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¿Qué me dirías si me vieras con una máscara de luchador sobre reforma?

  “Buscaré un silencio largo, En donde el humo de un recuerdo, No sean otra cosa más que nubes bajas”     Ella se llamaba Azalea y era la contadora de esa empresa familiar, tenía ya unos 6 años trabajando ahí, empezó de practicante y fue ascendiendo hasta llegar a ser la contadora que tanto estaban esperando, ella era más bien reservada tanto con sus amistades como en su vida personal, de ella poco o nada se sabía, su cumpleaños pedía a la de recursos humanos no notificar hasta un día después, tenía una costumbre de no festejar su cumpleaños desde que entró a esa empresa, su celular no paraba de sonar por los mensajes de sus familiares y una que otra llamada de sus padres que le recordaban que era un año más grande, así que esa noche al salir de su trabajo se dirigió a ver las luchas, no era que le apasionaba es mas no le gustaba pero hacía eso en sus cumpleaños, ir a un evento que no iría en un día común, ya había ido a un partido de futbol, a un concierto de sonidero en las
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Siento que volví a besarte mientras bebía

“que siempre seré el fulano de la doble vida eterna, De la eterna y dulce doble vida, Lo peor y lo mejor, Siempre viene en una botella de tequila”   Ella fue la mujer que menos me quiso y quizás fue a la que más quise, la vida me había enseñado demasiadas veces en que no debíamos de estar juntos pero yo me aferraba con uñas y dientes sin saber porque, unos decían que era por brujería, otros decían que era por beber agua de calzón directo del envase y los menos decían que era un amor de vidas pasadas, yo no me quedaba con ninguna de las versiones yo solo disfrutaba esos momentos, eso sí entre más nos conocíamos cada vez nos distanciábamos más, hasta que llegó un día que no apareció en mis mensajes, ni en mis pensamientos y mucho menos en mis sueños, pareciera como si la hubieran borrado de mi memoria, lo supe justo después de que escuché por error la misma frase que me dijo antes de partir “ya no vuelvas a buscarme”, justo me le quede viendo a esa mina a los ojos, ¿Qué buscaba? No

Secuencia de infinitos

"Yo sigo generando infinitos, es lo que hago mejor" ~ Leyva. Fue un consenso, una elección mutua atestiguante del verano que fecho nuestra primera cita cuando nos permitimos suceder la tarde en el Mugen, un café judío de la Roma, el favorito de Alexandra. Aquel día, al exterior el sol blanquecino bañaba las calles previo a su puesta, las hojas de los cipreses bailaban con el viento mientras las aves se posaban tras hallar un refugio seguro en ellos, llamando al canto, sumando al ambiente la creación de una esfera natural formada azarosamente por la concurrencia, el sin querer provocado por la propuesta de aquella musa. ¿Quieres ir? una pregunta que pretende elegir el destino, tal como lanzar una moneda al aire con la respuesta predicha, yo he aceptado al instante, aunque en el fondo me parecía una ironía nombrar en japonés un lugar de ese tipo y sabiendo que “Mugen” es también “Infinito”, pero al fin de cuentas, era solo eso, un nombre, el resto de experiencia sensorial era t