domingo, 7 de abril de 2019

No me lo vas a Creer


“no quiero convencerte de nada
Y por favor no me digas te quiero,
No me hace falta hoy,
Solo quiero perderme en tus ojos de Sol”

Los días corrían de la misma forma que hace 5 años que Patricia me había dejado, no lograba diferenciar de un lunes o de un domingo, de un miércoles o un sábado, los días de descanso eran mi escapatoria de la realidad, en vez de embriagarme me salía desde que daban las 18 de la tarde del viernes y volvía a casa pasadas las 22 horas del domingo ¿qué hacía? Pues básicamente conocer lugares con mi pequeño hatchback azul que era mi compañero de aventuras, conocí montañas, lugares arqueológicos, playas, pueblos que la única magia que tenían era su cantina, pueblos de los denominados mágicos, ciudades y bueno si continuo quizás no acabe de contar lo que quiero decirles. Todo siempre lo hacia solo, no llevaba a nadie, quizás conocía personas en esos viajes desde los que piden Ride hasta una que otra mina con la cual me enrolaba, pero buscaba nunca volver al mismo sitio, por mas que me hubiera encantado un lugar buscaba no volver y vaya esa rutina la tenia de los últimos 5 años.

Era viernes de quincena, así que busqué salir un poco mas temprano del trabajo ese día, por motivos de mi cumpleaños me dejaron salir antes de la hora de la comida, recuerdo que no tenia un itinerario, lo único que hice fue manejar y dejar que el auto me llevará a donde seria mi aventura, había salido a las 14 horas del trabajo, tome la México-Pachuca y en la caseta me formé en la cuarta de derecha a izquierda, un letrero grande me hacia saber que iba con rumbo al estado de Veracruz pero en la parte norte, la autopista era realmente nueva, incluso estaban haciendo unas reparaciones y por ello estuve cerca de 10 minutos estacionado, me baje del auto y me fumé un cigarrillo mientras miraba maravillado como a pesar de la hora había una cantidad inmensa de neblina, quizás veía a unos 5 metros delante de mi vehículo, tome una fotos y seguí con mi camino, en ese viaje no había ninguna persona pidiendo Ride, decidí ir rumbo a la playa pero hice un mal movimiento y me termine adentrando en una ciudad, recuerdo que lo primero que vi fue un restaurante de hotel, donde ofrecían buffet de mariscos por 200 pesos, de inmediato me estacione y entré a comer, no se bien si fue por el hambre o en verdad por el sabor pero era todo muy rico, la atención de las meseras me ayudo a decidir cambiar mi plan e instalarme en el hotel, recuerdo bien, la habitación fue la 507, baje mis pocas pertenencias y me di un baño para después hacer un itinerario.

Después del baño me dio un sueño terrible como tenia mucho tiempo que no me daba, culpe a los mariscos y decidí dormirme, puse el despertador una hora mas tarde, para que me diera tiempo de poder salir a conocer al menos algo de la ciudad y me acosté. No recuerdo cuanto tiempo paso pero me desperté, no por el ruido del despertador, sino porque sentía como si alguien me estuviera viendo, saben de esas veces que sientes que hay alguien delante de ti viéndote fijamente, desperté y todo estaba obscuro, las persianas cumplían con su función de no permitir colar un destello de luz, encendí la luz y vi que nadie estaba en el cuarto mas que yo, revise por todos los lugares cuando de pronto escuché que tocaron la puerta, me sobresalte, mire por la mirilla y nada, no había nadie, me regresé para tomar mi celular y oh sorpresa, no estaba en la cama, me empecé a poner un poco nervioso, comencé a buscarlo y nada, no lo encontraba, empezaba a dudar de mi memoria pensando en que quizás lo había dejado en el auto, cuando de pronto tocaron de nuevo la puerta pero daban tres toques consecutivos, corrí a abrir y no había nadie, de pronto la puerta del baño se azoto, regrese para ponerme mi ropa y salir un poco a que me diera el aire, me puse mi pantalón de mezclilla, estaba abotonándome mi camisa cuando escuche como si con una moneda alguien corriera deslizando la moneda por las paredes del cuarto, me quede atento escuchando y viendo si podía ver algo pero no, de pronto escuche como si tocaran por fuera de la ventana, fueron 5 toquidos seguidos, de inmediato corrí las persianas y no veía nada ni nadie, era el quinto piso y era imposible que alguien tocará la ventana, discretamente vi que era de noche así que tome mis cigarrillos, mi kindle y bajé a recepción, necesitaba fumar.

Al bajar se me acerco la recepcionista diciéndome “disculpe señor, dejo su celular cuando hizo el check in” esto mientras me daba el celular y ella siguió “fui a tocar a su habitación, pero no salía, entonces decidí esperarlo, supuse estaba dormido ya que se escuchaban ronquidos en su habitación” mientras decía esto se ponía un poco roja, tomé mi celular y le agradecí haberlo guardado y más aún habérmelo entregado, “muchísimas gracias, no se donde tengo la cabeza, te agradezco millones, si quieres y puedes ahorita salgo a buscar un café o un barecito y te traigo algo para poder agradecerte”, ella me sonrió diciendo “si gustas te acompaño, sirve que te recomiendo un buen café, ahorita tenemos todo lleno y si necesitan algo esta mi compañera, espérame 5 minutitos en la esquina ¿vale?”. Hice lo que me dijo, me quede impresionado con su parecido físico con Patricia, pero bueno no era la primera vez que le encontraba parecido con una mina, Patricia tardo quizás poquito menos, olía maravillosamente rico de inmediato reconocí la fragancia “Bvlgaria ¿verdad?”, ella me volteo a ver y dijo “claro, Goldea ¿cómo supiste?”, obviamente no iba a decirle que era el perfume que utilizaba Patricia así que dije una pendejada como regularmente lo hago “es que me encanta pasar al departamento de perfumes y echarme de ese cuando una cita resulta fallida para pensar que todo fue bien” y empecé a reír, ella solo me dio un pequeño empujón diciendo “que tonto eres, venga caminemos que se hará mas tarde” y la seguí, íbamos diciendo cosas sin mucha relevancia caminamos menos de dos calles hasta que dimos con el lugar.

Era una pastelería pequeña, ella pidió un mousse de guayaba y un café de la casa, yo pedí lo mismo, intercambiamos tantas palabras que pareciera como si nos conociéramos de tiempo atrás, se que es algo muy trillado pero es verdad, es mas puedo decir que pareciera que estaba con Patricia, incluso también la forma de besar, que no recuerdo bien si fue en la quinta o sexta cucharada del segundo pedazo de mousse cuando nos besamos, no se si era el sabor de mousse de guayaba o eran sus besos, pero la combinación de ambos era mas que perfecta, debo de aceptar que después del beso susurre “Patricia”, ella se me quedo viendo y solo dijo “¿cómo me llamaste?”, cerré los ojos sabía que había fastidiado el momento, no creí oportuno decirle que tenía un parecido físico impresionante con una exnovia y por eso la había llamado por ese nombre, así que intente disculparme “¿no me digas que no te llamas así?”, ella sonrió y era una sonrisa maravillosa y me dijo “si me llamo así pero no había recordado haberte dicho mi nombre, pero bueno no importa, al menos ya sabes mi nombre”, y empezó a reír. La charla siguió, no recuerdo cuanto tiempo fue, lo único que se es que fueron 10 cigarros, 4 tazas de café, 5 rebanadas de mousse de guayaba, 26 toqueteos bajo la mesa, 65 miradas a los ojos queriendo decir algo, 3 veces entrelazamos las manos y 30 besos, todo acabo cuando dijo “me la estoy pasando muy bien pero tengo que seguir trabajando, ¿te parece si por la mañana te marco antes de las 8 que es a la hora que acaba mi turno?, obviamente no tenía otra opción así que cedí ante su propuesta, no sin antes darle otro beso, después volvimos al hotel con las manos entrelazadas, debo de decir que yo me perdía en su sonrisa y ya no recuerdo nada más.

Lo siguiente que recuerdo fue que mi celular empezó a sonar, estando acostado y sin abrir los ojos logra tomar el celular del buró mientras contestaba:

Yo: ¿Bueno? ¿Quién habla?
Desconocido: ¿Chaval? Soy Betza, ¿cómo estás? ¿Dónde andas? Estoy a fuera de tu casa y no esta tu auto.
Yo: Bien dormido Betza, ando en Poza Rica, ¿necesitas algo? ¿cómo estás tú? Te noto un poco exaltada.
Betza: ¿No estas tomando verdad? ¿no hay nada con lo que puedas hacerte daño verdad? ¿tienes cigarrillos?
Yo: ¡Carajo Betza! Todo esta bien, estaba dormido en el cuarto y si tengo quizás 5 o 6 cigarrillos… bueno son 7, ayer fumé 10 con Patricia (esto lo dije en voz baja) ¿qué sucede mujer?
Betza: ¿Qué dijiste? ¿Con quién dijiste que fumaste ayer?
Yo: perdón, ayer fui a tomar un café con la recepcionista del hotel, sabes era muy extraño, ella se llamaba Patricia y tenía un parecido físico impresionante con Patricia, utilizaba su perfume aquel Bvlgari, besaba igual de rico y me sentía tan bien estando con ella, que bueno, luego te cuento, ¿para qué marcaste mujer? Ya hasta me pusiste de buenas solo con el hecho de recordar.
Betza: es complicado decírtelo chaval, pero ammm (se sentía como la voz se quebraba) en la madrugada me avisaron que Patricia falleció, la encontraron en su cama al parecer había ingerido algo ayer por la mañana que no fue a trabajar, sabes, es extraño, tenia un mousse de guayaba a medio acabar  y una nota… pero bueno, te dejo si quieres venir me avisas y sirve que me acompañas al funeral, seria muy bueno que pudieras venir, me ayudaría bastante.
Yo: ok, te aviso vale. Cuídate mucho y lo siento millones, era una gran persona, veo que puedo hacer, seria bueno que pasarás a la casa para que te tomes un té, tengo un par muy buenos en la alacena, anda pasa y prepárate uno antes de que vuelvas a manejar, recuerda que te quiero millones Betza.

Betza solo asintió y después colgó la llamada, en verdad me puse muy triste al saber la noticia, a pesar de que me jodio mucho su adiós, también me ayudó mucho mi vida en un sentido positivo, tome mi cajetilla y subí a la terraza para fumar mientras pensaba en uno y otro evento que viví con ella, después me puse a pensar en Betza, mi mejor amiga que también era mejor amiga de Patricia, seguramente se sentía mas de la chingada, voy a admitirlo y decir que oré por su alma, hice aquella oración que aprendí de mi abuela materna pidiéndole a Dios que le diera oportunidad de entrar al reino de los cielos y le perdonará sus pecados, me fume un cigarrillo como loco y después baje al cuarto, me di un baño, tome mis pertenencias y me dirigí a la recepción, la sudadera que traía ayer me la había puesto de forma automática, en el elevador me dio un aroma aquel Perfume Bvulgari que utilizaba Patricia, iba a decirle a Patricia que tenia que retirarme y que prometía pronto volver, pero al llegar a recepción no estaba ella, estaba una chava, que me atendió con una sonrisa, le pregunte por Patricia y me dijo que no había ningún trabajador con ese nombre, le insistí, le dije que había ido con una chava ahí, si podía revisar las cámaras de vigilancia para que viera que estuve platicando con alguien y aprovechaba para hacer el check out, la recepcionista solicito por el radio comunicador mi petición, le dije en voz baja “Cuarto 507, y traía esta misma sudadera”, la recepcionista repitió mi información y continuamos con el trámite, después de hacer el check out me llevaron al centro de negocios que estaba a un costado de la recepción, el chavalo de sistemas puso una USB y me enseño los videos, Sali yo de mi habitación y Sali del hotel, después volví e ingrese en mi cuarto, pero siempre lo hice solo, les agradecí la atención brindada y salimos del centro de negocios, metí mi mano a las bolsas buscando el ticket del estacionamiento y encontré el ticket y un papel doblado a la mitad, le di el ticket al Valet y encendí un cigarrillo mientras esperaba mi auto, la curiosidad me ganó y pensando en que era un ticket el papel doblado lo saque, al desdoblarlo encontré que tenia una leyenda que decía “Feliz cumpleaños, te quiero mucho”, la letra la conocía, era de Patricia, la que había sido mi novia, y tenia el aroma de ese perfume Bvulgari, llego mi auto y yo seguía en la pendeja, hasta que el Valet me dio las llaves del auto, le di la propina y me subí, estando arriba, le tomé una foto al papel y le escribí a Betza “no me lo vas a creer, encontré este papel en mi sudadera de ayer, en la recepción me dijeron que no había ninguna persona con ese nombre y me enseñaron los videos y aparezco siempre solo, creo que me estoy volviendo loco mujer,  dame 4 horas y paso por ti a tu casa, te acompaño”, en cuanto envié el mensaje me llego uno de ella, quizás los mandamos al mismo tiempo, una imagen y en la parte de abajo venia el texto “puede que se una broma de pésimo gusto, pero la mamá de Patricia me mando esa imagen que te agregue, lo único que concuerda es que ayer fue tu cumpleaños, pero a los demás no le atribuyo ninguna referencia”, termine de leer su texto y descargue la imagen,  en ella decía “10 cigarros, 4 tazas de café, 5 rebanadas de mousse de guayaba, 26 toqueteos bajo la mesa, 65 miradas a los ojos queriendo decir algo, 3 veces entrelazamos las manos y 30 besos, bueno fueron 31 besos…. Feliz cumpleaños, te quiero mucho”.




lunes, 1 de abril de 2019

Nos vemos en Guadalajara


“…mi reflejo es cada día más triste,
Mira cuantas letras para no decirte nada,
Mira, este post no significa nada…”

Me dijeron que el tic tac no para, que el tiempo no vuelve, que si uno no vive ese tiempo jamás lo podrá recuperar, pero creo que se equivocaron, muchas veces vivimos las cosas mas de una sola vez, se que es complicado de entender, pero cuando sucede te das cuenta que siempre vivimos de forma cíclica.

En el trabajo había tenido un ascenso que estaba esperando desde hace 3 años que me mandaron a estas tierras, de inmediato le marqué a mi novia para invitarla a cenar, pase por ella a su trabajo a las 10:00 pm, después de un par de besos dentro del auto nos enfilamos a aquel lugar donde nos conocimos por primera vez, en aquel pequeño restaurante donde ella fue mesera y yo la vi la primera vez que llegue a esta ciudad, nos sentamos en la tercera mesa entrando del lado izquierdo, ella pidió un t-bone acompañado de papas a la francesa y frijoles, yo pedí salmón a las finas hierbas con papas a la francesa, terminamos de comer y al estar con el postre fue cuando le  di la noticia, “sabes, a partir del siguiente mes nos vamos a Guadalajara me dieron el ascenso”, acto seguido ella me vio a los ojos, claramente vi cómo se habían humedecido sus ojos, me tomó de las manos y me dijo “claro, será un gran inicio”, del bolsillo de su saco me dio un sobre blanco, lo tome y antes de abrirlo ella se paro a mi lado y me puso las manos en los hombros, seguí abriendo el sobre y me puse al leer el contenido y era una prueba de embarazo que en resumidas cuentas estaba embarazada y tenia 12 semanas de embarazo, me pare y nos dimos un abrazo muy fuerte y un beso tan tierno que aún lo recuerdo.

Al llegar a Guadalajara la vida no fue nada fácil, el inicio fue tan complicado para Samantha, para mí no fue tan complicado ya que estaba acostumbrado a los cambios, pero para Samantha fue dejar a su familia, estar a 800 kilómetros de distancia del lugar donde vivió su vida y si le agregamos los achaques del embarazo, vaya se podrán imaginar de lo que hablo. Cercano a la semana 28 tuvimos una discusión ya que Samantha pensaba que le era infiel con Ethel que fungía como mi asistente personal, en especial por un viaje que hice de fin de semana a la Ciudad de México de donde era oriundo y fui para presentarme por una demanda de paternidad que tenía, la que había sido mi novia tiempo atrás me había demandado para darle el apellido a nuestro hijo, la historia con ella fue corta, la quise muchísimo pero un día se fue a California a visitar a una tía y nunca más volvió, se podrán imaginar lo mal que se puso Samantha cuando el conté sobre el viaje, mas a aparte la supuesta infidelidad, tuve que mandar traer a su madre para que viniera a vivir unos días con nosotros, en la semana 32 las cosas ya iban mejor, había entendido que yo no estaba con Ethel y que lo de mi hijo fuera del matrimonio se dio cuenta que no mentía y en verdad yo nunca había estado enterado; Eran cercano a las 3 de la mañana, había bajado para hacerle agua de limón y por un pedazo de pastel de chocolate con fresa, aproveche para salir a fumar un cigarrillo rápido total Samantha estaba por despertar y esa era la rutina que habíamos tenido, iba subiendo las escaleras cuando de pronto escuche un pequeño grito, deje las cosas en la escalera y fui corriendo con Samantha, estaba nerviosa, se tocaba el vientre mientras me decía “acaba de llorar, te lo juro, escuche que lloro, sentí cuando te bajaste y me desperté, tardaste poquito mas y juro que el bebé lloró en mi vientre”, le dije que le creía, aunque en verdad no le creía, le tranquilice diciéndole “quizás no quiere que fume y por eso se puso a llorar”, ella con lagrimas en los ojos solo me abrazo, después volví por su agua de limón y su rebanada de pastel.

En esa misma semana me citaron de forma urgente de la ciudad de México mi suegra había vuelto a su ciudad estaba todo de locos, hice un viaje relámpago, al parecer la madre de mi hijo ya no se hizo responsable mas de él y lo dejo con unos vecinos tres días atrás y habían decido dar parte a las autoridades, fue por lo que me hicieron llamar, vaya chingadera, ahora tendría que cuidar a un hijo que tenía 5 años y que no conocía, mi esposa estaba a punto de parir, en la empresa las cosas no iban tan bien y si le agregamos que mi esposa me había despertado varias veces mas para decirme que el bebé le lloraba en su vientre, bueno estaba todo super jodido pero era hora de ponerse los pampers, así que en el viaje de regreso con mi hijo platique de tantas cosas que pareciera que en verdad nos conocíamos, tenia la misma voz que yo e incluso mi risa que es muy escandalosa. Le había anticipado por mensaje a Samantha la situación, no sabia como iba a tomarlo, total el niño era el menos culpable, al llegar del viaje pase a casa para preparar mis cosas e irme a trabajar, así sin dormir, pensaba llevar a mi hijo conmigo pero Samantha no me dejo, me dijo que era mejor para hacerle compañía y que pudieran irse conociendo, sobre todo cuando al saludarse mi hijo le dijo a Samantha “yo si te creo que mi hermanito llora en tu pancita, mi mamá decía que yo también lo hacía”, era imposible lo que decía, le explique a Samantha que yo no le dije nada, ella se quedó extrañada y viéndome a los ojos solo me dijo “lo sé, tus ojos me dicen que no me mientes”, después volteo con mi hijo y le dijo “¿cómo lo sabes? ¿Porqué dijiste hermanito y no hermanita?”, mi hijo le toco el vientre y le dijo “yo se que es niño, el me lo ha dicho, también me dijo que había llorado”, nos quedamos los tres viendo y solo atinamos a abrazarnos.

Pasaron los días, las semanas y parecíamos una familia mas unida, me dieron los papeles legales de mi hijo, Samantha y mi hijo se llevaban mejor que yo con ella, se adapto tanto a nosotros que pareciera que vivía con nosotros de toda la vida, era muy inteligente, Samantha le estaba enseñando a leer en inglés y francés así como también los números y los colores en esos idiomas, yo le enseñaba a jugar futbol, a cuidar de Samantha y le di un celular solo con dos números, uno era mi celular personal y el otro numero era por si había una emergencia con Samantha era el numero del seguro y le enseñe donde dejaba los papeles por si algo malo ocurría con ella.

Era Viernes, quincena, estaba lloviendo a cantaros, tuve una junta con corporativo y algunos inversionistas desde las 9 de la mañana hasta pasadas las 6 de la tarde que fue cuando me di cuenta que mi celular había estado apagado, ese día había salido de casa a las 8:30 le había dado un beso grande a Samantha y un beso en la frente a mi hijo, solo para decirles lo mucho que los quería y me enfile al trabajo, las juntas de ese día eran muy importantes y sabia bien que si me iba bien podría marcarles para saber cómo estaban, les había prometido llevarles chocolates y que haríamos palomitas para ver una película en la noche, antes de encender mi teléfono Ethel corrió a donde estaba diciéndome “ingeniero, esta su hijo al teléfono, perdón, pensé que era una mala broma pero desde hace rato le había marcado”, le agradecí y tome la llamada en la sala de juntas, no me di cuenta que había puesto el altavoz, estaban aun algunos de los inversionistas, cuando dije:

Yo: junior, ¿cómo estás?
Hijo: bien pa, estamos en el hospital, felicidades, ¡ya tengo un hermanito!
Yo: ya ves, tendrás con quien jugar futbol, pero y Samantha ¿cómo está?
Hijo: bien, ella esta bien, esta dormida ahorita, seria bueno que antes de llegar acá le hables a mi abuelito para que le digas que mi hermanito si trajo una torta bajo el brazo, me lo saludas le dices que yo también soñé con él.

De pronto me colgó la llamada, los inversionistas me abrazaron y felicitaron por el nacimiento de mi hijo, por el momento me comentaron que me presentará después, ahorita fuera a ver a mi esposa y a mis hijos, les agradecí el gesto y me quedé pensando en las palabras de mi hijo, con las manos temblorosas, le marque a mi padre, tenia poco mas de 4 años sin hablar con él, cuando la mamá de mi primer hijo se fue, tuvimos una discusión muy fuerte cuando el me dijo que el niño que esperaba ella no traía una torta bajo el brazo ya que en vez de alegrías había traído puros problemas, la discusión fue porque yo no sabia que ella estaba embarazada, escuchar su voz fue algo extraño, sentí como si una descarga eléctrica recorriera todo mi cuerpo, sobre todo cuando él me dijo “lo sé, este niño si trae una torta bajo el brazo, también Junior la traía, los acabo de soñar, tu madre y yo queremos conocerlos, mañana nos vemos en Guadalajara.” . Al colgar la llamada me subí a mi auto y encendí un cigarrillo mientras me ponía a recordar, mi madre me decía que yo había llorado en su vientre, mi abuela materna me decía que yo era especial, sobre todo cuando le contaba la historia de mi otra vida cuando yo tenia 3 o 4 años de edad, recordaba que mi padre me decía que me dedicara al chamanismo para que pudiera explotar mi potencial y no anduviera perdiendo el tiempo con Mayra que es la madre de mi primer hijo, el cigarrillo me quemó los dedos, apagué el cigarrillo y solo dije “no cabe duda, la historia se repite”…




jueves, 28 de marzo de 2019

Nueva vida


“…y hoy me mudo para oír,
Lo que nunca te supe decir,
No perfumes tanto la verdad,
Que hasta los muertos,
Nos cansa resucitar…”

Mi vida había cambiado un poco, un cambio de residencia, andar en transporte público, ya no extrañaba a nadie ni a nada, me había vuelto un extraño por completo, un trabajo que no me exigía mucho, había cambiado de numero de celular, aunque aún mantenía el número anterior en un teléfono que casi no utilizaba, ya que faltaban dos meses para que concluyera el contrato y en esta población nueva casi no tenia señal, al parecer después de ese problema legal me trajo muchas cosas buenas por ejemplo, aprender a convivir con la soledad, leer demasiado, aprender cosas nuevas, viajar solo, no depender del celular, el futbol ya solo quedaba en ver videos antes de dormir, ya practicaba andar en patines o en la bici, también el caminar por los cerros de esta población, mi ingesta alcohólica ya había bajado demasiado, aunque el tabaco no pude dejarlo, ¿amistades? Pfff quizás ya todos eran conocidos de saludo y hasta ahí, no era mejor ni peor mi vida digamos que solamente era distinta.

Ya habían pasado 30 días desde que empecé a vivir acá, estaba en el desayunador del departamento escribiendo un poco cuando saque una botella de whisky que me había ganado en la fiesta de fin de año en la empresa y me puse a escribir aquella novela que iba a mandar a fin de mes para un concurso que aun no lograba concluir, faltaban solamente dos capítulos y me había costado trabajo poder concluirla pero con los tragos de whisky las letras iban fluyendo tan bien como si esos tragos fueran la formula perfecta para seguir escribiendo, tenia mis dos celulares cargando en la laptop y escuchaba a Oceransky mientras escribía, curiosamente en el desayunador jalaba el celular de mi antigua vida, llevaba casi media botella de whisky cuando me distrajo el celular de mi vida anterior, era extraño, me dio algo por revisar cosas del pasado, esas charlas que tenia con aquella mina que sin decirle nada un día deje de verla y ella se canso de buscarme, las charlas con mis amigos, las ultimas palabras que tuve con mi familia y también me puse a revisar las fotos y videos que tenia en el teléfono, no voy a negarlo, sentí mucha nostalgia, como si la soledad me quisiera soltar y me animara a marcarle a cada persona con las que perdí contacto, pero me contuve cuando por mis mejillas se pasearon algunas lágrimas, me serví los 10 segundos reglamentarios de whisky con tres hielos y al hilo me lo tome para continuar escribiendo.

Estaba por finalizar el penúltimo escrito cuando mi celular antiguo empezó a sonar con un numero de lada internacional, lo vi de reojo pero no quise darle la atención, pero no paraba de sonar, solo oprimí el botón lateral para que dejara de sonar y de vibrar y seguí escribiendo, fue cuando me di cuenta que eran las 2:45 de la mañana, encendí un cigarrillo y me dije en voz alta “chaval si llega una llamada en lo que te terminas el cigarrillo, la vas a tomar, no importa de quien sea”, era increíble estaba hablando conmigo, cuando me di cuenta empecé a reírme de mi mismo, faltaban quizás 4 bocanadas al cigarrillo cuando empezó a sonar el celular antiguo, sin revisar de quien era la llamada, puse el altavoz y me serví otro trago de whisky:

Yo: ¿Bueno? ¿Quién habla?
Desconocido: ¿chaval? Buenas noches, ¿eres tú?
Yo: aja, ¿Quién habla?
Desconocido: no puedo creer que seas tú, me dijeron que habías desaparecido, nadie sabe de ti, pero me preguntaba ¿de que color se ve la luna?
Yo: la luna se ve blanca, tan blanca como la luz de esa farola donde nos besamos por primera vez… ¿Qué pasa mina, todo bien?
Mina: ¿Cómo puedes recordar eso? Siempre recuerdas todo, eres tan extraño, ¿Qué haces? ¿Por qué huiste? Te pasé a buscar y nadie me pudo dar razón de ti, hace unas semanas empecé tu búsqueda, pero no había rastro de ti, hoy me daba por vencida, recordé que los días 13 siempre bebes hasta pasadas las 3 de la mañana, tienes costumbres muy raras, pero ahorita créeme que agradezco que las tienes ¿Dónde vives? Quisiera visitarte un día de estos. (su voz se hizo un poco más suave al final)
Yo: así somos los eruditos, nos acordamos de puras pendejadas, es verdad, no me había dado cuenta que era día 13, quizás por eso estoy bebiendo sin querer queriendo. (hice una pausa mientras encendía otro cigarro y me terminaba el trago) Vivo un poco lejos, digamos que a 18 horas de donde antes vivía, pero en avión es corto quizás menos de dos horas, ¿en que puedo ayudarte?... pero antes dime ¿Cómo estás? ¿ya cenaste?
Mina: jajajajaja, no he cenado, te he estado esperando para hacerlo, necesitaba que me lo recordaras, y estoy muy bien al escucharte (eso mientras sentía que sonreía), ¿crees que podamos vernos? Anda dime donde vives, quiero darte una sorpresa.
Yo: Seguro, mi dirección es (le pase la dirección) y mi nuevo número es (le pase mi nuevo número), pero por favor no se lo confíes a nadie, es mas ni a tu sombra, no le digas a nadie que vienes a visitarme y tampoco me digas cuando vienes.
Mina: te lo prometo, muchas gracias, espero verte pronto, descansa que quizás mañana, tengas que ir a trabajar, intenta soñar conmigo, (hizo una pausa) claro si aún me recuerdas.
Yo: claro que aun te recuerdo, cada día de mi vida, igual sueña muy bonito, te mando un abrazo de oso, descansa.

La charla termino sin más palabras, colgué la llamada y deje el ultimo capitulo a medio acabar, encendí un cigarrillo mas y el ultimo trago para que me acompañara en esa noche fría de invierno, recuerdo muy bien, esa noche me fui a dormir con una sonrisa en el rostro y quizás fue el día que mejor dormí en mucho tiempo, debo de aceptar que si soñé con ella.

Habían pasado dos semanas de esa llamada y no deje de pensarla en todo momento, tenia 3 años y medio de no saber de ella, a cada lugar donde yo iba siempre me fijaba alrededor para ver si ella no estaba detrás de algún aparador o sentada en alguna banca, pero no, no era ni aquella mina  que estaba fumando, ni aquella señora que se enchinaba las pestañas en el bus, ni tampoco aquella mesera que siempre me regalaba una sonrisa y no me preguntaba cual iba a ser mi comida ya que le decía que ella decidiera por mí, era jueves y llovía a cantaros, me fui a un bar donde los jueves tocaba trova un chaval y de paso me tomaba un café de la casa junto con una tarta de frutas que había sido mi preferida desde la primera semana que llegue a este lugar, ya había mandado mi novela y solo me restaba esperar 1 mes para saber el veredicto, deje un poco de propina y me fui caminando al compas de la lluvia rumbo a mi departamento, iba pensando en cosas del trabajo cuando al subir por las escaleras la vi a ella sentada esperando a fuera del departamento, traía una mochila de viaje, unos jeans desgastados, un poco mas de maquillaje que como la recordaba, una blusa blanca y un rompevientos rosa, aquel que me gustaba tanto que se pusiera, estaba con los ojos cerrados quizás cansada de esperarme, le toque el hombro y fingí una voz chillona “disculpe señorita, no puede estar aquí, son políticas del edificio”, ella se sobresalto y se paro de inmediato, al verme lo primero que hizo fue abrazarme por el cuello, diciéndome “tenia tantas de verte, pensé que me habías dado mal tu dirección, tengo 3 horas esperándote”, nos dimos un beso en cada mejilla y la invite a pasar, saque el whisky que había dejado pendiente a partir de esa llamada y le pregunte si quería sopa de caja, ya que no tenia nada mas para cenar, ella solo me regalo una sonrisa maravillosa y solo acepto el whisky, platicamos de tantas cosas que sentía como si el tiempo no hubiera pasado, ella tenia unos cuantos kilos de mas que para ser sincero la hacia ver aun mas bonita que como la recordaba, le ofrecí mi cama mientras yo me iba a dormir al sofá.

Seré sincero, no podía conciliar el sueño, pensaba que todo era una mala broma del destino, pensaba tantas cosas que no me permitía poder pegar los ojos, el reloj de pared marcaba las 3 de la mañana, cuando escuche que se paraba, cerré los ojos y me hice el dormido, esperando que fuera al sanitario, pero los pasos los escuchaba cada vez mas cerca, sentí cuando se puso a un lado de mi y solo me veía, lo sé porque tenia los ojos entre abiertos, ronque un par de veces para hacer mi actuación mas creíble, pero ella seguía ahí, no pude aguantar mas tiempo y abrí un poco los ojos mientras me hacia el sorprendido de verla “¿Qué paso mina? ¿no puedes dormir?”, ella con una sonrisa solo me dijo “no, me da miedo cuando llueve y ya van 4 truenos y 6 relámpagos”, me incorporé, y la invite a sentarse a un lado mío, ella lo hizo y solo me dijo “¿ahora que escribes?” mientras señalaba mi cuaderno de escritos, “nada, acabo de terminar una novela y recién la mande a un concurso”, mientras tomaba mi laptop y la encendía, en eso, ella me beso en los labios, ese beso se sintió como la primera vez que nos besamos debajo de aquella farola, como si hubiera parado un penal en el minuto 92 y con ello hubiéramos ganado el torneo local, de pronto las caricias se volvieron traviesas, y terminamos haciendo el amor en la sala y nos quedamos dormidos en el piso de la sala.

Mi celular me despertó sonando la alarma para despertarme, eran las 7 de la mañana, y amanecí solo, desnudo tirado en el piso, me quede unos momentos pensando en que había pasado, vi la botella de whisky vacía y pensé que me había embriagado pero el aroma de ella se notaba en el ambiente, también el aroma a comida, como pude me incorporé y me puse el bóxer, fue cuando la vi a ella, en la estufa cocinando, me dirigí hacia ella y la tome por la cintura, mientras le besaba el lóbulo derecho de la oreja mientras le decía “creo que hoy, no iré a trabajar, me reportare como enfermo”, ella solo sonreía, mientras me decía “nada de eso chaval, este es el inicio de una nueva vida, aparte te hice el lunch para que no vuelvas a esa fondita”, mientras se daba la vuelta y me daba un par de besos “anda, a bañarte que hoy será un gran día”, me dio un par de besos mas y me aventó hacia el baño, me duche como era costumbre, estaba mi traje en la cama junto con mi demás ropa, me la puse y Sali, ella me dijo “no es posible que no tengas tuppers, pero bueno logré encontrar un par al final de la alacena, que tengas un buen día amorcito”, me dio un beso muy largo en la boca y después me acomodo la corbata que la traía un poco chueca, y me acompaño a la salida. En el trabajo todo pasaba sin problemas o al menos eso yo sentía, quizás era la misma rutina de diario solo que yo tenia algo distinto, hasta que fue la hora de la comida, me fui al comedor como nunca lo había hecho y hasta ahí llego el mensajero de la empresa diciéndome, “Inge, lo buscan de la fondita, dicen que es necesario que vaya”, yo un poco extrañado le dije que sí, apenas iba a comer pero volví a meter la comida al refri y me dirigí a la fondita, no estaba la mesera de siempre, le pregunte a la dueña ¿Qué necesitaba? Ella solo me dio una carta diciendo “te lo dejo Meli, la mesera”, un poco desconcertado abrí la carta, era un sobre rosa con una hoja rosa también y al empezar a leerla me di cuenta que la letra era de la Mina y no de Meli, donde se disculpaba por todo, me recordaba tantos momentos que vivimos juntos y diciendo que disculpará a Meli, ya que era su pareja y le había dicho de mí, estaba empezando a hilar las cosas cuando el casero me marco diciéndome que había un incendio en mi departamento, lo ultimo que me dijo fue “Inge, su departamento esta en llamas, los vecinos dicen que una mujer salió caminando de su departamento antes de que empezará a arder con una laptop en la mano, y en la puerta de la entrada del edificio pego una hoja que decía -Con el premio de la novela puedes hacer una nueva vida-.”



miércoles, 27 de marzo de 2019

Por poco y no te reconozco


“…La canción que te escribo,
No es más que una posdata,
Si la bailas con otro,
No te acuerdes de mí…”

Los días seguían pasando, mi vida se había convertido en aquello que siempre odiaba, en una jodida rutina capitalista, son de esas veces que uno piensa que no le falta nada en la vida, cuando en verdad lo que me hacía falta era disfrutar la vida; era un jueves y estaba metidísimo en Facebook, buscando videos de gente que se cayera o cosas que dieran risa cuando de pronto apareció una publicación del equipo de mis amores y me pregunte ¿hace cuánto tiempo que no voy al estadio?, decidí depositar e ir al estadio en la siguiente fecha, no me preocupe por nada más y seguí haciendo como que trabajaba para cerrar el día, mejor dicho cerré la semana ansioso por de nueva cuenta ir al estadio.

Llego el sábado, me llego la notificación de que punto partiríamos y me quede estupefacto al leer “llevar una muda extra y ropa cómoda, son 14 horas de camino” recuerdo que mi cigarrillo me quemo los dedos, si hubiese sido una caricatura mis ojos se hubieran abierto super gigantes como platos y hubiera estado flotando pero no, estaba fumando en la terraza de la oficina esperando a que acabara la jornada laboral y me sorprendí, en verdad no era un precio alto y el lunes era festivo, pero no estaba seguro si quería ir o no, me fui a mi casa y durante todo el camino medite el asunto.

Llegue puntual al punto de salida, ni yo me la creía, había aceptado ir ya que a esa ciudad nunca había ido en vida y que mejor que ir a ver al equipo de mis amores, he de aceptar que el estrés del trabajo fue el culpable que me uniera a la algarabía que tenían en el bus y estuve tomando casi todo el camino ya que fue de noche, después me dormí cerca de 4 horas. Al llegar a mi destino logré darme cuenta que no éramos los únicos aficionados que hicimos el viaje,  había cerca de 400 personas en la quinta que se tenia rentada por unas horas para comer un Brunch con los demas aficionados, por mi nivel de resaca en vez de comer algo fui al modelorama por un doce de cerveza que junto con hielos metí en mi hielera portátil, estaba bebiendo y cantando, gritando, estaba eufórico, tantos años sin poder comportarme como un chaval adolescente, cuando de pronto, me toman del hombro derecho y escucho que me dicen “¿chilango? ¡No mames! Por poco y no te reconozco”, voltee un tanto extrañado y me fije que quien lo decía era una mina, de unos 25-26 años que había conocido un año atrás en un viaje que hice con mis padres a Mazatlán pero no lograba recordar su nombre, en lo que pensaba, ella me dio un abrazo muy fuerte y después un beso en la mejilla, de pronto se acercó un chaval que venía con ella y de inmediato me presente, “mucho gusto, me llamo Joaquín, soy el novio de…” fue cuando interrumpió ella, “el novio de Verónica, fue con el que nos fuimos a Mazatlán hace un año”, él me extendió su mano diciéndome “es una pena que se hayan dejado, esa niña esta lindísima” yo solo sonreí, de pronto le dijo a ella “bueno Kari, te dejo con Joaquín, deja voy a echar un trago”, ella le despidió de un beso corto y se fue, empezamos a platicar, acerca de cómo se me había ocurrido decir eso de que era novio de su amiga cuando ni su nombre me sabía, sobre el viaje de ese momento y sobre lo sucedido un año atrás, ella cerro diciendo “el destino es muy caprichoso, después de un año y nos volvió a juntar, pareciera que nos andamos siguiendo chaval”, solo atine a abrazarla.

Pasaron las once cervezas que compartí con ella y le dije que tenia hambre, si me acompañaba a comer algo, Karina me dijo que la esperara poquito, iba rápido con su novio y volvía, me quede fumando un cigarrillo viendo como la gente seguía en el convivio, hasta que volvió con él de la  mano, mientras me decía “te la encargo mucho hermano, que bueno que decidiste ir a buscarla, seria bueno que invitaras a Verónica al partido, seria una grandiosa idea”, yo asentí y dije que iba a hacer lo posible, se despidieron con un beso y fuimos a parar un taxi, cuando subimos ella solo dijo “En el soriana de la entrada a Gómez Palacio por favor” y emprendimos un viaje de pocos minutos quizás 15, bajamos justo en la división de las ciudades que dicho sea de paso también era la división estatal, caminamos por tres calles agarrados de la mano como si fuéramos unos colegiales, dándonos besos cada vez que podíamos, esos besos tan ricos que me sabían, de esos besos con sabor a lo prohibido, tocamos en la casa numero 24, era una casa grande con una reja que dividía el patio de la calle, fue cuando salió su amiga, diciendo “¿Estás loca? ¿de donde lo sacaste?” Karina atino a darme un beso largo, un beso que me supo a gloria, a triunfo, a esos míticos besos con sal que tanto habla Lazcano Malo; Verónica abrió la puerta y saludo con un abrazo largo a Karina y a mi con un beso en la mejilla derecha, nos paso a su casa mientras decía, “chicos los dejo en su casa, voy por algo de comer rápido, no les digo que me acompañen, mejor espérenme poquito ¿vale? Dejé unas cervezas en el refrigerador  y también hay sodas por si gustan”, asentimos y Verónica se fue, nosotros entramos y empezamos a comernos a besos, la sala nos quedaba corta, los besos eran cada vez mas intensos,  las caricias eran cada vez mas traviesas y de pronto estábamos haciendo el amor en la sala, se nos olvido el espacio-tiempo, era justo como la recordaba, ese ritmo que solo he logrado conseguir con 3 mujeres en mi vida, parecíamos dos locos enamorados, terminamos tirados en la sala, ella recargada en mi pecho, yo no podía creer lo que había sucedido, ninguno de los dos decía nada, solo nos dedicábamos a respirar y yo a juguetear con su cabello, de vez en cuando le daba un beso en la frente mientras ella me veía con una mirada indescifrable, sus ojos tenían un brillo especial, quería decirme algo pero notaba que se arrepentía y solo me miraba.

Nos quedamos dormidos cuando de pronto empezó a sonar un celular, Karina intento pararse pero yo no la dejaba y estábamos con una pequeña riña jugando, hasta que su celular volvió al silencio, nos comíamos la boca a besos nuevamente cuando de pronto, volvió a sonar su teléfono y casi al mismo tiempo el mío, ella logro zafarse de mi y tomo su llamada, yo hice lo mismo con mi teléfono, no sé con quién hablaba ella, pero yo estaba hablando con el líder de la barra del equipo que fue quien me había llevado al evento diciéndome “¿Dónde andas?, te traes unas cervezas ya que no venden a esta hora en este pinche pueblo, por cierto me dijeron que te saliste con una morra de los de Durango verdad, solo no hagas pendejadas”, yo asentí y colgué la llamada, ella no terminaba su llamada y yo jugueteaba con sus senos, los lamia poco a poco, ella se ponía roja, jugaba con sus nalgas, le repartía besos por todo su cuerpo y ella solo cerraba los ojos y daba respuestas sonriendo, colgó la llamada y volvimos a besarnos, estábamos a punto de volver con las caricias traviesas cuando escuchamos el timbre de la casa sonar, ella como loca buscaba su ropa, yo le ayude a buscarla, pero me dijo “ve por una cubeta con fabuloso y ponte a trapear mejor” (en tono de burla), yo empecé a reírme pero hice lo que me dijo, el timbre volvió a sonar, yo empecé a trapear de la sala hacia la cocina mientras Karina salía corriendo a abrir la puerta, tardo unos segundos quizás un minuto en entrar y cuando lo hizo fue con Verónica que en cuanto me vio dijo “que chistoso, mira, pareces un oso”, mientras señalaba mi pecho, empezamos a reír los tres, me puse mi camisa y nos sentamos a comer, las miradas entre ellas eran de complicidad, se notaba, fue cuando Karina le dijo a Verónica, “¿no quieres ir al partido?”, Verónica empezó a reírse “ni loca, hoy es la boda de una prima y no puedo faltar, bien lo sabes flaca, mejor vamos a la boda y sirve que te llevas a tu nuevo novio”, acto seguido empezó a reírse despues terminamos de comer y nos despedimos, yo lo hice primero y me Sali a fumarme un tabaco, mientras ellas dos platicaban y se despedían, no se cuanto tiempo paso cuando escuche que Verónica gritaba “cuídamela mucho y por favor no hagan pendejadas, por cierto encuentren un buen pretexto ya que tarde más de una hora en volver”, y empezó a reírse, saqué mi celular vi la hora y me di cuenta que así fue, eran las 15:25 cuando íbamos caminando de la mano a un minisúper con Karina, la complicidad entre los dos era maravillosa, ella sabia justamente en que momento besarme y yo sabia cuando robarle un beso, nos subimos a un taxi de regreso con 3 botellas de tequila y 7 charolas de 24 cervezas.

En la quinta nadie nos dijo nada de la tardanza y menos porque llegamos con alcohol, seguimos en el festejo, de vez en cuando dándonos miradas y cada que podíamos entrelazabamos nuestras manos. Dos horas después partimos al estadio, pero en buses separados, ella venía con la porra de Durango y yo con la de la ciudad de México, el trayecto fue corto y solo atinaba a sonreír recordando el tiempo con ella. Al bajar del bus intenté buscarla pero éramos mas de mil personas esperando entrar al estadio del lado de la barra visitante, me sentí un tanto triste de no verla, incluso me quedé hasta atrás para ver si la veía pero no fue así, en el estadio íbamos ganando uno a cero cuando se me antojo una cerveza, no nos vendían a la barra visitante pero logré salir de ese punto gracias a que le dije a una chava de seguridad “anda, déjame ir a tomar una cerveza, prometo no traerla acá y no tardarme, puedes decir que me sentí mal y necesitaba salir un poco… esos ojitos tapatíos me dicen que eres buena persona y aparte estas lindísima”, ella se sonrojo y me abrió la valla, hice lo prometido e incluso le compré un esquite que se lo deje en el suelo cuando pase, ella entendió y lo tomo justo después de que pase, voy a admitir que era muy guapa y si tenía unos ojitos tapatíos, era raro ya que estábamos muy lejos de esas tierras tapatías, me puse en otro lugar de donde inicialmente estaba, hubo una jugada de peligro que me hizo brincar y sentí una mano que se entrelazaba con la mía, al voltear a ver estaba Karina ahí diciéndome “eres un tramposito, te vi que estabas coqueteando con la de seguridad, incluso te dejo ir a beber una cerveza”, esto mientras ponía cara de enfado, yo solo le sonreí e hice una pendejada, la besé en los labios, ella me respondió el beso y solo me dijo “ya se, de seguro se parece a tu novia, esa de la que tanto escribes”, nuestras manos seguían entrelazadas, de vez en vez nos dábamos besos cortos, disfrute como nunca ese partido, el silbatazo final fue a favor del equipo visitante que es el equipo de mis amores 1-2 quedó el marcador, ahí aprovechamos para darnos un beso largo y el mejor quizás, después ella se soltó de mi con una sonrisa y bajo las gradas, no quise seguirla, solo vi como ella volteaba de vez en cuando a donde yo estaba hasta que llego con su novio, después yo me junte de nuevo con mi barra y emprendimos el viaje de regreso.

Pasando 3 horas de viaje de regreso el bus en el que iba se descompuso, me baje a orinar, extrañamente no me sentía enfadado y vi que tenia varios mensajes sin leer, revise cada uno y empecé a contestar uno por uno hasta que encontré un número desconocido, tenía una imagen que no se había descargado pero podía adivinar que era yo, la baje y vi que estábamos en la sala de la casa, Karina estaba en mi pecho y yo estaba con los ojos cerrados, tenia un texto en el pie de la foto que decía “no cumplimos la promesa, pero me gusto volver a verte, esos besos prohibidos son los mas ricos que he probado, espero pronto verte, disculpa por mandarte esta imagen y de tomar tu número, pero quería saber un poco mas de ti, se que no tienes mensajes de esa niña a la cual le escribías pero espero que sigas así ya que no me gusta que escribas sobre ella, prometo ahora sí que la próxima vez que nos veamos la historia va a ser muy diferente, ¿recuerdas cuando te dije una frase de las pastillas del abuelo? -No soy yo, quién vos querés-… pues déjame decirte que espero ser yo la mujer por la cuál mueres, me voy a robar una frase de una canción que escuché en tu camioneta, de un tal Armando Palomas pero la pondré desde mi punto de vista… ¿para qué te pido amor?, si ya tenemos los besos...



martes, 19 de marzo de 2019

Detrimento


Hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola
la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió
te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!....
Alejandra Pizarnik 

Recuerdo cuando me querías; tú reías y te convertías en versos para mi poesía. Devastada en la sombra persigo la ultima chispa de luz, si todo se trata de recuerdos no quiero saberlo, odio tus fragmentos de piel atorados en las yemas de mis dedos, las caricias que marcaron como hierro caliente la piel que se cubre de hielo, no hay ecos de las risas mientras buscábamos las bocas en silencio solo para dar un beso rápido y regresar a lo nuestro. El problema es que supe quererte hasta cuando no debía hacerlo y ahora solo tengo dentro un hueco que me crece en el pecho, te llevaste lo último que tenia mientras me fumo aquel cuento, donde tú me proponías un futuro en lo eterno.
¿A que saben mis lagrimas?, las bebiste por años, todo por verte sonreír y esas canciones que tiñeron mis acordes de romanzas para alentar tu ego, me he cansado de fingir que todo está perfecto pero tal vez no fue todo tu culpa, no, fue mía, sabes aquellas noches donde te abrace con fuerza mientras el cielo estrellado nos cubría, se han vuelto tan frías, extraño los días en los que me querías, donde las noches eran acompañadas por el aroma de tus cabellos, donde tus manos se aferraban a las mías, donde me hacías creer en tus dulces mentiras, una y otra fantasía. Y mírame aquí fumándome el dolor con una luna en mi cabeza deseando que ella se vuelva a mí y con el rayo plenilunio me devuelva todo aquello que extravié en mi torpeza. Son 320 cartas las que te rezan, una por aquellos días otras porque la ira me roba las metas, tú me conocías tan de cerca, decías que yo era el sol y te convertiste en el Ícaro quemando tus alas.
Te dedique varias noches de alcohol, vino, cortados y cerveza. Todas las canciones que me dedicaste y ahora revientan mi cabeza, ¿Qué te hice? Eso no lo concibe ni mi mesa,  pero ya va parando mi dolor sin dejarme olvidar que te da ella, todas las fiestas y el dinero que profesas, ¿ya está tu corazón tranquilo? ¿Ya no me buscaras con insistencia para decirme que estas mejor con ella? Te miro y no hay nada dentro de ti, me usaste como si un objeto fuera, pero me arme de valor y queme hasta la última tarjeta, no más palabras de amor, no más falsas promesas, me quede solo con una, de ese quinto año de amor, donde estábamos tan fieles que la vida se detuvo en tu pieza, pero debo de entender, colocarme de nuevo la máscara y caminar hasta la acera, fumo mucho sobre este puente, me sostengo del barandal  frió de metal, respiro profundamente y salta sobre el pavimento esta tristeza, vuelve el alma a mi cuerpo, cierro de nuevo esta maleta sabiendo que amor como el mío jamás llamará a tu puerta… Ni él honesto corazón, ni yo inquieta… No más love song no hay cura para esta tristeza.


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martes, 12 de marzo de 2019

Querido diario


“…Cuando te hartes de amores baratos,
De un rato me llamas…”

No era un jueves cualquiera, había llegado a mi casa a las 3 de la mañana por estar en la oficina sacando unos pendientes, mi jefe me había dicho que podía llegar después de la hora de la comida pero yo me apresuré y llegue a la una de la tarde, al llegar al trabajo mi jefe me abordo y me dijo “mira chaval, todo esto se va a la mierda, el contador nos llevó al baile y debemos un chingo de feria, por tu lealtad y entrega no tanto a la empresa si no a mi persona es por lo que tome esta decisión, eres buen tipo y bueno toma tu carta de recomendación te voy a liquidar con algo más de lo que te tocaba, tu contrato era de planta pero te vamos a dar un año extra de salario para que no hagas pedo, luego luego mueve ese dinero, inviértelo porque de ahí va a salir tu futuro, ¿recuerdas aquella empresa que querías montar en el plano educativo? Pues es buen momento, pasa por tus cosas y vete, esto en dos meses se va a la banca rota.”, no me dejo decir nada más, me dio un abrazo muy fuerte y me acompaño a la oficina, ahí ya estaban 3 cajas para que sacará mis pertenencias, yo había llegado ahí de becario, fui ascendiendo y después me enrolle con la hija menor de mi jefe, las cosas no se dieron bien, ella me fue infiel y se fue con el contador de la empresa, lo tome con calma, incluso mi jefe me dio unas vacaciones cuando más trabajo teníamos y cuando volví, hice como si no hubiese pasado nada, con mi jefe la relación era muy estrecha, incluso más que con sus hijos que también estaban en la empresa, iba con él a cerrar los tratos, era su chofer en muchas ocasiones incluso en vacaciones, incluso fui el tapadera de 3 o 4 infidelidades, por eso el viejón me quería mucho, estuvimos recordando los buenos tiempos mientras me ayudaba a sacar mis cosas de la oficina, fue grato en verdad así que solo nos despedimos con un abrazo fuerte y deseándonos éxito en los planes a futuro, puse las 3 cajas en la cajuela de mi auto y emprendí un camino de regreso a casa.

El tránsito vehicular estaba de la chingada, así que decidí desviarme un poco para buscar algo de comer, lastimosamente llegue a una zona que me traía muchos recuerdos, la colonia “La nueva Santa María” pase a los Tacolotes para comer algo y después me fui por una shisha, un café y un pastelito a “Minichelista”, tantos recuerdos, en este lugar fue donde nos dimos el primer beso con Dinorah que es la hija menor de mi jefe, estuve cerca de hora y media y los recuerdos me empezaron a atacar así que decidí pagar la cuenta e irme de ese lugar, me compré unas fresas congeladas en la michoacana y me senté en el parque mientras me fumaba un cigarrillo, estaba yo tan perdido en mis pensamientos que no me di cuenta que se sentó un señor a un lado mío, lo supe porque me dijo “buenas tardes, ¿no me recuerdas?”, yo pensé que me iban a asaltar, solo le dije que no y el señor empezó “hace unos meses venias con tu novia de la mano, yo había olvidado las llaves dentro de mi auto y venia la grúa para llevárselo, te pedí si podías distraer a la grúa en lo que iba por mi duplicado a casa, a 3 calles de aquí y tú con tu novia se pusieron a discutir sobre las llaves dentro del auto, cuando llego el transito le comentaste que las habían olvidado dentro del auto y el transito te pidió solo que consiguieras un cerrajero y pasaban en una hora más, yo todo lo vi, estaba a unos pasos de ustedes, tarde 10 minutos quizás y tu seguías con ella como si estuvieran discutiendo, les quise pagar la comida en esa ocasión pero te negaste diciendo que mejor ayudará a otra persona cuando lo requiriera”, empecé a recordar y fue verdad, esa vez no sé cómo se nos ocurrió tener esa discusión pero funcionó, pero bueno ahora estaba el señor sentado junto a mí, saco unos cigarros cubanos llamados “popular” y me ofreció uno, diciéndome “Acepta este cigarrillo, quiero platicar con alguien”, lo tome y encendí ambos tabacos, el señor se puso a platicar de cosas de su vida cuando era joven y un sinfín de cosas más, yo la verdad le ponía atención pero solo para no tener que pensar en otra cosa.

No sé cuánto tiempo paso pero cada quien nos fumamos 6 cigarrillos fue cuando él, de la bolsa interna de su saco, tomo una anforita y dijo “Salud y con tu permiso”,  le dio un trago largo, quizás le debió bajar la mitad del líquido y empezó “¡Chingao!, todavía tengo que tomar para darme el valor de hablar de ella… ¿Has escuchado a Joaquín Sabina?, tiene una canción maravillosa llamada Y sin embargo”, ahí lo interrumpí un poco, le dije que sí, que incluso había un poema antes llamado Y sin embargo te quiero, que regularmente lo recita una mujer, el solo asintió con la cabeza y continuo “vaya, que bueno que la conoces, estuve casado 33 años, me iba de puta madre, al final estuve como gerente de un banco, los últimos 10 años de mi jodida vida fue gerente de ese banco, tengo 3 hijas maravillosas, 3 sobrinos y una ex esposa lindísima, me aguanto de todo, sabes, le fui infiel muchas veces, con personal del banco, con clientas y hasta con una vecina, ella me aguanto todo, la última vez que nos vimos solos, mi ex esposa me canto esa canción con todo y el poema, yo había llegado de mi fiesta de jubilación que no la lleve, y de ahí me fui a Acapulco con una de mis amantes por una semana, fue lo último que me aguanto ella, después de que me canto esa canción ella se fue, mis hijas no estaban ahí por fortuna la soltera seguía en la universidad y mis otras dos hijas con mis nietos estaban en sus casas y no la volví a ver hasta cuando fui a atender la demanda de divorcio, le deje todo, la casa, me quede con el auto más pequeño y me vine a vivir a la casa que era de mis padres, pero la soledad me está matando, la mitad de mi pensión se la depósito y no me cuesta nada pero al no tener tanto dinero las amantes se fueron yendo, hasta quedarme totalmente solo, mi hija la soltera me viene a visitar una vez por semana, los jueves cuando sale de su trabajo, pero a mis nietos solo los veo los sábados cuando los llevo al futbol, a mi ex esposa no la he vuelto a ver”, en eso su celular empezó a sonar y él se disculpó y se paró para contestar la llamada, yo solamente me quede pensando en que mis problemas eran nada a comparación de lo de él, tardó quizás unos 3 minutos platicando y volvió a la banca, “disculpa chaval, era mi hija, que salió temprano del trabajo y quería saber dónde estaba, pero bueno ¿Qué haces tan solo acá?”, le platique mi historia muy breve, solo me dio una palmada en la espalda y dijo “vaya estamos igual de jodidos”, en eso sentí pasos atrás de nosotros, me estaba lamentando en no estar al pendiente de lo que pasaba, de pronto solo vi que le taparon los ojos.

El señor solo dijo “¿Paty?”, volteé a ver y vi que era mina lindísima, de esas minas que no traen mucho maquillaje, unos 25 años, bonita forma, muy bonita, con unos lentes de pasta negros, una nariz respingada, unos ojos típicos tapatíos, morena clara, venia vestida con un traje sastre un poco ceñido, ella respondió “¿esperabas a alguien más?" Y empezó a reír, tenía una risa maravillosa, de esas que se escuchan a 3 kilómetros de distancia y pareciera que le cuesta trabajo respirar cuando se reía pero se veía maravillosa, el señor hizo lo propio, le dio un beso en la mejilla y la abrazo como si tuviera muchos años de no verla, después nos presentó, bueno dijo “Paty te presento a un buen amigo”, me paré y le di la mano y nos saludamos de beso como si fuéramos viejos conocidos, acto seguido me invitaron a comer, me negué en primera instancia pero me dijeron que los acompañará, caminamos 3 calles y media y nos metimos a su casa, era una casona vieja como las de esa colonia, muy bonita, con una sala que daba la impresión que estabas en el castillo de Chapultepec, un comedor grandísimo de madera con 14 sillas con descansa brazos, me pidieron sentarme a esperarlos, me senté en la tercera silla y esperé, no se quizás fueron 10 minutos, después llegaron con pollo frito y una pizza grande, nos sentamos a comer y yo en verdad seguía muy lleno, solo tome un pedazo de pizza, casi todo el tiempo centré mi atención en aquella mina, tenía algo que me hacía sentir que la conocía, pero no sabía de donde jodidos, por un momento pensé que quizás era por la historia del señor, hasta que Patricia me dijo “¿estoy despeinada o por qué te me quedas viendo?", yo iba a decir que no, que solo la estaba viendo, pero dije “es que tu risa se me hace muy conocida, pero no sé de dónde”, el señor empezó a reírse como si no hubiera un mañana, incluso empezó a toser varias veces, fue a la cocina a tomar aire o eso yo pensaba, trajo una botella de whisky de 18 años y dijo “vaya chaval quizás te hace falta un traguito para que recuerdes bien” y sirvió 3 vasos con 3 hielos y 15 segundos de whisky, dijimos salud y dimos el primer trago, empezamos a platicar de cualquier cosa, ella trabajaba de coordinadora en una universidad privada, fue cuando le comente sobre mi idea de hacer una empresa pequeña para atender problemas de escuelas, Patricia solo me hizo unas preguntas sobre algunas dudas que tenía, le conteste con los artículos de la ley vigente del plan y programa de IPN y fue cuando apareció su sonrisa, vaya sonreía más bonito que cuando se reía, y dijo “¿Por qué conoces eso? No es muy común”, le expliqué hasta hace un año estuve trabajando por las mañanas para una empresa que se dedicaba a dar apoyo a 4 escuelas con RVOE de IPN, pero después en mi trabajo me exigieron de tiempo completo y no solo por las tardes, después cambiamos de platica.

Nos acabamos la botella cuando al servir el último trago les dije que era la última ya que tenía que llegar aun a mi casa, empezaron a decir “¿a qué te vas? No acabas de decirnos que mañana no trabajas, o se te olvido decirnos que tenías hijos y esposa”, les dije que no, pero que me permitieran comprar yo la otra botella, ellos asintieron y después de una charla me paré y camine al minisúper que estaba en la esquina, no podía quitarme de la cabeza ¿Quién era Patricia?, llegue con la botella, seguimos platicando de cualquier cosa y de pronto los interrumpí, “saben, yo creo que estoy confundiendo a Patricia, cuando estudiaba la secundaria me mandaron a vivir con unos tíos a Guadalajara por 4 meses, fue de marzo a Junio, entré a una secundaria que no recuerdo como se llama, pero está en casi avenida México y Avenida Américas, la calle al Sur es Justo Sierra y un señor vende ahí tacos, yo iba en tercero de secundaria y había una chavita que se llamaba Martha, se reía igual que tú, estaba un poco gordita pero era mi amor imposible, yo era el típico chilango que es rechazado y solo hacia desmadres, el ultimo día que estuve en esa escuela recuerdo que platique con ella 10 minutos a la hora de la salida, después me volví a la ciudad de México, mis padres se habían separado y por eso me habían mandado con mis tíos allá”, Patricia y su padre se quedaron viendo entre ellos, el señor solo asintió y Patricia se disculpó diciendo que iba al sanitario, estuve platicando con el señor cerca de 7 minutos cuando volvió Patricia con un pequeño cuaderno color rosa, se sentó y empezó a hojear el cuaderno hasta cuando dijo “¿sabes leer?” y me entrego el cuaderno, era un diario, lo supe cuando ya lo tenía en mis manos, empecé a leer “Querido diario, ya va una semana que me hablo el chilango nuevo que llego a la escuela y no ha vuelto a aparecer, quizás se dio cuenta que me gustaba o le dije que mi papá odiaba a los chilangos y por eso no volvió, espero poderlo ver algún día”…




domingo, 10 de marzo de 2019

Duendes



“…noches de melancolía,
Esperando el día…”

Unas letras escritas en una cajetilla de cigarros que después de abastecer cigarrillos tuvo un mejor uso, se podía adivinar la pluma que escribió en esa cajetilla, era una Parker que mi padre me regalo hace varios años, las letras eran resumidas no era un texto largo ni continuación de otro, solo eran pequeñas letras para revivir historias inconclusas, tan inconclusas como la misma vida del autor, aun se podía oler aquella fragancia que era Bvlgari Soir, el mismo aroma que tiene esa caja de los recuerdos, recuerdos que la única función que tenía era poder ver el pasado por los objetos que se encontraban ahí, varios textos de Escritos de la locura un par de fotografías muy maltrechas, textos inconclusos, tickets de vuelo, tickets de autobús, tickets de entradas a museos, estadios, tickets del supermercado que no se alcanzaban a visualizar más, también había una pequeña botella de 50ml de Jack Daniel´s, ¿cuántos recuerdos? No los contabilicé, pero creo que ya no tenían ninguna función y ahora forman parte de las toneladas de basura que terminaron en el Bordo de Xochiaca.

¿Es bueno recordar tanto? No lo sé, pero lo único que sé es que ya no quería tenerlos, el tiempo es lo único que nunca deja de pasar… El chaval tomo por bandera aquella historia de la mina y el chaval, aquellas promesas que nunca se cumplieron al parecer ahora podrán descansar, muchas veces los recuerdos nunca existieron de esa forma, la mente es tan maravillosa que logra hacernos recordar sin hacernos el daño que nos provocan esos recuerdos, uno dice “nostalgia” pero en verdad eso quizás nunca sucedió, esos recuerdos no son lo que uno esperaba que fueran.

Ese día corría el mes de Diciembre, la luna estaba a su máximo esplendor, los autos pasaban por la ciudad como si no hubiese un mañana, atascadas las vías primarias y secundarias de esta gran  selva de asfalto, pero la gente era feliz, por primera vez veía como los automovilistas iban cantando y con una sonrisa en su rostro, parecía como una mala broma, por mi parte yo no estaba tan bien, hubo un deceso familiar que me ponía en verdad triste, también había tenido un encuentro con la que fue el amor de mi vida, lo disfrute mucho pero no sabía que iba a ser el último, si no quizás no la hubiera dejado bajar de aquella Caliber Azul y hubiera emprendido un viaje al sur para empezar de nuevo, pero no fue así, solo digamos que fue el último encuentro, iba manejando en automático, no andaba borracho ni nada por el estilo, solo estaba perdido en mis pensamientos, no sé en verdad cuanto tiempo manejé, ni a donde iba, solo seguía manejando, sacaba de vez en cuando algún cigarrillo para poder seguir recordando, de pronto, no sé cómo llegue a una casa, esa casa que seguía siendo la misma de cuando yo era adolescente, toque el timbre tres veces y después salieron a atenderme era la madre de Vanessa, que desde que la conocí siempre me trato bastante bien, me invito a pasar a su casa y ahí estaba su esposo, bueno mejor dicho su primer esposo el padre de Vanessa del cual se había separado y después de una charla de casi 2 horas me explicaron los motivos por los cuales regresaron, fueron dos botellas de tinto, unas chuletas riquísimas en crema de chipotle, 4 abrazos, historias llenas de recuerdos y un “hasta pronto, esperamos volver a verte, sabes que esta es tu casa también”, obviamente también quedo mi promesa de volverlos a ver y tome camino de regreso a mi casa sin dar crédito del como llegué ahí, tenía 10 años que no platicaba con ellos.

Al llegar a casa me puse a buscar mis cigarrillos y como era costumbre no los encontraba, maldije 50 veces a los duendes que cohabitan en mi casa, lo sé porque se desaparecen las llaves, los cigarrillos, los calcetines están todos impares y de vez en vez se gobiernan cuando les dejo dulces en el comedor, agarré las llaves de mi casa y Salí a una tienda que es 24 horas, solo a comprar unos cigarrillos, pero me quede haciendo platica con Marcela, que es la hija del tendero, platicábamos de fantasmas, ovnis y demás cosas sobrenaturales, le explicaba también que los duendes no dejaban de burlarse de mí, Marcela seria como regularmente es para dar opiniones me dijo “mira, te tengo algo especial para ti, prométeme que vas a utilizarlo y veras como esos duendes no vuelven a burlarse de ti”, yo asentí y ella corrió dentro de la tienda, me entrego una cajita pequeña de madera, no estaba muy pesada, iba yo a abrirla y me dijo “no, espera, debes de abrirla en tu casa, busca el centro de tu casa en la parte de abajo y ahí la abres, después sacas el cigarrillo que está dentro y lo fumas, vas a tardarte cerca de 10 minutos para terminarlo de fumar, después hay una botellita con un licor, te lo tomas todo de un trago y vas a esperar, después ya podrás correr a los duendes”, en verdad yo estaba por reírme pero vi su seriedad y le prometí que iba hacerlo, nos despedimos y camine de nuevo a mi casa, no voy a mentir me vi tentado a abrir la cajita en el camino pero no lo hice.

Al llegar a casa medí por pasos la misma, tome los puntos de referencia largo y ancho, e hice el punto en base a mis pasos, quedaba exactamente en la tercera silla del comedor pegada a la pared, ahí fue cuando abrí la caja, olía realmente extraño, no un aroma malo ni muy bueno solamente era extraño, había un cigarrillo sin colilla un poco más ancho de lo normal, una botella como de 80 mililitros y un anillo, saque el cigarrillo y lo prendí, vaya el aroma era a petate quemado, claramente era marihuana, no supe cuánto tiempo paso sinceramente, después de la mitad del cigarrillo empezaba a ver todo en cámara lenta, incluso veía como si las fotografías se movieran, me mantuve en pie hasta que me lo acabe, el ultimo jalón lo di e incluso me quemo los dedos y la boca, hice lo que me dijo Marcela, con movimientos sumamente torpes destape la botellita y me la empine como agua, después de acabarla se me cayó de las manos y solo atine a reír, el sabor que tenía ese licor era como de Pizco, de esa bebida alcohólica que me habían traído del Perú, se me revolvió el estómago y tenía ganas de vomitar, pero yo no me movía del lugar, de pronto empecé a escuchar pasitos, como de alguien muy enano, pero eran varios, muchos, y de inmediato risitas, empecé a voltear para todos lados y no daba de donde provenía el sonido, me estaba empezando a desesperar pero solo atinaba a reírme, así que torpemente tome el anillo que había en la cajita, y me lo ponía y me lo quitaba lo cambiaba de dedo, en cuanto me lo puse en el índice de la mano izquierda fue que vi 8 o 9 hombrecitos, arriba de la mesa, intente dialogar con ellos pero no me salía palabra de la boca, estaba yo totalmente en shock, solo escuchaba y veía que se reían, no había más, hasta que uno el que estaba justamente en medio de ellos me dijo “vaya chaval, hasta que puedes vernos, no me digas que vas a corrernos, nosotros te hemos acompañado toda la vida a dónde has ido, y también te acompañamos en esta casa para que no te sientas solo, ¿recuerdas aquella vez que corrimos a un primo tuyo que dormía en tu cuarto? Jajajaja o también ¿recuerdas aquella vez que corrimos a tu tía y a tu prima de tu cuarto?, te voy a decir que lo hicimos solo para divertirnos, no nos caen mal las personas, pero es parte de nosotros, así nos divertimos, cuidamos de tu casa cuando no estas hasta aquella vez que trajiste aquella perrita que es de tu sobrina ¿recuerdas como se la pasaba ladrando hacia tu cuarto y cuando tu no estabas ella se la pasaba en el patio? Es gracioso, pero no entiendo porque no te causa gracia, digo si te escondemos las cosas pero solo para ver cómo te vuelves loco, no me digas que no te sientes a gusto con nosotros, porque contigo somos felices, de vez cuando te acuerdas de nosotros y nos dejas dulces justamente aquí donde estamos parados, pero también respetamos lo que es tuyo, las botellas de licor ni las tocamos, cuando traes alguna mina también buscamos que nadie los moleste, apagamos los celulares, desconectamos el teléfono de la casa, vaya debes de agradecernos y mucho, es bueno también que nos veas, es bueno poder platicar contigo, porque muchas veces estas solo tomando y escribiendo y eso es muy deprimente, pero bueno ¿Qué dices?”, yo estaba totalmente anonadado recordando aquellos momentos y me reía porque eran reales, de mi boca salió y sin pensarlo un “vaya sí que son graciosos, ¿me veo bien pinche pirado hablando solo ahorita verdad? Pero es bueno verlos, son muy extraños, vaya el comal le dijo a la olla verdad, pero solo quiero pedirles que, si van a estar conmigo, en verdad lo estén, juéguenle bromas a los demás, pero a mí no, por favor a mí no, es encabronante no encontrar las cosas, ¿podemos llegar a un acuerdo? No se tipo, que vivamos en paz juntos, prometo no volver a traer a la pulgosa y dejarles dulces más a menudo, con tal de que ustedes no me jueguen más bromas”, todos empezamos a reír y uno a uno me fueron dando la mano, mejor dicho, me agarraban con sus manitas mi dedo índice de la mano izquierda y cerramos el trato, ellos de pronto empezaron a irse y yo me quede solo nuevamente parado junto a la pared, recordando a esos pequeños hombrecitos que cohabitan conmigo…



No me lo vas a Creer

“no quiero convencerte de nada Y por favor no me digas te quiero, No me hace falta hoy, Solo quiero perderme en tus ojos de Sol” ...

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