valencia, trabajo en una de sus oficinas y quería decirle que le tengo mucha admiración, no solo por ser su empleada, también he leído todos los libros que ha escrito y simplemente me parecen geniales”, no sé si era por la situación de estar en el baño o por las palabras que había dicho pero te quedaste frío al verme, te pregunte si todo estaba bien y de pronto reaccionaste excusándote “discúlpame Sofia, lo que pasa es que te confundí con otra persona, quizás fue por el perfume, ¿Chanel No. 5 verdad?” yo te dije que si, al parecer no habías cambiado, seguías siendo un jodido cabronazo que si una mina linda te halagaba tu buscabas la forma de quedar con ella, bueno también debo de admitir que mi corto vestido negro, mi maquillaje elaborado, mi discurso y el perfume, logró que me invitaras a tu departamento diciendo “Sofia, cuando gustes puedo enseñarte algunos borradores y me das tu punto de vista”, con una sonrisa maliciosa te vi, mientras me agarraba el cabello y me mordía el labio te respondí “¿puedes ahorita? Sinceramente la fiesta esta de hueva”, te quedaste pasmado y me dijiste que sí, me pediste mi número mero de celular y me prometiste que me mandabas tu ubicación, al despedirnos te quise robar un beso pero tu te apuraste en darme un abrazo, un abrazo que tenía años que no recibía uno así, ese famoso abrazo que tu llamabas de oso, después abriste la puerta del baño y me hiciste una seña para que saliera, salí y me fui hacia la mesa, después de casi un minuto saliste tú con el celular en la mano, me llego un mensaje y vi que me buscaste, solo te sonreí mientras veía cómo te dirigías a la salida.

Casi después de que te fuiste yo hice lo mismo, tarde cerca de 20 minutos en llegar a la dirección que me habías enviado, era una torre de departamentos, fue cuando te marqué y me diste indicaciones que decirle al personal de seguridad y donde dejar el auto estacionado, después subí al piso número 12, en donde al salir estabas en el elevador, no tenías gente cuidándote, estabas solo, seguías con ese traje color negro, corbata roja y ese inigualable aroma a Sauvage de Dior que tanto me encantaba, me invitaste a pasar a tu departamento no era tan lujoso como yo lo esperaba, digo para una persona que tenía tanto dinero como tú, pensaba en otra cosa muy distinta, tenías una computadora, unos cuadros malísimos pero al parecer tú los habías pintado, escritos en las paredes, la música de fondo era un poco extraña al parecer era Sabino pero a un volumen un poco bajo, me invitaste a sentarme en la sala, mientras me decías si quería algo de beber, te contesté que lo mismo que tú, entonces serviste dos vasos con tres hielos cada uno y de una botella de whisky 21 años serviste los 10 segundos reglamentarios, chocamos los vasos y empezamos a platicar por toda la noche, me decías que los negocios los habías adquirido para dejarle algo a tus hijos y la cadena de salones de belleza era por un capricho de tu mujer, después de que serviste el quinto trago, me dijiste que tu verdadera pasión era el escribir los libros, incluso me dijiste que era la única actividad que en verdad disfrutabas, sentí un poco de ternura y te abracé, te di un beso largo, lo respondiste y como lo habías escrito “ese beso era como un gol al minuto 90”, pero no paso nada, nos quedamos acostados en el sillón abrazados.

A partir de ese momento fueron 4 meses de vernos de manera clandestina, lo que tu no sabias es que yo ya te conocía, por eso supe enamorarte y no fue difícil convencerte para proponerte huir conmigo, recuerdo bien que me dijiste “para poder huir contigo primero debo de divorciarme, tengo un viaje ya planeado con mi familia a Ixtapa Zihuatanejo ¿te parece si regresando me divorcio y emprendemos la huida?”, recuerdo bien que solo te conteste con un beso seguido de un “acepto tu promesa”, voy a confesar que después de esos cuatro meses, me había vuelto a enamorar de ti, había vuelto a confiar en ti e incluso me di cuenta que nunca iba a poder matarte a sangre fría, empecé a creer que el destino nos había vuelto a encontrar y que si yo había quedado viva en aquel momento era para perdonarnos mutuamente y empezar desde cero.

No se en que momento se me cruzo por la cabeza irte a buscar, me habías dicho en que hotel te ibas a hospedar, así que hice el viaje para buscarte y contarte toda la verdad, decirte que en verdad no era Sofia Valencia, si no que era esa mina que habías matado, sabía que te encantan los atardeceres del pacifico y te estuve buscando en playa linda que fue donde dijiste que te ibas a hospedar pero no te encontré afuera, así que me regresé al lobby y fue donde te encontré, en los elevadores, olías a tabaco cubano y whisky escocés, al momento que te abordé te sorprendiste de verme, logré llevarte hasta mi habitación y ahí te dije toda la verdad, que no me habías matado, que había mentido para vengarme de ti, pero que estaba muy arrepentida de todo, en ese momento nos abrazamos y lloramos, no parabas de darme pequeños besos y decirme que me amabas, después, tuviste tus 5 segundos de lucidez y me dijiste “sabes, esto es muy peligroso para ti, si mi antiguo jefe se entera que sigues viva esta vez nos mataría a los dos, ¿tienes todavía el contacto que te hizo tu identidad falsa?” en ese momento me paré y fui a mi maleta, de ella saque una cartera y te la di, era una cartera que traía una vida falsa, después te dije “ya lo tengo todo planeado corazón, a partir de ahora solo vas a utilizar esta identidad”, me diste un beso maravilloso y después me bajaste a la realidad “nadie sabe quien eres en verdad, podemos ganar un poco de tiempo y recuerda que te dije que regresando del viaje iba a divorciarme y entonces ya podíamos huir”, y cerraste con un beso sabor a esperanza, mientras me besabas me agarraste la barbilla para seguir con tu discurso “eres muy inteligente y por eso quizás me volví a enamorar de ti, pero no puedo demorarme mucho, mis hijos me esperan para llevarlos a la alberca”, te volví a besar y te deje con la promesa de que al otro día por la noche estaríamos los dos juntos.

Creo que fue la primera noche en muchos años que no tuve terrores nocturnos, en verdad me sentía muy bien, estaba tan de buenas que incluso salí a caminar a las 6 de la mañana para ver el amanecer, estaba imaginando nuestra vida juntos cuando de pronto te vi sentado contemplando el amanecer, tenias un cigarro en la mano y a un lado de ti una lata de cerveza, así que sigilosamente me fui hacia atrás para poderte sorprender, pero a unos cinco metros antes de que llegará contigo, apareció de la nada tu esposa, te dio un beso en los labios y se sentó junto contigo, entonces la abrazaste, ella se recargo en tu hombro y tu de inmediato la tomaste del cabello y la besabas, empezabas a recorrer su cuerpo con tus manos, ella se levanto un poco mientras se seguían besando, parecían unos chavales de secundaria, de pronto tu le dabas una nalgada y los dos empezaban a reír, claramente se veían muy enamorados, en ese momento corrí hacia el hotel, me tomé lo que sobraba de una botella de whisky y empecé a llorar hasta que me quede dormida en el suelo. Al despertar, recordé lo sucedido, así que de inmediato me comunique con tu secretaria, le exigí hablar contigo, diciéndole que era una cliente muy importante, ella me dijo que no estabas, recuerdo claramente sus palabras “le suplico que me disculpe pero no se encuentra, esta en un viaje con su esposa y pidió que no lo molestáramos, es su aniversario de bodas e incluso no llevo a sus hijos, fue al lugar donde se conocieron”, en ese momento colgué furiosa el teléfono y preparé mi maleta para huir contigo en esa noche, después guardé mi 9mm en mi bolsa, me bañé, me maquillé, me puse aquel bikini que me habías regalado y ese Chanel no. 5 que tanto te gustaba y me dirigí a esperarte en el punto de encuentro.

Al llegar yo fingí que todo estaba bien, fuimos a comer y a beber, las risas y caricias no faltaban, era un momento maravilloso, puedo decir que hasta se me estaba olvidando lo que había visto en la mañana, los tragos hicieron efecto y te propuse ir a caminar por la playa, estábamos a media hora de donde estabas hospedado por eso hacías las cosas con demasiada libertad, además en tus libros hablabas de “Playa la madera” y era donde estábamos ahora, me tomaste de la mano y empezamos a caminar por el malecón, estábamos tomándonos fotos cada vez que nos dábamos un beso, pero no se en que momento todo se derrumbó, sentí tu anillo de bodas y fue cuando te pregunte sobre tu matrimonio, ¿Dónde se conocieron? ¿Cuánto tiempo llevaban casados? Tu evadías las preguntas, incluso me dijiste que no sabias cuanto tiempo llevabas con tu esposa, que solo estabas con ella por tus hijos, que ni siquiera dormían juntos y me juraste que el viaje fue una promesa que le habías hecho a tus hijos, al momento que terminaste de decir eso exploté “te vi en la mañana con ella, se veían muy enamorados, también sé que este viaje es por su aniversario y que a tus hijos los dejaste, no vinieron con ustedes”,  en ese momento empezamos a discutir y sacaste el cobre diciéndome “ojala ese día te hubiera matado, me arrepiento de que sigas con vida… entiende que jamás voy a huir contigo, ¿te creíste la pendejada de los años bisiestos? jajaja nunca fuiste mi prioridad, siempre fuiste mi juego, nunca me interesaste en verdad por eso te cambie por dinero”, esas palabras me hirieron, no tanto el que me hayas cambiado por dinero, si no el saber que nunca fui alguien importante para ti, saber que habías inventado todo para encamarme y nada más, en el momento que diste media vuelta y diste dos pasos, saque la 9mm y te disparé, corriste hacía mi y me abrazaste, sentía como tu sangre empezaba a tener contacto con mi piel e hice un segundo disparo, empezaste a perder fuerzas y te ibas desvaneciendo, en ese momento me dijiste “¿Por qué lo hiciste?”, solo te vi a los ojos y te dije “Digamos que no es año bisiesto”




miércoles, 8 de enero de 2020

Menos en un año bisiesto


“…sabes que no sueño con vos al dormir,
No es bueno soñar con los ángeles de hoy…”

Era complicado, después de recorrer tantos estados me sentía intranquilo, varios estados había residido en estancias cortas pero no era lo mismo que estar en un solo estado, llegue a casa de mis padres, necesitaba urgentemente una cerveza, había estado huyendo como siempre había sido mi vida, por eso quizás me llevo a conocer casi el 80% de la república, cuando de pronto, vi una alerta en mi teléfono, esa vez yo estaba solo, destapando una cerveza y encendiendo un cigarrillo, cuando como si se tratará de magia, apareció un mensaje que me hizo sobresaltar, el mensaje iniciaba con “…hola… sé que es raro que te moleste después de tanto tiempo…” obviamente para mí no era una molestia, si la persona que escribió el mensaje supiera la sonrisa que me hizo sacar al terminar de leer el mensaje, entendería que aun la sigo esperando, pero bueno, le di un trago a mi cerveza y seguí leyendo, mi corazón latía tan a prisa como si tuviera taquicardia, es más puedo apostar que solamente puedo decir que en dos ocasiones pude sentir mi corazón a pleno como en ese momento, uno fue cuando la conocí a ella y el otro cuando de mi auto aceleraba y el velocímetro llegaba a 240 km/h, pero bueno así fue, pasadas las once de la mañana mi corazón empezaba a latir, recreaba aquellos momentos que viví a un lado de ella, que siempre fue una misma línea, jugando a lo prohibido, la primera vez fue dándole seguimiento personal a algo laboral y la segunda trasgrediendo los valores y buenas costumbres, pero bueno en ese momento estaba cantando esa canción de las pastillas del abuelo, “hay muchas cosas que me hacen pensar en ti, el brillo de tus ojos en mis sueños, las ganas de hacer de tu corazón el único dueño, y esa alegría que cuando te fuiste perdí…” cuando de pronto me entra una llamada de un número desconocido, yo en verdad quería que fuera ella, la lada daba a donde residía, pero no, desgraciadamente era una oferta de trabajo, accedí a la petición, por motivos que no me encontraba en la ciudad donde estaba el trabajo hicimos acto de hacer una entrevista en línea, gracias al Skype pudimos llevar una entrevista amigable y justo cuando pensaba que todo había acabado, me dijeron que en dos días me esperaban para afinar detalles y poder concretar la oferta de trabajo, yo maldecía a los dioses, sobretodo porque no iba a tener días de descanso pero bueno destape una cerveza más y encendí otro cigarrillo, mientras reflexionaba sobre el futuro que me esperaba, quizás con suerte me iba a encontrar con ella en un restaurante o en alguna plaza pública, así que disfrute un seis de cerveza como condenado a muerte y después arregle todo para viajar a esa ciudad.

Al llegar a la ciudad de la oferta laboral, me hospedé con unos amigos, les dije que era una estancia corta, se sorprendieron cuando me puse aquel traje negro y salir con ellos a las 7 am, la entrevista fue un éxito, me pedían empezar en la quincena siguiente, acepte el trabajo y empecé a buscar un lugar donde vivir, era más complicado que de costumbre, pero todo salió conforme a los planes, en una semana ya tenía donde vivir y un trabajo al cual me iba a amarrar por los siguientes tres meses, la paga no pintaba mal, lo único malo es que no la había visto. Los siguiente tres meses pasaron sin pena ni gloria, incluso no había reunido los puntos esenciales para poder continuar con el trabajo, pero bueno al menos mi jefe directo me había contratado como chofer particular, su esposa era un estuche de monerías, aprendí a ver y callar, lo que nunca en mi vida había hecho ¿Por qué lo hice? Porque la había visto a ella, no a la esposa de mi jefe, si no a aquella que había sido el amor de mi vida, estaba en el círculo de amistad de la esposa de mi jefe, nunca hubo un acercamiento como tal pero si debo de admitir que la soñaba una noche antes y al siguiente día la veía, era como una  premonición, empecé a ir gustoso a las plazas comerciales y también a las reuniones, solo para verla a ella, incluso puedo jurar que un día me guiño el ojo, pero bueno eso nadie puede saber porque no había nadie cuando lo hizo, las cosas siguieron su curso, yo solo buscaba verla y ella de vez en vez me veía y me daba una señal, hasta que un día mi jefe me dijo “sabes kru, tenemos cuentas pendientes con un socio, sé que conoces a su esposa, necesito que busques la forma de poder acercarte a ella, mi esposa no ha podido hacerlo, pero confió en ti…” esa vez yo me sentí como Ronaldinho jugando al futbol, me iban a pagar por algo que me encantaba hacer, así que empecé con abordarla, fue muy complicado, ella con un porte distinto al que yo recordaba se plantaba frente a mí, hasta que no se en que jodido momento logré quedar con ella, fuera del circulo de amistad, era muy complicado poder compaginar, yo le mentí diciéndole que la volvía a buscar para concretar lo que años anteriores habíamos dejado pendiente, ella me creyó, no sé por qué motivo pero lo hizo, nos quedábamos de ver en horas de la madrugada, incluso metí mi sedan de uber y era el pretexto idóneo, ella me avisaba y me acercaba para tomar el servicio, si se lo daban a otra persona ella cancelaba el servicio hasta que fuera conmigo, ¿qué hacíamos? Solo platicábamos, incluso una vez la recogí en el aeropuerto, decía que no tenía ningún plan y yo le dije ir a escuchar un mariachi, ella dudando acepto, puedo decir que fue la primera vez que la vi llorar, a mí se me olvido el motivo por el cual estaba trabajando y quizás ella bajo la guardia.

Era tan extraña la situación que un día después de trabajar, ella abordó mi uber, después de ofrecerle agua y dulces ella me sorprendió con una pregunta diciendo “¿sabes que día es hoy?” , yo un poco desconcertado le dije “si, es 28 de enero del 2018”,  ella con una mueca de felicidad me dijo, “¿recuerdas la maldición de los años bisiestos?” , mi mente empezó a maquinar, a ella la había conocido un 28 de enero del 2012, después volví a saber de ella un 28 de enero del 2016 y ahora era 28 de enero del 2020, los tres habían sido años bisiestos, pero no recordaba una maldición como tal, inmediatamente ella me besó, fue un beso digno de una diosa, de esos que sientes que el tiempo se detiene, que la vida no vale nada, que solo esperas la muerte…

Después de irnos a un motel y hacer cosas que solo nuestros instintos nos dictaban, pase a dejarla a su casa, mi vida empezaba a cobrar sentido de nuevo, aunque sinceramente estaba sellando un pacto para pertenecer al ejército del patas de cabra, mi jefe buscaba la forma de hacer sufrir a ella y su gente ¿Por qué? No lo sé, quizás por viejas rencillas, pero yo en ese momento no pensaba más que en ella, mi cabeza no daba para más, ella se metía en la plática de la esposa de mi jefe, ella se metía en mis pensamientos, ella se metía hasta cuando iba a hacer el súper, mi jefe se dio cuenta quizás, por eso me jugo una tetra, me sorprendió cuando me dijo “chaval, voy a ser sincero contigo, sé que tienes un amorío y te voy a ofrecer lo que ganarías en 10 años, pero en efectivo, claro si es que estas dispuesto a dejar en mis manos a esa mina, si no aceptas, te quedas sin trabajo y sin dinero y de todas formas lograré hacerme de ella”, yo lo puse en duda desde el primer momento, le dije que iba a pensarlo, sabía que no debía de demorarme. En los siguientes días me puso más ocupaciones, no tenía tiempo de verla, me estaba hartando de la situación así que decidí amarrarme los pampers y decirle “sabes, creo que prefiero a la mina sobre el efectivo”, él solo se echó para atrás en su silla de piel, y empezó “¿recuerdas cuando eras el rey del universo? Déjame recordar, espera, hace 8 años y después hace 4 años, ¿sabes quién te llevo a la ruina?, no fuiste tú y claro está, quizás debes de recordar esa tarde en el aeropuerto, esa vez cuando te despediste de ella, a partir de ese momento tu mundo se desmorono, perdiste tu empleo, la mina con la que estabas saliendo te dejo, tu familia se alejó, tus amigos, vaya estaban en desacuerdo contigo y después de navegar por casi toda la república llegaste conmigo, digamos que soy tu puerta a la venganza y aparte de todo, vas a tener tanto dinero junto que no vas a saber qué hacer con él, pero bueno, piénsalo y mañana temprano me tienes una respuesta”, yo lo veía con un odio, solo apreté mis puños y me retiré, con una sensación de hartazgo, llegue a casa y me puse a reflexionar mientras tomaba la decisión, recordé aquel momento cuando me reprocho mi alcoholismo, también cuando me dijo que ni de loco pensaría estar con ella toda la vida y para finalizar recordé la charla que tuvimos al despertar en el motel donde ella se catalogaba como una no patriota, así que me fui a la cama antes de tiempo, quería consultarlo con mi almohada.

Al despertar, le marque a mi jefe y solo le dije “quiero que sea en efectivo” y él contestó “vale, pero debes de entregarla, dando y dando, nos vemos en el segundo acceso a la playa a las 20:45, deja tu auto sin seguro en el estacionamiento público, ahí dejaré el efectivo en la cajuela del auto” , estaba yo nervioso, no sabía qué hacer, me acababa de lavar el cerebro como se le hace a un niño para que saque buenas calificaciones, le marque a la mina, la invitaba a pasar la noche en la playa, era un lugar seguro, sin luz, la gente no iba a darse cuenta, ella me pidió pensarlo y antes de las 18 horas me pidió que pasará por ella, ya sin servicio de uber, de forma directa, creo que no quería ser descubierta por su pareja en turno, accedí y pase por ella 20 minutos después, tomamos con rumbo a la playa, ella iba en el asiento trasero, al llegar al estacionamiento ella se bajó con un traje de baño tan ceñido al cuerpo que no dejaba nada a la imaginación, me pidió que fuera detrás de ella y como un perro lo hice, nos metimos al mar, deje la hielera con mi celular a 15 metros de donde llegaba el agua del mar, nos abrazamos, nos besamos, vi cuando entre las sombras personas se acercaron a mi hielera y dije “ya valieron, deja me salgo para que no se roben nada”, ella con un beso me hizo quedarme en el agua diciendo “no chaval, deja veo que quieren, si ves que se ponen agresivos, ahora si debes de ir a golpear”, nos separamos de las manos en ese momento, sentía que era el final, quería decirle que no fuera, quería decirle tantas cosas que cuando reaccioné, la atestaban un golpe atrás del cuello que la hizo caer de forma inmediata, yo corrí y también con la misma suerte.

Al despertar estaba ella atada a la cama, cuando me acerqué, me vio fijamente, pidiéndome misericordia, perdón, en el aire sonaba aquella canción de Calle 13 en la estrofa que dice “…quien no quiere a su patria, no quiere a su madre” así que tome un machete y sin pensarlo, lo ateste en su garganta, me quede parado mientras la sangre brotaba, mi jefe entró por la puerta de la habitación, me felicito mientras bebía de la sangre que brincaba a borbotones, su cara de malicia me recordaba como si fuera un niño malcriado, me tomo del cabello y lo hizo para todos lados diciendo “eres buen muchacho campeón” , yo me quedé inmóvil, no podía gesticular algún sentimiento, me hicieron beber de su sangre, mis planes se había deshecho, yo quería acusarla y después rescatarla, pero no, no pudo ser posible, recuerdo que mi jefe me dijo “vaya, que lastima, le gustaban los alcatraces y los tulipanes, pero puedes llevarle esas flores a su tumba, para que seas de esos que no van a sospechar de su muerte”.

Pasaron varias noches y yo seguía soñando con su mirada, como pidiendo clemencia, después yo me despertaba y veía los billetes formados en filas, era una cantidad irracional en efectivo, deshacía las filas de dinero mientras la recordaba, después volvía a contar los billetes y los acomodaba por valor adquisitivo, me senté y destapé una cerveza, encendí un cigarrillo mientras me ponía a pensar ¿Cuál fue el motivo por el cual la maté? Quizás fue por el jodido dinero, aunque también pudo haber sido por celos, aunque la última respuesta la tuve mientras encendía un segundo cigarro, y me dije a mí mismo en voz alta, “ella se fue por traición, nadie traiciona por amor a este chaval y menos en un año bisiesto, la traición se paga con venganza”…



lunes, 9 de diciembre de 2019

Caprice No. 1 Cuentos de mi Musa


Caprice No. 1
Cuentos de mi Musa.

Cómo amaba besarle cada mañana y abrazarle justo al alba en ese amanecer en la misma almohada entre sábanas que jamás se usaban, susurrar a su oído y admirarla vestida con ese manto de estrellas en su blanca silueta, cálida, desafiante, modesta, llamativa, sumergida entre nubes y destellos de auroras…
Ella, siempre ella, mi pequeña Musa la amaba siendo tan mía y a la vez tan libre y yo tan suyo e irrenunciable a su pasión, a sus deseos, su razón y sus besos.
Siempre le incluía en mi rutina, procurando que ningún detalle de ella se me escapara, le repasaba una y otra vez entera, esperando siempre ese rayo de luz que se colaba entre las persianas impactando en su espalda, para ser justamente ese momento cuando ella se despertaba, le conocía completa, sus juegos, sus caricias, sus objeciones, sus culpas, sus manías, sus risas y sus deseos… Sabía de memoria por ejemplo: su primer nombre pero que también odiaba el segundo y que prefiere su segundo apellido al primero, que de niña iba a danza y que se despertaba con el piar de las aves desde su ventana, que ha tenido un sinfín de mascotas pero no le gustan los gatos, que no es buena para las matemáticas pero le gusta la poesía y escribe versos que rara vez comparte con alguien, que calza del 5 y le gustan las botas, que odia la casa desordenada y a la vez es experta en repararlo todo, que sueña con ir a Canadá, que le encanta el helado de chocolate y su abuelo es su principal mentor, no es ni alta ni bajita pero su valentía llega hasta el cielo, tiene un aire de fuerza y manos delicadas, Ella es dulce, cariñosa, de sonrisa eterna que inunda a todo aquel que la mira y aunque hay días en que se acompleja, de un momento a otro al verse en el espejo se encuentra a ella misma, tan bella y se decide determinante, de espíritu indómito y estela cautivante…
Ella es mi Musa, Mi Cherry, por ese capricho de llamarse Mi Cariño y en francés “Ma Cherie”, ese era su único capricho, los demás más bien deseaba que fueran completamente míos y no de ella, pues le llamaba capricho a sus ojos , a su boca, a su piel, a sus sueños, a su armonía, a su risa, a sus manos, a sus noches, a sus pasos, a su calma… Le pensaba todo el tiempo, todo el día, la quería solo para mí y a la vez libre, pero cuando estaba conmigo nunca quería dejarla ir…

Un verso a la vez


Vivo bajo el reinado de la indiferencia de tu nombre
Ya no te pienso, ni te sueño, ni recuerdo tu risa,
ni el tono de tu piel, ni tu perfume,
Ya me cuesta cerrar los ojos e imaginarte divagando alegre, estática o divergente.

Ya no sé quien eres, ni de dónde venías
Aunque aún recuerdo un poco de ti,
Ese poco, tan poco se ha ido secando,
Se volvió marchito, obtuso, apagado.

Solo atiné en caminar usando un az bajo la manga:
El del olvido
Me fui borrando las huellas de mis pasos,
Deje de gritar tu nombre y hasta de hablarlo bajito, ni en susurro, ni en nada
Y a todo esto? Como te llamabas?
También lo he olvidado, solo se que le escribo a un recuerdo difuso en neblina de quien eras
Y que ya no eres más
Y sin embargo Sos un recuerdo que aún palpita
Pero también Sos un recuerdo que ya no duele…
No soy ni conformista, ni determinante
Pero la brecha que se aperturó entre nuestros caminos
Me hace pisar firme sin extrañarte, aceptando que no podré volver a verte




miércoles, 4 de diciembre de 2019

Compendio. Cartas de Invierno

 …”I want you
Yeah I want you
And nothing comes close
To the way that I need you
I wish I can feel your skin
And I want you
From somewhere within
It feels like there’s oceans
Between me and you once again
We hide our emotions

Under the surface and tryin’ to pretend
But it feels like there’s oceans
Between you and me”…
Oceans.- Seafret
Compendio
Cartas de Invierno

Querida Edna:

Te escribo desde este suplicio nocturno, bajo el manto de estrellas, desde el mismo lugar donde siempre te pienso, dónde me veo estático, más con el pensamiento a la deriva, navegando entre leguas y leguas de viaje continuo, adentro de este océano de ideas, visiones oníricas y recuerdos, dónde logro pausar el tiempo, el espacio, la gravedad, el sueño y el cansancio…

Te escribo en un esfuerzo diario de querer  eliminar la distancia, de abrirme el pecho, el alma, la frente, las venas y los sentidos que buscan abrazar tu ausencia para sentir calor.
Te escribo para hablar de mis días, de tirar la barrera y dejar que me conozcas, así te escribo, para ponerte al día con mis cosas, con mis noticias, donde últimamente por ejemplo... el insomnio me mata y que por cierto dice Robert que pronto estaré bien y que cuando menos lo espere volveré a un ritmo regular, aunque por ahora solo pueda dormir 2 o quizá 3 horas y que mientras tanto mis días sean mas largos y las noches a su vez tan cortas, por ello tengo tanto tiempo libre, por ello también te escribo y es que no tengo otra manera de hablar más que escribiendo lo que siento, tengo tantos apuntes mentales que me cuesta ordenarlos, tantos borradores que están uno tras otro encimados en papeles con todo tipo de textura y cada uno a la vez intentando describir mis curiosidades, aquello que me inquieta, siempre como una fuga donde trato de encontrar palabras que transmitan lo que vivo…

Tengo rutinas sencillas como la de hacer una pre siesta a media noche en el Sofá justo antes de en verdad ir a la cama, me levanto temprano por un café sin azúcar mientras medito lo que haré en el día, aunque a veces y solo a veces me arriesgo por algo diferente, aunque en realidad rompo mi rutina con cosas triviales, simplemente hago lo que me gusta o lo que llama mi atención al momento y en eso me conoces, como aquella vez que descubrí aquel violín y pasaba “horas vs meses” practicando por las noches sin una mejora evidente, interrumpiendo mi sueño y tú sueño con ese ruido que para mi era mágico y para los demás espantosamente desafinado, recuerdo que los vecinos tocaban la puerta y llamaban por teléfono pidiendo que parara mientras tú dabas la cara ignorandolos dejándome ser feliz, por eso se que eres la mejor, hago cosas raras, lo se, algunas locas y otras más sencillas, ayer por ejemplo intentaba hallar conexiones entre las gotas de lluvia plasmadas en la ventana por esa llovizna, formando una constelación cristalina y después, ya en la mañana escribía tu nombre en ese mismo cristal empañado, también tengo un frasco de jabón en una esquina, no te lo he mostrado pero está allí, junto a esa maceta que me regaló mi madre, a veces cuando me aburro me siento en la mecedora y soplo burbujas al aire mientras canto “I’m forever blowing bubbles”, entonces las veo flotar, las veo ser libres en la nada hasta que impedidas por cualquier barrera proficua y sometidas a la mas mínima carga de estrés terminan su ciclo en un solo estallido para después dejar de existir, efímeras, esfumadas con el viento, sin importancia para nadie, viajando al mundo del olvido, en ese viaje sin retorno, solo visibles para mi... Yo su único y afortunado espectador de aquel acto de morir sin conciencia y lo sé, se que es raro meditar sobre una burbuja a la qué ese estallido le arrebata su esencia, pero eso soy yo.

Soy irregular lo se, tengo tantas cosas marcadas en mi personalidad que por ejemplo si me dices que llegarás a las Tres me sigo emocionando, pese a los cambios, pese a los años y que si no llegas a la hora me desespero y divago en medio de mis pensamientos… por qué soy como un niño y te extraño como uno y a veces juego como uno y a veces me asustó también, tan solo de pensar que no llegarás, soy como un niño desesperado a las tres con cinco, volteando a todos lados del andén esperando tu llegada, pero entonces cuando llegas, tu mirada me cura y vuelvo en mi y crezco y empiezo a ser lo que debo ser.

No sé aún como me has soportado todos estos años, pero si se como amo tu paciencia hacia mí, además de muchas otras cosas tuyas, por que al contrario de ti yo no tengo nada, nada de paciencia, por qué a veces por ejemplo, cuando me dices que me tienes una sorpresa, no puedo esperar a verla, entonces hago gala de mis artimañas para descubrir antes de tiempo lo que quieres darme, aunque a veces no lo consiga y otras más lo arruine estúpidamente y sin embargo yo sigo creyendo que eres la mejor.

Se que me conoces, lo se, por qué desde que mi mirada se comunica con tus suspiros ya no siento frío, me siento completo contigo.

Alguna vez leí una frase y aunque no recuerdo bien su autoría, digamos que la atribuiré a Schopenhauer y dice que “Nos enamoramos de aquellas personas cuyas virtudes complementan nuestros defectos”, por ello también se bien lo que he sentido por ti y el como me complementas.

Por ahora despido está carta antes diciendo que en verdad Te extraño, esta noche si siento frío y siendo las tres con cinco te diré que te necesito, pero me consuelo al saber que llegarás aquí, aquí conmigo por qué eres especial para mí.

Te extraño.
Firmo siempre tuyo


martes, 26 de noviembre de 2019

Aeropuerto

“…de pie, frente al área de llegadas, he descubierto que el amor concentrado por la espera vuelve a los humanos seres blandos que, de un momento a otro, desaparecerían por las coladeras; actitud tan solo pospuesta por el infinito placer que supone el encuentro con la persona amada…”

"Sabes, cuando quiero sentirme nostálgico me voy al aeropuerto, ¿sabes cuantas personas ya no se van a volver a ver jamás?, es complicado pero ahí es donde ves las verdaderas despedidas, esas despedidas que van acompañadas de un hasta pronto, aunque muchas veces ese hasta pronto se convierte en un Adiós, pero bueno, también voy ahí porque tengo uno de los recuerdos que mas me ha dejado marcado, dame un segundo deja enciendo mi cigarro," - en eso, la persona que tenia enfrente encendió un cigarrillo rojo, estamos en una especie de cantina de pueblo, hay una rockola que aun tiene discos de vinil, una barra con un cantinero ya entrado en años, la barra ya muy jodida y desgastada, encima botellas vacías y una bocina de 12", los baños son pésimos y mal olientes, la gente que viene acá, viene a embriagarse y uno que otro a jugar una partida de domino, por 15 pesos te llevas una cerveza media a tu mesa, por 30 una cerveza familiar y por 35 una mega, digamos que es a precio de tienda, es bueno venir acá si quieres escuchar la historia de la gente, en esta ocasión estoy platicando con Cristian, es un borrachín ya muy conocido en este lugar, cuenta historias que como el dice tienen tres vertientes “historias que sucedieron, historias que le hubieran gustado que sucedieron o una historia que sucedió con un final distinto”, a pesar de tener unos ligeros problemas de dicción es compresible su dialogo, en esta ocasión me comento que hablaría del aeropuerto, un tema de moda pero viéndolo desde otra perspectiva – después de encender su cigarrillo procedió; “era viernes, estaba yo trabajando y a decir verdad muy desesperado, iba a ver a una chava que había sido parte de mi pasado, si bien la había visto un mes antes pero antes de esa vez habían pasado casi cuatro años de no verla, según por fotos vi que venia con una amiga, pero su vuelo se había retrasado por varias horas, pensaba que no iba a volverla a ver, que todo había sido una broma de muy mal gusto pero llego el momento en el que por mensaje me dijo “ya estamos abordando el avión, hace como 1 horade camino según nos dijeron”, yo agradecí ese mensaje, Sali de inmediato de mi trabajo, y me dirigí al aeropuerto, ¿Qué iba a hacer? Una pendejada chaval, es en lo que soy especialista, haciendo pendejadas” esto me decía mientras le daba dos tragos largos a una cerveza media y tomaba otra cerveza de esa cubeta metálica con hielos, en la cual venían 10 cervezas, con el encendedor en mano destapaba la cerveza y me ofrecía, yo le decía que aún tenía, se acabó la cerveza de un trago y se disculpó yendo al baño.


Al volver destapó dos cervezas y me dio una de forma insistente, me acabé mi cerveza de un trago y encendí un cigarrillo con él, entonces continuo “¿si te dije que iba a hacer una pendejada verdad? Bueno, pues llegué al aeropuerto y apunte, Segundo piso, Letra D, lugar 002, esto lo hice porque regularmente olvido donde dejo el auto, fui al área de llegadas y estuve esperando ansioso con el teléfono en mano, le intenté marcar pero no entraba la llamada, le mandé mensajes, veía como en las pantallas decía primero “vuelo demorado” y después que ya había aterrizado, de pronto me marcó diciéndome que había salido por otra puerta, apresuré mi paso y fui a donde me dijo que estaría, yo estaba buscándola, mi corazón no dejaba de latir y lo hacía muy rápido, me paré en medio de esa sala y no la veía, pensaba que todo seguía siendo una broma, cuando de pronto me tocan el hombro, reaccionó de forma instintiva volteando hacia atrás y la vi, estaba ella ahí, no era mentira, era verdad, tan linda como la ultima vez que la vi, con una sonrisa de oreja a oreja que era su mejor maquillaje, me quedé pasmado, no sabia que hacer, primero nos saludamos con un beso en la mejilla y nos dimos un abrazo, me presentó a su amiga y me comentó si podíamos acercarla a su destino, le dije que no tenia problema y nos fuimos hacia el auto, sabes en ese momento si hubieran hecho una encuesta, yo hubiera sido seleccionado como el hombre mas feliz del mundo, sentía como la gente me volteaba a ver, sentía como si el mundo estuviera a mis pies, aunque quizás no pasaba eso, solo iba acompañado de dos lindas jovencitas, pero bueno, fuimos a dejar a su amiga y llegamos nosotros también al lugar de nuestro destino por unos días, no te voy a decir que paso, porque eso no se dice, pero te puedo asegurar que despertar junto a ella ha sido una de las mejores cosas de mi vida” esa última frase la dijo con al voz quebrada, de sus ojos empiezan a brotar unas cuantas lagrimas que el las quita de inmediato con su dedo índice de la mano derecha, quizás piensa que no me he dado cuenta, le da un trago largo a su cerveza y yo hago lo mismo, no es la primera vez que platico con él, pero si es la primera vez que notó que quiere llorar, se pará de inmediato y se sale de la cantina, yo desde adentro solo lo observo, veo que saca su celular, ve algo y después lo vuelve a guardar, se queda fumando a fuera un cigarrillo, a pesar de que aquí dentro se puede fumar.


Después de que se acabo su cigarrillo, me pide que le destape una cerveza, me acabo la mía y destapo dos, ya con la voz mas recuperada sigue con la historia “esta chava era el amor de mi vida, si lo escuchaste bien, lo era, estaba muy chula la condenada” en eso saca su celular de la bolsa y me enseña una foto de él y una chava muy bonita, con como tres fotos en la misma posición haciendo caras chistosas, le hago la observación que es muy bonita y él guarda su celular y continua “muy chula, pero yo no me enamoré de ella estando tan bonita, me enamoré de ella años atrás, y con pura platica me enamoró, aunque desde el día que la conocí me ponía nervioso, después ella se hizo un arreglito y quedo mas bonita, pero bueno, la esencia era la misma, a mi me encantaba con el arreglito y sin él, volvemos, ese fin de semana la pasamos bomba, yo quería hacerme a la idea de que era mi fin de semana de suerte, de esos días que no vuelves a vivir en tu jodida vida y si, así era, incluso fuimos a ver una película de super héroes, dead pool creo se llamaba, también comimos y nos desnudamos el alma mas veces que el mismo cuerpo, en verdad el mejor fin de semana de mi jodida existencia” vuelven a salirle las lagrimas pero ahora no las oculta, deja que salgan y se acaba la cerveza de tres tragos cortos, yo hago lo propio y destapo dos cervezas nuevamente, dejo los cascos vacíos boca abajo y me pongo a contar, faltan dos cervezas solamente a parte de las que acabo de destapar, quizás el cantinero nos dio de más.



Enciende nuevamente su cigarro y empieza “ya ves, te dije que eran puras pendejadas, te estaba platicando de los aeropuertos y bueno, el ultimo día la vi como un condenado a muerte, su vuelo creo salía como a las 2 o tres de la tarde, llegamos dos horas antes a esperar a su amiga, nuestras manos estaban entrelazadas como paso en todo el fin de semana, los dos teníamos una sonrisa en el rostro, quiero pensar que esa sonrisa era verdadera en ambos, nos dimos tantos besos que podría decir que fueron infinitos y de abrazos no se diga, un mensaje de su amiga nos sacó de nuestro estado, decía que nos estaba viendo en la planta de abajo y que ya era hora de abordar, nos dimos el ultimo beso largo, un beso que quería decirle que no se fuera, que se quedará más tiempo quizás una vida nada más, pero no, no logré convencerla, al parecer ella tenia otros planes, tenia que seguir con su vida y yo con la mía, de pronto me dijo “se me olvidó mi suéter en tu auto” le dije que iba por el en lo que documentaban, corrí al auto, saqué el suéter, abrí una de las bolsas y le puse ese anillo de ella que me había dado hace cuatro años, se lo puse junto con un escrito que había hecho el fin de semana, después nos despedimos con un abrazo fuerte, deseándonos buen camino, no nos besamos frente a su amiga, ya que yo solamente era un amigo de ella, me esperé a ver que pasarán el primer filtro de seguridad, después me quedé ahí parado por 10 minutos, ¿Qué esperaba?, esperaba que ella saliera corriendo y me dijera que se iba a quedar, que iba a mandar todo al carajo para que estuviéramos juntos, pero no, no fue así, ella se fue y yo me fui, triste y derrotado, de nuevo veía como la gente me veía dentro del aeropuerto, pero ahora me veían con lastima, apresuré mi paso, no dejaba de ver mi celular y tampoco de voltear hacia atrás, quería que me llegará una señal de ella y si llego, diciéndome que agradecía el fin de semana me pidió encarecidamente que no hiciéramos promesas, y que posiblemente ya no íbamos a vernos nunca más, ni si quiera en el siguiente año bisiesto que era lo que habíamos acordado, yo hice como si no me importará pero te soy sincero, aun sigo soñando esa tarde en el aeropuerto, pero sueño que ella no se baja del auto, también sueño que ella regresa corriendo y me abraza, aunque otras veces sueño que ella se va y no vuelve más, justamente como sucedió” el borrachín deja platicar, se acaba la cerveza y destapa dos, de sus ojos salieron mas lágrimas, pide una canción al cantinero “pon aquella de préstamela a mí”, el cantinero la pone en una bocina de 12 pulgadas mientras el borrachín saca de nuevo su teléfono y en la foto que tiene con ella se pone a cantar"si ella esta enojada y no sabes que hacer, te diré un secreto para contentarla besale los pies...", como si le estuviera dando una serenata, yo por mí, me acabo la cerveza y tomo la nueva de un trago mientras me pongo a pensar, creo que no pienso ir a ningún aeropuerto pronto...


viernes, 22 de noviembre de 2019

¿La propuesta sigue en pie?


“…-perdone, pero creo que se ha equivocado-,
Disculpe señorita, me recuerda tanto,
A una mujer que conocí hace ya algunos años…”

La vida se había resumido en 6 pasos, despertarme y bañarme, salir a desayunar, irme a trabajar, comer, cenar y tomar un trago, en eso se había resumido mi vida en los últimos 6 meses, claro “solo serán 4 semanas” me habían dicho pero ya seis meses, pero bueno, llegué a este pueblo quieto por motivos del destino, mi vida se había ido ya al carajo, si bien tenía cosas buenas por ejemplo, había dejado de lado esa vida ajetreada donde el único aliado que tenia era aquello que llaman prisa, correr, correr, correr, era la única forma de vida a la cual yo sabia vivir, pero ahora todo era tranquilidad, si bien había leído ya 8 libros en seis meses, también había aumentado mi ingesta de alcohol y la manera de comer, disfrutaba cada bocado, había probado cada una de las comidas que venden acá, parecía un condenado a muerte mientras comía, podían pasar de 45 a 60 minutos solo de masticar y masticar, el tiempo no corría aquí y el viento menos, para desayunar iba siempre al mismo restaurante, puntualmente a las 7:45 de la mañana, mi lugar favorito había sido entrando la segunda mesa de la izquierda y la silla que tenia la vista hacia dentro del lugar, ahí veía a la gente pasar, la gente reír, la gente festejando, la gente llorando a veces, pero siempre había gente, la misma mesera me había atendido por los primeros cinco meses, esa niñata de unos 19 años, estudiante de administración de empresas por las tardes, tenia un novio al que le decía JuanMa, era el cocinero del lugar con unos 26 años encima, un tipo regordete con un sentido del humor maravilloso, siempre buscaba la forma de hacer feliz a la gente de la única forma que él podía que era hacer la comida al gusto exacto del comensal, por su parte la mesera de nombre Rubí, ella hacia lo propio dando una atención justa merecedora de una propina, siempre con una sonrisa en el rostro, cuando demoraba un poco el platillo, ella llevaba una canastita de pan dulce para acompañar el café con una barrita de mantequilla casera y una voz maravillosa que decía “se esta demorando un poco el platillo, espero que esto pueda compensar, es por cuenta de la casa”, al escucharla decir eso, uno no podía negarse ni siquiera enfadarse con ella, como bien lo decía este era un pueblo quieto, donde lo único que se movían eran las manecillas del reloj, el pan basta decir era muy rico, casero, recién horneado, sin sabor a huevo, con un balance de sabores maravillosos, por ejemplo mi panecillo favorito era el bísquet con miel, tenia un sabor dulce y salado a la vez que combinándolo con el café de olla era simple y sencillamente maravilloso, Rubí me conocía a la perfección, los lunes en vez de entregarme la carta me decía “te vamos a sorprender hoy con el desayuno, es más, si no te sorprendemos, la casa paga” cabe hacer mención que siempre me sorprendían, incluso hasta esa mañana lluviosa de Octubre, cuando después de la propina me propino un abrazo y a la voz de “hoy es mi ultimo día, gracias por darme la oportunidad de conocerte, me voy al norte a buscar una mejor vida”, ese día nos quedamos platicando cerca de dos horas, JuanMa estaba deshecho y también un par de comensales más, Rubí era una persona maravillosa e iba a ser complicado echarla de menos, pero solo buscamos alentarla y compartimos entre todos nuestras redes sociales, buscamos apoyarla con un poco de efectivo para que tomara un avión y no un bus a la frontera, y no porque quisiéramos que se fuera pronto, si no para que fueran dos horas en vez de casi 22 horas de camino, nos despedimos con un abrazo fuerte y unas palabras de aliento, incluso seré sincero, ese día no fui a trabajar, me quede leyendo en la plaza del pueblo.

Pasaron los días, para ser exactos tres desde la partida de Rubí, Juanma estaba desilusionado, se veía reflejado en esa cara larga que tenía, ya no era ese chavalon alegre que buscaba hacer cualquier chiste, pero a la función tenía que seguir y no había marcha atrás. JuanMa me marcó esa noche para preguntarme ¿Qué se me antojaba al día siguiente?, eso hacia para evitar perder tiempo, quizás así le preguntaba a cada uno de los comensales que éramos seguros que iríamos a desayunar, solo respondí, dos bísquets, un litro de café de olla, unos molletes especiales y una gelatina de fresa, del otro lado de la línea se escuchaba como apuntaba, nos despedimos con un hasta pronto y con la noticia buena de que Rubí ya había cruzado la frontera, quizás eso era lo mejor de todo, un buen futuro le auguraba a esa mina de cabello rizado y sonrisa maravillosa.

Al otro día se me hizo tarde para ir a desayunar, llegue retrasado por 30 minutos, 8:15 marcaba el reloj gigante que estaba en la entrada, mi sorpresa fue mayúscula cuando vi que mi lugar estaba ocupado, hice un gesto de desaprobación pero aun así salude a la gente que se encontraba comiendo, me senté en la mesa entrando del lado derecho y me puse a leer, escuché que se acerco una persona y me dijo “¿Va a ordenar algo?”, sin voltear a verla solo conteste “JuanMa ya sabe”, escuche cuando la persona se fue y alcé la mirada, para decirle que me disculpará pero estaba haciendo mi berrinche al no tener mi lugar que iba utilizando desde 5 meses atrás, pero no alcancé a decirle nada, seguí leyendo y esperé de forma impaciente, terminé de leer el capitulo y aun no llegaba la taza de café, me paré un poco enfadado a la barra para advertir sobre mi pedido, toque la campanilla un par de veces, salió JuanMa disculpándose “una disculpa, la nueva no me dijo que eras tú, pero bueno en seguida te lo llevan”, regrese a mi nuevo lugar y justo al sentarme vi a la mesera, por mi mente empezaron a pasar muchos recuerdos, ese rostro yo lo conocía, estaba casi seguro, el nerviosismo me empezó a atacar, no sabía qué hacer, quería salir corriendo del lugar, pero también quería hablarle y decirle algo, pero después lo pensaba ¿Qué podría decirle? Había pensado en un ¿Qué tal?, ¿cómo te ha ido? O un “sigues siendo lindísima, por cierto el rojo del cabello te sienta muy bien” pero no, no, sabia que me gustaba mas de color negro su cabello, de pronto quizás los planetas se habían alineado o algo pasó, ella me sonrió a lo lejos, una sonrisa tímida pero coqueta y seguí desvariando con una plática interna “¿la sonrisa era para mí?, quizás ya estoy imaginando, pero no puede ser, ella no me conoció nunca sin barba y dicen que me veo distinto, pero bueno quizás me reconoció por la voz, pero si me reconoció me hubiera dicho algo y no me dijo nada, quizás fue por pena” y así estuve desvariando por cuestión de milisegundos, quizás mi pasado me había sonreído, pero no quizás no era ella, bueno ese día tuve tan mala suerte que ella al ir caminando tropezó y me tiro el café encima, pfff claramente no podía irme a trabajar así, ella no cabía de la pena y yo no sabia que hacer, solo le dije “sabes, dame unos minutos en lo que voy a cambiarme, dile a JuanMa que me ponga el desayuno para llevar y paso en unos minutos por el desayuno” , ella solo respondió “vale, vale, vale, una disculpa no era mi intención”, le pedí que no se preocupará, que había sido un accidente, deje pagada la cuenta con el importe de propina que le dejaba a Rubí, aunque este servicio no había sido muy bueno.

Y así pasaron los días, para ser exactos 12 días, ella me atendía pero nunca terminaba por atenderme, pasaba algo que no permitía que entabláramos una conversación, yo me limitaba a verla de lejos y recordando todo el tiempo que habíamos pasado juntos, llegue a plantearme incluso la posibilidad de que ella había tenido un accidente y no me reconocía, también pensé que había vuelto con su marido y se habían ido a vivir a ese lugar, aunque era muy lejos pero la posibilidad cabía, también pensé que simple y sencillamente no quería hablarme, quería mantener en pie la frase que me dijo al partir “espero que cuando volvamos a encontrarnos, ya hayas madurado” y claramente no había madurado o quizás no lo suficiente en estos tres años, seguía viendo memes, seguía riéndome de videos graciosos, seguía siendo tan jodido inmaduro como desde el ultimo día que nos vimos.

Lo recuerdo bien, era jueves, 28 de mes, en mi trabajo me habían dicho que por fin me iba de ahí, iba a una sucursal nueva en Celestún, al otro día tenia mi vuelo a las 18:45 horas, en el momento que recibí la noticia eran las 13:17 horas, esperé impaciente las 13:30 ¿para qué? No sé, quería irme al restaurante, pedirle a Alondra que huyera conmigo, que ahora si iba a cumplir la promesa, ¿A dónde? A las playas del sur, pero venia otro problema ¿cómo se lo diría? No es fácil decirle a un pasado, “Sabes, paso mañana por ti a las 16:00, salimos al sur, a las playa donde habíamos hecho planes, deja tu presente y vamos por un futuro, prometo dejar de beber, prometo dejar de fumar, prometo dejar de ser tan inmaduro si dices que sí”, iba practicando en el camino, escuchando a Ismael Serrano de fondo y yo haciendo un dialogo que quizás no iba a suceder como yo lo planeaba, me veía ridículo sonriendo por el espejo retrovisor, sabía que quizás la suerte esta vez si me estaba volteando a ver.

Aparque el auto que me habían prestado de la empresa, me arregle el cuello de la camisa, me asome por los cristales y vi que no había un solo comensal, quizás era la oportunidad idónea, saque un chicle de fresa, lo masqué por cinco veces y después lo tire en el bote de basura que esta entrando al restaurante, entré al restaurante con seguridad, ella me vio fijamente, se intento parar pero yo aceleré mi paso y con una seña con mi mano derecha le pedí que parará, al llegar con ella no supe que hacer así que solo tomé aire y le dije “sabes, por fin voy a cumplirte una promesa, nos vamos mañana a Celestún, ahora si no me importa nada, solo quiero que estés conmigo, quiero recuperar el tiempo perdido, quiero demostrarte que no solo fue un break el que tuvimos, que seguimos queriéndonos tanto como antes, ¿te vienes conmigo?”,  claramente se vio que ella no se esperaba ese dialogo y menos esa pregunta, ella solo frunció el ceño y con su voz dulce me dijo “creo que se ha equivocado señor”, quería decirle que no me había equivocado, quería decirle que vivimos un pasado tan maravilloso que nuestro futuro iba a ser mucho mejor, pero no, de mi boca solo salió un “no me digas eso Alondra…” ella con una mueca confundida solamente dijo “perdón, yo me llamó Jessica”, esa frase me desplomo, sentí como si me hubiera dado una patada en los testículos, sentí como el mítico “No era Penal” contra Holanda en ese mundial, sentí como si me hubieran echado una cubetada de agua con hielos, no era posible que la había confundido, saqué mi celular y le enseñe una foto de Alondra que estaba conmigo, después le dije “ves, fuimos felices, no sé que te pasó pero me decías que era lo mejor que te había pasado en tu vida” ella tomó el celular con ambas manos, hizo zoom con sus dedos, inspeccionó la foto y la miraba de una forma incrédula, hasta que me dijo “pues si nos parecemos demasiado, pero le juro que yo no soy, es más, yo nunca he salido de este pueblo, toda mi vida ha sido aquí”, salió JuanMa y al ver la confusión me afirmó que Jessica había vivido ahí toda la vida, le enseñé la foto de Alondra y con la misma cara de incredulidad me dijo que eran muy parecidas, no sabia que hacer, solo me resigne y le dije a Jessica “perdón, me he equivocado, sabes, ella fue una mujer muy especial para mí”, Jessica no se si por lastima o por empatía, se paró y me dio un abrazo fuerte, de igual forma la abracé y me despedí de ellos, le pedí una disculpa por el show y me fui de nuevo a la oficina, triste, jodido, derrotado y demás.

EL viaje a Celestún fue un éxito, tenía ya una semana asentado, cuando de pronto me llego un mensaje, era de un numero desconocido diciendo “¿la propuesta sigue en pie? Solo tendríamos que cambiar el nombre de Alondra por Jessica, no creo que cambie mucho la dinámica” …



Digamos que no es año bisiesto

“…y ahora que te has vuelto mi secreto Y reventamos el momento, Inoportunos e indiscreto Y atados a otra piel, Encadenados a un de...

Más veces leído