jueves, 6 de junio de 2019

Prohibido tienen los clientes enamorarse, las putas no


“los besos que te dan las chicas malas,
Salen más caros cuando te los regalan”

Era complicado poder entender después de leer aquella carta que cerró con un “y respondiendo a tu pregunta, no, no nos tienen prohibido enamorarnos” apagué mi cigarrillo y me serví otra taza de café mientras resonaba esa jodida palabra que desde el primer momento hizo eco, “puta, puta”, me hizo preguntarme tantas cosas que quizás solo mi enamoramiento me daba las respuestas que los demás no veían, eso de puta, lejos de ser un adjetivo calificativo, era su trabajo, y es complicado poder decir que una persona es buena o mala por su trabajo, no le haces daño a la sociedad, incluso le das un desfogue a sus jodidas vidas, por ejemplo como a la mía, pero bueno, decidí empezar a olvidarla, bueno fue a partir de la cuarta semana que la busqué en el mismo lugar y ella no estaba y nadie me volvía a dar razón de ella, creo que por fin era justo y necesario ponerle ese punto final a esa historia que si ella lo leyera, entendería que me hizo tanto bien como no tiene una jodida idea.

Los meses pasaron como debía de pasar, algún día escuche por parte del viejo del parque que le daba de comer a las palomas pan duro justamente a las 14:00 horas que decía “la espera es para los imbéciles, los valientes no se tientan el corazón en base al tiempo”, y también coincidía con aquella canción de Ismael Serrano que decía “la excusa mas cobarde, es culpar al destino” , quizás era tiempo de quitarse el traje de valiente que me puse por los días que la conocí y era hora de volverme a calzar ese traje de cobarde, de imbécil. La vida seguía su curso, me enrole con una profesora de Psicología que daba clases en la misma escuela donde era contador pero la relación no pudo ir más allá, quizás era porque yo no podía olvidar a Lorena o bueno eso fue lo que me dijo aquella psicóloga; mi vida se basaba en ir a ver a mi hija una vez por mes, jugar futbol, embriagarme de vez en cuando y algún ligue ocasional en algún bar, pero vaya de ahí no pasaba, claramente seguía enamorado de esos besos sabor gin tonic de Lorena, de aquellos abrazos que me hicieron sentir algo que hace mucho tiempo no sentía que era confort, pero sobre todo de esa mirada que me decía que ella se había enamorado, aunque ella decía lo contrario, yo puedo decir que si se enamoró y no por orgullo o algo así, si no que sus acciones me hacían reafirmar eso, incluso contemplando sus huidas.

Llego Febrero y a la voz del hijo del dueño de la escuela, aquel profesor de Derecho que dijo “Conta, nos vamos al carnaval de Mazatlán, solo vamos de fin de semana ¿jala?”, yo un desanimado dije “vale, vamos, no conozco nada de Sinaloa”, el riendo solo me contesto, “espero que esta vez no se enamoré de una puta, como la última vez”, y empezó a reír, a mi no me hizo nada de gracia pero bueno, cerramos el trato con un estrechón de manos que salíamos el viernes a primera hora, yo en verdad no quería faltar pero bueno creo que me hacía falta irme a distraer y que mejor que a un estado y una ciudad donde no conocía y sobre todo que nadie me conocía.

La semana paso un poco más rápido que las otras semanas, sentía que el tiempo e iba comiendo e incluso el jueves estuve a punto de claudicar y decir que no iba, por la sobrecarga de trabajo que tenía, pero al final me quede a dormir literalmente en la escuela para poder acabar, a las 4 de la mañana me volví a mi casa para tomar mis cosas y esperar a que pasarán por mi puntualmente a las 7 am, como habíamos quedado, estuve a punto de quedarme dormido mientras los esperaba, el reloj daba las 7:15 am cuando sonó mi celular y eran ellos, baje a toda prisa con mi pequeña maleta que tenía para viajes cortos cuando iba a ver a mi hija, pero esta vez era para divertirme y disfrutar de la vida.

El camino no se si fue porque me quede dormido o en verdad porque estuvo muy aburrido, pero ni siquiera conté las horas, al llegar pasamos a comer a una marisquería justamente sobre la playa, era muy rica la comida, por fin pude descubrir el verdadero sabor del aguachile y del tamaño y sabor de los camarones en la gastronomía sinaloense que tanto decían, ahí consumimos unas cervezas y después nos fuimos al hotel, era uno de esos resorts donde son prácticamente departamentos y tienes todo a la mano, al llegar bajamos nuestra despensa que se basaba en cerveza, whisky, huevos, agua y carnes frías, pusimos a Armando Palomas en aquel sonido que tenía la habitación, recuerdo bien fue aquella canción llamada “No dejes que una groupie se enamoré de ti”, la frase que me gusta es cuando dice “tengo una pinche maña de empezar las cosas tan bien y al final arruinarlo todo”, la tarde empezó a caer después de acabarnos la primera botella de whisky y quizás dos dieciochos de cerveza, nos duchamos y fuimos al malecón para empezar la verdadera fiesta, alistamos la hielera con botellas de whisky y cerveza, no hacia falta más, así que nos enfilamos al malecón en un carrito de esos famosos de Mazatlán llamados “arañas”, nadie pensaba manejar así que fue una gran elección.

En el malecón veíamos desfilar todo tipo de mujeres, grandes, pequeñas, traseros naturales y tetas falsas, vimos de todo, agarramos una banda un tiempo y al final yo me estaba besando con una chavita que buscaba un poco de fiesta, la noche se hizo presente y estábamos todavía con ganas de fiesta, el hijo del dueño de la escuela dijo “nos vamos de putas, conozco un lugar aquí cerca”, nadie dijo que no, dejamos la hielera en una tienda de las que se llaman kiosko y llegamos a ese lugar, era muy diferente a los que yo había conocido, digo no conocía muchos pero este era especial, se notaba hasta una clase, pedimos una mesa pegada a la barra y seguimos con al fiesta, una botella de Don Perignon y una de JW18 eran las que continuaban con nosotros, de pronto como si las botellas fuesen un imán la mesa se fue llenando de mujeres ofreciéndonos los servicios, pero seré sincero, no me sentía a gusto, me recordaba tanto a Lorena que casi casi me imaginaba que aquella chica que bailaba en el tubo era ella, pero era totalmente irracional pero bueno estaba en mi chaqueta mental, incluso hasta vi como si ella me guiñará el ojo, pero pudo haber sido la borrachera o que se yo.

La chica termino de bailar y yo fui a seguirla, me acerqué a su espalda y le susurré al oído “¿te quieres portar mal?”, ella volteo y solo se me quedó viendo, pude descifrar en su mirada que era ella, aquella chica que me había abandonado en mi depa, aquella mina que me había enamorado, si, puedo decir que hasta de mi boca saltó su nombre “Lorena”, ella con una sonrisa solo dijo “te has equivocado chaval” con un falso acento, después me dio un beso en la mejilla, me tomó de la mano y me llevo con ella a un lado de los baños, mientras ella se ponía la ropa me dijo “ya es tarde para estar en estos lugares, ¿te parece si seguimos la fiesta en el malecón? No me quiero perder la fiesta del carnaval”, yo solo asentí, nos quedamos de ver a fuera del lugar en media hora, yo no sabia que hacer asi que fui con mis compañeros, les deje un poco mas de la cuenta que me tocaba y les dije que me iba a dormir, me sentía indispuesto, no fue fácil librarme de ellos pero logré salir, hicimos el corte y me dejaron salir del lugar, empecé a fumar como desaforado, fueron 8 cigarrillos, incluso cuando encendí el octavo pensaba que me había mentido hasta que sentí como me tomaban de la mano, la voltee a ver y supe que era Lorena, abordamos su auto, un deportivo de poca madre y tomamos una ruta exactamente al lado contrario del malecón, pero las caricias y los besos me hicieron no rechistar para nada.

Llegamos a una zona de apartamentos, ella estacionó su carro y nos comíamos a besos, las manos me faltaban para recorrer ese cuerpo y esas piernas tan largas como la misma noche que nos esperaba, subimos a su depa, era el 201 lo recuerdo muy bien, entrando la ropa nos estorbo como de costumbre y empezamos a desnudarnos al compás de nuestra respiración, el tiempo avanzaba lento, cuando me di cuenta que de nueva cuenta ella estaba totalmente desnuda, como la ultima vez que la tuve frente a mí, recorrí cada espacio de su cuerpo con besos, tenia tantas ganas de ella que no quería que ese momento se acabará. Tuvimos una noche maravillosa, era algo muy raro, nos quedamos abrazados, como no queriendo huir uno del otro.

Mi celular empezaba a sonar y ella fue quien me despertó diciendo entre dientes y con los ojos cerrados “atiende, quizás puede ser tu hija”, mientras me besaba, a regañadientes me paré de la cama hasta que encontré mi celular, eran mis compañeros diciendo donde estaba y les dije que en casa de unos familiares, que no me esperarán, se les hizo extraño pero solo me pidieron que me cuidará, volví a la cama y cuando la besé, ella solo me dio una sonrisa y de forma sarcástica me dijo “no vuelvas a hacer eso, recuerda que las putas no deben de enamorarse”, la verdad me sentí mal por su comentario, pero no dije nada, volvimos a abrazarnos.

Pasaron 4 días, mis compañeros ya se habían regresado, habíamos vivido como esposos, incluso ella no había ido a trabajar esos días, preparábamos de desayunar y de cenar, la comida la hacíamos en la calle, siempre andábamos con la mano y una sonrisa maravillosa, parecía que éramos recién casados, yo tuve que comprar ropa para mi y para ella. Puedo decir que los momentos que estuve con ella fueron los mejores de mi vida, nos tratábamos como novios, poníamos música en su depa, íbamos al super, al malecón, conocimos un par de pueblos alrededor pero siempre tomados de la mano, poníamos su playlist en Spotify y eran unos momentos de comunión que quizás nunca mas podré tener.

Esa noche llegamos de andar de pata de perro, cansados nos dimos una ducha en su bañera, sonaba “prometiste” de Pepe Aguilar en el aparato de audio, cuando tuvimos la mejor sesión de sexo que haya tenido en mi jodida vida, quería decirle que iba a quedarme con ella, que ella era la mina que estaba buscando, quería decirle tantas cosas que ella no em dejaba decir ya que siempre me besaba, no quería que le dijera nada. Terminamos rendidos tirados en el piso, ella sobre mi brazo izquierdo y dándome pequeños besitos, hasta que nos quedamos dormidos.

Me despertó con un beso tan rico como la noche anterior, escuchaba esa canción que tanto me gustaba “Bendigo Maldigo” de Carlos Arellano, “…bendigo tu sonrisa, que me deja pendejo…”, al abrir mis ojos ella estaba ahí, a mi lado, como si fuese un gran cuento, una de esas historias que todos te cuentan pero que nadie tiene, nos comíamos a besos, le juraba amor eterno y ella solamente me veía con esos ojos que me hipnotizaron desde el primer día, sonreía tímidamente pero no decía nada, yo por mi parte no paraba de hablar, hasta que sin saber si fue en el beso numero 201 0 210, de su boca salió un “sabes chicobueno, prohibido tienen los clientes enamorarse, las putas no”, esto mientras me daba un beso y después mordía el lóbulo de mi oreja izquierda….



miércoles, 22 de mayo de 2019

Todavía no es tiempo


“…Su boca cobarde pronuncia un “te quiero,
No te vayas nunca, no te vayas lejos”
Y ella echa a temblar, ella echa a temblar,
Ella echa a temblar “yo también te quiero”

Estaba muy ansioso, era la primera vez que iba a dar un recital con mis poemas, mejor dicho choremas en aquella ciudad, regularmente lo hacia en los lugares donde tenia amigos y conocidos pero esta vez fue un llamado de ultima hora, la paga no era muy buena pero me ofrecían hospedaje, tragos, comida y un poco de dinero que me caía bastante bien, era de jueves a sábado, así que me aventuré a ese viaje, solo a 4 horas de donde residía, una amiga había quedado de ir, ya que ella iría a la boda de su prima pero al final me canceló, ya que se fue a la despedida de soltera de su prima, le di un trago a mi anforita de whisky con la que siempre cargo y salí al escenario, ese pequeño café estaba lleno, quizás unas 40 o 50 personas, el trovador anterior había hecho buenas migas con ellos cantándoles de Sabina y Delgadillo, salió en medio de aplausos y yo entrando, nadie me conocía y digo es normal, regularmente solo estaba en el café de un amigo en el cual solo me daban los tragos y la cena por decir mis choremas, traía preparados solamente 6 choremas, esa noche iba a hacer corta, pero antes de finalizar vi a una mina, en la tercera mesa, sentada sola, era morena con el cabello rizado, con los ojos un poco rasgados, maquillaje discreto, muy hermosa o quizás así la vi por la carencia de luz, y empecé a contar una historia que estaba escribiendo hace algunos días a partir de una chica con la cual soñaba y según mi psicóloga, era un encuentro fallido con mi ex novia, bueno las cosas se salieron de control, la gente me aplaudió al terminar el pequeño recital y dieron por terminada la sesión de música en vivo, iba yo con la mina para ver como se llamaba o algo así, cuando de pronto el dueño del lugar (el que me había llevado ahí) me tomo del hombro y me felicito por el recital, me dio un caballito de tequila y me jalo a la barra, y ahí estuvo hablando genialidades de mí, de cómo nos conocimos en un bar y de ahí me jalo, me daba promoción tanto a mis poemas como a mi blog, vaya yo solo quería ver a la chava que estaba sentada en la mesa, pero después del tercer caballito, ella ya no estaba sentada, seguimos bebiendo y disfrutando de una gran charla, ahí amarre un par recitales mas para la siguiente semana pero en otra ciudad, con un gran amigo del dueño del bar, pasadas las 5 de la mañana me pasaron a dejar al hotel, me dormí pensando en esa chava de cabello rizado.

Desperté pasadas las 2 de la tarde, mi cabeza me dolía horrores, me di un buen baño para reparar mi resaca pero fue imposible, así que me alisté y busqué en el celular alguna recomendación para alguna cantina y algo que pudiera mitigar mi hambre, encontré una cantina y me dirigí hacia allá, le marqué a mi amiga pasándole la dirección y ella asintió, diciendo que también se iba despertando, al entrar tenia esas dos puertas que abren como cantina vieja, al ingresar me di cuenta que era como un viaje en el tiempo, por las cuadros que estaban, las mesas perfectamente puestas con cuatro sillas, todas de madera, la cantina era de tamaño mediano y muy chula, al sentarme solo me quedé contemplando la cantidad de botellas que adornaban esa cantina, era como un sueño hecho realidad, saqué mi celular y tomé una foto, en eso llego el cantinero y me dijo “Que tal hermano, buena tarde, no se permiten fotos, el tiempo es muy valioso y no se debe de perderlo en banalidades, por ejemplo en intentar capturarlo en una fotografía”, solo asentí mientras me decía “te ves un poco averiado, te voy a servir un trago para que revivas, también si gustas tenemos un platillo llamado ensalada de mariscos, no trae verdura, son varios mariscos y creo que te van a ayudar demasiado”, le dije que si a ambas cosas, en eso solo vi como servia de todas las botellas que había mientras decía “tu amiga no va a venir chavalo ¿acaso no te acuerdas? Bueno, seria mejor que vieras bien a la mina que esta ahí sola tomando una cerveza güera, o sea la cerveza es clara la mina es morenita, pero no le digas nada, solo obsérvala”, seré sincero y diré que pensé que estaba hablando con otra persona o con un manos libres, pero me ganó la curiosidad y cuando iba a voltear a ver a la mina puso al copa sobre la barra, ya no alcancé a voltear a ver a la mina y dijo “cierto, solo dos hielos, si no te chinga la garganta de Pavarotti” empezó a reír y con una maestría quitaba los hielos hasta solo dejar dos, chocó un caballito de tequila y dijo “¡Salud!” y se tomó el caballito de un trago, primero olí el trago y pensé que no iba a gustarme, ya que se percibía un aroma como de anís y es un sabor que no me gusta, aun así le di un trago y mágicamente el sabor del anís era muy bueno, le daba un sabor maravilloso a la copa que alcance a decir “vaya, quien lo diría que trae solo puros licores y vino tinto, no sabe nada mal”, después empezó a reír, y me dijo “¿ya viste a la mina? es muy guapa, no tanto como tu amiga pero la diferencia es que tu amiga no vendrá hoy”, un poco desconfiado le dije “una apuesta, mi amiga si viene hoy”, el cantinero se sirvió otro trago y dijo, “no me gusta apostar pero ve, si tu amiga no viene, quiero que te grabes el rostro de esa mina, si tu amiga no viene, te veo en cuatro años, solo vienes y me dices -tenias razón-“  yo con una sonrisa en los labios estreché su mano, al acabar de estrechar la mano me hablo mi amiga diciendo que la disculpara pero que nos veíamos en la noche mejor, colgué la llamada y le di un trago a la copa, el cantinero se fue a preparar los mariscos que pedí y caminé hacia la mina, al llegar le dije “sabes, te vía ayer en el recital, soy yo, el tipo que estaba diciendo las idioteces, no sé, me gustaría saber si vas ha hacer algo en la noche, si quieres podemos tomarnos un trago en el mismo bar, voy a estar de nuevo, pero con diferente material”, ella me regalo una sonrisa, puedo jurar por mi descendencia que era la sonrisa más hermosa que había visto en mi jodida vida, se paró, me dio un abrazo y dijo “te quiero mucho, pero todavía no es tiempo” entre dientes, después se separo de mi y dijo, “no es tiempo todavía, podemos aguantar un poco”, después de ello, ella me dejo parado y se fue al baño, yo regresé a mi lugar y me acabé el trago.

Después de tres copas como la primera que me dio, me dijo el cantinero “¿y tu amiga? Bueno, ¿Qué te pareció la mina? ¿no la recuerdas?”, y contesté que mi amiga dijo que no iba a ir y que había perdido la apuesta, justo le iba a decir que me parecía esa mina de cabello rizado cuando me empezó a hablar de la teoría de las cuerdas y no sé qué otras madres, después me dijo “puedes esperar cuatro años hermano, ya verás, no comas ansias”, y me preparo otro trago, en verdad fueron tres, al último estaba una canción de Ismael Serrano, y me puse a tararear la canción “mirarte a los ojos y tal vez recordarte, que antes de rendirnos fuimos eternos” cuando el cantinero me interrumpió, “¿crees en el destino? Pfff esa canción es muy bonita, te apuesto a que te recuerda a Jessica, muy buena mina, el día de ese concierto, fue la ultima vez que hablaste con ella y después, pfff se esfumó, no volviste a saber de ella, en verdad ella cuando decía que te quería, si era verdad, pero tu falta de compromiso y tu inmadurez hizo que se fuera de tu lado, pero bueno, nos vemos en cuatro años” estrechamos las manos y pagué la cuenta, dejándole algo más de propina.

Por los siguientes cuatro años recordaba la charla con el cantinero, recién acababa de terminar una gira que hice por el interior de la república con mis choremas y mis historias de amor inconclusas, incluso ahora ya estaba por contrato y tenia mis temas en TIDAL, fue un 30 de abril exactamente, cuando acabando el recital eran las 23:48 horas cuando volví a pisar esa cantina que había pisado 4 años atrás, al entrar fui a estrecharle la mano al cantinero, me pregunto por la mina y le dije que por cuatro años la estuve buscando en cada ciudad pequeña de este país, anduve como vagabundo errante y con mis choremas la llegué a ver, pero me decía lo mismo “todavía no es tiempo”, pero bueno, dame un trago de esos que me diste la ultima vez, ¿cómo dijiste que se llamaba?, el cantinero me volteo a ver y dijo “se supone que en esta realidad tenían que encontrarse, a menos que hubiera un fallo en la …” lo interrumpí y le dije “sírveme un trago, ya vine a pagar la apuesta” y el empezó a servir el trago, botella por botella fue sirviendo, pero a la vez miraba el televisor viendo la hora que decía el mismo, fue cuando me dio el trago solo con dos hielos esta vez, le di un trago y al momento de servir y tiró una botella de refresco que tenia en la barra, al caer se hizo añicos la botella, después probé la bebida y al desprender mis labios de la copa sentí como me besaron, fue el beso mas rico, entre abrí los ojos para ver quien era y era ella, la mina del cabello rizado, se separo de mi y mire el reloj de la pantalla, marcaba las 00:02, fue cuando el cantinero se levantó del suelo y con una arma corto cartucho y dijo "no puedes joder el tiempo, las realidades son eso, realidades" acto seguido disparó una vez, sentí la sangre en mi cara y de pronto me desvanecí.

Al despertar estaba yo en el hospital, mientras la enfermera me decía “tuviste mucha suerte chaval, al parecer iban tras de ti”, pregunte por la mina del cabello rizado y la enfermera solo me dijo “a ella le dispararon y tu te desvaneciste, pero si te sirve de consuelo, al cantinero lo agarraron los meseros y demás comensales, ellos también marcaron a los servicios de emergencia, pero la chica que estaba contigo falleció, dicen los testigos que esa mina de cabello rizado era la esposa del cantinero, el era famoso por hacer viajes en el tiempo y platicar con las personas acerca de la teoría de las cuerdas y el destino, ya sabes hay mucha gente loca en estos días…”



miércoles, 15 de mayo de 2019

Te cuento un cuento sobre ella... Primero...

..."No sabes lo que provocas
     al desordenarte el pelo
     Que me he de morder la boca
     Y no decir te quiero

     No sabes que tu risa
     es el mayor de mis laberintos
     Y que cuando tus ojos falten
     en los míos nacerá un abismo

    No quiero tener que odiarte
    cuando de madrugada
    Sean tan solo tus recuerdos
    el que se meta en mi cama

   Desordenando mis instintos naturales
   y fecundando en mis brazos
   El deseo de abrazarte
   no pido más que sea real"...


..."El vuelo de tu vestido.- Jose Antonio Delgado"


Era como una musa, de esas que se clavan en tu mirada hasta dañar las terminaciones nerviosas, que afectan los pensamientos, los suspiros, el parpadeo y el palpitar...
Hermosa Piel Blanca con toque canela, su cabello largo y cobrizo brillaba tanto con la luz del sol como con la luna, cada vez que visitaba esa Ciudad era para curarme las heridas consecuencia de este viaje continuo hacia el "Siempre hay algo mas allá que no vemos"...
Esa ciudad era un ancla y ella, una razón más para encallarme ahí...
Le buscaba siempre al tercer día de arribar, siempre sabía dónde encontrarla aun que cambiara de refugio cada vez y cada año, no era pasiva, era libre, no planeaba, aleteaba y volaba más allá de sus impulsos, y eso como me atraía...
Siempre me asombraba la sorpresa de su rostro al verme y mi crimen? hallarle para robarle un par de besos, aunque había veces que me daba más que eso, pero nunca el corazón...
Yo no sabía Cómo llamarla cada vez que la encontraba: cariño, honey,  guapa, valkiria, verdad, suelo, cielo ó simplemente hablarle por su nombre o quizá decirle Tú!...
Ella siempre era la misma, si, justo así siempre plasmada en el recuerdo, esos jeans de rodillas desgastadas, lentes matisse ovalados y si hacia frío un suéter rosa con mangas largas y arremangadas...
Solía ir unas tres o cuatro o cinco veces por año, según me lo permitía el tiempo o bien cuando la soledad me imputaba la culpabilidad de mi pasado deshilachado, pero eso a ella no le importaba, tampoco le importaba si ambos teníamos compromisos, si iba o venia, si tenia risas, temores, juegos, calumnias, cadenas o alas... con ella nada importaba, a veces creo que simplemente y sin explicación nos mirábamos como esos amores imposibles que la distancia no ahoga pese a las tempestades o las corrientes de una mar con miles de posibilidades.

Nuestro primer encuentro fue en ese Tour en Finca Sala Vive... allá hace unos años atrás, recuerdo muy bien cómo Tropecé con ella, traía media copa de Vega Sicilia en la mano, estábamos a mitad de una degustación, su mirada se clavó fijamente en mí y mi corazón latió tan deprisa que empecé a temblar e instintivamente agite la copa para poder disimular lo que corría por mis manos, esto al mismo tiempo que observaba ese resplandor tan maravilloso de su ser, yo no se nada de causalidades o casualidades del destino, esas cosas a las que uno se enfrenta o que simplemente se cruzan en la vereda, pero al final, yo estaba ahí, aún me sorprendo como después de haberla visto varias veces en ese Restaurant Boutique Queretano donde acostumbraba desayunar cada mañana mientras le miraba leyendo Rayuela, si, justo es ese momento dónde habiendo pasado ya casi seis meses después, me atreví a hablarle, aun que, bueno, en realidad ella dijo la primera palabra y en un modo sencillo lanzo un Hola!... Magnánimo, casi seductor y armonioso, nunca había escuchado su voz aunque parecía que le conocía, cada que la veía leer a Cortázar igual le imaginaba leyendo en voz alta para mí...
Entonces el corazón se paró, enmudeci, casi quise darme un pellizco, pero en esas cosas que pasan en un por que si, el etanol del vino salto en mi ayuda; había euforia dentro de mi, éxtasis, adrenalina recorriendo, sentía que el naufragio se había acabado, y detrás de ello sonreí y sonreí de tal manera que no pude disimular ante ella y detrás de esa sonrisa, el tiempo se detuvo ya no era kronos, sino más bien un Kairos que nos perdió en la eternidad de ese momento, pero también ese fue el inicio de todo, pareciera como si la vida me hubiera vestido de incógnita y de infinito, jamás le pregunté que pensó ella de mí aquella vez, y es una duda que traigo arrastrando hasta este día, duda que desembocó en miles de pensamientos y reflexiones que siempre quedaban sin conclusión al llegar al punto de preguntarme, Cómo sucumbi ante ella?...

qué fue? soledad, tristeza, debilidad, necesidad, destino, fantasía, recompensa de la vida o suerte...Así que simplemente deduje qué fue un conjunto de todo en el todo, porque hay veces que no es necesario tratar de encontrar una explicación a las cosas qué pasan en la magnitud del universo, porque sólo somos una minúscula partícula perdida en el cosmos y de ninguna manera somos el centro de ello, así que decidí vivir y seguir sin esos complejos...

Pegaba el final del atardecer, estaba desde temprano recorriendo los hermosos paisajes de algunos lugares de Querétaro hasta llegar a la Finca Freixenet, lugar dónde según el itinerario terminaba el tour, teníamos el escenario perfecto, era otoño, justo cuando las hojas se amarillentan y caen haciendo una alfombra natural y crujiente, casi era la puesta de sol, música soul de fondo y yo tenía el impulso de ese vino que me dio el valor y me empujo a responder su invitación a la más excelente y variada conversación que en este momento añoro...
Respondí ese Hola con un amable gesto de presentación, lo único que quería era conocer su nombre, y en el afán de la charla después de saber como se llamaba, quise también saber sus intereses, aficiones, opiniones, pasatiempos, manías, molestias, inquietudes, su caja de pandora, su música, su arte, sus pasos de baile, descubrir algún TOC, acariciar sus sueños, arropar sus noches, adueñarme de su mirada, beber su esencia, recrear su ánimo, recorrer el cielo de su mano, averiguar sus lunares y lugares preferidos, sumar sus labios más sus ojos menos mi decencia y moldear como arcilla su silueta, todo eso quería en ese momento, sentí el síndrome de Stendhal a tope, así que me deje llevar, tal como esa hoja otoñal arrasada por el viento, fuimos del punto a la coma, del verso a la prosa, del sístole al diástole, del vibrar al sosiego, de la armonía a la disonancia, era una locura y una lucidez, una total dicotomía, pero que había de malo en no estar de acuerdo? pensé en aquello mientras le citaba a Cortázar en aquella frase: ..."Descubro nuevos mundos simultáneos y ajenos, cada vez sospecho más, que estar de acuerdo es la peor de las ilusiones"...
mientras ella, tan espontánea y efusiva respondió:
- Como entender eso que llamas Ilusión?, - Sabes una ilusión es la Esperanza que no necesariamente esta precisa a un fundamento real y sin embargo suele ser ficticia y entre ficción y realidad hay un corto tramo, por ello creo que ..."Tenemos que obligar a la realidad a que responda a nuestros sueños"... esa frase la reconocí de inmediato, y aunque no era de su autoría encajaba en la vehemencia de nuestra conversación, el ciclo seguía y sin darnos cuenta la noche estaba entrada, todo era cautivante, su sonrisa, sus temas tan bien articulados, la copa en la mano y el fondo musical tan místico que parecíamos astros alineados...
Una experiencia sublime, sensaciones indubitables... antes de marcharnos yo
había comprado un par de botellas modestas de Reserva qué de acuerdo a la explicación del sommelier estas llevaban un año en barrica y 2 en botella y su recomendación apuntaba a una guarda de 5 años para hallar su punto exacto de degustación, fue eso lo que llamó mi atención en aquella ocasión, sin imaginar qué justo 5 años después una de esas botellas serviría para brindar a su recuerdo...
Al ras de nuestro casual encuentro ni siquiera recordábamos que ambos íbamos acompañados, ella por su mejor amiga Ale y yo por mi gran amigo Jhonnie quien hasta hoy en día y a distancia
sigue siendo mi confidente...
Seguidos por la Luna partimos hacia el transporte que nos llevaría de vuelta a la ciudad, tras esos ánimos no logro recordar el punto en que ella y yo caminábamos tomados de la mano, solo recuerdo que era como si nos conociéramos de toda la vida o quizá tres anteriores, no tenía cabeza para nada, tal vez era verdad lo que aquel viejo Clochard una vez me dijo: "el vino debilita los corazones, así que ándate con cuidado!", debí de haberle escuchado, lo sé, y es que puede que el amor sea eterno mientras dura la Ilusión en el corazón de al menos uno de los dos, en algunos la ilusión es esperanza, mientras que en otros el resultado puede ser fatal...

Al transcurrir de los años lo reflexiono, confieso que ella resulto ser mi prisión y yo un fugitivo, ella como princesa de cuento, encerrada en una torre que ella misma construyó y custodiada por un dragón que son mis miedos, pero siempre volvía allí y peleaba contra mi mismo para volver a verla, cada vez que me era posible...

El guía nos llevo a una parada en aquel lugar Llamado Peña de Bernal, un lugar grandioso, pueblo mágico con hermosas calles, su compañía lo hacia aun mejor, la gente, el folklore, gastronomía, colores, tan bello que decidí no volver ahí por no despertar ese fuego en las cenizas que no se erosionaban pese al tiempo, por que se, que fue justo en ese lugar donde todo se afirmó...
Todo iba magnifico así que como broche de oro, le recite la mas célebre frase de ese gran autor que habíamos estado citando, al paso por aquel callejón del cual olvide su nombre por la misma razón por la que decidí no volver a ese pueblo...
-Ahora lo entiendo bien, le dije.- y tras esta suerte y fortuna creo que ..."Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos"...
Y justo después de ello, como si no lo esperará, pero deseándolo desde el principio ella me beso...

viernes, 10 de mayo de 2019

No, no nos tienen prohibido enamorarnos


“…Dicen que sos una pillada,
Y a mi no me importa nada,
Porque yo te quiero amar,
Por que yo te voy a amar…”

No supe en que jodido momento me había quedado dormido, si bien, estaba tirado en el piso como un maldito alcohólico, como aquello que siempre me repugnaba ahora lo era, en verdad me había dolido que Lorena me hubiera dejado, quizás no fue tanto el ya no verla si no que me enamoré de una forma diferente, ya se que dirán que todos los enamoramientos son distintos, pero bien hay algunos que marcan y este en verdad me había marcado, llevaba ya varios días tomando, solo dejaba de tomar para ir a trabajar y los fines de semana que me tocaba ver a mi hija, la princesa de mis ojos, incluso sentí muy feo la ultima vez que la vi y en vez de decirme algo bueno me dijo “papi, has llorado toda la noche ¿verdad? Es muy incomodo viajar en los camiones quizás se quedo encendida la pantalla que te tocaba por eso se te ven los ojos rojos, también deberías de cambiar tu enjuague bucal, huele como a borracho, lo bueno que tu eres contador y no esos viejos borrachos que se quedan dormidos en cualquier lado”, pues bueno le prometí a mi hija que iba a cambiar de enjuague bucal y a mi mismo me prometí que iba a ser la ultima semana que iba a tomar de esa forma y bueno lo estaba cumpliendo, era sábado al parecer cuando mi celular empezó a sonar, un poco desorientado empecé a buscarlo hasta que di con el, estaba a un lado de mi botella de whisky, con mi voz aguardientosa solo dije “¿Bueno?”, al otro lado de la línea solo se escuchaba un ruido como de interferencia, me molesté un poco y colgué la llamada, camine por la sala y me fui a la cocina a prepararme un café, la cabeza me empezaba a doler, cuando de pronto empecé a escuchar que me llegó un mensaje, puse la cafetera y fui por mi celular, era un mensaje de un número desconocido, quería eliminar el mensaje sin leer pero sin querer por el pulso que traía presione para abrir el mensaje, y que sorpresa cuando empecé a leer “hola, espero que estés muy bien, habíamos quedado que no me ibas ir a buscar, ¿qué quieres? Me dijeron que andas muy de la chingada, ¿tu hija esta bien?, me dijeron que por la madrugada te corrieron del table, andabas muy borracho e incluso se te olvido pedir tu auto lo dejaste acá, si no estas borracho ¿podemos vernos? Te extraño demasiado. Te quiere mucho Lorena.” En verdad no supe que hacer, tarde un poco en reaccionar, quería ver si en verdad eran las letras de ella o no, el numero era totalmente distinto y coincidía con el de la llamada, me serví el café y lo bebi mientras leía y releía el mensaje, hasta que otro mensaje me llego pasados ocho o nueve minutos del mismo número, “espero no estés enfadado conmigo, en verdad te extraño mucho y si tienes tiempo, estaré este fin de semana en Aguascalientes, digo por si aun tienes ganas de verme”, acto seguido le marque y quede de vernos en el depa donde rentaba y le pedí de favor si podía traerme mi auto, supe que me extrañaba ya que al escuchar mi voz pude sentir que sonreía y puedo decir que yo también sonreí mientras escuchaba su voz, quedamos que pasaría a las 2 pm.

Después de un buen duchazo me afeite la barba por completo, me puse esa Bvlgari que tanto me gusta, un pantalón de mezclilla, una camisa azul y un saco sport, y jugaba con un cigarrillo en mi boca mientras esperaba impaciente, hice muchas preguntas al aire, pero ninguna me gustaba, en eso, escuche claramente el ruido de mi auto y baje corriendo, los dos pisos los baje más rápido que en lo que ella se bajaba del auto, al abrir la puerta la vi a ella, si a Lorena, su belleza en verdad me traía hecho un pendejo, esos jeans le marcaban un trasero perfecto, unos lentes que le daban un aire intelectual, su cabello planchado que caía por sus hombros, pero lo que mas me llamo la atención fue una playera de los Leones negros de Guadalajara, al verme ella corrió y me abrazo, me dio un beso largo en la boca y después me dijo “te extrañe tanto, como no tienes una idea”, yo solo atine a decirle “no creo mas que yo” y nos fundimos en otro beso maravilloso, la tome de la mano y caminamos por las escaleras, nos dábamos un beso cada 3 escalones, tenia tanta necesidad de ella, me gustaba su mirada y como se mordía el labio mientras me veía, solo cruzamos la puerta de la entrada del departamento y nos empezaba a estorbar la ropa, mientras me quitaba yo el saco ella aprovecho y puso música en el sistema de audio, tomo mi celular y puso una canción que de inmediato reconocí, “Ectasy when you lay down” de Barry White, y nos empezamos a comer por completo en la sala, seguíamos aun con ropa cuando llegamos a mi dormitorio, estábamos por hacer el amor cuando me paro en seco y dijo “¿tienes condones? No sé con que putas te metiste mientras yo no estaba” e hizo una mueca de sarcasmo, saque un paquete del buró y ella me lo puso, la música seguía a un volumen muy alto, creo que esta de sobra decir que ella sabia moverse como ninguna, era experta en esos menesteres, no se cuantas veces se vino ella, lo que si es que quedaron tres o cuatro condones usados tirados alrededor de mi cama y nos quedamos dormidos.

Me despertó con un beso maravilloso y un “¿vas a pasarte todo el día dormido dormilón?” la abracé mientras le decía “5 minutitos más” y ella me dio otro beso, nos quedamos por un momento así hasta que ella se volteo frente a mi y me dijo “¿en verdad me extrañaste?” mientras me miraba a los ojos, y sin dudar le comenté “si te digo que poquito, te estaría mintiendo y si te digo que mucho, te apuesto a que no me lo creerías”, y claramente vi cómo se sonrojo y me encanto como lo hizo, su cara fue un poema para mí, y sonriendo me dijo “eres el mentiroso mas lindo que he conocido” esto mientras me besaba, después dijo “chin, es tardísimo, apúrate vamos que compre boletos para el estadio, recordé que le vas al Necaxa y yo le voy a la UDG”, nos vestimos y partimos rumbo al estadio, en cada semáforo, en cada parada nos dábamos besos como chavales de secundaria.

Al iniciar el partido ella me dijo “sabes, me gustaría que no tomaras mucho, quiero estar contigo y que tu estés conmigo, ¿es mucho pedir?”, obviamente le dije que sí, y en el transcurso del partido solo nos tomamos dos cervezas cada uno, después pasamos a un italiano a comer pasta que ella decía era su preferida, en verdad si nos vieran dirían que éramos novios de toda la vida o quizás un viejo amor de esos que se reencuentran cuando ya tienes familia, pero no, aun no éramos nada, solo dos locos jugando al amor.

Al llegar al depa pasada la 1 de la mañana la invite a que se quedará, ella haciendose la chistosa me dijo “mmm no lo sé, no traje mi ropa de dormir y pues…”, le interrumpí de inmediato diciéndole “si gustas en el ropero hay ropa de mi novia, igual y puede quedarte”, a ella no le pareció mi comentario en absoluto aunque yo me estaba riendo como desaforado, incluso creo que se molesto un poco, por eso tuve que llevarla de la mano y mostrarle que en mi closet solo tenia ropa mía y de nadie más, nos desnudamos y nos metimos en la cama, platicamos de tantas cosas que era complicado poder comentarles todo, pero hubo algo que la hizo enfadar demasiado, hubo un silencio de tipo 15 segundos y le dije “sabes quisiera saber una cosa ¿las putas tienen prohibido enamorarse?”, ella me vio a los ojos y me dio la espalda, pero también se aparto un poco de mi mientras me decía “que comentario tan pendejo acabas de hacer”, noté su molestia y le dije “espero no lo tomes muy a mal, creo que me falto tacto, pero bueno, te lo pregunto porque platicando con un profe de Derecho, vaya el que nos presento por así decirlo, me hizo un comentario a manera de burla diciéndome -se enamoró de una puta- y bueno me surgió la duda si tenían prohibido enamorarse”, me volteo a ver a los ojos y me dijo “sabes, ser puta es algo muy difícil, hay pendejos como tu y tu amigo que piensan que no tenemos corazón, ese es nuestro trabajo, pero saliendo de ese lugar muchas tenemos una vida, otras si se la pasan de cama en cama pero yo no soy así, yo aprovecho cuando cambiamos de ciudad para conocer gente, desgraciadamente tenia muchos años que no me sentía enamorada y aunque no lo creas, siento que estoy enamorada de ti, se que para ti es algo nuevo y va a ser algo pasajero pero para mi no, te voy a llevar siempre como un gran recuerdo, hay patanes que nos dicen -te voy a sacar de puta- pero no saben que ganamos mas de lo que ellos ganan en 3 meses, en el medio te encuentras con mucha gente, buena y mala, yo pensaba que tu eras diferente pero veo que solo era cuestión de tiempo para que fueras un patán como cualquiera, y claro que no, no tenemos prohibido enamorarnos.” Esto mientras me veía con una cara de odio, por mi mente me pasaron muchas cosas en especial saber que la había cagado en haberla llamado puta, pero bueno no me he distinguido por tener el mejor tacto con la gente, intente abrazarla y ella se recorrió, entonces le empecé hacer cosquillas, al principio se molestó un poco más pero después su mueca de odio cambio a una bella sonrisa y apresure a decirle “si me hubieras dado una patada en los huevos me lo hubiera merecido, créeme que yo me he enamorado de ti, no puedo decirte que es para toda la vida pero créeme que disfruto cada momento estar contigo, jamás me hubiera imaginado haberme enamorado de esta forma, parezco un chavalo de secundaria, pero bueno también tu tienes la culpa, se que es tu trabajo pero también eres una persona maravillosa, no sé qué piensen los demás de ti y sinceramente me valdré madre, me has hecho perder la cabeza y eso me encanta, te voy a ser sincero me dan celos terribles saber que otras manos están jugando con tu cuerpo y que te entregas a otros besos pero bueno, no sé como decirte, yo ya estoy curado de espanto, tengo una ex esposa y me pinto el cuerno por eso nos divorciamos, créeme que este querer si es derecho”, ella se me quedo viendo a los ojos, no enojada, no feliz, mas bien con ojos de compasión, me dio un beso y se puso espaldas de mí, solamente me dijo “abrázame”.

El Sol me empezó a molestar pegándome directo en la cara, me desperté y me di cuenta que no estaba ella, la busqué por cada rincón de los 80 metros cuadrados y no la encontré, le marque a los celulares que tenia de ella pero todos daban la misma respuesta, directo a buzón, me senté en la mesa recordándola, no quise embriagarme esta vez, solo me puse a tomar un café y a fumar mientras la recordaba, no se en que momento me quede viendo fijamente arriba del Tocom del servicio de cable y vi una hoja doblada, me paré lentamente y fui por ella, olía a ella, me senté de nuevo y encendí un cigarrillo, vaya era una carta de despedida de Lorena, que en pocas palabras decía cuanto me quería, lo bien que se la paso conmigo, que le gustaría volvernos a ver en un futuro y sello con un “y respondiendo a tu pregunta, no, no nos tienen prohibido enamorarnos”…




lunes, 6 de mayo de 2019

¿Las putas tendrán prohibido enamorarse?


… ¿para qué me pedías amor?
Si ya teníamos los besos…”

Después de todo la vida me estaba sonriendo por fin, después de un tortuoso divorcio que me hizo perder lo mas valioso que era la custodia de mi hija, después mi trabajo también lo había perdido, al parecer en la empresa daba mala imagen que el contador estuviera envuelto en una demanda de divorcio, bueno aunque yo sé que Dinorah andaba saliendo con el subdirector de la empresa y ese era el motivo por el cual me despidieron, pero bueno; el sol empezó a brillarme justo después de que recibí mi liquidación, mi mejor amigo me invito a trabajar a la universidad donde él trabajaba, al parecer necesitaban un contador y me recomendó, después de una entrevista por Skype, me pidieron presentarme en cuanto antes, el problema es que era a 6 horas de distancia, pero bueno, el sueldo era bueno y me serviría el conocer mas personas y estar en diferente medio, así que un jueves partí rumbo a Aguascalientes, solo con unas maletas y varios recuerdos a cuestas, mi mejor amigo me consiguió un departamento un poco retirado del centro pero bueno, traía mi pequeño auto y el traslado era de apenas 15 minutos, nada comparado con la hora y cuarto que hacia de mi casa a la empresa donde trabajaba antes.

A partir del cuarto mes las cosas ya iban saliendo muy bien, el trabajo aunque rutinario pero me gustaba, era algo diferente a lo que solía hacer aunque al final se resolvía en lo mismo, números y mas números, ya me iba a echar unos tragos con un grupo de profesores con los cuales también me invitaron a jugar en un equipo de fútbol en el cual dicho sea de paso fuimos campeones, en medio de la algarabía ese miércoles por la noche el dueño del equipo nos invitó unos tragos en un lugar de esos de dudosa reputación, total, no quería ser un aguafiestas, si bien solo había ido dos veces en mi vida a un table y eso la ultima vez fue en mi despedida de soltero cuando me casé con Dinorah, pero bueno la escuela estaba en fumigación por lo cual jueves y viernes no estaría abierta, así que decidí ir con ellos, mi intención solo era echar un trago y retirarme del lugar, ya saben como somos los contadores, regularmente son un poco retraídos y en mi caso cubría exactamente con ese perfil, recuerdo muy bien, solo fuimos 8 del equipo en esa ocasión, el dueño aunque pago la cuenta no fue y los otros compañeros no asistieron ya que ellos si tenían que trabajar al otro día, era un lugar muy diferente a los cuales yo había asistido, aunque la mecánica era la misma pero aun así muy distinto, mujeres de todas las complexiones y con diferentes rasgos, operadas y naturales, todas con un pasado que nunca se sabe porque están en ese negocio, por la poca iluminación y el juego de luces no se podía adivinar bien su edad, digo también por el exceso de maquillaje que traían pero a decir de sus manos le calculaba entre los 22 y 35 años, morenas, pelirrojas, rubias, oxigenadas y demás, nos sentamos en una mesa que daba hacia la pista improvisada con dos tubos, pedimos un par de botellas de whisky y me puse a ver el desfile de mujeres, era algo casi nuevo para mí, veía como en las mesas de plástico con sillas del mismo material como de tianguis sobre ruedas los clientes les invitaban una cerveza o un trago y las mujeres se sentaban con ellos, bailaban, los seducían y si tenían suerte lograban animarlos a que se fueran a un privado con ellas con un costo extra obviamente, en la pista se subía una mujer por turno y bailaba alrededor de tres canciones y bueno, empezamos a chocar los vasos de vidrio y al unisonó dijimos ¡Salud!.

Pasaron las horas y yo no me animaba a invitarle una copa a alguna de ellas, por mas que con una labia maravillosa se me subían en las piernas y con un speech me decían “papi, ¿quieres divertirte esta noche? Te veo muy estresado, ¿Por qué no me invitas una copa?”, pero yo aun férreo terminaba diciendo que no, siempre había pensado que era una pésima inversión ir a esos lugares, pero al calor de los tragos de whisky antes de terminarnos la segunda botella vi como todos los del equipo tenían a una muchacha sobre sus piernas, yo era el único que no, en eso el hijo del dueño del equipo que era profesor de Derecho en la universidad donde yo trabajaba me mando una muchacha, no era nada fea, traía poco maquillaje, del porte que me gustan de esas llamadas “gordibuenas”, para mi era la mejor de todas las que estaban en ese lugar, ya había visto desfilar a todas enfrente de mis narices y a ella la veía con demasiada insistencia, quizás se dio cuenta y por eso me la mando, ella llego y se presento “buenas noches, me dijeron que hoy estas festejando ¿te parece si me platicas un poco de lo que festejas?” y acto seguido se sentó en una silla vacía que estaba a mi derecha, no se había sentado en mis piernas y no traía el speech de todas las demás, no se porque pero le pedí una cubata al mesero para ella “gin tonic, por favor” alcanzo ella a decirle al mesero, su acento me era muy familiar, quizás de la parte del noreste de la república, al preguntarle su nombre me dijo “me llamo Daisy y soy de Sonora”, no sé si por mi carencia de experiencia le contesté, “mucho gusto Daisy, aunque tu acento no es de Sonora, podría apostar que eres como de Coahuila y creo que es más como de Ciudad Acuña o Piedras Negras, no estoy muy seguro”, ella con una voz ya no tan amistosa y más bien sorprendida dijo “wooow ¿Quién te dijo? ¿eres de allá?” yo con una sonrisa en el rostro y sabiendo que tuve la razón conteste “mi madre era de Ciudad Acuña y mi padre de Piedras Negras, mi niñez era en semana santa en un lugar, en vacaciones de verano en otro y en Diciembre en ambos lados, pero ya tiene muchos años que no voy, unos 10 años mas o menos”, ella me interrumpió y me dio en la mano una tarjeta, y del brazo me jalo, me pare de inmediato y mis compañeros de mesa hicieron una bulla terrible, gritando y haciendo ruidos como changos, la seguí de la mano, a un lado de los baños un tipo de seguridad me pidió la tarjeta y yo se la entregue, entramos a aquello que llaman “privados”.

Al entrar a esos pequeños cubículos ella cerró la cortina, y yo me senté en esa especie de silloncito, ella empezaba a bailarme y empezó a platicar “¿eres periodista? Sabes, eres la primera persona que mas o menos le atina de donde vengo, soy de Jiménez Coahuila, ¿quieres que nos portemos mal paisano?” esto mientras con sus movimientos sabia levantar el interés en mí, me ponía sus senos en mi cara, tomo mis manos y las pasaba por todo su cuerpo mientras ella se contoneaba, tengo que aceptar que yo estaba muy nervioso y me hipnotizaba con sus movimientos así que le contesté “no, mejor vamos a portarnos bien, me gusta verte bailar”, ella me cerró el ojo y siguió con su rutina. No sé bien cuanto tiempo fue, pero quizás como tres canciones las que estuvimos en ese “privado”, salimos de la mano y llegamos de nuevo a la mesa, los compañeros con una bulla similar empezaron a vociferar improperios sobre mi persona, vaya todo era en broma y dejándome llevar por el momento solo pude decir “es imposible decirle que no a esta mujer”, ella se puso roja, no sé, quizás no se lo esperaba, se sentó conmigo, basta decir que estuvo conmigo toda la noche, platicamos de muchas cosas, de su infancia, de como llego a ese lugar y de cómo las movían de un lugar a otro para evitar que periodistas lograran sacar información demás, intercambiamos números de teléfono y me despedí de mis compañeros, me sentía ya bastante borracho y aun tenia que manejar a mi casa, así que hice lo propio y en el camino iba pensando en ella, haciéndome preguntas a mi mismo ¿cómo es posible confiarle información a una chava así? ¿y si en verdad ella no era de Jiménez?, llegué a casa y me dormí sin poder dejar de pensar en Daisy.

El Jueves y el viernes esperaba algún mensaje de ella pero no, no llegaba nada, así que mi curiosidad me ganó, me duche, me puse de aquella loción que tanto me gustaba “Man in Black” de Bvlgari, unos jeans, unos zapatos color azul y una camisa a cuadros de azul con blanco, vaya pareciera que iba a ver a mi novia, tome mi auto y pase al lugar, me senté ahora en una esquina, iba yo solo, el mesero me reconoció y me trajo una cerveza de cortesía, le pregunte por Daysi y me dijo que iba a buscarla, al paso de 10 minutos, por la espalda me taparon los ojos y con ese acento inigualable me dijo “¿a que no adivinas quien soy?” obviamente solamente podía ser ella, Daisy, y en un tono de broma solo atine a decir “¡Chin! Los de Coppel, prometo que mañana paso a depositar”, y ella entre risas me abrazo, le pedí un gin tonic y empezamos a charlar, claramente le comente que no tenia chiste que nos diéramos nuestros números si no íbamos a marcarnos, ella me pidió mi celular, yo se lo di, el fondo de pantalla estaba una foto mía con mi hija, ahí ella tenia 4 años, ella sorprendía dijo “¡Ah eres casado!” de inmediato hice la aclaración “divorciado”, ella me sonrió y apunto un número, no vi como lo guardo simplemente me lo devolvió y dijo “ese es mi número real” y seguimos platicando, no sé si en verdad ella estaba en ese negocio para pagar la universidad o si era parte del speech pero yo le creía, según era estudiante de derecho en la autónoma de Aguascalientes, la noche paso sin contratiempos, dos privados y cuatro copas fue lo que costo mi felicidad por esa noche, así que regrese al depa con una sonrisa, creo que lo inevitable estaba pasando, me estaba enamorando, debo de aceptar que me fui a la cama con una sonrisa.

Pasaron los días y no había tenido noticias de ella, pensaba que ella no había guardado el numero e incluso le marque el número que me había dado la primera vez pero mandaba directo a buzón de voz, era miércoles, una semana exactamente de cuando la había conocido, estaba ya saliendo del trabajo, le había prometido a mi hija que pasaría en dos fines de semana por ella para ir a pasear, venían unos días festivos y quizás podría pedir un par de días en la escuela, cuando me llega un mensaje al celular pero de un teléfono registrado con el nombre de Lorena “Lepe ¿Qué horas trae? ¿Cree que pueda ir a la feria de San Marcos hoy conmigo?”, soy sincero al decir que me ganó la curiosidad, así que marqué al número, se escuchaban autos pasar y después una voz que era inconfundible, obviamente era la de Daisy, le comenté que sí, y nos quedamos de ver afuera de la plaza de toros en dos horas, la noche la pasamos bomba, ella me confesó que se llamaba Lorena, se había ido a estudiar Derecho a Aguascalientes pero había dejado la escuela cuando una amiga la invito en el negocio del table dance y que sacaba en verdad mucho dinero, no permitió que le pagará ni las cervezas, ni la cena, era una persona realmente extraña y al parecer si me estaba enamorando, esa noche no me permitió acercarla a su casa, solo nos quedamos con la promesa de vernos hasta el sábado para ir al museo ferrocarrilero y al museo de la muerte, me pidió que intentará no volver al table donde ella trabajaba.

El sábado puntualmente por la mañana visitamos esos dos museos, después dimos una vuelta rápida por la feria, ese día se fue al rebasar las 5 de la tarde, quizás nos estábamos conociendo mucho, demasiado diría yo y así transcurrieron 4 meses, la veía entre semana, la relación era algo así como un free, las cosas iban bien vaya, hasta que de pronto ella dejo de buscarme, me fui a buscarle al table y no la veía, incluso me decían que ella ya no trabajaba ahí, estuve muy desilusionado, creo que si estaba enamorado. Un día platicando con el profe de derecho que fue quien me mando a Daisy o quiero decir a Lorena en esa noche que fuimos al table, le comenté la situación, yo estaba serio contándole mis penas cuando de pronto el soltó la carcajada y le dio una palmada en el hombro y diciendo “no contador, nunca me lo espere de usted, fíjese ahora si como dice la gente, ¡Se enamoró de una Puta!”, en mi mente empezó a resonar, “puta, puta, puta, puta” y no hice otra cosa más que preguntarme “¿Las putas tendrán prohibido enamorarse?”…




miércoles, 1 de mayo de 2019

Gracias


“…No tanto como su pasado
Pero aun así la noche estaba oscura
Reinaba en el ambiente la locura
Y la suerte no estaba de mi lado…”



Dentro del bar conocí a una mina, era de cabello rizado, morena clara, con unos ojos hermosísimos color avellana que te perdías en ellos, digamos que no la conocí de la mejor manera, me había parado yo para ir al sanitario y por ir pensando en no se que cosa choque con ella y le tire su cerveza, muy apenado me quite mi camisa y le se la ofrecí para que se cambiara, ella un poco apenada no quería aceptar pero le comete “sabes, quería estar en camiseta, hace mucho calor acá”, ella con una sonrisa maravillosa acepto mi camisa y se fue al sanitario a cambiarse, no se abotonó los últimos botones e hizo una especie de nudo que dejaba resaltar su ombligo que te incitaba a besarlo, me ofreció a sentarme con ella y su amiga, gustosamente acepte y empezamos a tomar cerveza mientras platicábamos de cualquier cosa, yo pedía recomendaciones de lugares ya que era la primera vez que visitaba esta ciudad, ella con un poco de pena me dijo “sabes, soy muy nerd, te diría que visitaras la pirámide de las flores, el museo de la cultura huasteca, el espacio cultural metropolitano, en fin, pero yo creo que vienes con ganas de fiesta ¿no?”, se sorprendió bastante cuando de mi cartera saque un ticket y en el reverso tenia apuntado esos lugares por conocer, también venia la estación de ferrocarriles, museo de la victoria de tampico y la casa Gándara, sus ojos tuvieron un brillo especial cuando leyó eso, su amiga por su cuenta se disculpó y se retiró, solo dijo “saben si quieren voy a estar en unas alitas por si quieren acompañarme”, vi que ella hizo una mueca de desaprobación, yo dije “si gustan ir, por mi no hay problema, yo estoy un rato mas y me voy a mi hotel, mañana tengo una convención”, ella dijo que me acompañaba una cerveza más ya que se sentía fatigada, así que su amiga se despidió y se fue, al irse ella me dijo “sabes, no quería ir con ella, va con unos amigos que no me caen nada bien, solo hablan de borracheras y cosas de la televisión, la verdad me dan mucha hueva, por cierto me llamo Paulina”, le sonreí y le conteste “vaya que extraña eres, digo es raro encontrar a alguien así y mas en un bar, por cierto me dicen krudo”, ella empezó a reír, pensaba que era por mi apodo pero quizás fue por que le dije que era extraña, reí con ella por unos instantes hasta que ella me dijo “sabes, tienes una risa muy graciosa, todos los del bar nos han volteado a ver”, quería parar mi risa pero no podía, me tuve que parar e irme a la entrada del bar para poder tranquilizarme, es algo que hago muy normal, no sé cuanto tiempo paso pero ella llego y me ofreció un cigarrillo, quería rechazarle y decirle que no fumo de esos cigarrillos mentolados pero los míos los había olvidado en la mesa.

Pasaron cerca de 2 horas en el cual una botella de tequila fue quien nos hizo compañía, afortunadamente no era muy tarde y el hambre me estaba atacando, así que le propuse ir por unos tacos pero antes pasar por un cajero a retirar efectivo, esa pinche maña de no traer mucho efectivo otra vez me estaba cobrando factura, ella me dijo que si y de inmediato fuimos a los tacos pero sin pasar por el cajero, apenas ajuste la cuenta con la propina incluida y eso  que no pagamos el descorche de la media botella de tequila, aunque solo nos servimos un poco en el refresco, le insistí que fuéramos a un cajero, ya que no traía efectivo para el taxi, ella con una sonrisa maliciosa pero muy hermosa me dijo “¿por donde estas hospedado? Puedo darte un ride”  le agradecí el gesto, no estábamos muy lejos pero si algo bebidos y prefería que no manejara pero fue tanta la insistencia y también que me dijo “no seas tan machista, permite que una mujer haga algo por ti, tu invitaste el bar y los tacos, lo menos que puedo hacer es dejarte en el hotel, digo por agradecimiento, es más, si te da pena te puedo acercar” y de inmediato me dio un beso, fue un beso que me robo el alma, un beso que me supo mejor que los tacos, la cerveza y el tequila, un beso de esos que me gustaría que algún día alguno de ustedes pudiera recibir, caminamos a su auto, estaba a dos calles de ahí, era un auto pequeño color blanco y lo mas raro es que estaba muy limpio para ser de una mujer, caminábamos de la mano y cada 4 pasos nos comíamos la  boca como dos enamorados, era la primera vez que la veía pero pareciera que nuestras almas ya se conocían de tiempo atrás, le ayude a subir en el lado del piloto mientras nos comíamos la boca con besos embriagadores, me subí de copiloto, era muy extraño estar en esa posición, nunca me ha gustado no ir manejando, le di el nombre del hotel y nos enfilamos, en verdad no era muy lejano pero yo aprovechaba cualquier momento para tomarle la pierna y darle pequeños besos, de pronto ella se metió en una calle, y empezamos a fornicar como desesperados dentro del auto, nos fumamos un cigarrillo mientras nos veíamos a los ojos en el asiento del copiloto, me extrañaba que al ser un auto tan chico cabíamos a la perfección los dos en el asiento reclinado, hasta que me quede dormido.

Me despertó un “¡he chavalo! este no es un lugar para dormir” mientras sentía como me movían del hombro y una luz cegadora no me dejaba ver nada, como pude me incorporé y me senté, sentía que la cabeza me daba vueltas aun, y por fin pude ver la silueta de un hombre ya mayor y le dije “perdón, no supe como llegue acá, pero ya me voy”, el señor se me quedo viendo y me ofreció un cigarro sin filtro, lo tome y lo encendí mientras el señor me decía “vaya, no eres el primero pero quizás seas el ultimo, es muy linda sabes, yo llegue a esta ciudad hace varios años y me paso lo mismo que a ti, pero yo si me enamore” no sabía a qué hacía referencia el señor y le dije “perdón, no se de que me habla”, el señor me tomo del hombro y me levanto, me dijo que lo siguiera y así lo hice, estábamos en un panteón, mi cabeza empezó a intentar recordar que había hecho en la noche pero solo recordaba que había estado con una mina que conocí en el bar, caminamos por 3 minutos y después me señalo una tumba, ahí estaba mi camisa color azul, la misma que le había prestado a la mina, estaba sobre la cruz que adornaba la tumba, presuroso tome mi camisa y leí el nombre de la tumba “Paulina Martínez de Olarte, 5-V-1958 – 30-IV-1988” y había una foto en la parte superior derecha, no pude creer cuando vi que era Paulina, la misma mina con la que me había enrollado en la noche anterior, a un lado de la tumba estaba la botella de tequila herradura que estaba tomando la noche anterior y en el lomo de la botella estaba escrito “Gracias krudito”…



martes, 23 de abril de 2019

Continuar con mi constante huida


“…No quise retenerla,
¿de qué hubiera servido deshacer las maletas del olvido?
Pero no sé qué diera por tenerla ahora mismo
Mirando por encima de mi hombro lo que escribo…”

- ¿Qué tal? ¿Cómo te ha ido?-  le dije mientras sonreía por verla, - hasta la pregunta ofende, me veo como me siento y ¿tú que tal?- me respondió mientras se sonreía, - no sabia que te iba tan de la chingada entonces- le dije vacilando por un instante, pero me empecé a reír de forma descontrolada, - Pero si no vendes piñas cabron, oye por cierto, te noto diferente a las fotos que subías a redes sociales, te vuelves a ver igual de pinche sin sentimientos, y eso que tiene tiempo que no nos vemos- me respondió ella ya con una cara seria, quizás ahora si estaba hablando en serio, - ¡Carajo! No sé si en verdad me conoces o eres bruja, pero esta mejor todo, digo esa pinche sonrisa solo me hacia ver mas pendejo de lo que estoy, aunque te soy sincero, pensé que nadie lo había notado, pues no paso nada, solo lo mismo de siempre, no tenia como mucho que hacer y me enamoré  de una mina pero como regularmente sucede me enamoré y las cosas empezaron a enfriarse, aunque debo de confesarte que la extraño muchísimo, sigo platicando con ella un poco, pero ya no es lo mismo, solo estoy esperando el momento en el cual dejen de aparecer los buenos días… que te parece si pasamos a un barecito, que siento que este tipo de temas se deben de tocar con una buena cerveza y no parados como mensos en la calle- le dije mientras sacaba una cajetilla de cigarrillos y le ofrecía uno, le encendí el tabaco y después hice lo propio con uno para mí, y empezamos a caminar, nos dirigíamos al bar donde habíamos quedado vía telefónica, me sorprendió que su mano izquierda se amoldo en mi mano derecha, les platico un poco de ella, Ella tiene por nombre Elizabeth aunque se hace llamar Gloria (no recuerdo el motivo ahorita pero algún día me lo dijo), la conocí hace mas de 16 años en una de mis primeras borracheras, después tuvimos un pequeño amorío pero todo se fue al carajo por algo llamado amistad y desde ese momento fuimos mejores amigos, Gloria me conoce mas que cualquier persona, incluso mas que yo mismo, ella sabe muy bien que decisión voy a tomar y también de que me voy a quejar, conoce mis amoríos y mis fracasos, pero bueno son de esas amistades que no te dicen si a todo, son de las que siempre le encuentran algo malo a lo bueno y algo bueno a lo malo, de esas amistades que aunque saben que eres un pendejo siguen ahí contigo, alentándote, dándote ánimos para que no caigas, es de esas amistades que si le dices ¿Jalas? Ella dice “jalo”, pero bueno caminamos de la mano sin darnos besos ni nada, solo caminando como la gran amistad que somos.


Llegamos a ese bar con temática de Botero, donde había murales de personajes históricos pero pintados al estilo Botero, pedimos una mesa en el área de fumadores que lo que dividía era una puerta de cristal y nos sentamos a viendo hacia el malecón, le pedí una cerveza clara y para mí una obscura y para picar unas alitas habanero y bbq, seguíamos contemplando la inmensidad del mar, cuando llegaron las cervezas, dijimos al unísono ¡Salud! Y chocamos los tarros mientras dábamos un trago largo, después Gloria interrumpió - “¡Ya cabron! Dime ¿qué sientes? – esto mientras ponía su cara de maldad, ella en verdad disfrutaba verme sufrir, quizás era porque ella me había anticipado que no  me fuera a enamorar de esa mina, pero bueno continué – se que dirás que me lo dijiste y blah blah blah pero en verdad, yo no esperaba nada, quería pasármela bien, solo que después, no se qué carajos paso, cada que hablaba contigo intentaba contenerme para no platicarte de ella, ya que sabia que me ibas a decir algo que no me enamorará de ella y  que mejor buscara aquella mina economista de cabello castaño y ojos café claro, que también era muy guapita pero no quería que me dijeras eso, y bueno pues solamente me enamoré, no puedo decir más, pero porque mejor no brindamos por el momento, teníamos tantos años de no vernos y no se me hace valido estar hablando de una relación fallida- acto seguido chocamos los tarros y los empinamos hasta saciar la sed, pedimos otra ronda y empezamos a platicar de otras cosas.


La tarde se nos estaba haciendo muy corta, quizás llevábamos unas tres horas tomando cuando Gloria se recargo en mi pecho mientras bebíamos, platicábamos y mirábamos el mar, de pronto yo le robaba un beso o dos, y a veces también le besaba la frente, jugueteaba con su cabello o le daba pequeños mordiscos en la oreja, las cosas empezaron a calentarse como era de imaginarse, y empezábamos con caricias de encima de la ropa y después por debajo de la misma, fue cuando ella recibió una llamada y se paró para contestarla, después con señas me dijo que nos veíamos abajo, así que pedí la cuenta y me apresure a alcanzarla, ella seguía caminando hablando por celular y yo a un lado de ella, siguiendo sus pasos, viendo como la gente iba paseando aprovechando que aun no eran vacaciones y se podía caminar muy a gusto por ese malecón, cuando de pronto, sentí como me dio un beso muy grande en la boca, fue tan rico que aun lo tengo en los labios, después me dijo – Aún guardo aquel Coñac que dejamos pendiente la ultima vez que me visitaste, ¿te parece?-  yo asentí y volvimos a besarnos, pasamos por el auto que había yo rentado y nos dirigíamos a su casa, iba a decirle que solo un par de copas, ya que por la mañana tenia que volver a mi trabajo y el avión salía a las 9 de la mañana, pero sus besos y caricias no me permitieron decir absolutamente nada, destapamos el coñac y lo bebimos directo en nuestros cuerpos, el ultimo chorrito lo puse en su ombligo y lo bebí directo de ahí, fue la gota que derramo el vaso, nos enrolamos en la sala, después en la cocina y por ultimo en el dormitorio de visitas, que fue donde quedamos rendidos acostados en aquella cama matrimonial.


Debo de admitir que dormité un poco, desperté cuando ella me dijo -¿tienes fotos de ella?- saque mi teléfono y me metí a su Facebook y le pase mi celular mientras yo encendía un cigarrillo, de pronto ella me dijo -vaya suerte te cargas, con razón te enamoraste, es muy bonita, y te sigo diciendo, son de las que no buscas pero siempre te terminas llevando a la cama- ella hizo una pausa y me pidió de mi cigarro, después de un par de bocanadas yo me recosté en su estómago, teniendo la excelente vista de sus senos, después ella continuo -¿Te la encamaste?- yo de forma rápida conteste ­-no­- ella se  me quedo viendo -¿pero tuviste oportunidades?- yo solo moví la cabeza de forma afirmativa y fue cuando ella me tomo de la cara y se sentó bien sobre la cama, me puso su cara frente a la mía y en forma de reclamo me dijo “ no me digas que le dijiste la misma pinche cantaleta de tu ex, no mames cabron, cada vez te desconozco más, ¿te acuerdas cuando me dijiste a mi la misma pendejada? Te voy a ser sincera, me sentí la mujer mas fea del mundo cuando dijiste esa pendejada, ¡No debes de hacer eso otra vez cabron! Debes de prometérmelo- se lo prometí y después le di un beso corto que ella rechazo y le dije ­-Bueno, si tanto te preocupa ella, ya viste que no es una mina que sea de un solo pretendiente, creo que me conoces tanto que muchas veces me desconoces, no me preguntaste el motivo que me orillo a decirle eso, en sus charlas siempre aparecía un chaval y ella sonreía cuando hablaba de él, quizás en forma de protegerme no quise buscar otra cosa- fue entonces que Gloria se me quedo viendo a los ojos y me dio un beso suave en la boca, - ahora entiendo tus escritos, empiezo a hilar todo y tienes razón, te conozco tanta que muchas veces me olvido de preguntarte cosas, entonces conociéndote, creo que ella sabe que escribes pendejadas en un blog, sabe que le escribiste algo y supongo que le diste una carta anunciando tu derrota, eres tan pinche extraño cabron, creo que nunca terminare de conocerte, con razón elegiste ese trabajo nuevo que tienes, para seguir haciendo lo que mas te gusta, que es seguir huyendo, pero sabes, si te notaba muy enamorado, llegue a pensar que ella te iba a quitar esa pinche mala costumbre de huir, pero bueno, ojala algún día pueda conocerla para hablar mal de ti con ella, pero bueno ¿te parece si me abrazas para dormirnos un ratito? Y recuerda una cosa no debes de desnudar el alma de una persona y después huir, eso jamás se debe de hacer- acto seguido la abrace y nos quedamos dormidos, desperté como a la hora, me separe diciéndole que iba al sanitario, pero me cambie y pase por mis cosas al hotel, para después ir al aeropuerto y continuar con mi constante huida…



Prohibido tienen los clientes enamorarse, las putas no

“los besos que te dan las chicas malas, Salen más caros cuando te los regalan” Era complicado poder entender después de leer aquella...

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