martes, 31 de marzo de 2020

Postdata V


“…Déjame explicarte que te quiero,
Y no te conozco, no te tengo,
Déjame contarte que te sueño,
La mujer perfecta para mí, yeah…”

Que tal:

Sabes me encantó demasiado el leerte, me da gusto saber que recordaste aquel poema de Catulo, es más te voy a confesar que me hiciste recitarlo mientras te leía, recuerdo como te molestabas porque en cada lugar y tiempo intentaba recitarlo, ¿recuerdas cuando me puse a decir el padre nuestro en latín con tu prima, aquella que estaba como monja? Fue gracioso como te pusiste celosa de ella, no te voy a mentir era muy bonita, ojala se haya reivindicado y no haya seguido en ese camino, se notaba que le gustaba platicar demasiado, pero bueno quizás no es momento de hablar de tu prima. Siguiendo el orden de la carta, podría decirte que si estuve como loco pensando si habías respondido o no, te tardaste demasiado y si a eso le aunamos que me fui a visitar a mis padres a su tierra y se me olvido decirle al cartero, me fui una semana, anduve en bicicleta de nuevo, recorrí esos caminos que algún día te platique, mis piernas ya no me daban pero mi corazón me hizo cada día llegar a casa, también nadé en esas aguas cristalinas e hice mil cosas ahí, como cuando era un chavalo, mis padres están muy bien, no quiero que le digas a nadie pero mi papá me pregunto por ti, no sé con qué fin lo hizo pero bueno, se me hizo muy extraño; pero cuando volví a casa y vi tu carta me quede pasmado, me encantó leerte como es costumbre, se me hizo súper extraño el que aun guardaras esa foto, ¿qué te pareció Mazamitla? ¿Si te gustó? ¿Fuiste a La Manzanilla? Ese lugar me encantó mucho y también el cerro pelón, pero bueno, una disculpa sabes que siempre pierdo el orden de las cosas, pero es que ese es mi orden.

No, no me encamé a la mesera, tiene una sonrisa maravillosa pero estaba muy chavalita y podría decirte misa pero te soy sincero, me ponía igual que cuando te conocí de nervioso, no podía articular palabra y bueno, no intenté nada con ella, de mi trabajo ya me mandaron a otro lugar no es tan bonito como el anterior pero bueno, ahí estaré unas semanas, estuve buscando tu sonrisa en alguna de las personas que habitan aquí pero no, aún no he logrado encontrarla y espero no encontrarla, porque si no, quizás a esta si le invite un helado o algo así. Jajaja me encantó tu reproche de que no me gusta quedarme en ningún lugar ni con ninguna persona, es extraño, tú me conoces más de lo que yo me conozco, pero espero algún día si poder quedarme en algún lugar o con alguna persona. Por cierto sigo fumando, ya menos pero sigo haciéndolo, con lo de la voz deja veo de qué forma podemos hacerlo posible, porque también me gustaría escucharte, me encantaría verte, abrazarte, besarte, ver a través de esos ojos color capulín que tanto me encantan, esos ojos que son la puerta a tu alma. Sabes que a cualquier lugar en el cual estemos los dos juntos, yo podría hacerla de guía, aunque no conozca el lugar, con el hecho de verte sonreír y ver como depositas tu confianza en mí y concuerdo contigo, siempre he sido un robon, pero de besos, abrazos, caricias, aunque espero que algún día pueda ser un robón de esos que se roban a las minas tan bonitas como tú.

Como no recordar ese auto color amarillo, en verdad no iba con mi personalidad, era muy bonito y tengo muy buenos recuerdos de ese auto, por ejemplo ese beso maravilloso que nos dimos, así como la primera vez que me aceptaste una salida también íbamos arriba de ese auto y la primera vez que salimos juntos de la ciudad íbamos en ese auto también, pfff que buenos recuerdos. Si claro que recuerdo ese día, mi amigo aun no me la puede perdonar, espero algún día se conozcan, digo para poder lavarme las manos y poder evadir culpas, la vista de ese lugar era maravillosa, la comida no me gusto demasiado y bueno fue cuando supe que en efecto la lactosa si me hacía daño.

No he aprendido a bailar, es mas no bailo si estoy sobrio, sigo jugando al soccer cuando se puede, la trova sigue siendo mi estandarte, incluso mientras te he leído y he estado escribiendo he escuchado a Joaquín Sabina, Oceransky, Lazcano Malo y Silvio Rodríguez, esa historia de Galeano es maravillosa, me encanta, espero algún día poder escribir algo que marque tanto a los demás y ten por seguro que tu serás la protagonista, espero poder ponerte el traje de buena gente y que la gente te amé y no te termine odiando, si no imagínate si te llegan a encontrar en el supermercado, te agarrarían a bolsazos y te señalarían por las calles…

¿En serio todavía guardas esos sueños húmedos? No entiendo porque te los daba, esos eran míos, me encantaban, recuerdo que hasta me hacían estar de buenas todo el jodido día, no sabía que atesorabas tanto esos escritos, de haber sabido los hubiera redactado mejor, pero bueno, ojala algún día me pudieras compartir uno igual y no son tan distintos con los que tengo hoy en día después de que te volví a ver; si, siempre escribía en todos lados, ahora sabes empiezo a volver a hacerlo, encontré aquella Parker que me regalo mi padre e intento escribir sobre lo que me vas a responder, he escrito incluso pensando en que me vas a decir que es la última carta, ya que te he ocasionado problemas con tu pareja actual, otras en donde me dices que la carta me va a llegar después de que tu llegues y otras veces he escrito aquella última carta que espero nunca llegue, pero bueno, sí, lo sabes bien, soy muy intenso, lo estoy trabajando pero bueno, eso no es una gripe.

Al contrario que a lo que piensas, te seré sincero, buscó enamorarme de ti aunque tú no lo sepas, busco encontrarte en cada una de las letras, busco la forma de imaginar que estás conmigo aunque no lo estés, y ya sabes lo que dicen, “si el final es feliz, quizás no es el final”¸ espero que me regañes por todo lo que dices y más, aunque también espero más besos, más abrazos, mas caricias bajo la mesa, mas nalgadas que pueda darte y quizás tú también lo hagas, sabes digamos que este jodido jueguito es para poder decirte “te necesito” pero sin decírtelo.

Pero bueno, dejo la carta hasta aquí porque se vienen días feriados y si no la envío hoy antes de las 12 de la tarde, sale hasta el martes o miércoles siguiente y bueno, no hay mucha urgencia de que la leas pero si te llegan más tarde obviamente tendré una respuesta muy tarde, pero bueno, tus besos los traigo en marcados en mis recuerdos y en mi alma, espero que si nos veamos, poder ir a tatuarme uno de tus besos, total ya tengo la pinta de delincuente, por cierto, me dio muchísimo gusto saber de ti, me encanta leerte.

Pd. Te quiero muchísimo, tanto que no sé si alguna vez pueda demostrártelo.
Pd2. Me acordé de ti mientras leía los escritos que escribía sobre ti.
Pd3. Volví a tener uno de esos sueños húmedos contigo.
Pd4. Te dejo tantos besos como caricias prohibidas.
Pd5. Dejo una fotito de uno de los lugares donde estuve, ahí te recordé mucho.



viernes, 20 de marzo de 2020

Todavía no es mi tiempo


“…Muerte querida que viene a matar,
Lo que queda de nosotros dos,
Matar mentiras, matar el dolor,
A quedarte con mi corazón,
Me vas a sacrificar, el alma te vas a llevar…”

Esa noche había tenido sueños muy extraños, soñaba que me iba a morir ¿alguna vez has soñado que vas cayendo al vacío? Pues bueno, yo había tenido esos sueños, era tan extraño, tenía muchos años de no soñar eso, pero bueno, ese día fui a llevar el auto al mecánico a dos colonias de donde vivía, siempre solía hacer lo mismo, salía sin celular ni cartera, solo el importe para llegar a casa, el barrio era muy canero y buscaba que no me robarán, pero esa mañana paso algo que nunca me había pasado, iba caminando por esa calle sola como la chingada, no había una sola alma más que la mía, eran cerca de 70 metros para llegar a donde estaba la base de taxis donde lo tomaba por ahorrarme unos pesos, cuando faltando 15 metros, veo a dos tipos a dos metros de mí, apreté mis puños y de mi bolsa del pantalón saque un cigarrillo y me puse enfrente de un altar de la santa muerte de esos que solo se ven en este municipio, puse una rodilla en el suelo y me puse a decir todo y a la vez nada frente al altar que tenía enfrente, cuando uno de los dos chavos me abordó diciendo “ya valiste madre carnal” esto mientras ponía algo como el cañón de una pistola en mis costillas, sentía el frio del acero, no sé de dónde pero guarde la calma y con el mismo acento les dije “ni madres barrio, vengo a pedirle a la flaquita que no me encanen hoy, apenas voy a chambear barrio”, fue cuando el tipo que no traía la pistola se me quedo viendo a los ojos y sin mediar palabra me dijo “chingale barrio y que no caigas en cana”, de forma instantánea me quitó el otro tipo la pistola de las costillas y solo dije “ni que fuera tan pendejo, ahí no vuelvo ni en pijama de madera”, chocamos los puños con el tipo que me dijo las palabras y se fueron, yo hice como si hiciera una oración, sobra decir que yo siempre he sido católico y no creo en la Santa Muerte, pero en ese momento me salvo de una madriza segura, al yo no traer más que cuarenta pesos, seguramente me iban a poner como a santo Cristo, pero no, al parecer les dio empatía mi dialogo, ahora encendía un cigarro y lo dejaba frente al altar, quizás era mi día de suerte.

Después de tomar un taxi e ir a mi casa, me puse a reflexionar sobre lo sucedido, me bañé y me fui a mi trabajo, pero no lograba olvidar esa escena, ¿Cuántas personas no habían corrido con la misma suerte que yo? Así que me dediqué a reclutar que era lo que sabía hacer, pero ese día fue especial, no discutí con nadie, ni siquiera en el metro, hasta que en la última entrevista cercano a las 18 horas la entrevistada al final de la entrevista me dijo “¿palero?”, yo un poco extrañado le dije “no, católico”, ella se me quedo viendo, tenía unos collares y pulseras de diferentes colores, cuando le dije lo de católico solamente me dijo “buena tarde, cuídese, trae a la flaquita con usted, cuídela mucho”, le agradecí el gesto con una sonrisa fingida y de inmediato me puse a buscar en internet que era a lo que se refería; bueno, me di cuenta que traía a la muerte a un lado de mí, según esa persona, me quedé estupefacto, quizás había sido por el acercamiento que tuve con la figura de la santa muerte en la mañana, pero no quise hacerme burros la maceta, apagué mi computadora y tomé con dirección a mi casa, pero antes de llegar pasé a unos tacos que me encantan, esos taquitos al pastor que tiene su piña en la parrilla, una chulada de sabor con esa salsa roja que es inigualable, pedí como de costumbre 4 tacos y un boing de guayaba para empezar, estaba por terminarme el cuarto taco y casi por pedir un par más cuando de pronto un señor vestido todo de blanco llegó y me interrumpió, “¿Ngueyo?”, lo voltee a ver y sin pensarlo le dije “no, católico”, y seguí comiendo mi taco, de pronto el señor me dijo, “traes a la flaquita, ándate con mucho cuidado”¸ recuerdo bien que le regalé una falsa sonrisa y el señor se retiró, ya no quise pedir ni un jodido taco más, pague la cuenta y me retire a casa.

Me puse a leer aquel libro de “El héroe desconocido” de Miguel Alemán Velasco, quería pensar en otras cosas, quería cerrar mi día de diferente forma, me preparé mi café, encendí un cigarrillo y me senté en ese sillón donde solía ser mi lugar perfecto para leer, el libro no era para nada interesante pero la verdad hice un esfuerzo por mantenerme leyéndolo, hasta no se en que momento me quede dormido, lo supe porque me vi cómo me desprendía de mi cuerpo, estaba teniendo un viaje astral como los que llegaba a tener en la preparatoria, sentía ese mareo y ganas de vomitar mientras levitaba, empecé a recorrer hacia arriba, viaje hasta un pasado, me vi de la mano con esa mina la cual fue el primer amor de mi vida, me estaba dando un gran beso, fue cuando cerré los ojos como saboreando ese beso y de pronto empecé a descender, hasta que llegue de nuevo a mi cuerpo, recuerdo que hice un ademan de pararme y sentí como saque aire, me terminé lo que quedaba del café y me subí a mi habitación, no me costó trabajo conciliar el sueño.

De pronto estando dormido sentí como si alguien me estuviera viendo, esas miradas penetrantes, intente despertarme pero no podía, solamente veía hacia el techo de mi habitación, fue cuando de pronto sentí demasiado frío y vi a la muerte, me estaba cagando de miedo, era cerca de dos metros de alta, toda blanca incluso también su vestido como de novia, empecé a recordar lo que me decía mi abuelo que cuando se subía el muerto tenía que decir groserías, pero al final me arrepentí, me arme de valor y le dije “¿Qué haces aquí? Yo no te he llamado ni tengo tratos contigo”, de pronto escuché una voz extraña y me decía, “Alguien me mandó por ti, quizás debes algo”, yo no quise preguntar, solamente respondí “todavía no es mi tiempo y a quien te mandó por mí, le doy el perdón” y en ese momento vi cómo se empezaba a ir y la temperatura del cuarto se empezaba a templar de nuevo, después me logré despertar, estaba muy ansioso, los perros de la calle estaban como llorando y algunos aullando, yo estaba jodidamente asustado.

Pasaron los días y poco a poco iba olvidando ese encuentro con la muerte, eso sí, cada que pasaba enfrente de un altar, buscaba agradecer la visita y dejarle un cigarrillo encendido, no me volví un seguidor de ella, pero si buscaba respetarla, era extraño, pocas veces había respetado algo tanto en la vida, hasta que un día, tuve un reencuentro con una persona de mi pasado, una persona que quise muchísimo pero al parecer yo le hice mucho daño, Karina se llamaba, una morena de ojos color miel, una sonrisa maravillosa, pero con un genio de las mil chingadas, el encuentro fue muy extraño, estaba tomándome una cerveza después de un día ajetreado de trabajo, en el restaurante donde tenía 2 años de no ir, me gustaba saber que aún seguía existiendo, claro me dieron una mesa a fuera para que pudiera fumar, mientras me entretenía con plato de carnes frías, una cerveza vienna y un cigarro cubano, me pareció verla a ella, si a Karina, caminaba como en automático, me paré de mi asiento y grite “¡Princesa! ¡Princesa!” ella volteo hacia los lados pero no paro su marcha y volví a gritarle “¡Princesa!”, ella por fin paro la marcha y volteo a verme, no puedo decir que era una sonrisa de felicidad pero ella me regalo una sonrisa, yo camine hacia donde estaba ella y nos dimos un abrazo, yo sentí que si le dio gusto verme, el abrazo me lo dijo todo, tuvimos una breve charla y acepto tomarse una cerveza conmigo, teníamos cerca de 6 años de no vernos, así que tuvimos mucho que contar.

Nos dieron cerca de las 8 de la noche y me ofrecí a acercarla a su destino, ella al inicio se negaba un poco pero termine por convencerla, en el camino compartimos números telefónicos y al dejarla a una calle de donde vivía me pidió que parará la marcha, nos despedimos con un abrazo, me bajé para abrirle la puerta y cuando salió volvimos a darnos un abrazo seguido de un beso maravilloso, yo ese día volví a casa con una ilusión y ella lo reafirmo cuando me pregunto “¿llegaste bien a casa?”.

Nos seguimos viendo por varios días, incluso llegaron a ser meses, volvimos a formalizar la relación, quizás es un error, dicen que las segundas partes no son buenas pero yo estaba ilusionado, ella había cambiado un poco y yo también, había aprendido a ceder y dejar de ser tan pendejo, nos la pasábamos dándonos besos por doquier, teníamos una extraña manera de vivir, de pronto un fin de semana nos la pasábamos viendo películas en mi casa y otro estábamos visitando algún estado de la república, me gustaba en verdad, ella había dejado de ser tan celosa y yo había dejado de ser tan ojo alegre, pero había que no cambiaba y era el amor que nos teníamos.

Una tarde paseando en Culiacán pasamos a la iglesia de Malverde y al panteón Jardines del Humaya, si ahí donde están muchos narcos enterrados, era hermoso ver esas tumbas que más bien parecían casas, algunas de dos pisos, con estacionamiento, aire acondicionado e incluso WiFi, ahí nos separamos un poco, yo buscando tumbas de algún narco conocido y ella tomando muchas fotos, fue en una tumba de un piloto que había muerto joven, lo recuerdo bien porque había leído un poco de él, lo que me causo un poco de extrañeza es que tenía una imagen de la Santa Muerte, hice el ritual de siempre, le agradecí y encendí un cigarrillo, fue cuando Karina llego y se transformó, me empezó a decir muchas cosas, yo no entendía que pasaba, terminamos por irnos de ahí y para contentarla fuimos a Fórum Culiacán, para que se comprará algo, yo seguía pensando en tantas cosas que no lograba entender lo que en verdad sucedía, después de gastar más de lo que tenía presupuestado nos fuimos al hotel, ahí un poco cansados decidimos dormir un poco para después ir a un concierto, que fue a lo que habíamos ido a esas tierras.

El evento transcurrió sin problemas, incluso vimos a un par de conocidos y fuimos a cenar con ellos y a tomar un trago al acabar el concierto, recuerdo que el reloj marcaba las 2:15 am cuando llegamos al hotel, nos deshacíamos en besos y caricias al entrar a la habitación, ahí tuvimos una sesión maravillosa, puedo decir que hicimos el amor, cuando de pronto, ella se quedó dormida en mi pecho y yo hice lo mismo, valía la pena descansar y que mejor que con una sonrisa en el rostro, fue cuando volví a soñar con la santa muerte, volví a sentir lo mismo, primero me paralice y después sentí demasiado frio, fue cuando vi que estaba de nuevo a un lado de mí, yo repetí la misma dosis “todavía no es mi tiempo”, ella solamente me volteo a ver y dijo “no, esta vez no vengo por ti, vengo por una persona que hizo una promesa y ahora tiene que cumplirá, incluso es la misma persona que me mando por ti en ese primer encuentro”, y de nuevo se fue , yo sentí en ese momento que Karina se quitó de encima de mí, pero yo no podía moverme, estaba luchando por despertar hasta cuando lo logré, solamente escuche un rechinido de llantas y después un golpe seco, me paré y vi por la ventana, había un accidente muy grave, fue cuando recordé a Karina, la busque por toda la habitación y no la encontré, de pronto el teléfono de la habitación empezó a sonar, torpemente tome la llamada, del otro lado de la línea solamente me dijeron “Buenas noches señor, creo que es necesario que baje a recepción, hubo un problema con su acompañante”.



miércoles, 18 de marzo de 2020

Postdata IV


“…Me podrán robar tus días,
Tus noches no…”

Hola
Espero que estés teniendo un gran mes, sé que cuando leas esto estarás vuelto loco, te imagino revisando el buzón cada vez que vuelves a casa o marcándole al cartero para saber si no había llegado la carta, me da un poco de intriga el saber si en verdad estas esperando mi carta, te pido una disculpa por la demora pero cuando leí tu carta me puse muy feliz no voy poder negarlo, pero después me dieron un poco de celos, si de esa sonrisa de la mesera que dices, cuéntame un poco de ella, ¿ya supiste su nombre? ¿La llevaste por un helado o un café? ¿Ya te la encamaste? Bueno ojala que si te la encamaste sea pensando en mí, aunque no es nada grato imaginarme eso, ya te imaginarás mi rostro al leer eso, ya sé que siempre quieres hacerme notar que me extrañas pero muchas veces no es la manera correcta, aunque a veces pienso que lo haces de forma intencional solo para hacerme enfadar un poco y créeme que siempre lo logras.

Me da gusto por tu trabajo, siempre te ha gustado estar de un lado a otro, no te gusta quedarte en un solo lugar, casi casi como tus relaciones amorosas, si te lo voy a seguir reprochando siempre. Te voy a decir algo pero no quiero que lo tomes a mal, me molesta demasiado que hayas vuelto a fumar aunque por una parte ese aroma de tu loción con tabaco me encanta, me hace pensar que estás conmigo, incluso me gustaría saber si pudieras leerme la siguiente carta que escribas, no sé por una llamada telefónica, por un mensaje de voz, en un correo electrónico, quisiera escuchar tu voz. El lugar de la fotografía se ve muy bonito, ojala algún día podríamos visitarlo, serias como mi tipo guía en ese tour que me des, ¿te imaginas? Estar de la mano caminando por el cerro, bajando la colina, robándonos unos frutos de los árboles, después llegar a esa pequeña cascada que se ve muy bonita, el lugar se nota caluroso y el agua supongo es muy fría, que nos metiéramos a nadar y de pronto me empieces a robar besos, de esos que solamente tú sabes hacer, siempre has sido un robón.

Tuve que leer unos poemas de Bécquer después de leer tu carta, sabes, me recordó cuando me leías los poemas que aprendías en latín, recuerdo como solo te veía mientras los declamabas, siempre me gusto eso, en especial cuando recitabas aquel poema de Catulo, no sé muy bien si se escriba así pero lo recuerdo muy bien:
da mi basia mille, deinde centum,
Dein mille altera, dein secunda centum,
Deinde usque altera mille, deinde centum.
Dein, cum milia multa fecerimus,
Conturbabimus illa, ne sciamus,
Aut nequis malus inuidere possit,
Cum tantum sciat esse basiorum.”

 La primera vez que te escuche, fue cuando me estabas esperando en la sala de la casa de mis papás, íbamos a ir a una fiesta de tu mejor amigo, ese día pensé que estabas diciendo un tipo conjuro, pero me dijiste que te lo tenías que aprender para tu clase de latín, pero te seré sincera, si fue un conjuro para mí, me enamoré de tus besos que me diste esa noche, ya no fuimos a la fiesta de tu amigo porque a mí me caía gordo y ni siquiera lo conocía, bueno hasta la fecha no lo conozco y me llevaste a cenar a ese lugar italiano con una maravillosa vista a la ciudad, fue muy extraño te sentiste mal después de la cena, después me dijiste que eras intolerante a la lactosa, pero fue una noche maravillosa para mí, ese día lo recuerdo tanto como el primer beso que nos dimos ¿lo recuerdas? Fue en ese auto color amarillo que tu decías que no iba con tu personalidad y te seré sincera, no iba contigo, a ti te imagino más en un auto sedan, más familiar.

Me da gusto que me recuerdes en cada momento de tu día, pero espero que no se te haga vicio, a veces eres muy intenso y eso muchas veces no es bueno. Hace poco encontré la caja que tu llamabas de los recuerdos, ¿recuerdas cuantas cosas me escribías? Lo hacías en todos lados, en una servilleta, en un ticket, en una cajetilla de cigarrillos vacía, incluso lo hiciste en mi piel un par de veces, ¿recuerdas aquellos sueños húmedos que tenías conmigo? Aquellos que después me los escribías y me los dabas, yo te decía que era algo impúdico pero por dentro me encantaban por eso los sigo guardando.

¿Ya aprendiste a bailar? ¿Sigues jugando futbol? ¿Te sigue gustando la trova? Me encantaría saber eso, mientras te leía escuchaba aquellas canciones que tanto te gustaban de Oceransky “un beso grande, como un ladrón, volver a perdernos”, también escuche ese recital de Ismael Serrano, es una historia maravillosa de Eduardo Galeano, me imagino que algún día tu escribieras algo así sobre mí, aunque no estemos juntos me gustaría mucho seguirte leyendo, me haces tener una sonrisa boba cada vez que te leo y que te recuerdo, sé que no es bueno eso pero me encanta.

Me costó mucho escribirte esta carta, quisiera darte un abrazo, verte, besarte, que me tomes de la mano, que me des una nalgada en público aunque eso me molesta pero de vez en cuando es bueno recibirla, quiero regañarte por volver a fumar, por pedir una cerveza en la hora de la comida, quisiera regañarte por cualquier cosa, incluso porque no me has buscado, no has venido a visitarme ¡es un reproche!, te echo mucho de menos, te extraño demasiado, aunque no entiendo este jueguito de las cartas, no me gusta porque sé que no va a tener un final bonito, solo nos estamos haciendo extrañar más y más.

Pero bueno, espero que ya no sigas viéndome en la sonrisa de esa mesera, espero que no sigas fumando demasiado, espero, espero, espero algún día poder volverte a ver, recuerda lo mucho que te quiero y espero que no me olvides nunca.

Pd. Te Adjunto una foto que me mandaste en tu cumpleaños número 28.
Pd2. Te la mando porque recién fui para Mazamitla acordé de ti.
Pd3. Te dejo mis besos marcados, en el alma.



lunes, 16 de marzo de 2020

Adilen


“…y en otros puertos he atracado mí velero,
Y en otros cuartos he colgado mí sombrero,
Y una mañana
Comprendí que a veces gana,
El que pierde a una mujer…”

Era lo que siempre había estado esperando, quizás pensé que la vida nunca me lo iba a recompensar pero estaba equivocado, lo supe después de que documenté mi equipaje en el aeropuerto, faltaban 3 horas para partir, tenía una hambre espantosa y decidí ir a comer a ese lugar de carnes que se encuentra en la terminal dos, para empezar pedí un café y un pan, después un T-bone y un par de cervezas, para finalizar de nuevo un café, el sabor se me hizo muy rico y me hizo amena la espera, mientras tomaba mi último café leía un poco a García Márquez, “Memoria de mis putas tristes”, ese libro siempre lo leía cuando empezaba un nuevo proyecto, se dio la hora para partir a mi siguiente destino por unas semanas y todo paso sin contratiempos, obtuve la información que quería y volví sin ningún problema.

La rutina era la misma, cada cuarto miércoles salía por esa terminal dos a ese mismo estado de la república, era ir actualizando y reafirmando los datos, ¿Por qué no me iba a vivir allá? Quizás para no entrar en la dinámica de ese estado y que me terminará por comer la forma de vida, pero bueno, siempre comía en el mismo lugar de carnes, cambiaba un poco lo que comía pero siempre era ahí, el mesero era el mismo e incluso ya había un poco de confianza, no recuerdo bien si fue  en la tercera o cuarta vez, el mesero me dijo “con el respeto que me merece, ¿Algún día se ha dejado seducir por una venezolana?, sabe, ese siempre ha sido mi sueño”, y ahí empezó la charla sobre las venezolanas, estuvo bien, digo yo di mi punto de vista y el dio el suyo, pero curiosamente me empezó a dar curiosidad por conocer a una venezolana.

En el trabajo todo iba muy bien, incluso en poco tiempo me cambiaron el proyecto pero siempre en el mismo estado, perdón se me olvidaba decir, trabajaba como agente de investigación, el primer proyecto era conocer el modus operandi de una banda de robo a casa habitación, no agarramos a todos pero si a la gran mayoría de esa banda, la logramos desarticular, era una banda que en su mayoría eran colombianos, esa vez cuando volví me puse a tomar en ese restaurante, no dije nada, nunca he dicho a que me dedico y la charla con el mesero era sobre las venezolanas, las que aparecían en televisión, en el cine, en fin.

Me asignaron a un nuevo proyecto, ahora era ir tras una banda que se dedicaba a abusar de la confianza de las personas, en si era una banda bien organizada que tenía gente extranjera con buenos vehículos y te paraban por la calle diciéndote un rollo bien estructurado que venían de otro país, les habían robado y estaban vendiendo trajes importados a un precio muy bajo, solo para ayudarles a sacarlos del apuro, lograban que las personas pagaran por un traje 5 mil, 8 mil pesos, con la promesa que eran de 30 o 40 mil pesos, y así era con diferentes artículos, era complicado dar con ellos, ya que se mueven por toda la ciudad y aparte no hay muchas denuncias por parte de los afectados, estaba yo leyendo el informe en ese restaurante, lo traía todo escrito en papel y pluma, para que si alguien intentará leer, no se dieran cuenta que era un informe, bueno ese miércoles estaba leyendo el informe, era extraño el lugar estaba lleno y yo entre como era costumbre, el mesero me atendió y seguí con mi dinámica, leyendo el informe, en eso cuando recién me llego el ultimo café una chica se acercó a la mesa y me dijo “¿Disculpa puedo sentarme contigo? Lo que pasa es que está muy lleno y yo muero de hambre”, levanté la vista y la vi, era realmente hermosa, morena clara, cabello color negro, lentes de pasta, unos ojos color avellana, iba vestida normal pero se alcanzaba adivinar la figura incluso por encima de la ropa, no sé pero me hipnotizo su mirada, después de verla un poco ahí parada solo atine a decirle “claro, ahorita le digo al mesero que te sientas conmigo, yo ya casi voy de salida”, ella se sentó y al momento de hacerlo me agradeció mientras me regalaba una sonrisa, “por cierto, me llamo Adilen”, yo me presenté también, deje de leer por completo y cerré el cuaderno, de inmediato le dije “tienes un acento extraño, ¿no eres mexicana verdad?”, ella con una sonrisa contesto que no, su nacionalidad era venezolana, en eso llego el mesero y le explique la situación, “sabes, la mina quiere comer algo pero dice que no hay lugar, yo le dije que voy de salida pero que podría sentarse en la mesa y ella pedir”, el mesero lo entendió, ella pidió solamente un refresco de Cola y un club Sándwich, estuvimos platicando un poco, concordábamos con el estado a donde viajábamos pero no a la ciudad, cuando me pregunto a que me dedicaba, la verdad me sentí un poco incómodo, pero como siempre lo hacía le mentí, le dije que era director de Recursos Humanos de una empresa y viajaba seguido para allá, de pronto me di cuenta que ya era la hora de abordar, así que pedí la cuenta, ella no me dejo pagar su consumo y salí corriendo para el abordaje, para ser sinceros no me quitaba de la cabeza a ella, a Adilen.

Al llegar y estar esperando mi equipaje, sentí que el destino me había volteado a ver nuevamente, la vi a ella, estaba esperando su maleta, quise no verme muy obvio y me fui al lado contrario de la banda, pero les soy sincero, no dejaba de verla con el rabillo del ojo, tomé mi equipaje y me dirigí a la salida, la verdad la perdí de vista, estaba esperando el taxi de aplicación, mientras fumaba un cigarrillo, en eso ella se me acercó diciendo “mira que sorpresa, no me digas que también vas para el centro”, le dije que sí, e incluso le dije “si gustas podemos tomar el mismo taxi y así no esperas, que ahorita la demora es terrible”, ella primero dijo que no, pero se quedó fumando conmigo, en cuanto llego el taxi me dijo “no quiero incomodarte pero ¿sigue en pie lo del taxi? Es que por las prisas no lo pedí”, obviamente yo estaba entusiasmado y no podía ver más allá, obviamente le dije que sí y platicamos de muchas cosas en esa hora de camino, intercambiamos números telefónicos y quedamos en hablarnos, ella iba a estar en una ciudad cercana a donde yo radicaba, llegué a la casa que tenía rentada y justamente estaba pensando en ella, cuando de pronto me llego un mensaje, si, era de Adilen y después de ese mensaje, empezamos a hablar diario y a todas horas, creo que debo de admitir que me estaba enamorando.

Faltando dos días para regresarme había un partido por televisión de la selección Venezolana VS la mexicana y quedamos de vernos en un bar para ver el partido, creo que fue la primera vez que estando las pantallas enfrente, no le ponía atención al partido, las cervezas iban pasando y nosotros seguíamos con la plática, solamente una vez grite gol, el partido quedo 1-0 favor la selección mexicana, me causaba intriga ella, no me había dicho a que se dedicaba, sin querer se me ocurrió decirle “sabes en dos días me voy, es extraño, te vengo conociendo justamente en el tiempo que están por correrme de la empresa, no sé bien si duraré una quincena o quizás acabo el mes solamente, pero sabes, esta ciudad me encanto mucho y no me gustaría irme y aparte te conocí ”, Adilen solo se me quedo viendo, no dijo nada, tomo con su mano derecha mi mejilla y dijo “por mi trabajo, también viajo mucho a la capital, igual podemos vernos allá, aunque esta ciudad es mejor, me gusta mucho también” y ahí quedo la charla en esa noche, no pasó nada, ni un beso, ni un toqueteo ni nada.

Al volver seguíamos platicando diario, incluso ella llegaba a bromear diciéndome “pues mira me acabo de comprar un auto pero no tengo quien lo maneje, igual cuando te corran de tu trabajo, pues podríamos ver si te interesa”, yo en verdad estaba más interesado en Adilen que en el trabajo, me tocó regresar y quedamos de vernos para almorzar, después de almorzar me dijo “¿tienes tiempo? Tengo que ir a entregar unas cosas a unos primos pero estoy cansada de manejar, ayer viaje del puerto para acá ”, le dije que sí y empecé a manejar dentro de la ciudad su auto, era un civic negro muy bonito, después de como 20 minutos paramos en una calle, en un barrio de clase media alta y al aparcar iba a bajarme pero ella me dijo “no sería buena idea, mis primos son muy celosos y si te presentó, no me van a creer que eres una persona que conocí en el aeropuerto”, todo esto mientras sonreía, no me quedo de otra y cuando se bajó saque mi celular y me puse a ver las redes sociales, de pronto me dio por ver sobre el espejo lateral y vi como bajaban bolsas de mujer y las metían al otro auto, solo veía yo por el rabillo del ojo, de pronto cuando cerró la cajuela me volví a poner en mi celular, ella se excusó pero no dijo nada, ni yo tampoco pregunte nada, en total pasamos a 4 lugares antes de llegar a su departamento, ahí tomamos unos tragos y ella se empezó a sincerar, “¿Qué te pareció tu primer día de trabajo?”, y solo atine a decir “fue complicado pero me iré adaptando, total también estoy encerrado todo el día, solo que en vez de que sea en una oficina, es en un auto, y en vez de tener a Martita la recepcionista con su mala cara, estas tu que eres guapísima”, esa noche fue maravillosa, estuvimos desnudos pero no fornicamos, solamente nos tocábamos los cuerpos, nos acariciábamos como si fuera algo prohibido, le escribí un par de versos en su piel con una pluma, ella solo sonreía, después me volví a casa empezando la mañana, y me puse a investigarla un poco.

En el comedor había visto un pasaporte colombiano, era ella la de la foto pero no era el nombre que me había dicho y tampoco la nacionalidad, en la investigación salía ese nombre “María Eugenia, pasaporte colombiano, 1.68 de estatura aproximadamente, cabello negro, civic negro” había vendido un par de bolsas de mujer que eran imitación, termine de leer ese expediente y me puse a pensar entre mi trabajo o el amor que sentía por ella, decidí no viajar y estar trabajando con ella, digo en todos los sentidos, también en el emocional, fueron solamente 8 días, había descubierto la forma de trabajo de ella, concordaba con un par más de denuncias y fue cuando decidí actuar, cateo en su departamento y en los de sus “primos”, ese día me las ingenie, desde la madrugada le había mandado mensaje preguntándole que si ella estaba bien, ya que yo estaba vomitando e iba hacia el hospital, no me sentía nada bien, ella no me contesto hasta las 9 de la mañana, me marco diciendo como iba todo, le dije que estaba en observación, al parecer algo estaba contaminado y me estaban haciendo estudios, antes de colgar la llamada me dijo “mejórate, presiento que sin ti, hoy no será un buen día”, le prometí irla a ver en cuanto me sintiera mejor, al colgar la llamada, empezó el operativo, detuvimos a 16 personas con trajes, chamarras, bolsas de mujer, pasaportes falsos, drogas e incluso miles de pesos en efectivo, al llegar a barandilla ella estaba ahí, se sorprendió al verme y yo también me sorprendí al verla, le mentí, le dije que me había enterado de que estaba en barandilla y fui a ver si podía sacarla, ella me dio un beso en los labios mientras me decía “ya ves, te dije que no iba a ser un buen día sin ti”, yo le respondí el beso, me salí de ahí y empecé el papeleo para vincularlos a proceso, al fin habíamos desarticulado otra banda más, yo tenía una estrellita en mi expediente pero también me había quedado sin los besos de Adilen.



martes, 10 de marzo de 2020

1394 palabras

“Cantó para que sepas que estoy vivo,

Que sigo siendo, tu viejo indecente”

Era extraño, después de tanto tiempo por fin decidí ir a visitar a ciertas amistades, llegué a la casa de mi mejor amigo que tenía una fiesta familiar y me había invitado, tenía quizás 4 años de no verlo, ya vivíamos en distintas ciudades y era complicado poder coincidir, parecía que el tiempo se había detenido hace 6 años, después de saludar a su familia nuclear me dispuse a echar un trago, le había llevado una botella de sotol que le había comprado en mi último viaje, aunque en mi auto tenía un par de whisky del 12, saque una botella para decir ¡salud! junto con las viejas amistades, había de todo, cerveza, tequila, mezcal, whisky, vodka, ron, coñac, en fin era una fiesta y todos éramos felices festejando el cumpleaños número 33 del anfitrión, al ritmo de “Sonideros de MEX USA” con “Tus jefes no me quieren” fue como se abrió la pista, varios bailaban, bueno los que sabían, yo solo veía como bailaba la gente, siempre he dicho que fui una vergüenza para mi municipio al no saber bailar, pero yo bebía y bebía, me habían ofrecido posada y gustoso había aceptado, me puse a platicar con una mina, a ella no la conocía de tiempo atrás, recién en esa fiesta la había conocido, se suponía que era la hermana de la novia de mi mejor amigo, era una mina muy linda, cabello rizado, morena, unos ojos que enamoraban a cualquier pendejo, una nariz pequeña y respingada, unos labios que te invitaban a besar, una charla maravillosa y una sonrisa que te embrujaba con solo verla, platicábamos tanto, ella no sabía bailar y yo tampoco, lo que si sabíamos era beber y platicar de cualquier cosa, apenas se escuchaba su risa y la mía se escuchaba a pesar del sonido de la música, ella se avergonzaba un poco cuando nos volteaban a ver, lo sabía porque se ponía roja; las canciones pasaban al igual que la gente se paraba a bailar, de pronto llego mi amigo con su novia, me presentaron a su hermana sabiendo que llevaba ya casi dos horas platicando con ella, en eso la novia de mi amigo me dijo “¿tienes que hacer algo el sábado? Tenemos una boda, vamos a ir tu amigo, mi hermana y yo, mi hermana no quiere ir porque va a ir sola y yo creo que si tú la acompañas se sentirá mejor que acompañada”, veía como su hermana se ponía rojita como un tomatito, yo dije que sin pendiente, iba a acompañarlos con tal de que fuera ella, acto seguido ella me abrazo y me dio un beso, tan rico que el sabor del whisky paso a segundo plano, después de ese beso todo cambio, nos la pasábamos abrazando y dándonos pequeños besos cada que podíamos.

Por ahí de las 4 de la mañana los invitados se iban yendo poco a poco y solo quedábamos algunos, empezamos a cantar como tipo karaoke, era muy extraño, a pesar de tener la letra en la pantalla no sabíamos lo que decía la persona que cantaba por el nivel etílico que manejábamos, después de ello yo termine abrazado de esa morena, quedamos dormidos abrazados en ese sillón, algunos quedaron tendidos en el piso y se veía que la fiesta había cumplido el objetivo, hacer el inicio de esos 33 años una nueva experiencia.

Después de ese día, mi amigo me contacto el viernes por la noche diciendo “recuerda que prometiste ir mañana con nosotros a la boda, para que no te vayas de fiesta hoy”, yo le agradecí el gesto por haberme recordado, ese día me dormí temprano y puntualmente a las 2 pm me encontraba en su casa, vestido con un traje color azul y una corbata en diferentes tonalidades de azul, afeitado solamente con barba de candado y con ese aroma inconfundible de “Fahrenheit de Dior”, al ver a la mina con un vestido azul, se disiparon mis dudas de que estaba hermosísima, nos fuimos en mi auto, iba yo manejando, de copiloto iba la mina y atrás iba mi amigo con su novia, en cada semáforo aprovechábamos para darnos uno que otro beso, con mi mano le acariciaba el muslo, ella solo sonreía, y me daba pequeños besitos a la par que mi amigo y su novia nos hacían burla, ella solo sonreía de forma tímida y yo me sentía como el rey del universo.

Al llegar a la iglesia, era maravilloso, ese templo expiatorio siempre me había gustado, llegamos antes que los demás invitados, mi amigo y su novia se quedaron a fuera fumando, yo con la mina entramos al expiatorio, veíamos cada columna, cada parte de la estructura, ella se persignaba cuando entró, yo seguía tan embobado que se me había olvidado el ritual, me separé un poco de ella y me fui a ver dónde están los votos, ahí fue cuando la vi aquella mina que me había enamorado hace unos años, la que fue el motivo que me fuera de esa ciudad, cuando de pronto llego la mina por la espalda y me abrazó diciendo “¿todo bien?”, yo le dije “si claro, es extraño estar ahí, imagínate que un día estemos ahí, digo no digo que juntos, pero estar detrás de esa vitrina con tu foto y tus generales, que raro, no me imagino verme”, ella me besó y me dijo “saaabe, quizás se tiene que estar muy enamorado”, me llevo de la mano y nos sentamos en la décima fila, yo estaba en la orilla donde pasan los novios y ella a un lado de mí, cuando pasaron los novios todos estábamos de pie, y al pasar ella con su padre se sorprendió de verme, él también se sorprendió, después de entregar a su hija frente al altar caminó hacia donde yo estaba, le pidió un segundo a la mina y me dijo al oído “no vayas a hacer una pendejada chaval, te recuerdo que no estas invitado, no sé porque viniste”, yo lo tome por el lado amable y solo dije “muchas felicidades y créeme que no haré nada, no me invitaron pero tampoco me dijeron que no podía venir”, mientras esbocé una sonrisa, el señor me dio una palmada en el hombro y se fue hasta adelante con su señora, la mina me pregunto “¿qué pasó, todo bien?”¸yo le dije “si claro, son viejos amigos”, mientras sonreía.

La misa paso sin contratiempos, poco antes de acabar la misa, me disculpé con la mina diciéndole que moría de sed, que la veía más tarde a fuera, salí del expiatorio y compré una cerveza, me la tomé de un trago y encendí un cigarrillo para aterrizar mis ideas y no hacer una pendejada, salió la mina a encontrarme, al verme fumando me pregunto “¿estás bien? Te noto muy extraño”, yo la tranquilice dándole un beso en la frente diciéndole “todo bien, solo que me harte de estar en la misa”. Después de las fotos y todo eso, nos dirigimos a una tipo hacienda que era donde iniciaba el festejo de la boda, todo era muy serio y yo evitaba seguir tomando alcohol, me había refugiado en el agua mineral y los cigarrillos, hasta las doce de la mañana que llego una banda sinaloense, ahí me anime un poco con el whisky y la cerveza, bailamos casi todas las piezas con la mina, después llego un norteño, a eso de la 1 de la mañana, recuerdo que fui y en la tercera canción pedí “el rey de oros”, todos se quedaron viendo como cantaba esa canción y la bailaba con la mina, después a las 3 am llego un mariachi, la fiesta seguía como si no hubiera mañana, pedí cantar con ellos “a pesar de todo” después de que ellos cantaron “Dos vicios”.

Al terminar la canción se me acercó el ahora esposo de ella y me dijo “oye gracias, no sé quién eres pero te agradezco que disfrutes la fiesta, apuesto que muchos no la están disfrutando como tú”¸ al terminar la frase se acercó ella, me abrazo mientras me decía “gracias, nunca pensé volverte a ver, pareciera que estamos en un funeral y este es el momento menos indicado para reencontrarnos, yo contrayendo nupcias y tú con una mina a un lado”, yo solo le dije “ no te preocupes, todo está relatado en 1394 palabras”.



viernes, 6 de marzo de 2020

¿ya sabes quién es el amor de la vida de tu padre?


…otros vendrán y me dirán que te marchaste,
Que te cansaste ya de esperar,
Vértigo que el mundo paré,
Que corto se me ha hecho el viaje…”

Después de despertarme y tener ese sabor ferroso en la boca solo daba una respuesta, había tomado ese vino tinto que tanto me gustaba por su dulzura, ese vino tinto de Cuatro Ciénegas Coahuila llamado “Sangre de Cristo”, ¿Por qué lo había hecho? Pff es complicado decirlo, mi hijo me había hecho una pregunta hace varios años, la pregunta fue “¿Quién fue el amor de tu vida papá?”, claramente yo le respondí “tu madre, por eso seguimos estando juntos”, pero ahora casi 8 años después, ya divorciado y mi hijo ya teniendo unos varios amoríos, me volvió a hacer la misma pregunta “pa´ ¿Quién fue el amor de tu vida? Ahora ya no estas con mi madre” no sé si la respuesta de mi hijo era con jiribilla o si ya presentía algo, un día antes había ido a recoger a mi hijo a la casa de un amigo de él, mi ex esposa me marcó para decirme “no puedo controlarlo ya, se está embriagando toda la semana, ve si puedes ayudarlo”, me enfurecí un poco porque en el juzgado un par de años atrás me había dicho hasta de lo que me iba a morir, me habían arrebatado parte de mi salario para poderlo ver ciertos días al año, pero ahora era distinto, quise ayudarlo, quizás era un lio de faldas, lo entendí, ese día pase por él, lejos de regañarlo lo invite a unos tacos, traía yo un par de maletas con su ropa en la cajuela del auto, su madre siempre había dicho que lo había consentido demasiado, llegamos a casa, le hice un té de menta y le dije que se lo tomará antes de dormir, él lo hizo sin rechistar, en la taquería se había tomado un par de cervezas más, al otro día tenia partido, así que esperé a que se durmiera y acomodé mis cosas del partido y puse mi alarma a las 7 am.

Al despertar vi que dormía como si tuviera tiempo de no descansar, no quise despertarlo, me fui al partido a las 7:15 y volví a las 11 am, él seguía durmiendo, me di un baño y a las 12 del día, fue cuando el despertó, quizás esperaba que lo regañará pero no, no lo hice, solo le pregunte “¿Tienes hambre?”, él con un gesto dijo que si, fuimos a una birria que me llevaba mi papá y que desde los 8 años era mi preferida, se sintió un poco mejor porque pidió una cerveza, pero me pidió permiso antes, después volvimos a casa y le dije “¿tienes plan para hoy?, te vas a quedar unos días en casa”, y él dijo que no, le dije que íbamos a lavar el auto entre los dos, ya que había vomitado dentro del auto y tenía que ayudarme, sin problemas lo hizo, saque unas cervezas del refrigerador y mientras lo lavábamos tomábamos una cerveza, platicábamos de cómo le iba en la escuela, como le iba con sus amigos y en el amor, fue cuando rompió en llanto, claramente lo entendía, en mis tiempos a su edad tenía un comportamiento similar, le decía yo que mujeres le iban a sobrar, pero que tenía que tener una cosa en claro, con cada una iba a ser muy distinto, no buscará lo mismo con todas, iban a ser una dinámica distinta, esa vez se quedó dormido después de cenar, al otro día tenía que ir a la universidad y yo a mi trabajo que quedaba cerca.

Después de ese día la confianza se fue fortaleciendo, el culpaba a su madre por la parte tan autoritaria, yo siempre me reía y le decía que era siempre necesario eso, no podía culpar a su madre, en cierta forma ella me ayudo demasiado y aparte habíamos tenido un fruto maravilloso que era él. Los días pasaban y el poco a poco se iba abriendo, había empezado una relación nueva, yo le hacía burla diciéndole “muy bonita esa mina pero ¿Dónde están esas borracheras que diste a salud de aquella mina de cabello rizado?”, él solo se sonreía y decía “ya vas a empezar”.

Un viernes se quedó en casa, yo llegue del trabajo y él estaba ahí, después de saludarlo y decirle que si no iba a salir me dijo “no pa´, hoy quisiera ver el futbol contigo y platicar un rato”, puta yo me esperaba algo tipo que había embarazado a la mina con la que andaba o algo así pero no, ese día vimos un puebla vs el atlas, corrieron unas cervezas, para ser exactos un cartón de medias, después se acabó el partido y pedimos unos tacos para casa, los bajamos con un sotol que un amigo me había traído de chihuahua y me sorprendió la manera de tomar de mi hijo, pero agradecí porque empezó a sacar cosas que tenía pendientes, me pidió consejos de amor y de desamor… yo solo respondía lo que podía, los tiempos habían cambiado tanto que no tenía una respuesta en base a mi experiencia hasta que me dijo “no lo tomes a mal pa’, hace unos años te hice la misma pregunta y me diste una respuesta pero yo no sabía nada del amor con otra persona que no fuera mi familia y tu respuesta era que fue con mi madre, por eso estaban juntos, quiero que ahora me digas la verdad”, puta para ser sinceros yo jamás me esperaba eso, no era tan fácil como antes de decirle una respuesta y como el carecía de conocimiento podía salirme fácil por la tangente, aparte creo que ya estábamos hablando como caballeros, fue cuando le di un trago directo a la botella de sotol, me olvidé del caballito y le dije “sabes, tuve un amor antes de tu madre, ella me marco mucho, digo no tuve un hijo ni nada, pero fue cuando comprendí el amor, con ella rompí las reglas escritas, pero no tuvo un buen final, ella se fue y después de unas cuantas minas apareció tu madre, que me ayudó muchísimo, pero quizás yo no lo hice tanto como ella a  mi…”, mi hijo se quedó mudo, no dijo nada, solamente entre cerro los ojos y dijo “¿y como ves a tus rayos? ¿Si llegan a finales o no?”, ahí entendí que la respuesta le molesto, pero no quise hacer más drama.

Mi hijo se fue el fin de semana siguiente, era una fiesta de su abuela materna, fue más de a huevo que de ganas, yo le dije que tenía que ir, no porque no quisiera que no estuviera conmigo pero tenía que cumplir con su otra familia, ese fin de semana ganamos un campeonato, nos pusimos una borrachera marca diablo, terminamos en Acapulco, yo estaba bastante borracho y en la playa, la vi a ella, aquella mina que había estado en mi vida antes que su madre, estaba tan bonita como mis recuerdos la dictaban, la vi a los ojos y ella hizo lo mismo, después ella camino sobre la orilla del mar pero estaba sola, yo aproveché e hice lo mismo, después de un breve saludo nos sentamos frente al mar, platicamos tantas cosas que no cabrían en este escrito, ella platicaba de su vida y yo de mi matrimonio fallido y de mi hijo, ella solamente me decía “me hubiera gustado saber que buscabas eso, que no fue un error como muchos decían esa vez que dijiste que tu vida había cambiado, pero yo jamás te imaginaba como un padre, pero veo que te has desvivido por él”… nos quedamos de ver en su ciudad en 3 semanas, era el cumple de ella, pero me la sentencio “si no vas con tu hijo, no vas a ser bienvenido”.

Pasaron los días y yo no dejaba de pensar en ella, le había dicho a mi hijo que íbamos a hacer un viaje de fin de semana, él un poco extrañado me dijo “pero ¿qué vas a hacer con tus partidos?” yo le dije que ya había avisado, ese viernes falto a su universidad y estábamos esperando el avión a las 7 de la mañana, él estaba nervioso, decía muchas cosas y a la vez nada, tipo como yo, llegamos al destino y él seguía diciéndome “¿estás seguro? Pero ¿Qué vas a hacer si no es como lo planeas?” yo solo le decía “no te preocupes, todo está bajo control”, él sonreía y decía, “prometo no decir nada”, yo solo me reía…

Después de instalarnos en el hotel e ir a un par de museos, llegamos a la fiesta, era una casa, los padres de la mina se sorprendieron de verme y ella quizás también, por eso se la paso hablando con mi hijo, como si yo no fuera el invitado, los tragos corrieron y el tiempo también, mi hijo andaba un poco borracho cuando escuche decirle a ella “ahora entiendo porque mi padre hablaba tanto de usted y porque mi madre odiaba tanto esta ciudad”, ella estaba sonriendo, solamente lo escuchaba hasta que de un momento a otro le dijo “¿ya sabes quién es el amor de la vida de tu padre?”, mi hijo solo abrió sus ojos y dijo “pues ahora tengo en claro que mi madre, no lo es”



jueves, 5 de marzo de 2020

Postdata III


“…Necesito aquí tus ojos, tus oídos, tu espalda para seguir escribiendo.

Aquí hace falta que aparezcas y pongas orden,
Que te lleves las cenizas de los platos,
Que ahuyentes el frío y me regales la certeza que seguimos vivos;
Mi reflejo es cada día más triste…”



¡Qué tal!


Una disculpa, espero que estés bien, sabes, me mandaron a provincia en mi trabajo por un par de semanas, si bien estuvo bastante bien pero estaba con la incertidumbre si habías contestado o no, me fue grato saber que en cuanto llegue estaba tu carta en la correspondencia, te agradezco el detalle del beso, ese color rosado en la carta la hace digna de enmarcarla, también me encanto el aroma, te voy a confesar algo y espero no te burles, cuando leí la carta, el aroma y mi imaginación hacían que cada que cerraba yo los ojos, imaginaba que estabas sentada a un costado de mí , el problema era cuando volvía a abrir los ojos, no estabas ahí, pero el perfume de la carta me hacía imaginar que recién te acababas de ir.

No retomo nada de la irresponsabilidad e inmadurez pero prometo irlo trabajando poco a poco, sabes ahora donde estuve me encanto, quisiera que algún día tuviéramos un encuentro ahí, se respira una paz maravillosa, el ruido que existía solamente era el cantar de los pájaros, el silbido que provoca que el viento al atravesar los árboles, algún ruido de algún animal y si le agregamos el aroma que desprende ese lugar, pfff créeme que me encantaría volver, me senté a leer un compendio de poemas que me prestaron, te voy a ser sincero, volví a fumar, se me antojo un cigarrillo mientras tomaba ese café de la zona, tan fuerte como una cachetada del diablo pero tan dulce como la saliva del mismo, sabes de pronto te me veniste al pensamiento, justo cuando terminaba de darle un trago al café y encendía un marlboro rojo, en ese momento te me veniste a la mente, con tu gesto que haces cuando algo no te parece y yo apurado leí el poema que tenía enfrente, era la Rima XXIII de Bécquer:
“Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso ¡Yo no sé
qué te diera por un beso!”

Lo hice como esperando que no me regañaras por volver a encender un cigarrillo, lo hice por imaginarte como te ponías rojita, sentí como si me abrazaras en ese momento y después me dabas un beso en los labios, de esos besos que solamente tú sabes dar, de esos besos que son adictivos, sabrosos, que te llaman a seguir leyéndote para que sigas besándome, perdón, mientras lo recordaba tuve que encender un cigarrillo, quizás la carta tenga un aroma característico a tabaco, pero bueno, quería decírtelo porque aunque no lo creas te he recordado a las 2 de la mañana cuando me ataca el insomnio, pero también te he recordado a las 8 de la mañana cuando desayuno, a las 7 de la tarde cuando el ocaso está en su máximo esplendor y también cuando me pasa algo y quisiera contártelo.

Pero bueno, por mi trabajo me van a estar mandando a diferentes lugares de provincia, pero ya hable con el cartero para que me las reenvíe al lugar donde este, porque sabes, a pesar de que van pocas cartas, quisiera seguir leyéndote de esta forma, no quiero que sea por algo electrónico, me gustan las cartas físicas, así como también me gustan las salsas, la comida, tus besos, la cerveza, el whisky, el tequila, el tejuino con nieve de limón, tus abrazos, el sabor de tu piel, tus caricias, pero ya le paró si no, quizás nos de primavera y yo no termine de escribir, pero es que tengo tantas cosas que quiero contarte que no sé por dónde empezar.

Sabes ahorita me recordó aquel recital de Ismael Serrano que hace de “Cuento de las  cartas de amor” de Eduardo Galeano, no sé si te lo había dicho antes pero me encanta ese cuento, pero bueno, hace unos días te recordé porque en el restaurante del hotel una mesera tenía una sonrisa casi tan bonita como la tuya, ella me hizo un comentario sobre mi risa escandalosa, ya que como te dije estuve unos días en provincia y desayunaba ahí diario, me dijo “una disculpa, pero me gusta cuando se ríe, todo aquí esta tan callado, tan sobrio, que cuando usted llega y se ríe, hasta me pone de buenas”, te soy sincero no supe que decirle, pienso que me puse rojo, porque sentía ese calor en la cara, pero solo dije “gracias, tú tienes una sonrisa muy bonita” y ella se sonrojo, pero bueno, esa sonrisa me recordó un poco a la tuya.

Creo que ya me extendí demasiado, solo quiero hacerte saber que aun te recuerdo, te sigo pensando, me llego a imaginar que te veo en cualquier lugar, pero cuando fijo bien la mirada me doy cuenta que no estás ahí, pero esas milésimas de segundo en el cual mi mente me traiciona, créeme que provoca estar de buenas lo que resta del día, ¿si te he dicho que me encantas? Todo, tu sonrisa, tus besos, tus caricias, tu aroma, tu sabor, tu mueca que pones cuando desapruebas algo también es maravillosa, tu mirada con esos ojos color capulín, también me encanta cuando cantas, cuando te da pena, cuando te recargas sobre mi hombro y casi casi siento que me dices “te he extrañado”, ojala pronto nos veamos, aunque lo veo complicado pero me gustaría mucho sentirte.


Pd. Agrego la nueva loción mezclado con aroma a tabaco para que me recuerdes.
Pd2. Te adjunto una foto del lugar que te comento, para que entres en contexto.
Pd3. Te quiero mucho, mucho mucho.




Postdata V

“…Déjame explicarte que te quiero, Y no te conozco, no te tengo, Déjame contarte que te sueño, La mujer perfecta para mí, yeah…” ...

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