jueves, 8 de agosto de 2019

Quizás nunca te extrañó


…el corazón mientras late,
Sueña con amanecer,
Abrazado a una mujer,
Que lo besé y lo rescaté,
Y aunque pierda la fe,
Nunca da por vencido el combate...”

Esa noche Sali al minisúper a buscar algo que me pudiera ayudar a mitigar la sed que traía, eran cerca de las 5 am, traía una cruda espantosa, me había puesto a tomar a salud de aquella mina que tenía unos ojos pispiretos y una sonrisa mas bonita que cualquier luna de octubre en Guadalajara, dicho sea de paso ella no era oriunda de esas tierras, más bien de la zona centro aunque su familia salió a buscar suerte al norte de la republica pero bueno, estaba tomando a salud de esa mina cuando de pronto se me acabo el licor, dos botellas de whisky habían sido el resultado de recordarla, una historia que quizás no tenia mucha historia si muchos quisieran nombrar en tiempo, pero si vieran lo que ella hizo en mi persona, estuve a punto de ponerle un altar, no en la calle si no en la vida, aquella mina que me puso un apodo que hasta hoy en día no logro entender y la única respuesta que puedo tener, es un apodo que le pusieron a ella por su piel blanca y sus ojeras que denotaban que no dormía lo suficiente; pero bueno, no venia a hablar de ella tácitamente, ni siquiera de forma escrita, venia a hablar de la señora del minisúper que cuando llegué a pedir un 18 de cerveza me lo negó tácitamente, diciendo que se podía vender en un par de horas más, antes no, así que pedí un jugo de piña, y fue cuando ella me dijo “eh chavalo, ¿lo quieres de 18 o de 12 pesos el litro?” al decirle la marca del jugo ella con una mueca de pocos amigos me hizo la misma pregunta “¿de 18 o de 12 pesos?”,  no reparé en preguntar la diferencia y ella me dijo “fácil chavalo, el de 18 pesos vence en ocho meses y el de 12 pesos vence en tres días” , obviamente pedí el de tres días, por tres razones, la primera era que costaba mas barato, la segunda que no iba a menospreciar un producto por su fecha de caducidad y la tercera, era por homologar las dos opciones anteriores, al pedirle el de 12 pesos le dije “¿tan jodido estamos para menospreciar algo que aun tiene algo de vida?” ella con una mueca de enfado y diciéndome como el librito decía “es que lo que caduca de inmediato, hay que quemarlo, si no, es merma y eso significa perdida para el minisúper, por eso se remata al precio que nos cuesta, para quedar tablas es perdida” después pedí uno de 18 pesos, y comprobé que sabían exactamente igual, eran productos que tienen conservadores y uno no sabía más dulce que el otro, como sucede con las frutas, así que me quedé pensando mientras aplicaba el banquetazo a fuera del minisúper.

Mientras degustaba un trago pequeño de uno y uno del otro, llego un teporocho, preguntándome ¿qué hacía? Le comenté mi pequeña teoría y dijo que “con un poco de licor barato todo sabia igual”, así que vacié un poco de un jugo en mi termo, mientras el contaba con los 10 segundos reglamentarios de su panalito en mi termo, después yo le compartí de mis jugos y de ahí salió una incógnita, que claro está que no tenía a nadie más que preguntarle que a él, “don, ¿sabe diferenciar de un jugo de 18 pesos o de uno de 12?” el con el trago en la mano me dijo muy serio y sereno “claro papi, el mas barato esta en descuento aunque es lo mismo”, a partir de ese momento me puse a filosofar con ese señor del panal, nos tomamos sus dos panalitos con mis casi dos litros de jugo, él me platicaba de su historia, no sé si era real o inventada, pero el me la contaba como si fuera la verdad absoluta, había llegado hace 9 años al puerto, lo decía entre un catalán y un castellano, era como un pocho pero de España, no hablaba ingles pero lo cambiaba por el catalán, algo que me costaba mucho trabajo poder entenderlo, a grandes rasgos el me contaba que cuando llego al puerto de Tamaulipas, se enamoró de una mina, que después lo dejó en la bancarrota y con ello el no dejó el trago hasta hacer la conversión, según era un ingeniero petrolero hasta convertirse en un don nadie que muchos llaman trotamundos o mejor dicho vagabundo.

Yo le contaba esa historia corta de aquella mina que bailaba una canción de cumbia en mi auto, aquella mina con la cual me sinceré y que no pude hacer algo más, ahora ella tenía una relación estable, por primera vez no le hablé de aquella mina del pacifico, aquella mina que había dejado el país, si no al contrario, de aquella mina que venia del norte de la republica a la zona centro, de esa mina que me enamoró con su sonrisa, con su dialogo, de esa mina que busqué respetar y no fornicármela ni en la primera ni en la última cita que tuve con ella, al final de cuentas me enamoró con sus palabras, vaya pendejada, un escritor de banqueta se dejó llevar por palabrerías, que bien sabemos, las palabras se la lleva el puto viento, el vagabundo me pregunto “¿algún día dejaste que ella te buscará? ¿dejaste que ella te dijera un te quiero? ¿Qué carajos te dijo cuando le dijiste que buscabas algo formal? Digo, te vez un cabrón de palabra, de caballero, no eres de los que se la pasan enamorando muchachas al por mayor, que déjame decirte que no eres nada agraciado, pero tienes un no sé qué, que, qué se yo”, no tuve nada que decirle, solo dije “¡salud!” y el brindó conmigo, después me hizo una pregunta que me hizo hacer esto jodido post y fue “¿crees en la fecha de caducidad? Antes de que me respondas, esa mina seguramente te dijo que te extrañaba, pero ¿en verdad lo hizo? Sabes si no tenia a otro chavalo mejor que tu o quizás peor que tú, pero que estuviera con ella… me comentas que te fuiste como un cobarde, dejándole una puta carta y un presente, que de presente vale una chingada, me vale madre si le diste algo de regalo, quiero decir ¿la has visto? ¿vale la pena que estés tomando y la sigas nombrando? Te apuesto a que tienes mejores amores, esos deberías de nombrarlos”, le hice una observación diciéndole que gracias a ella había olvidado a un gran amor, pero pareciera que le puse un chingadazo, ya que de inmediato me dijo “anda, aparte de todo eres un pendejo, ella te apuesto que solo te lo decía para no sentirse sola, solo eras un punto de equilibrio, que déjame decirte, no eras el único” sinceramente tenía ganas de arrebatarle el trago y decirle que estaba pendejo, que sus palabras si valían, que quizás me quería un poco, pero no, no tuve el valor de poner su verdad sobre las palabras de ella, esas palabras que eran una esperanza que quizás nunca iba a llegar, el vagabundo me quito mi termo y volvió a ponerlo en su panalito, lo que sobró, se lo tomó de un trago, diciéndome después, “tu vida no es de aquí ni de allá, deja que tu alma te lleve a donde pertenece, es un lugar donde ya has vivido, pero no es con la persona correcta”, después me dio una palmada en el hombro y me dejo mi termo en el piso, tan pinche triste, tan derrotado, sus jodidas palabras tenían tanta razón que no podía decir que estaba errado… y solo llegué a repetir, quizás nunca te quiso, quizás nunca te extrañó, solo eras un jodido extraño en su vida...




miércoles, 7 de agosto de 2019

Solo quería ver tu reacción


“…así que no andes lamentando,
Lo que pudo pasar y no pasó,
Aquella noche que fallaste,
Tampoco fui a la cita yo…”

La vida transcurría como si un meteorito no estuviera a punto de colapsar con el planeta, seguía gastando mas de lo que ganaba y escuchando la misma música, ya iba de estadio a ver a un equipo local, le empezaba a agarrar el gusto a leer por las noches mientras encendía un cigarrillo y tomaba un par de caballitos de sotol y al primer trago, decía aquella frase que tanto me había gustado, “Saliva del diablo, la bebes y como la lujuria, la sientes en suaves uñas arañándote despacio la espalda”, era tan extraño, quizás estaba cayendo de nuevo en aquello que llaman “caja de confort” pero bueno, ya faltaba menos para regresar a la cotidianeidad.

Lo recuerdo bien, era martes, eran cercano a las 22:00 horas cuando los 28°C empezaban a cobrar factura, recién me acababa de terminar el sotol cuando sentí una sed terrible, Sali del hotel y fui a un minisúper de esos 24 horas, saque un par de latas de 710 de cerveza que se encontraban en descuento y tome un poco de hielo, saliendo del minisúper abrí la primera lata, me senté en la banqueta mientras encendía un cigarrillo, mientras pensaba en que tenia tanto tiempo sin aplicar ese mítico “banquetazo”, casi estaba por acabar el cigarrillo cuando vi que una mina tenia problemas para arrancar su auto, al parecer estaba fallando, sigilosamente me acerque para ver si podía ayudarla, ella un poco temerosa respondía mis preguntas, le hice que encendiera los faros, las altas, pusiera las luces e intentara encender el auto, claramente era la batería, por fortuna era manual el vehículo, le pregunte si sabia sacarlo en segunda velocidad, pero no, tampoco había gente, le explique paso a paso como debería de hacerlo, solo tendríamos dos intentos, ya que la pendiente no era muy pronunciada, ella no se como pero acepto, y en el primer intento no salió, después en el segundo le dije de nueva forma lo que tenia que hacer y por fin logró encender el auto y vi como ella se alejaba por esa avenida mientras recordaba que en verdad era muy guapa esa mina, estaba un poco agitado, quizás mi sobrepeso me estaba cobrando factura, al llegar a la banqueta por fortuna seguían mis cosas ahí, le di un trago largo a la cerveza hasta terminármela en ese mismo trago, pase por un poco de mas hielo y al salir, me sobresalto la mina que recién había ayudado, quería darme las gracias, le dije que cualquiera lo hubiera hecho, ella estaba un poco apenada y estaba insistente, de pronto no se como pero le dije “¿tienes tiempo? Si gustas nos tomamos una cerveza aquí o ahí en la alberca, yo estoy hospedado en ese hotel” mientras le mostraba mi pulsera del hotel, ella dijo que ahí en al banqueta, no me dejo comprar otra cerveza y estuvimos tomando los dos de la misma lata, fueron dos cigarrillos cada uno, ella se llamaba Susana, tenia 24 años, estudiaba para chef, estaba haciendo su servicio social ahí cerca y vivía como a 15 minutos de donde estábamos, al parecer necesitaba también una cerveza, platicamos de tantas cosas que cuando acorde, estábamos cenando tacos de tripa muy retirado del hotel, ella vivía ahí cerca, así que al finalizar compartimos números de celular y quedamos en vernos pronto, yo pedí un taxi por aplicación para que ella se fuera a su casa y no diera doble vuelta, no voy a mentir, en todo el camino estuve pensando en Susana…

Al despertar al siguiente día en el trabajo, traía un poco de resaca pero también una sonrisa de oreja a oreja, se que no tenia porque tener una sonrisa así pero cuando conoce uno a una mina tan linda obviamente que es para alegrarse, mi sonrisa volvió a salir a flote cuando al medio día me sorprendió un mensaje de ella citando un meme que tenia yo en mi estado en la mensajería instantánea, de ahí seguimos con una charla de casi 40 minutos, hasta que tuve que reiniciar mis labores de trabajo, y a partir de esa noche nos empezamos a ver cuándo la luna se hacía presente , a la segunda noche ya nos habíamos dado mas de 10 abrazos y 5 decenas de besos, parecíamos un par de enamorados, incluso ella me dijo “debes de prometerme que no me vas a decir que día te vas a ir, cuando sepas que día te iras de aquí, no me dirás nada y te vas a ir como llegaste, no quiero que me prometas amor eterno, ni que vas a volver en 2 meses a verme, solo quiero que me prometas que no me dirás el día que te vas a ir, si lo haces, se va acabar todo, no habrá una segunda oportunidad” obviamente le prometí que iba a hacerlo, total a mí me gustaba demasiado ella y esa ciudad, yo no hubiera querido irme de esta ciudad nunca, nos veíamos a altas horas de la noche y nos dedicábamos a andar en su auto escuchando a Joaquín Sabina dando vueltas por la pequeña ciudad y cuando acordábamos teníamos una lucha cuerpo a cuerpo en una de las tantas calles de esta ciudad, después ella me pasaba a dejar en el minisúper donde nos encontramos por primera vez y nos volvíamos a ver a la noche siguiente.

Susana era la primera en leer mis escritos, incluso al cabo de 10 noches ella había leído todos mis escritos, tanto del blog anterior como de este, lo supe porque me dijo “quiero que cuando se acabe nuestra historia, escribas algo, pero no algo como lo de este blog, quiero que compartas algo como aquella historia de la mina y el chaval que tienes indicios en el 2012 y cerraste en el 2016” prometí que iba a hacerle una historia pero no igual si no de una forma distinta, ella esa noche me premió con un una de las mejores noches de mi vida, incluso llegue al hotel cercano a las 6 de la mañana.

Era miércoles, teníamos planes para el viernes ir de estadio, para Susana seria la primera vez en que iría a un estadio de futbol a ver un partido, estaba a punto de comprar los boletos cuando me marco para decirme que tuvo que salir con su familia por una emergencia familiar, no sabría que día volvería, me deseo suerte en mi ida al estadio y cerro con un “no dejes de tenerme presente” y así fue, a partir de esa noche no deje de tenerla presente, nos mandábamos fotos, mensajes, videos haciendo tik tok, en verdad yo me veía bastante ridículo haciendo ese tipo de cosas a mis 30 años, pero bueno, todo era para sacarle una gran sonrisa.

Fue una semana que no nos vimos, al volver por primera vez fuimos al centro de la ciudad, compramos una raspa cada quien y nos sentamos a platicar como dos enamorados, esa noche había vídeo mapping en el centro pero no fuimos a verlo, ella me platicaba sobre cuánto me había echado de menos y yo también, su familiar ya estaba estable y fue cuando ellos volvieron, yo sin querer le dije “he subido 14 kilos desde que llegue acá, pero bueno me queda un mes para bajarlos”, ella se me quedo viendo, borro su sonrisa, hizo una mueca de enfado y solamente la abrace diciéndole “es mentira, solo quería ver tu reacción” ella me manoteo un poco y le hice un poco de cosquillas para que sonriera y lo logré; me dijo que me iba a llevar a sus tacos favoritos pero con la condición que yo manejara su auto, obviamente acepte, le di mi celular y puse la huella para que pudiera desbloquearlo para que ella pusiera sus canciones favoritas, cantábamos a pulmón abierto, en cada semáforo que cabe señalar que hay uno casi cada 200 metros nos dábamos largos besos, después de cenar me acerco a mi hotel, dijo que tenia que madrugar, esa noche no íbamos a vernos más, al regresarme mi teléfono ya no tenia batería, así que le pedí que me informará cuando llegará con bien a su casa, nos dimos un beso tan largo que pareciera que el tiempo no existía, después vi como ella se marchaba, pase al minisúper por una cerveza y subí corriendo a mi cuarto puse a cargar el celular mientras me ponía a leer un poco, retomaba la lectura de aquel libro que había dejado de leerlo justo cuando la conocí, pasaron quizás 30 minutos cuando recordé que no me había mandado mensaje y al revisar mi celular, no tenia conversaciones con ella, me fije en las llamadas y tampoco estaban, intente ver las fotos y tampoco estaban, pareciera como si ella hubiera desaparecido, me lamentaba de no haberme aprendido su numero telefónico, pero me costo trabajo entender que había roto la promesa, como suele suceder.

Intente buscarla en Facebook, pero no lograba dar con su perfil, tampoco en Instagram, hasta que al tercer día deje de insistir, total había sido culpa mía. Ese mismo día al volver del trabajo me dirigí a la playa, tenia ganas de cambiar un poco la rutina, ver a la gente feliz, así que al llegar a Miramar, me puse de buenas al ver a las familias felices, los niños corriendo, las minas mostrando sus cuerpos en bikinis, los grupos de chavales bebiendo y el de los trotelotes vendiendo, me tire en la playa y me puse a leer mientras escuchaba el ruido de las olas, las risas, las pláticas, quizás habían pasado 15 minutos cuando me puse a escribir, quizás llevaba una cuartilla cuando mi celular empezó a sonar, vi que era un numero privado y no quise tomar la llamada, seguí escribiendo y volvió a sonar, tomé la llamada un poco enfadado, me sorprendió un poco al escuchar al otro lado de la línea “chaval, ¿Qué haces en la playa?, estas escribiendo nuestra historia? Te he echado mucho de menos” al momento de escuchar eso, me paré encendí un cigarrillo y voltee a ver a todos lados pero no la veía, era ella, platicamos cerca de 5 minutos cuando ella cerro la llamada con un “espero no me olvides, recuerda que tu rompiste la promesa, no fui yo, pero como lo dicen bien tus escritos, siempre rompes las promesas, la pase muy bien y espero que tú también lo hayas hecho, te llevaré conmigo siempre, fue tan extraña la forma en que nos llegamos a conocer y también en la forma en que tuvimos que separarnos pero bueno quizás existan otras vidas en las cuales nos volvamos a encontrar, recuerda que te quiero mucho” no me dejo decir nada, colgué la llamada y termine el escrito, me puse a ver la playa un rato más, hasta que sin querer susurré su nombre Susana…



jueves, 25 de julio de 2019

Casandra


“yo no te buscaba y te encontré,
Dijiste una palabra que no esperaba escuchar,
Y yo mordí el anzuelo y tu que no querías pescar”

Destapé esa cerveza con la firme intención de poder bajar un poco la sed a causa del clima tan fatigante, era extraño, tenia tanto tiempo que no tomaba una cerveza mientras pensaba en nada, solo estaba leyendo aquel libro que me habían recomendado, encendí un cohiba y puse el blues del perdedor para acompañar el momento, tenia ya bastante tiempo que me habían recomendado este libro, aunque no había hecho clic con él, por fin era la tercera noche que pretendía leer al menos un capítulo, empecé leyendo el capitulo tercero, lo leía mientras fumaba y le daba tragos cortos a mi cerveza, hasta que de pronto mi teléfono empezó a sonar, no quería atender la llamada ya que era un número desconocido pero al final lo hice:


Yo: Bueno ¿Quién habla?
Persona: ¿me recuerdas?
Yo: ammm tu voz se me hace familiar, ¿me das una pista?
Persona: soy ese amor que dejaste varado en esta ciudad, me dejaste regadas demasiadas estrellas la última vez que me bajaste la luna…
Yo: pfff te quedo mal, ¿puedes ser más específica? (lo dije cuando bien sabía que era Casandra)
Persona: voltea a tus 9:45… (con el tono un poco molesta)


y colgó la llamada, presuroso apague mi cigarrillo y voltee con el rabillo del ojo hacia las 9:45 pero no lograba ver a nadie, así que tome el libro, junto con la lata, el cigarrillo lo apague en el cenicero y me metí al cuarto, del frigobar saque un seis de whisky preparado y los puse en la hielera con un cumulo de hielos, me puse mis sandalias y una camisa color azul, y salí rumbo a las 9:45 que curiosamente se encontraba la alberca del hotel, mientras caminaba recordaba los besos de Casandra, recordaba sus palabras, recordaba que estudiaba para licenciada en derecho, recordaba que a pesar de que le llevaba casi 7 años hicimos un clic bastante bueno, justo estaba recordando cuando caminamos de la mano por el museo de la Huasteca y faltando unos 20 metros para llegar a la alberca cuando sentí por la espalda como se me colgaban en el cuello, que me hizo trastabillar, cuando guarde el equilibrio logré saber que era ella, esa crema con olor a Vainilla que desde antes de conocer a Casandra ya era mi preferida, seguí caminando hasta que ella misma se soltó, voltee a verla y al chocar las miradas ella me regalo una sonrisa maravillosa, tardé quizás 3 o 4 segundos cuando la abracé, le di un abrazo queriéndole decir cuanto la había echado de menos y creo que logré lo cometido, ya que ella de inmediato me dijo te extrañé mucho, yo sin mentirle le dije que también la había extrañado, nos dimos un beso en la mejilla y caminamos a la alberca, le destape una lata de whisky preparado y uno para mí, para decir salud.

Platicamos por media hora de cosas sin importancia, desde mi regreso a esta ciudad y de cómo le había ido en la escuela, cosas como el clima, la seguridad que se sentía, el narcotráfico y demás cosas sin mucha importancia, hasta que se vacío la pequeña hielera y fuimos al minisúper a comprar unas cervezas, que se antojaban un poco mas con el clima, nos volvimos a la zona de la alberca donde habíamos dejado nuestras pocas cosas, celulares, los cigarrillos, la basura, cuando no se en que momento me paso por la cabeza que seria buena idea aventarla al agua, así que al pasar cerca de la alberca con mi cuerpo la recargue hasta hacerla perder el equilibrio y cayó a la alberca, yo estaba riéndome cuando recordé que no sabia nadar, así que deje la hielera en el piso y me aventé para ayudarle a salir, me abrazo por la espalda y la lleve al otro extremo de la alberca, donde la altura era menor y no se necesitaba nadar, después de unos cuantos improperios, nos dimos un beso en la boca, un beso que hizo recordarme lo bien que sabían sus labios, hasta que de pronto me mordió el labio y seguimos jugando en el agua como dos chavales, ante la mirada de algunos huéspedes.

Salimos de la alberca para poder platicar, mientras ella tomaba una cerveza yo iba por las toallas, al ir de regreso, la veía y la veía a la distancia y no podía creer que ella estuviera conmigo, si bien me permito parafrasear a Sabina “y aunque se, que no era la mas guapa del mundo, juro que era mas guapa, mas guapa que cualquiera”, ella con su cara de pocos amigos pero se veía hermosa, al llegar seguimos con una pequeña discusión que ella empezó:


Casandra: debo de recordarte que no me tienes tan contenta, no estuviste en mi cumple.
Yo: sabias que en esas fechas no iba a estar, aparte hable contigo por teléfono.
Casandra: eso no es pretexto, aparte ahora que volviste no me buscaste.
Yo: en esa llamada telefónica me dijiste -si llegas a volver, no quiero volverte a ver-.
Casandra: sabes bien que estaba muy enojada, llegaste, me enamoraste y te fuiste, no quiero saber de excusas, bien te podías haber quedado… después en mi cumpleaños hablamos, pero porque yo te marqué y para acabar la faena, vuelves a mi ciudad y no me buscas ¿quién te crees que eres?
Yo: bien dijiste no quieres excusas, pero sabes, si te busqué, después de que volví me sentaba en el café que esta enfrente de tu escuela, era el ultimo cliente al irme, ya que esperaba hasta las 9 pm que salías solo para verte de lejos, se que no querías que te viera, pero no ibas a saberlo, pero bueno ¿Qué haces en este hotel?


Y vaya ella estaba de congreso, a pesar de que ella era oriunda de esta ciudad, el paquete incluía el hospedaje, era por 5 días y aprovechando que estaban de vacaciones, ella se inscribió y seguimos bebiendo y fumando, le enseñaba un poco a nadar, seguíamos besándonos como dos enamorados, alguno que otro toqueteo, hasta que la cerveza se acabo y fuimos a cambiarnos para ir a cenar algo. Al salir con ella en la noche me sentía el hombre mas afortunado en la faz de la tierra, era una mina realmente linda, caminamos de la mano como dos enamorados, incluso sentía que la gente nos veía y sentía un poco de envidia, quizás eso solo lo vi yo, esa primera noche terminamos en su cuarto, abrazados hasta que el despertador hizo su función, fue maravilloso despertar a un lado de ella por los siguientes días.

La rutina era me despertaba, me iba a mi cuarto, me bañaba, nos veíamos en el desayuno y yo me iba a trabajar y ella entraba a su congreso, después yo volvía, me bañaba y pasábamos juntos el resto del día, volvimos a recorrer lugares de la mano, ahora de noche, era maravilloso, la verdad me sentí tan bien en esos 5 días que en verdad me había movido el mundo por completo, incluso estaba gestionando para quedarme en esta ciudad por un tiempo mas prolongado.

Después de esos 5 días nos seguíamos viendo, ella estaba de vacaciones y yo me apresuraba para regresar lo mas pronto posible a mi hotel y seguirla viendo, hicimos viajes cortos, dormimos en la playa literalmente, sentía como si el mundo estuviera conspirando a favor mío hasta que de pronto, un martes por la noche nos vimos, fuimos a cenar unos tacos y mientras caminábamos de regreso, veía en su mirada algo, como que quería decirme algo, pero no decía nada, estaba un poco misteriosa, para romper ese momento le dije que me habían aceptado la propuesta y me quedaría por mas tiempo, ella con una falsa sonrisa me felicito, pero yo sabia que algo no andaba bien, ella solo decía que estaba de maravilla, esa noche la pasamos juntos en mi cuarto de hotel.

Al despertar, ella me tenia preparado el café, desayunamos un café con un cigarrillo mientras veíamos como la lluvia caía por fin en la ciudad, nos duchamos juntos y camino a mi trabajo pase a dejarla a su casa, creo que nunca en mi vida había tenido un miércoles tan chingón, eso pensaba, en mi tiempo de trabajo, no me mando ningún mensaje, se me hacia raro pero no le di importancia, total iba a pasar a su casa como todos los días. Saliendo de trabajar pase a su casa, pero no había nadie, estaba todo obscuro, le marque, pero la llamada no la tomaba, después, la desviaba, m enfadé un poco y la felicidad del día se me había ido. En el hotel pensaba que quizás había salido con su familia y me dormí, no sin antes mandarle unos audios diciéndole cuanto la extrañaba.

Así pasaron los días, después del lunes ya el numero de ella me mandaba directo a buzón y los mensajes solo tenían una palomita, también no veía su foto de perfil, solo había pasado una cosa, me había bloqueado, en el trabajo me retrase un poco, mi animo no estaba ni si quiera para ir de estadio, habían pasado dos semanas de su ausencia, cuando cercano a las 4 de la mañana recibí un mensaje de una imagen dentro de un puente acompañada de un texto, excusándose de todo, pidiéndome por favor que no hiciera el intento por buscarla más, cerrando con un “…sabes, me volví a enamorar, pedí mi cambio en la universidad a otra ciudad, no voy a decirte a cual, no quería hacerlo pero si me quedaba sabría que después de una o dos semanas ibas a volver a irte, no me guardes rencor, te quiere con el alma y corazón Casandra”



sábado, 20 de julio de 2019

Que dirán los demás o mejor lo diré yo... Aún te pienso...



Llevaba una media hora sentado en aquellas escaleras que daban hacia el ático (o tal vez sólo un par de años) pensando y pensando, cosas que ni siquiera eran existenciales, rodaban más por mi mente una especie de reproches, reproches de aquellas minas cuestionándome el por qué pese al tiempo no había podido olvidarme de ti, era muy obvio para ellas, esas mismas a las que les había contado nuestra historia, jamás te lo dije pero sabes? aportaste más a mi alma que cualquiera, más que cualquier cosa, mas que cualquier experiencia, alegría, franqueza, cumpleaños,  fin o fracaso, lo seguías siendo todo y yo sin hablarte durante este par de años...
Bueno eso le decía a los demás, aunque de vez en cuando el valor me tenía a tope te lanzaba un hola que siempre respondías y esa parte tuya siempre amaba, amaba tu amabilidad de responder pese a ser yo, a ser lo que soy, quien se fue arrepentido en ese último tren de la estación, quien se fue sin dejar una carta, sin jamás escribir, ni hablar, ni decir nada.
Algunas veces pienso pedir que en mi obituario graben tus iniciales, solo por recuerdo, el mismo que tengo de ti de sentir que fuiste la única que me hizo feliz...
Hoy quiero hablarte o escribirte o lo que sea, pero saber de ti, solo diré que todo mi ser pese al tiempo y este par de años me dicen que te extraño...

viernes, 19 de julio de 2019

A las 4 y 26...


Tenía un extraño comportamiento, mi psicólogo me decía que era un TOC, tenía una extraña manía de despertar siempre a la misma hora, a las 4 y 26 siempre cada madrugada, nadie lo entendía, ese era mi momento, el punto antes de salir el Sol, antes del amanecer, cuando el frío se sentía hasta los huesos, cuando más te extrañaba.
Esto se sumaba a otras manías, unas coherentes y otras menos inteligentes, como la de dormir con la puerta sin llave, de tener el móvil al 100 esperando una llamada o un mensaje, de tener bajo la cama una botella que nunca bebía y una copa sobre la repisa donde aquella Noie había dejado marcado el lipstick de sus labios, de rehusarme a quitar ese viejo reloj de la pared por creer que podía detener el tiempo al no darle cuerda.

Estába entrando el invierno y se me iba recordando aquel octubre donde te había dejado, tratando de olvidar aquel último beso, el último abrazo, eso me traía de vuelta su aroma, su calor en mi piel y ese temblor en las piernas, todo ello me asaltaba de madrugada y ponía un nudo en la garganta.

Recordarlo me saltaba de la cama siempre a la misma hora, entonces me servía un trago y brindaba por ella pensando cómo es que lo ausente tiene una extraña forma de manifestarse, de estar presente...
El insomnio y mi mente desperdiciada le extrañaban, le añoraba y empezaba por imaginarla a mi lado, tratando de hablar con ella sin que me dijera nada, pero no importaba sabía que no era real, que terminaba siendo un reflejo de mi miedo a perderla del recuerdo y entonces seguía así, sin nada que pudiera hacer, levantándome y cerrando con llave la puerta de la casa, sonámbulo o despierto, esperando siempre como cada noche a la misma hora, a las 4 y 26...

De vez en cuando visitaba aquella parada donde siempre la esperaba y aquel Ángel testigo de nuestro amor y de esa trágica despedida siempre me veía con tristeza, después me pasaba de largo sobre Reforma y seguía rumbo a ese café que frecuentabamos, llegaba un tanto obtuso, pedía lo mismo ese Chai latte con mi nombre grabado y me sentaba a escribir en el sillón de siempre, el que tenía vacío el lugar de enfrente, donde miraba la entrada esperando que de alguna forma, por qué si, por destino, por fortuna o suerte ella llegara, que mi día o quizá mi vida arreglara, que todo lo cambiara, pero pasaba el tiempo y a la vez nada pasaba, solo me quedaba herido en silencio enumerando mis defectos, perdido en su recuerdo.

Justo hoy es un día igual, sentado en el mismo lugar donde solo a ella le he escrito los mejores versos que nunca a leído, donde también le escribo esto, donde siempre la espero, donde al escribir mis manos dudan si va a volver, si llegara al punto de las 4 y 26...


miércoles, 17 de julio de 2019

No me preguntes a mi...



No me preguntes a mi por ti,
ni por mi, ni por nada,
si te extraño, si he podido sobrevivir?
si mis noches son frías, si no puedo dormir?
pregúntale a alguien mas, pregunta...
pregunta a este o a aquel, pero pregunta...
al que miro tu alma a través de tus ventanas,
al que se rió contigo a carcajadas,
al que bailo hasta que te dolieron los pies,
al que te conoce de frente y al revés
al que durmió a tu lado bajo la luna,
al que  te amaba como a nadie, como a ninguna,
al que siempre buscaba ser tu abrigo,
al que de tanto mirar tu brillo quedó ciego,
Al que tapo con un dedo el desengaño,
al que juro no volver si le hacías daño,
Al que degusto la suerte de tenerte,
al que se negaba a retroceder o a perderte,
al prófugo, al condenado, al exiliado,
al del naufragio, el del corazón destrozado,
al que tus lunares conoce de memoria,
al que corrió contigo bajo la lluvia,
al que siempre de ti algo nuevo descubría,
al que te dijo que por ti moriría,
al que desde mañana alegraba tu día,
al que te ahuyentaba el sueño y el frío,
al que recorrió tu piel y te dio alivio,
al que te robo caricias aquellas noches,
al que se cansó de tus reproches,
al que apostó todo,
al que vendió todo,
al que perdió todo,
al que te dio todo,
al que se quedó sin deseos,
al que no te da más cortejos,
al que ya no está loco por tu boca,
al que te borro de sus días, del calendario
al que no te ha guardado más tu sitio,
al qué ya no muere más por ti...
Pregúntales a ellos, no me preguntes a mi...

No te has ido



Nos habíamos conocido una tarde en la oficina de aquel lugar donde trabajaba, tu ibas de paso y alguien tuvo a bien pausar tu ir y venir para presentarnos, ese fue nuestro primer momento, después de allí hablábamos casi a diario, cada vez con más frecuencia, siempre fuiste tan distante, nunca me dejaste conocerte entero, tenías tanto misterio que me atraía hacia ti, tu tono cortés, el ir bien alineado, educado, siempre modesto.

Nuestra primera cita fue en aquel viaje al que me invitaste, tenía ya un mes de no haberte visto, solo te tenía en los mensajes, llamadas y el recuerdo de ti al presentarnos y aunque íbamos en plan de disfrutar con algunos amigos que por destino eran en común, caímos en cuenta que ninguno de los dos esperaba el habernos encontrado y por fortuna nuestros caminos cruzado.

Estaba emocianda en parte por todo, justo necesitaba un fin de semana libre, lejos de la ciudad, no había tenido vacaciones y en verdad me hacía falta, te ofreciste a llegar por mí a la estación, te reconocí de inmediato al verte de pie en esa parada del Bus... Te vi y sabía que era todo lo que esperaba, desayunamos miéntras me preguntabas sobre si descanse durante el viaje, que por cierto había sido muy temprano, el salir de la CDMX hacia ese destino, ni siquiera había dormido, me peinaba en el autobús y solo quería verme bonita, terminamos el desayuno y partimos al encuentro con los demás chicos, yo estaba encantada contigo, tu voz y tú conversación me parecía tan ocurrente, siempre tenías algo que decir, que contar, con que hacerme reír y sentir bien.

Era un fin de semana planeado con diferentes tours por pueblitos mágicos, yo no quería despegarme de ti, ni tu tampoco, teníamos todo, tanta química, bonitos paisajes de sueños románticos, tan perfecto era ello y lo éramos los dos, que al pasar tan solo 2 horas ya nos habíamos besado, justo al final de aquella Urban que nos llevaba, yo solo te sentí, asentí con el corazón y quedé encantada, todo, todo en un solo un fin de semana.
Un fin de semana de risas, besos, abrazos, de caminar de la mano, tal vez no lo sabes pero aún te extraño...

Las semanas siguientes fueron las mejores, nuestros encuentros eran cada vez más frecuentes, fuimos de todo, amigos, compañeros, fugaces y eternos, éramos tan libres en amarnos que a veces creo que volvería a intentarlo, pero también me lleno de dudas por qué se que eres muy complicado y eso sabías bien que no iba conmigo, tenías tantas letras, algunas frases y filosofías, como cuando me decías que el amor dura, lo que dura una canción, que en ciertos casos un par de años... que las alas son para emprender el vuelo, que nunca te quedabas quieto, que osabas en siempre irte más y más lejos, a mí me dolía eso y sin embargo te apoyaba en tus planes y proyectos.

Días atrás me contaron que de vez en cuando preguntas por mí y ello me hace querer imaginar que lo haces como extrañandome también, como pensandome con ese amor tan bonito que me regalaste una vez, esa conversación te hizo revivir y llenarme de ganas de saber de ti, fue como reaccionar y darme cuenta que en realidad no te has ido...
A pasado el tiempo y no estoy segura de si eres para mí o yo para ti, creo que un reencuentro nos quedaría bien y si el destino no lo quiere, entonces seguiremos nuestro camino como hasta ahora, así cada uno, yo con los sueños que he ido construyendo y tú, tú tan valioso, así como siempre te recuerdo...

Quizás nunca te extrañó

“ …el corazón mientras late, Sueña con amanecer, Abrazado a una mujer, Que lo besé y lo rescaté, Y aunque pierda la fe, Nunca da...

Más veces leído