martes, 7 de julio de 2020

Anagrama (4to Aniversario)

“…Si pudiera olvidarme

Por siempre de mí mismo,

Habrías de encontrarme

Allí en tu dulce abismo…”

 

Llegué de trabajar, estaba muy cansado y no tenía ganas de hacer prácticamente nada, me di una ducha mientras escuchaba “historia” de Comisario Pantera, al salir encendí el ventilador y me tiré a la cama a leer, “Historia del Tiempo” de Stephen Hawking, llegando al capítulo dos “Espacio y tiempo” me distraje al escuchar sonar muchas veces mi celular, no quería dejar de leer pero me sorprendía que sonará tantas veces, lo que hice fue dejarlo que siguiera sonando, no revise ni de quien eran ni nada, en mi mente solo pensé “si es algo urgente, me deben de marcar”¸ pasaron quizás unos 10 minutos cuando mi celular empieza a vibrar, en el celular de pantalla solo decía “desconocido”, no venía un numero o algo así, solo esa leyenda, contesté de muy mala gana:

Yo: ¿Bueno?

Desconocido: ¿Por qué no has hecho nada?

Yo: -había reconocido la voz- ¿A qué te refieres?

Desconocido: De los mensajes, es un anagrama, deja lo que estás haciendo en este momento, busca una pared larga, vas a necesitar mucho espacio, pero debes de hacerlo rápido, no hay mucho tiempo –mientras colgaba la llamada-.

 

La verdad no tenía ganas de hacer las cosas pero esa voz me hizo recordar mucho y le hice caso, tome un bote de pintura negra, una escalera, una brocha y me fui a la casa abandonada que esta casi en la esquina de mi casa, ahí la pared es como de unos 3 metros de alto por unos 8 metros de largo, empezaba a leer los mensajes y a descifrar los anagramas, luego luego los iba apuntando en la pared, para no hacer el relato lo más importante era “…Se acerca el fin del mundo, debes de encontrar una Tablet para empezar a regresar el tiempo y evitar que todo se acabe, no puedo decirte mucho ya que todo va a ser por medio de pistas para que no intercepten los mensajes, pon a cargar tu batería externa y tu celular, en cuanto todo este al 100, te vas a dirigir a la plaza de armas de donde estas, de ahí vas a tomar rumbo a un cerro que esta al poniente, son muchos cerros pero vas a irte aquel cerro donde el bandolero famoso ocultaba los tesoros, debes de entrar a la guarida y ahí estará la siguiente pista.” No entiendo la razón pero puse a cargar mi celular y la batería externa, después me recostaba en el sillón.

 

Me desperté porque mi teléfono no dejaba de sonar, era la misma voz de mujer en la cual me regañaba por todavía seguir en casa, yo quise ocultar mi fala de atención diciendo que en la mañana lo haría, por el momento necesitaba descansar, pero el actuar del otro lado de la línea fue muy intensa y cerraba con un “es de inmediato”, de muy mala gana me paré y me dirigí a la plaza de armas, después al poniente, no fue difícil encontrar el cerro, lo que fue difícil fue encontrar la guarida, pero después de varios minutos rodeando encontré una entrada, me metí era arrastrándome boca arriba, ahí encontré unas pinturas pero no le entendía nada, me salía y volvía a entrar, así como 3 veces intentando descifrar el mensaje, hasta que de nueva cuenta del número desconocido me llegaba un mensaje que decía “son pinturas rupestres no pierdas tiempo, no tienen nada que ver con el tema, por cierto, todo lo que veas no debe de darte miedo, si la gente te empieza a decir algo, no hagas caso y sigue tu camino, una regla, no debes de voltear para atrás en cuanto salgas de la guarida”, le hice caso y entré empecé a seguir el camino por el cual podía pasar hasta que llegué a un espacio amplio, me ayude con la lámpara de mi celular y vi una caja, la abrí con un poco de miedo, era un equipo de aire respirable, había una nota que decía “Tu sabes utilizarlo”, lo revisé y me lo puse, el tanque era de 15 minutos y funcionaba bien, entonces entré a otra parte de la cueva, ahí había montones de algo, me acerque con el celular y eran montones de monedas de oro, piedras preciosas, tipo como en las caricaturas, me quedé boquiabierto hasta que recordé que tenía poco tiempo, así que busque y busque hasta que encontré un cesto, tenía una nota pegada que decía “debes de llenarla con tierra y carbón, nada de monedas de oro ni piedras preciosas, solo tierra y carbón.” Hice caso y con las manos llené la cesta, estaba un poco pesada así que la llevé hasta donde había tomado el aire respirable. Llegué justo a tiempo, me quité el aire y me puse la cesta como si fuera mochila, según yo iba siguiendo el camino por el que me acordaba había llegado.

 

Hice una pausa, me sentía un poco cansado, me senté en el piso quizás unos 10 minutos, después seguí caminando, dentro de la cueva empecé a escuchar murmullos, de pronto voltee hacia adelante (yo iba viendo hacia el piso para evitar tropezarme con algo) y vi un funeral, si un funeral, un ataúd en medio de cuatro cirios grandes, con gente alrededor, era imposible, quizás yo había pasado hace 40 minutos por mucho y no había nada de eso, se me acercó un joven a ofrecerme pan y café, lo acepté, digo ya estaba ahí, le di el pésame a una señora que estaba llorando sobre la el ataúd, no podía verle el rostro, después del abrazo solo me señaló como en diagonal y me dijo “tienes que llegar antes del amanecer a la iglesia donde se festeja el dos de febrero, dejas la cesta a los pies de la virgen”, yo entendí, recogí mi cesta y me fui caminando en la dirección que ella señalaba, ahí se miraba un hoyo arriba de la cueva, entraba mucha luz y bajaba una cuerda, no lo pensé dos veces, aseguré el cesto y me salí de la cueva, por sentido de ubicación logré dar con el hoyo por la parte de afuera, estaba un sistema de polea, tipo como el que utilizan para sacar agua y así fue como saqué el cesto, estando arriba, empezaba a recordar que iglesia estaba cercana, recordé una donde mi abuelo iba cada dos de febrero y empecé a caminar, en verdad quedaba muy retirado, quizás unas dos o tres horas, lo único que agradecía es que había luna llena y eso alumbraba mi camino.

 

Faltando quizás unos 5 km para llegar, empezaba a ver gente en el camino, escuchaba que decían “¡Cuidado! Traes una víbora en la cesta”, otros decían “es el que fue por el oro y va para la iglesia”, yo la verdad tenía miedo, quería voltear pero solo aceleraba el paso, llegué a la iglesia y no paraban los murmullos de la gente, pero faltando dos o tres filas para llegar hasta adelante, la gente se empezó a salir de la iglesia, dejé la cesta a los pies de la virgen y me senté a descansar, de pronto vi como una víbora salía de la cesta pero hacia arriba y de un momento a otro se convirtió en una mujer, muy bonita por cierto, y me decía con una voz muy dulce “que rico es estar loco, pero tienes que seguir tu camino, por cierto muchas gracias por el viaje”, de pronto se desapareció la cesta y la mujer, no me quedo de otra que salirme de la iglesia, no sabía para donde darle, así que me quedé parado a fuera de la iglesia.

 

Pasaron quizás unos 10 minutos cuando se me acercó un señor que venía jalando una mula y me dijo “oiga, ¿me podría ayudar a llevar a la mula?”, y yo voltee y le dije “¿ a dónde?”, de inmediato me dijo “la mula sabe pa donde tiene que ir, por cierto, ahí lleva un lonche y agua por si ocupa”, no me quedo de otra que subirme a la mula, la mula se empezó ir al poniente, no paraba el trote, quizás una hora, después se paró a tomar agua y ya no quiso seguir, se notaba muy cansada, yo busqué el lunch y encontré unos taquitos de frijoles con queso, hice unas brasas ahí y los calenté, la mula se echó a dormir, yo después de comerme los taquitos le di un trago al agua y me quede dormido.

 

No sé qué tiempo paso, en eso me despertó una voz de un señor diciendo “¡Amigo!, no le recomiendo que se quede dormido por acá, dicen que pasan cosas malas”, me desperté de inmediato, se bajó de un caballo y me ofreció un cigarro, lo encendí, estuvimos en silencio por 5 minutos, hasta que el cigarro se acabó, después se subió a su caballo y solamente me dijo “bueno pues, que tenga buen viaje”, y se fue, yo me subí a la mula y seguimos con el camino.

 

La mula me dejó en una ciudad pequeña, ahí se volvió a echar y ya no quiso pararse, la amarré a una cerca y me senté a esperar, de pronto se apareció una camioneta muy lujosa color negro, bajó la ventanilla y me dijo “ Súbase, lo están esperando”, me subí pero me quedé dormido casi al instante, me despertaron y estaba a fuera de un tipo hospital abandonado, me recibió la psiquiatra Yessica, digo así decía en su bata, me daba un recorrido por dentro del hospital, me pasaba por las habitaciones, vaya era un centro psiquiátrico, tenía la misma voz que la persona del teléfono, de pronto en la habitación D 12, me cerró la puerta y por la ventana pequeña pude ver cómo había mucha gente a fuera, mucho pero mucho movimiento había, era imposible, quizás me estaba volviendo loco, voltee a ver dentro de la habitación y toda era blanca, la cama, las paredes, el sofá, todo, solo había una Tablet color negra, a un lado de la Tablet estaba un librito, era el reglamento del lugar y una carta de bienvenida, todo computarizado, al reverso de la carta de bienvenida estaban unas letras que decían “No entiendo porque la gente no querían que vinieras, decían que podrías ser mala influencia para los demás, pero yo creo que no, insistí tanto que aceptaron mi propuesta, además, este es como tu ambiente natural”, la firmaba la doctora Yessica, me quedé como extrañado, quizás tenía razón pero ¿Dónde estaba esa parte de salvar al mundo?, encendí a Tablet y funcionaba de esta manera, venía un calendario en el cual era el día y año que nací y la última fecha era el día de hoy martes 7 de julio del 2020, yo podía viajar en ese lapso de tiempo, si yo en la Tablet le ponía Miércoles 5 de abril de 1995, yo regresaba a ser un niño que estaba cumpliendo 6 años, con un pastel en la mesa, mis familiares de invitados cantando las mañanitas y yo mordiéndole al pastel…

 

Bueno no me resta más que agradecerles estos 4 años, en especial agradecer a los que nos leen, a mis compañeros de pluma, la gran Zitla y el buen Pino, es complicado pero si, ya fueron 4 años. Muchas gracias. Por cierto este escrito fue basado en un sueño que tuve recién, solo se lo conté a una persona, si lo llegas a leer, digamos que cambió demasiado pero es para que se pudiera entender un poco.

 


domingo, 5 de julio de 2020

Ángel de la guarda

“...Ya dime si vas a Querétaro,

Se me hace que tú le Zacatecas,

Me pongo Aguascalientes con tus besos,

Y estoy como Durango a Piedras Negras…”

 

En el auto íbamos escuchando salsa, era algo extraño pero era viernes y me tocaba escuchar música, yo iba cantando y casi casi bailando con el volante, el transito estaba espantoso y yo quería hacer más llevadero el tránsito, “…contigo aprendí a amar y mucho más, fue demasiado demasiado, cuando me dijiste ¡Ámame!...” de pronto me interrumpió ella con un grito “ya estoy harta, cada canción que pones, pareciera que se la dedicaste a una exnovia, sonríes y hasta andas de buenas cuando el pinche trafico esta de la chingada”, voltee a verla, créanme que no tenía ganas de discutir, había tenido una tarde de la chingada en el trabajo, incluso me había llevado trabajo a casa, pongo salsa porque me gusta el ritmo, me pone de buenas, es como si pusiera ska, las trompetas y el saxofón son lo que me gusta, así que quité la música y me quede callado, no quería decir nada, no quería discutir, iba moviendo los dedos, uno a uno al ritmo de la música que me iba imaginando, seguía siendo esa canción de adolescentes orquesta, cuando de pronto mi celular empezó a sonar, lo traía conectado al audio del auto así que tomé la llamada sin ver, era un amigo que me invitaba a una fiesta con motivo de su cumpleaños, yo le comenté que no estábamos en las mejores condiciones y en eso ella se metió en la plática y dijo “claro que si vamos, ahorita pasamos por tu regalo, ahí te vemos” y de inmediato cortó la llamada, solo dije “le llevamos una botella de whisky, vi que estaban a buen precio en la proveedora que está cerca de su casa”, ella solo asintió y di con camino a la casa de mi amigo.
 
Al llegar la verdad no traía buen ánimo de la fiesta pero después de llegar y ver a mis amigos, no más bien al llegar y que ella se fue con la novia de mi amigo, voy a hacer un paréntesis, la novia de mi amigo me presentó a mi novia Patricia, fue hace poco más de dos años, incluso tuvimos una discusión hace un año en la fiesta de mi amigo, la novia de mi amigo me decía que Patricia era una tóxica, que tuviera mucho cuidado con no enrolarme con ella, pero fue demasiado tarde, yo tenía ya un año andando con ella, pero tuve una discusión con ella y por eso con mi amigo casi no nos frecuentábamos ya, pero ahora la suerte me había favorecido, al menos eso creía, hubo un momento en el cual me olvidé por completo que venía con Patricia, estaba subiéndose una persona y cantando una canción al azar, la persona que subía también era al azar, de pronto me hicieron pasar, quizás los alcoholes fueron los que ayudaron a que yo cantará, era “la historia fue” de divino kabaret, “…Y ahórrate, eso que tu consideras que son estúpidos celos, si me calas en los huesos…” cuando vi a Patricia besándose con un tipo en medio de la gente, la verdad me enfurecí un poco, tenía ganas de bajarme y liarme a golpes, pero me controlé y terminé la canción, me bajé y la novia de mi amigo quizás se dio cuenta por eso desde que baje de cantar me abrazó y me decía “cálmate, no hagas algo de lo que después te vayas arrepentir, cálmate”, levanté las manos y solo le dije “te prometo que no voy a agarrarme a golpes, te lo prometo”, ella me dio un abrazo fuerte, sentí que me dio la fuerza suficiente para tranquilizarme, fui a donde estaba Patricia con su nuevo ligue y no sé de donde jodidos, pasó una morra y justamente cuando Patricia me volteo a ver, esta morra me dio un beso maravilloso en la boca, un beso de esos que saben a venganza, a prohibido, a whisky con tabaco, después del beso maravilloso, Patricia se quedó boquiabierta y me soltó una bofetada, me dijo tantas cosas que no recuerdo pero en resumen que no quería volverme a ver, lo único que hice fue sonreír y darle la mano a la morra que me acababa de besar y nos fuimos para la calle, nos salimos de la casa de mi amigo.
 
 
Estando en la banqueta le dije “no es queja para nada, besas súper rico pero ¿Por qué hiciste eso?”, ella solo con una sonrisa maliciosa me dijo “ojalá algún día me lo agradezcas, esa tipa es muy tóxica para ti, te conozco desde hace varios años y ella es la peorcita que has traído” yo me quedé estupefacto, intentaba buscarla en mis recuerdos pero no lograba dar con ella, quizás haberla visto pero no recordaba algo más que una sonrisa y este último beso, de pronto ella me volvió a besar, la verdad me deje llevar, en eso me sorprendió la voz de Patricia que me dijo “¿puedo sacar mi bolsa de tu carro?”, metí la mano a la bolsa de mi saco y saqué las llaves, iba a caminar hacia el auto para traer su bolsa pero en eso la morra me tomó de la mano y quitó los seguros del auto y le dijo “ya esta abierto” y le dio una sonrisa de maldad, después me besó de nueva cuenta, solo me dejé llevar nuevamente, escuché como se fue caminando Patricia y al volver me aventó las llaves del departamento diciendo “luego paso por las cosas, toma tus pinches llaves”, solo le di una sonrisa y volví a besarme con esta morra desconocida, me causó intriga y volví a preguntarle “¿Quién eres?”, ella me dio dos besos cortos y dijo “no seas tan desesperado, has de cuenta que soy tu ángel de la guarda” y me dio otro beso, en eso llego mi amigo con su novia, platicamos sobre lo sucedido y nos metimos de nuevo a la casa.
 
El fin de semana me la pasé con ella, la verdad tenía mucho tiempo que no brincaba sobre los charcos de la lluvia, que no me tomaba un café o una cerveza con una sonrisa enfrente, el decir pendejadas enfrente de la gente y en vez de recibir una mirada matadora, ahora recibía una respuesta igual de pendejada a mi accionar, creo que por fin había encontrado a mi alma gemela, lo supe cuando me dijo “¿Qué te parece si en un mes pides el viernes y lunes, faltas el jueves y nos vamos al desierto de Sonora, me han dicho que todavía hay indios yaquis que te ayudan a entender tu presente y pasado por medio de un ritual”, créanme que yo tampoco lo podía creer, por fin me había encontrado a alguien que le gustaba explorar, conocer y no solo quedarse en un resort con all inclusive, quería conocer la cultura, conocer más allá de lo que vemos.
 
El lunes después de irme a trabajar y tenerla todo el día en mi pensamiento, le pedí los días a mi jefe, el me vio con una sonrisa y quizás él estaba también de buenas me dijo, “traes una pinche vibra diferente cabrón, sabes, agárrate toda la puta semana, me enteré que dejaste aquella tóxica y si vienes con la actitud que traías hoy a trabajar, puedes agarrarte toda la pinche semana”, me extendió mi permiso ya firmado con la nuevas fechas, lo metí en recursos humanos y me lo aprobaron de inmediato, saqué mi celular para avisarle pero ella me ganó, su mensaje acompañado de una foto y en ella me decía “Sabes, este lugar me da mucha tranquilidad, bonita sorpresa ¿no? Quizás ya te diste cuenta quien es mi padre, pero quiero seguir siendo para ti, tu ángel de la guarda”.



jueves, 2 de julio de 2020

¡Felices 29!

“… Ayer dejé de guardarte canciones,

Hoy te propongo ésta y me voy dejando,

La puerta abierta para que a tu vuelta,

No dejes de entrar, no dejes de entrar…”

 

 

Todo iba de maravilla en esa entrevista de trabajo, quizás no me había sentido tan bien desde hace mucho tiempo, era un buen momento para cambiar de aires y que mejor que de trabajo de una vez, todo iba viento en popa hasta cuando Sandra la entrevistadora me dijo “¿Canción favorita?”, yo sin dudar un segundo me apresure a decir “En el muelle de San Blas, de Maná”, ella se  me quedo viendo fijamente a los ojos, abrió la boca como queriéndome decir algo pero no dijo nada, después me pidió un minuto, me quedé yo sentado en esa silla, tarareando la canción “…sola con su amor el mar, sola, en el muelle de San Blas…”, de inmediato regreso Sandra, se notaba extraña y se lo hice saber “¿Todo bien?” le pregunté, ella entre cerró los ojos y asintió con la cabeza, viéndola bien quizás habría llorado, siguió con la entrevista pero sentí que iba dirigida más a mi vida personal que en la laboral, en el momento no tuve ninguna queja, al concluir la entrevista Sandra me dijo “no te voy a mentir, nos gusta mucho tu perfil pero todavía tenemos otras entrevistas hasta el viernes, así que en caso de que seas seleccionado te marcamos el sábado o por mucho el lunes, pero si nos interesa mucho tu perfil”, estuve de acuerdo y ella volvió a corroborar mis datos personales, nos estrechamos la mano y salí de ese corporativo, me puse a pensar un poco en la reacción de Sandra ¿en verdad habría llorado? era muy extraño que saliera en medio de la entrevista y llegará con los ojos un poco hinchados, en ese preciso momento me hizo recordar a aquella mina de ojos color capulín, de esa sonrisa maravillosa, de esas piernas tan largas como aquella cuarentena del 2020, pero sobretodo de esos abrazos que arreglaban más que un mal día, quizás arreglaba el alma, la llamaré Sirena ya que le gustaba el personaje de Disney, era complicado quizás llevaba lo que tiene el año que no había venido a mi mente de una forma consciente, así que pasé por un helado solo para sentar a recordar aquella Sirenita.

 

Pasaron los días y el viernes cercano a las 9 de la noche recibí una llamada, era Sandra que me marcaba para ver si podía ir a una segunda entrevista al otro día, se disculpaba por la hora y la premura, pero le confirmé la cita, intenté despertarme un poco más temprano para poder tener tiempo de hacer algunas cosas antes de irme a la cita pero me fue imposible, soñé con ella con la sirenita, soñé la última vez que la vi, aquel día que no sabía que ese adiós ya no era un hasta pronto, extrañamente me desperté con una sonrisa en el rostro, tarde pero con una gran actitud, me metí a bañar con toda la calma del mundo e hice todo como si tuviera mucho tiempo disponible, quizás Saturno y Neptuno se alinearon en ese momento ya que llegué temprano a la entrevista y al parecer salí seleccionado, iniciaba el lunes siguiente, tenía ganas de festejar pero no sabía cómo, la traía atravesada en la cabeza, pasé a la catedral, no es que sea muy católico pero me gusta, me da cierta tranquilidad pero ni ahí podía quitármela de la cabeza a la sirenita, al salir compré una botella de tequila y me fui a mi casa, ahí me puse a tomar, me acabé la botella y salí a comprar otra botella caminando, me encontré con unos vecinos y me invitaron a tomar con ellos, estaban con la famosa “chela banquetera”, era extraño, era la primera vez que tomaba con ellos, entrado en copas me puse a platicarles sobre ella la sirenita, todos se centraron en mi relato, hubo muchas preguntas y las contestaba una a una, hasta que un vecino me dijo “carajo, casi casi tu historia es como la de la loca de San Blas, ¿se la saben? Esa que hasta Maná le hizo una canción pero al revés”, y pusimos esa canción, yo me puse a cantarla como si fuera un himno, al finalizar todos dijimos “¡Salud!” al unísono, después me la pasé platicando con un vecino que le decían “el Bob” acerca de los amoríos, el me preguntaba acerca de aquella sirenita y yo le contestaba, hasta que ya entrada la madrugada me despedí, ya me sentía un tanto borracho.

 

Los días pasaron y yo no podía sacarla de mi cabeza, diario soñaba con ella, presentía algo, era muy extraño porque yo al salir de casa pensaba que podría encontrármela, pensaba que iba a estar en el restaurante donde yo estaba comiendo, pensaba que estaba en el auto que iba enfrente del mío, vaya me sentía como un condenado a su recuerdo, incluso El Bob un día al llegar del trabajo me dijo “Vecino, que bueno que lo veo, fíjese que en la tarde una chava estaba tocando su puerta, era como usted la describía, con los ojos color capulín y parecía que era la más hermosa del mundo, al acercarme a preguntarle su nombre ella solamente se fue”, yo no sabía si estaba bromeando o era verdad, así que me quede con la idea de que era ella la que fue a buscarme, no quise ni revisar las cámaras, no le pregunté a ningún otro vecino solamente me quede con su relato, quizás era feliz pensando en que ella habría ido a buscarme.

 

En el trabajo cuando llegaba temprano Sandra ponía aquella canción “En el muelle de San Blas” y platicábamos acerca de los amoríos, en una ocasión le pregunté acerca del día de la entrevista, ella me confesó que 4 años atrás se iba a casar, su novio se había ido a EEUU pero ya nunca volvió, ella se sentía identificada con esa canción, me dijo que aún esperaba a que volviera. Ese mismo día a la hora de la comida salí por un pastel pequeño, Sandra fue la única que se percató de eso y me dijo “licenciado, no sabía que hoy era su cumpleaños”, yo le dije que no lo era, solo que era un día especial por eso había pasado por un pastel, en mi oficina puse la foto de la sirenita, aquella foto que tengo del primer día que salimos juntos, le dije unas palabras en bajito mientras en mi computadora sonaba “Se me olvidó otra vez” de Maná, le desee feliz cumpleaños y le di una pequeña mordida al pastel, y al finalizar solamente dije “Felices 29”.

 

El camino de regreso a mi casa fue terrible, había un tránsito espantoso, una lluvia torrencial había caído sobre la ciudad y había hecho que todo se complicará pero irónicamente yo estaba feliz, todo ese tiempo en el auto me hizo recordar de forma mental los momentos que pasé con ella, me paré en una pastelería antes de llegar a casa, compré dos rebanadas una de pay de queso con fresa y otra de pay de queso con durazno, llegué a casa y estaba ahí El Bob como siempre recargado en la jardinera como cuidando la calle, después de meter el auto pase a guardar las rebanadas de pastel y de mi refri saqué un seis de cerveza, salí a platicar con El Bob, él seguía sentado en la jardinera como esperando alguien, le invité una cerveza y la aceptó sin reparos, nos pusimos a platicar de la Sirenita, le dije que tenía varios días sin poderla sacar de mi cabeza, de mis sueños, de mi rutina y de mis recuerdos, el vecino solamente se dedicó a escucharme por un par latas de cerveza cada quien y después intervino, “¿sabes que sabor de helado es su preferido? ¿Cuál es su bebida preferida? ¿Color de ropa? ¿Flores?, ¿En verdad la conoces?, te diré, yo me siento en esta jardinera todas las noches esperando que vuelva la que fue mi esposa, esperando que ella me diga –que bueno que me esperaste-” en ese momento yo saqué un cigarrillo y destapé mi última cerveza, él hizo lo propio y le dije sin miramientos “sabes, tienes razón, le llamo la Sirenita pero en las ultimas platicas ella sacaba a relucir mucho a Megara de la película de Hércules, no sé ni cuál es su personaje favorito de Disney, pero a veces es bueno tener una ilusión, yo sé que ella nunca va a volver, yo sé que quizás nunca más nos volvamos a encontrar y si de casualidad nos encontráramos te apuesto a que de un saludo quizás no va a pasar, pero si yo dejo de tener la ilusión de vivir en el pasado, dejaría de soñarla, dejaría de recordarla y justamente cada año así como hoy dejaría de comer pastel y desearle feliz cumpleaños, por cierto puedo decir ¡Felices 29!”, El Bob se me quedó viendo y asintió, solamente dijo “vaya, así hasta yo quisiera recordarla, si llegas a hablar con ella le dices que dice el Bob <<Felices 29>>”




martes, 30 de junio de 2020

Nena, creo que te equivocaste

“…si por alguna razón la vida vuelve a ilusionarte,

No te acuerdes de mí,

Repito, soy un cobarde…”

 

Empezó a vibrar el celular, me maldecía en ese momento el haber puesto el himno al estado de México como tono de alarma, así que solo tire el manotazo y busqué aplazar la alarma 10 minutos más, claro todo esto sin abrir los ojos, estaba en eso cuando de pronto escuché una voz, de mujer, debo de admitir que dudé un poco pero tomé el celular y contesté con el clásico “¿bueno?”, al otro lado solo escuché “hay historias de amor que nunca terminan, que se esconden tras la vuelta de tu esquina…”, reconocí la canción pero colgué la llamada, no me pregunten el motivo por el cual lo hice, a mí me molesta que me despierten, estaba volviendo a dormirme cuando volví a escuchar el celular, de inmediato tomé la llamada y escuché “lenguas de signos, dos cuerpos callados, dos cuerpos que hablan…” colgué la llamada y apagué el celular, no quería abrir los ojos, quería dormir un poco más.

 

Volví a dormirme y escuché a lo lejos el teléfono de la casa sonar, me desperté corriendo a contestar, para ser sinceros ese teléfono me caga, siempre que levanto la auricular es para una extorsión, una llamada equivocada o el deceso de algún ser querido, pero ese último motivo es por el cual lo sigo contestando, al contestar solamente escuché mucho ruido y una voz que me decía “que extraño, recordé el número de tu casa y eso que nunca te marqué, pero bueno, solo quería marcarte para que vieras que yo si cumplí la promesa, si vine a este concierto, sé que tiene mucho tiempo que no sabemos uno del otro pero, estando aquí te recordé, recordé como nos sentábamos en la banqueta y escuchábamos canciones, veíamos el cielo, claro si teníamos suerte veíamos 6 o 7 estrellas, la luna, sabes mi momento favorito era cuando interactuabas con la gente que pasaba, ¿recuerdas? Si alguien iba hablando por teléfono tú te ponías a contestar lo que decía, como si la llamada fuera contigo, si escuchabas a alguien gritar algo, tu contestabas, claro nadie se daba cuenta que eras tú, cuando pasaban tu seguías platicando conmigo como si no hubiera pasado nada, cuando te ponías a inventar historias de la gente que iba pasando, recuerdo que hacías hasta lo imposible para que yo te sonriera, lo sé porque siempre cuando lo hacía me decías << ¿Cuánto cuesta esa sonrisa? Es para una tarea>>, después me dabas un beso, era realmente extraño pero me gustaba demasiado, pero debo de aceptar que tu inmadurez también me llegaba a cagar en muchos momentos, lo que se me hacía extraño era cuando te ponías serio y te ponías a platicar con mi papá de política, de futbol, de religión, si de esos tres temas que más te cagaba, pero te ponías a discutir de una forma socialmente aceptada, también recuerdo cuando nos dijimos adiós ese último día, tú estabas ansioso ya que tenías una ponencia sobre la teoría de las cuerdas, no era la primera que dabas pero ese tema siempre te apasionaba y pensabas que nunca era suficiente, te voy a confesar, entré a la ponencia pero te vi tan emocionado, tan feliz cuando te daban la mejor retroalimentación que nunca más he vuelto a escuchar, que preferí irme, no sé si tuviste tiempo de buscarme, cambié mi celular, me cambie de depa pero solamente al de enfrente, veía como te quedabas hasta 4 horas sentado en la puerta con una cerveza en la mano, los vecinos que te conocían te hacían la plática y te decían algo como <<recién la vi en la mañana>>, quizás ese tipo de comentarios te hacían no desistir, te veía por la mirilla, ahí sentado con una cerveza escribiendo, haciendo cartas que dejabas una a una debajo de la puerta, a la carta numero 18 perdí la cuenta, pero bueno, ya sé, suena muy extraño pero me di cuenta que en verdad te quiero, te extraño, te quiero conmigo ¿Qué piensas?”. Para ser sinceros me había dejado sin palabras, era muy complicado escuchar todo eso, sobre todo poder decir algo, así que sin mediar palabra solamente le dije “nena, creo que te equivocaste de numero pusiste 89 y era 98, numero equivocado”, de inmediato solo se escuchó una risita y se disculpó, sinceramente le dije “si no te contesta el chaval, puedes marcarme, sería un gusto platicar contigo”… ella prometió que lo haría, al colgar la llamada fui por mi libreta, era la decimoctava vez que se equivocaban de número, pero era extraño tanto de mi celular como del número de casa, y dije entre mí, “número equivocado, que jodido suena”.




lunes, 29 de junio de 2020

Postdata VII

“…Trato de escribir que te amo,

Trato de decir a oscuras todo esto,

No quiero que nadie se entere,

Que nadie me mire a las tres de la mañana

Paseando de un lado a otro de la estancia,

Loco, lleno de ti, enamorado…”

 Link para ciegos (si no quieres leer, da clic acá)

¿Viste la Luna?

 

Espero andes bien, en verdad me siento un poco extraño al hacer esto pero bueno ojala salga conforme lo planeado, quizás te estás preguntando si me pasó algo pero no me paso nada, solamente que sucedieron muchas cosas y recién hace unos días leí tu carta, sé que van más de dos meses pero no me lo vas a creer, de mi trabajo me tocó quedarme más tiempo por una enfermedad que se dio en la región y no nos permitieron dejar la zona, nos pusieron en modo cuarentena como en las series, fue algo muy jodido, porque no podíamos trabajar, no podíamos estar en las calles, no podíamos hacer nada, no me puse a hacer más ejercicio, ni cuidé mi alimentación, incluso te confesaré que me la pasé viendo series y películas mientras comía lo que se me antojaba. Después al volver a casa por un par de semanas me di cuenta que se metieron a robar, vaya al menos me dejaron los muebles, lo malo fue que dentro del botín se llevaron tus aretes ¿los recuerdas? Y al cartero lo movieron de la zona, entonces no hubo forma en que pudiera mandar la carta pero bueno, digamos que lo bueno es que tengo salud.

 

Tuve la fortuna de escuchar ese live de Cáustico Dueto, pensé que no los ibas a recordar, aunque la rola de “la dama y el vago” es muy buena, mi preferida sigue siendo “jabón chiquito”, no reaccioné porque en ese momento estaba leyendo “la mujer del novelista” de Eloy Urroz, es un libro un tanto extraño pero bueno, ojala algún día lo puedas encontrar, por cierto gracias por la felicitación aunque dudo demasiado que te hayas acordado, nunca lo haces o al menos no me lo haces notar. Qué bueno que tu prima se reivindicó, pues igual le puedes preguntar si le gustan los escritores fracasados o aquellos caminantes que ya no se estacionan en un lugar, me dio gusto leerte en forma de reclamo, por cierto sigo diciendo que la Manzanilla es mejor, pero me dio gusto que te acordarás de mí.

 

Te voy a confesar algo y espero no te burles, hace unos días cuando volví acá, fui a hacer unas compras y me llegó el aroma de tu perfume aunque veo que ya no utilizas el mismo pero te imaginé, cerré los ojos y caminé y caminé hasta que choqué con la mina que traía ese perfume que me recordó a ti, no me quedó de otra que disculparme y decirle a la mina como había pasado la confusión, ella se empezó a reír de forma discreta y yo seguí mi camino. A partir de esa noche te has aparecido en mis sueños, vaya son sueños muy impropios pero muy placenteros, quizás luego te los comparta para que los tengas guardados ya que pienso que te pertenecen.

 

Ya sé, le guardé mucho cariño a ese auto, me encantaba el auto pero no iba con mi personalidad, ahora traigo un auto digno de un padre que va a dejar a sus hijos al colegio, es color negro y lo bauticé como “el cuervo”. Sabes, en uno de los sueños sucede dentro del cuervo, tú lo vas manejando y yo voy de copiloto, en un semáforo mis caricias te prendieron un poco y te tenías que estacionar de forma urgente, el momento hizo que fuéramos un poco exhibicionistas, claro desgraciadamente fue un sueño pero digo no sería mala idea.

 

Sabes, yo también digo que las ultimas entradas no han sido buenas, excepto tres o cuatro que curiosamente escribo sobre ti y las escribí mientras escuchaba poemas de Sabines, tomaba un mezcal de la sierra de tumbiscatio y me fumaba un cigarro cubano, quizás te quedaste acostumbrada a que regularmente escribía bebiendo y fumando, ah y también que escribía sobre ti. Cambiando un poco de tema, no he escrito nada en pro de un libro, la verdad ya cada día me cuesta más trabajo escribir, quizás en algún momento lo deje por un tiempo, por cierto es año bisiesto, ya sabes que para mi es muy importante eso, en los años bisiestos es cuando las cosas cambian de cause, cuando vienen muchos aprendizajes.

 

Quizás ya viniste y ni me avisaste, sigo teniendo el mismo número que hace años por si todavía sigues por acá o aun no has venido, ojala y vengas antes de que me vuelva a ir, quizás te llegue la carta y yo ya no estaré en la ciudad pero bueno, igual estaría bueno que me marcarás mientras estas bebiendo y te acuerdes de pronto de mí, ¿recuerdas? Hace años tuvimos una llamada en la cual tu andabas un poco borrachita, te diré que fue una de las mejores llamadas, en algún momento la he soñado también.

 

Sabes ahora que leí eso del año bisiesto, andaba en una feria en un pueblito y me dio curiosidad, pasé con una adivina y me sorprendió cuando vio mi mano, entrecerraba los ojos y te nombró, digo no dijo tu nombre pero habló de un amorío que se quedó pendiente, también de que este año era de mucho aprendizaje y adaptación, incluso llego augurar que iba a salir del país ¿puedes creer eso?, yo hubiera querido que fuera como aquella canción de “la gitanilla”, donde yo estuviera en una cantina,  ella me leyera la mano y me dijera “ella vuelve, no vive sin ti” y yo le creería hasta después de varios años hasta darme cuenta que gracias a esa mentira de esa gitanilla me ayudo a olvidar.

 

Bueno, te dejo de dar lata, espero te haya gustado esto, la verdad a mí no me gustó para nada pero bueno, quizás te lo merecías por el tiempo de espera, te dejo un abrazo muy fuerte y espero que todo vaya marchando de la mejor manera.

 

Pd. Espero siga siendo tu robón favorito.

Pd2. Apunta 100 besos más que no te he dado.

Pd3. Te sigo recordando, gracias por esos sueños.




sábado, 27 de junio de 2020

Platos rotos

“…Yo ya no puedo pasar más,

Ni un segundo más compartiendo tu boca,

Imaginándote a él contemplar el milagro

Que es verte sin ropa…”

 

¿Algún día se han embriagado ustedes solos? Pero no de la forma banal de empezar a tomar como estúpido o combinando diferentes alcoholes, si no de esas veces que uno se embriaga sin querer queriendo, bueno yo no lo he hecho, todas han tenido un motivo, ninguna borrachera fue sin querer queriendo.

 

Habíamos acordado tener esa charla en nuestro restaurante favorito, si bien no era el más lujoso que visitamos ni el más rico, simple y sencillamente era nuestro favorito porque era donde teníamos todas las charlas serias y esta vez no era la excepción, para iniciar ella pidió una sopa del día que consistía en lentejas en caldo con tocino, hierbas y trozos de plátano macho, por mi cuenta quise iniciar con la crema de champiñones, ella quiso iniciar diciendo “sabes, quisiera pedirte una…”, en ese momento al interrumpí con mi mano, ella guardo silencio le dije “tienes que probar esa agua de limón con pepino y hierbabuena, en verdad, no tiene madre”, ella asintió y pedí una jarra pequeña y dos vasos, sirvieron los vasos y ella fue la primera que probó el agua, después dijo “ya sé que no quieres hablar, pero no puedes estar emberrinchado siempre, necesitamos hablarlo, necesito que me disculpes, en verdad no sé qué pasó en ese momento”, me le quede mirando fijamente a los ojos, pareciera como si el tiempo se hubiera detenido en ese momento, a pesar de que era la mejor crema de champiñones que había probado, a partir de hace unos segundos pensaría que le faltaba un poco de sal y quizás un poco más de tiempo en la lumbre a fuego bajo, pero no, en verdad lo que hizo cambiar el sabor es esa saliva que sabe amarga, como cuando vomitas o cuando traes mucho coraje, eso fue lo que paso….

 

Necesito ponerlos en contexto, llevábamos 6 años de casados, si bien no había sido como en las películas, digamos que había sido más que aceptable, más triunfos que fracasos, más sonrisas que llantos, vaya ya saben a dónde voy, no habían existido discusiones ni medianas, por lo más que habíamos discutido era por donde carajos pasar las fiestas de fin de año, obviamente toda esa buena vibra y entendimiento que traíamos nos llevó a que nuestras vidas profesionales fueran fructíferas, nos dábamos tiempo para darnos unas escapadas de vez en cuando y siempre buscábamos sorprendernos el uno al otro, mi vida anterior a estar con ella había dado un giro 180 grados, por fin había podido formar un compromiso, por fin podía seguir reglas, por fin había aprendido a ceder, vaya desde que la conocí aprendí muchas cosas y le estoy eternamente agradecido, me ayudó a cambiar cosas que no me dejaban crecer, quizás por eso actué ese día de esa forma, les explico poquito, recordé que era último día para enviar un borrador a un concurso, me di cuenta en mi trabajo y pude salir sin ningún problema a las 12 del día, el transito estaba de maravilla, pareciera que eran vacaciones, así que aproveché para pasar por algo de almorzar y compartir en la mesa con ella, llegue a casa y vi que un auto estaba a la vuelta, estaba intentando recordar de quien era el auto cuando abrí la puerta, al entrar no escuchaba ruidos, quizás mi esposa había salido, así que entré, pero de pronto empecé a escuchar respiraciones, deje con cuidado el almuerzo en la mesita de centro, me quité los zapatos para no hacer ruido, metí la mano detrás de los libros del librero y saqué esa escuadra que tenía para defensa, le subí el tiro con una funda de almohada para no hacer ruido, empecé a caminar cada vez más despacio, de pronto las respiraciones eran cada vez más fuertes hasta convertirse en gemidos y provenían del cuarto de visitas, claramente reconocía esos gemidos, eran de mi esposa, la puerta estaba abierta y vi toda la escena, nadie la me la platicó, solamente respiré fuerte y pegué en la puerta, los dos brincaron, me vieron con la pistola en la mano y ella quiso decir algo solamente les dije “¡tienen 30 segundos para irse a la verga de mi casa!”, obviamente les dije gritando, quisieron tomar sus ropas del piso cuando les volvía  decir “¿nunca les enseñaron que deben de obedecer a una persona que tiene una pistola en la mano?”¸ dejaron de recoger sus cosas y corrieron hacía la puerta, mi esposa solo dijo “pero no sé dónde deje las llaves de la camioneta,”, no sé en qué estaba pensando pero saqué las llaves de mi carro y se las aventé, después le dije “llévate mi carro, mañana nos vemos en la fondita de siempre”¸ ella agarró las llaves en el aire y se fue.

 

Vaya ya que están contextualizados, veníamos a hablar de ello, por eso estamos en este pequeño restaurante, después de que ella me dijo que yo no quería hablar, pedimos un plato fuerte con guarnición, ella pidió un salmón a las finas hierbas con verduras frescas y yo pedí una orden de tuétanos al carbón y un bife, ella pidió vino blanco para acompañar y yo vino tinto, de postre ella pidió helado de chocolate con cobertura de chocolate y dentro un conejito de chocolate, vaya ese postre era mi favorito, yo pedí una nieve de mango con un poco de chile en polvo, estábamos terminando de comer el postre cuando le dije “me vale una chingada los motivos, si fue la primera o va a ser la única vez, me vale madre si solo era free, lo hiciste y te quisiera pedir dos disculpas, una por no dejarlos terminar bien ese momento y la otra es complicado pero, te quiero pedir una disculpa de corazón porque el destino te hizo pagarme lo que yo hice, pedí esta semana de vacaciones en el trabajo así que me voy, te llevas de la casa todo lo que creas que es tuyo, lo que tenga recuerdos, lo que tu compraste, lo que tú quieras llevarte, solo te pido que cuando yo regrese no quiero verte ahí, ya le dije a Pedro, mi amigo el abogado para que inicie los trámites, quizás te van a notificar en tu trabajo, no quiero hacer las cosas largas y tediosas, recuerda que te quiero mucho y sigo eternamente agradecido contigo… (Pausa)… por cierto, espero que sigas con ese chaval, que no cometas el mismo error que yo cometí, que termine jodido, solo y enamorado. Por cierto ahí están las llaves de tu camioneta, para que me des las llaves de mi auto”, le puse las llaves de su camioneta en la mesa, ella las tomó y se notaba temblorosa, yo estaba firme como un roble pero por dentro esperaba que todo esto terminará, estaba a punto de quebrarme, afortunadamente ella sacó las llaves de mi auto y las dejó sobre la mesa y dijo “creo que debo de decir gracias, quizás te lo merecías, pero aún me quedo con culpa, también acabas de provocar que no vuelva a este lugar y también de que vaya a aborrecer el chocolate”.

 

Ella se fue, yo me quedé terminando mi postre, pensando en el jodido destino, maldiciéndolo, ella no tenía que haber pagado los platos que yo había roto en años anteriores…

 


viernes, 26 de junio de 2020

Monchito

Rodando la bici para despejarme un poco, traía muchas cosas en la cabeza y necesitaba dejar de pensar un poco, no tenía un rumbo fijo, solo quería pedalear, sentir el viento como pega en mi rostro, sentir ese cansancio en mis gemelos, sentir como mi cuerpo empieza a sudar, la garganta empieza a secarse, me gusta mucho eso, además de admirar el paisaje, pasar por ríos, embarrarme de lodo, terminar todo empanizado por no recordar que no se volar y salgo por los aires al agarrar una bajada mal, eso me gusta, también pararme y tomar una foto, inmortalizar ese momento, ¿para qué? Para poder recordarlo tiempo después, recordar esa caída, recordar el aroma de ese viaje, cero que tienen razón al decir que vivo en el pasado, toda mi vida me la paso recordando, pero vaya siempre me he guiado por “recuerdo” y no un “¿qué hubiera pasado?”, esta vez había tomado la ruta del cerro, pero estaba muy lodoso, así que en la primera salida me dirigí hacia un camino de terracería donde eran más piedras que tierra y se podía andar un poco mejor, ahí me llamo la atención mucho una cruz, estaba en medio de la nada, me regresé y me baje de la bici, aproveche para enjuagarme la boca y tomar un poco de agua, leía la inscripción, eran apellidos muy regulares en la zona pero me sorprendió la edad 8 años tenía cuando falleció, me quedé pensando ¿de qué manera podría haber fallecido?, no me quedaba claro, no había un rio, ni se veían vestigios de alguna casa alrededor, dentro de mis pensamientos recordé que traía dulces en mi mochila, saqué un nucita y una ricaleta, se las deje frente a la tumba y dije “disfrútalos, no son los mejores pero son de corazón”, hice una cruz en el suelo y volví a subirme a la bicicleta.

 

Ese día no hubo nada extraordinario, todo salió dentro de los planes, solo que tenía una gran incógnita ¿Cómo habría muerto ese niño?, decidí ir a la presidencia municipal pero me dijeron que lo único que podía hacer era pedir una copia de la acta de defunción pero no ahí no habría mucha información, aparte tardaría cerca de 10 días hábiles, obviamente no hice ningún trámite pero lo que si hice fue que a partir de ese día procuraba diario pasar por ahí, dejarle un dulce o dos, platicar un rato como si fuera un amigo, era extraño, me recordó a que cuando era niño mi madre decía que hablaba con alguien y no había nadie conmigo, quizás siempre estuve loquito y nadie se dio cuenta, pero yo hablaba con él, los dulces curiosamente al otro día estaban destapados pero como arrancados solo la cubierta y como si los hubiesen probado, saque muchas teorías una de ellas era que la fauna del lugar las abría y al probarlos lo dejaban ahí, aunque otra teoría era que él los probaba y los dejaba así para que me diera cuenta y le dejará más dulces, sucedía algo muy extraño, no había hormigas sobre los dulces y eso que por ahí abundan las hormigas.

 

Hubo un día, por la inscripción de la cruz decía que era el día de su cumpleaños, así que tomé un balón de futbol que tenía en casa, desde que me prohibieron jugarlo empecé a regalar los balones, ese lo había tenido guardado porque tenía mucho aprecio para mí, fue el último penal que paré, lo desinfle y lo puse en mi mochila, al llegar allá lo inflaba con la bomba que traía para la bici, iba yo pensando en que poderle platicar, tendría que ser una charla distinta, era su cumpleaños y no podría ser igual a las demás, faltando quizás un kilómetro para llegar me sorprendió ver a un niño con la bicicleta volteada, el niño estaba como inspeccionándola, yo al verlo revisé a mi alrededor para ver que no hubiera nadie, ya después pensé que andando en bici en cualquier momento me iban a alcanzar, me baje de la bici y le pregunté ¿qué le sucedía? Él se me quedó viendo y señalo la llanta delantera, la toque y estaba totalmente ponchada, le quite la llanta y saque la cámara, era una espina la que había provocado todo, saque mi kit y le arreglé la bicicleta, en lo que estaba arreglando le preguntaba de donde era, ya que no se me hacía conocido y el solo decía que de un ranchito arriba de donde estábamos, le pregunté si quería un dulce y abrí mi mochila, él tomó un nucita y una pachicleta, inflé la llanta y le dije mi rumbo y me dijo “no, ahí no me gusta pasar, luego pasa una camioneta y nos atropella”, yo le comenté que tenía 3 meses de pasar diario por ahí y no había visto ninguna camioneta y él era la quinta persona que veía, se me quedó viendo y me dijo “¿conoces la cascada de acá arriba?, yo me le quedé viendo, si bien no conocía al 100% el lugar, no sabía que existía una cascada, así que le dije que no y el comento que lo siguiera.

 

Anduvimos como por 2 kilómetros, la verdad no fue nada fácil, el niño parecía que volaba en la bici y eso que no era de velocidades, yo estaba muy jodido, pero después al llegar a la cascada me quedé maravillado, intenté sacar mi celular y me di cuenta que no lo traía, incluso no traía mi mochila, el niño me dijo “¿está muy bonito verdad?, aquí me gustaba venir con mi papá”, después hizo una pausa y me dijo “¿buscas tu morrala? La dejaste tirada donde me ayudaste con la bici”¸ solo le sonreí, tenía ganas de meterme pero le calculaba que dentro de poco iba a caer la noche y estaba todavía como a una hora del pueblo, así que le dije “guache, me tengo que ir, pero mañana venimos, me gustó mucho este lugar”, el niño se me quedó viendo y me respondió “si, lo acompaño ahí donde dejo su morrala, yo le doy para el otro lado y usted se sigue hacia donde iba”, igual en el camino veníamos platicando, era como si fuera un niño extraño, no conocía de las nuevas caricaturas, había oído hablar de los celulares, la televisión solo la veía los domingos en una tienda en su rancho; llegamos a donde estaba mi mochila, la tomé sin revisar que estuvieran las cosas adentro, me iba a seguir hacia el pueblo pero vi que el niño se quedó dudando a donde ir, así que le dije “¿te da miedo irte solo? Si quieres te encamino, como a la mitad del camino yo me desvió y tú te sigues hacia tu rancho”, él solo me regalo una sonrisa, le dimos hacia donde estaba la cruz, incluso poquito antes de llegar le dije, “nos paramos dos minutos en la cruz, es que le traigo un encargo”, el niño solo me tomó un poco de distancia y cuando llegamos a la cruz, me quite la mochila, saqué el balón y el niño estaba parado a un lado de la tumba, con los dulces que le había estado dejando a diario, lo voltee a ver y le dije “feliz cumpleaños”, el niño tomó el balón y me dijo “gracias…”, en eso vi como su rostro de felicidad se cambió a un rostro de terror mientras me decía “¡cuidado!”¸voltee a ver y una camioneta venía directo a mí, de pronto, me apagó la luz.

 

Al despertar estaba yo en una camilla, al preguntar dónde estaba una enfermera con una cara de malas me dijo que estábamos en el centro de salud, de inmediato le pregunté que había pasado y se salió, al poco tiempo entró un médico joven que de inmediato me dijo que me habían encontrado tirado en el cerro, con síntomas de lo que llaman “el mal del ciclista”, le pregunté que qué carajos era eso, me dijo “mira, puede ser un golpe de calor o puede ser un cansancio excesivo, en el cual siguen pedaleando como maquinitas pero en verdad están delirando, esto sucede hasta que chocan o se van a un barranco, regularmente tienen perdida del conocimiento y una temperatura elevada, incluso un señor que iba a trabajar te vio tirado en la carretera, decía que te había visto en ocasiones anteriores pero en la tarde, nunca tan de madrugada, te subió a la camioneta y te trajo para acá”, yo le intentaba explicar al médico que no era verdad, que incluso había sido todo en cuestión de dos horas quizás y no en toda la noche como él decía, le dije que me había atropellado una camioneta, me volteo a ver y me dijo “ves, no traes golpes de que te hayan atropellado, solo leves raspones de cuando te caíste”, y la historia de ese niño ya la he escuchado, pero es parte de la alucinación, de pronto se fue él medico a tramitar mi alta médica, y en la puerta pude ver que “Monchito” estaba ahí sonriendo, parado con el balón que yo le había regalado…



Anagrama (4to Aniversario)

“…Si pudiera olvidarme Por siempre de mí mismo, Habrías de encontrarme Allí en tu dulce abismo…”   L legué de trabajar, estaba muy...

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