jueves, 20 de febrero de 2020

Se busca Musa



Se Busca Musa

Se busca Musa Dulce, cariñosa, amable,
con una pizca de locura inigualable
y tal vez con 7 personalidades a descubrir,
de fantasía fugaz que al besar hacen revivir,
de esas que aman libre y sin premura,
que sea ella misma, realista o de cuento,
o quizá de esas que sale de los sueños.
De esas que el amanecer le queda corto
por que se vive entre juegos, letras y cantos,
de las que con solo una mirada irradia belleza.
Busco Musa que ame dar vueltas descalza
y que el maquillaje no le sea importante,
por que sabe que importa más el alma,
que le guste el café, Cortázar, el aterdecer,
los gatos, la música, la llovizna y la calma,
Quizá de piel blanca o morena o simplemente cálida,
que sea China o lacia o más bien despeinada,
sin complejos, que sepa que es bella solo por qué sí,
Que sepa sortear los lunes con una sonrisa,
Que al mirarse al espejo se sienta completa,
Con un par de alas para enseñarme a volar
Con una silueta cargada de estrellas,
que deslumbren en sus ojos, en sus ventanas
tras sus pestañas de terciopelo perfecto,
Busco musa poseedora de un amor infinito,
que no se rinde pese a la tempestad,
que apueste todo deseando ganar,
sin miedo al que dirán, dispuesta siempre a amar.

Mientras tanto... en la conciente exigencia
a esta postulación, Ofrezco mi elocuencia,
Mi pasión, mis deseos, mi amor en tal certeza,
Ofrezco abandonar mi vida de naufragio,
anclar mi barca en su isla y ser su guarda,
Amarla justo al compás de un Adagio,
Llenarla de suspiros sin despegarle la mirada,
ser fiel a su boca, a sus deseos, a sus manos,
animarle en sus sueños, servir a sus caprichos,
llenarle de abrazos según la ocasión
de pronto cálidos, dulces, de protección.
Ofrezco atender sus ganas, sus ansias
velar por su libertad y su buen humor,
llevarme sus miedos, guardar sus secretos,
llenar sus vacíos, compartir sus anhelos,
dormir sin soltarle amaneciendo en su boca,
despertarla con un Te Amo sincero,
de los que reinventan y reinician cada mañana.
Ofrezco ser su alivio, dedicarle mil suspiros,
besar sus cicatrices, creer sus verdades,
limpiar sus lágrimas, proteger su corazón, escribirle versos y convertirla en canción,
besarla en la frente y detener su respiración.
Ofrezco cuidarla y amarla con admiración,
escuchar sus dudas, ser fan de su sonrisa,
beber de su fuente, reservarle mis días
sin parar de admirarla, llenarla de caricias
y perderme absoluto en sus pupilas,
le cumpliría todas mis promesas,
prepararía el desayuno y también sería su cena.
Ofrezco cada pulso de mi interior
y hacerla mi todo y sin ella ser nada,
la haría la envidia del Universo, la luz del Cosmos
La ópera óptima, el lienzo intachable, insuperable
Que en medida de lo posible Detendré el reloj
para disfrutar con ella cada momento
y cada momento hacerlo perfecto
solo con ella.

Se busca Musa
Si alguien sabe de alguna
dígale que muero de ganas,
que si el destino nos atrapa jamás,
Jamás la solitaria.

lunes, 17 de febrero de 2020

Me dan celos de verte tan feliz


“…Otros vendrán y me dirán,
Que te marchaste,
Que te cansaste ya de esperar…”


Era tan complicado poder recordar como carajos este karaoke se hizo mi lugar favorito, quizás eso de que me mudé y mis amistades no las pude traer conmigo, este fue el quinto o sexto lugar que pise en cuanto llegue acá, después fueron mas lugares pero este se hizo mi favorito, saliendo de la oficina me iba para allá, me sentaba en la misma mesa de siempre, algo que sin tener un acuerdo con las meseras siempre me apartaban mi lugar, incluso tenían mi numero de celular y me marcaban cuando me retrasaba un poco preguntando si iba a ir, total era una rutina que me hacia sacarme poquito de la rutina, escuchando de todo tipo de gente y todo tipo de género, podía ser desde reggaetón hasta trova, desde narcocorridos hasta música pop en inglés, una cosa que me gustaba de ese lugar es que no permitían que yo bebiera mas de la cuenta, me contaban los tragos o las cervezas, fue a un acuerdo que llegué con ellos desde un inicio y lo mejor es que siempre se cumplía.

Quizás me había subido a cantar unas cuantas veces, regularmente poco antes de retirarme, en esa cerveza o en ese trago que te hace agarrar poquito vuelo para hacer las cosas, algo de Joaquín Sabina, Oceransky, Salón Victoria, Sabino entre otros, pero la mejor experiencia fue una noche, anunciaron que iban a cantar “Cóseme” de Beret con Vanesa Martín, se subió una mina y un chavalo, de pronto en un abrir y cerrar de ojos el chavalo se bajó del pequeño escenario y la dejo a ella con el micrófono en la mano, el chavalo se dirigió a la salida, no sé qué sentí ver a la mina ahí parada, extrañada, perdida, quizás fue un poco de tristeza y me animé a pararme e ir hacia donde estaba ella, le dije “si gustas puedo acompañarte, aunque te soy sincero, no se cantar nada bien”, ella quizás pensó que iba a ser peor estar cantando sola que acompañada, paso la canción y la ayude a bajar del escenario, la iba acompañar a su mesa pero me dijeron que era mi turno para cantar “Querido Tommy” de Tommy Torres, al acabar la canción fue la primera vez que recibía un aplauso, voltee a ver hacia los lados y la vi a ella aplaudiendo desde la mesa donde yo estaba antes sentado, ella ya tenia una cubeta de cerveza arriba de la mesa, en cuanto llegué la mesera que se llamaba Karen me dijo “me dijo que venía contigo, por eso la deje sentarse ahí”, yo le dije que no había problema y en cuanto termine de hablar con la mesera, la mina me dio una cerveza diciendo “gracias, me hiciste no quedar como una mensa ahí arriba”, discutimos un poco sobre el evento yo diciéndole que esa canción tenia poco que la había escuchado, ella diciendo que me había visto ya un par de veces en ese lugar y continuamos con la charla de conocernos un poco, ella diciendo sus cosas buenas y yo hablando de aquel amor que me hizo llegar hasta ese lugar, quizás con suerte y ella terminaba huyendo pero no fue así, seguimos hasta que nos acabamos la cubeta, nos subimos a cantar un par de canciones más hasta que vimos que ya era demasiado tarde, pague la cuenta y Sali con la mina recuerdo bien que le dije “sabes, a mi la cerveza me da muchísima hambre, ¿vamos por unos tacos? Yo los picho”, ella aceptó y me recomendó unos tacos que estaban a unas calles de ahí, al que sinceramente nunca había ido, los tacos eran buenos, pero hasta ahí, pase a dejarla a su casa, estaba a unas 4 calles de ahí y yo vivía un poco más adelante, así que en el camino compartimos números telefónicos y unas palabras de mas que ayudaban a continuar con el conocimiento.

Habían pasado tres días después de que la vi, recibí una llamada de ella cuando estaba trabajando, la llamada era para invitarme el siguiente fin de semana para echar un trago por su cumpleaños con sus amigos, en el karaoke donde nos conocimos, acepté la invitación y le pregunte el día de su cumpleaños, me dijo que era el día de la llamada, la felicité y concluimos la llamada, pero toda la tarde me puse a pensar de qué manera podía felicitarla el mismo día, en mi trabajo iba a salir un poco tarde, no conocía mucho de ella pero en un arrebato de impulsividad pase al super de regreso a casa y compré unos chocolates y una sudadera de Lisa Simpson que era su personaje favorito, pensaba darle el regalo el día de festejo pero cuando iba de regreso a casa se me ocurrió la grandiosa idea de pasarla a visitar a su casa, estacioné mi auto media calle antes y baje con la bolsa de regalo en la mano, iba a tocar el timbre pero no se me hizo prudente, le marqué, no me contestó y encendí un cigarrillo mientras me dirigía a mi auto, triste, derrotado, con un cigarro encendido en la mano y en la otra una bolsa de regalo, me quedé fumando a fuera de mi auto, sin pensar en nada mas que en la derrota, justo cuando me había acabado mi cigarrillo recibo una llamada de ella, la tomó y me dijo “¿Qué tal chaval, todo bien? Tengo una llamada perdida tuya”, le explique que solo era para felicitarla, pero no se creyó ese cuento porque de inmediato me dijo “sabes, me pareció verte casi al inicio de la calle, estabas fumando ¿no?”, no pude mentirle, al parecer me había visto y antes de que dijera algo me dijo “dame 1 minuto y te veo a fuera de mi casa”.

Para ser sinceros tardó cerca de diez minutos, por un momento pensé que se había burlado de mí, sinceramente me estaba enojando un poco hasta cuando de pronto la vi salir de esa puerta color marrón, con un traje sastre entallado color azul, una blusa blanca y unos zapatos bajos, poco maquillaje y el cabello suelto, excusándose me dijo “discúlpame, no sabia si cambiarme o no”, le dije que no había problema, así se veía muy hermosa, ella me regaló un abrazo, donde el tiempo se hizo en cámara lenta, sentí como su abrazo me arregló el alma, le di la bolsa de regalo y ella sin mediar palabra me dio un beso, un beso tan grande que no alcanza a caber en este escrito, al concluir con ese beso que como dictan los cánones fue con los ojos cerrados y un agarrada de nalga por mi cuenta, ella sacó los chocolates, después de la sudadera, y brincaba como una niña de 5 años cuando le regalan la muñeca que ella quería, me dijo “¿Cómo sabias que eran mis favoritos? Tanto los chocolates como lisa”, me limité a responderle “como que tienes cara de que eso te gustaba” me empecé a reír y ella hizo cara de puchero, de inmediato le dije “no, la verdad es que me lo dijiste el día que nos conocimos”, ella me volvió a dar un abrazo y me invito a pasar a su casa, yo sinceramente no tenia intenciones pero me insistió, al ingresar era un patio amplio, quizás cabían unos dos o tres carros bien acomodados, cruzamos por una de las dos puertas que había para ingresar, al entrar me di cuenta que habían varias personas dentro, me quedé sorprendió, quizás era su familia, eso lo podía constatar por las edades y después por que me presentó uno con uno, me sentía extrañado y mas en el pastel, cuando ella le dio la mordida y los demás la empujaron empezaron a gritar “¡Beso!, ¡Beso!, ¡Beso!” y ella me beso, me embarro de todo el pastel, los flash de los celulares empezaron a iluminar ese primer festejo de cumpleaños, que a decir verdad fue algo muy extraño, ese día me Sali con una ilusión en mis bolsillos y también con una mancha de pastel en mi saco.

Nuestros encuentros cada día eran más cercanos, cada día me iba enamorando mas y mas de ella, no había duda, quizás el destino me había puesto ahí para reiniciar mi vida, que acabará ese periodo de prueba y empezaba el bueno. Existía una que otra discusión pero nada que no se pudiera solucionar con besos, caricias, regalos, flores e incluso algunos días que teníamos que dejarnos de hablar para no enfadarnos tanto, pero la vida seguía y todo iba de maravilla, en el trabajo, con ella, con el futbol, parecía que los astros se habían alineado, todo era felicidad, incluso nos llegamos a casar por el civil, de regalo decidimos irnos unos días a Tampico, ella insistió tanto en ir, ya que decía que por parte de su madre venían de allá y quería conocer a su gente, yo le decía que era algo sin importancia, ya que aunque los encontrará no iban a existir muestras de afecto ni nada por el estilo, pero ella se mantuvo en su idea y no hubo forma de que cambiara de opinión.

AL llegar al aeropuerto de Tampico le hice el comentario gracias a una publicidad que vi, “¿y si mejor vamos a Ciudad Madero? Tiene playita y así”, ella estaba obsesionada con Tampico, así que después de alojarnos en sobre la Avenida Hidalgo, fuimos al panteón Municipal, ahí encontramos 4 lapidas de los nombres que ella traía, le preguntamos al panteonero, comento que no conocía a las personas pero que podíamos ir a la presidencia municipal a pedir informes, así que esa tarde nos dedicamos a preguntar y preguntar, terminamos con varias direcciones y un itinerario para el otro día, le propuse ir al centro a conocer el pulpo de noche, la catedral y después fuimos a un bar que esta subterráneo llamado “la caverna”, salimos ya un poco enfiestados y nos dirigimos a la playa en Ciudad Madero, por fortuna habían grupos de gente y un par de bares abiertos, ingresamos en uno, ese donde esta un “alíen” en la entrada, nos la pasamos bomba, incluso conocimos unas cuantas personas que nos daban seña de algunas de las direcciones, después nos regresamos al hotel ya entrada la madrugada.

Pasaron los días y conocíamos poco en verdad, conocíamos mas las calles y las fachadas de las casas que cosas de la ciudad, pero bueno, ese día llegamos a una casa grande, tocamos la puerta, abrió una señora de edad avanzada que para ser sinceros si tenia cierto parecido a la familia de su madre, le dijimos las intenciones que teníamos y ella se presento junto con el dialogo que traía, la señora muy atenta nos invito a pasar a su casa diciendo que pronto llegaba su nieta con su hijo y así fue, no pasaron mas de 5 minutos cuando estando platicando en el jardín, la señora se levanto y fue a abrir la puerta, escuche una voz, mi mente quizás me estaba jugando una mala jugada, de pronto un niño cercano a los 5 años se acercó con un balón de futbol, la cara de mi esposa fue un poema, se quedo pasmada y solo dijo “hola nene, estas bien bonito ¿Cómo te llamas?”, el niño contestó, mi esposa y yo nos quedamos viendo, yo solo cerré los ojos y ella hizo una falsa sonrisa, esa sonrisa que se que las cosas van mal, de pronto llegó la señora con su nieta y nos presentó, en ese preciso momento mi corazón se paralizó por microsegundos que a mi se me hicieron horas, era ella, se llamaba Esmeralda y había sido el amor de mi vida, incluso antes de mudarme ella se fue, sus papás me habían dicho que de vacaciones con una tía, pero paso casi un año y ella nunca volvió, nunca más había sabido de ella y en esos momentos tuve la oportunidad de mudarme de ciudad, mi esposa supo que las cosas no estaban bien y antes de que dijera algo me apresure “las presento, ella es Esmeralda y ella es mi esposa”, Esmeralda se llevo las manos a la cara, se puso roja, no sabía qué hacer, la señora se dio cuenta y dijo que iba a buscar un álbum de fotos, nos quedamos los cuatro, Esmeralda, su hijo, mi esposa y yo, empecé a platicar la historia, después la continuo Esmeralda, mi esposa no sabia que hacer, su rostro cambio de estar enfurecida a tipo tristeza, en eso llego la señora con un álbum de fotos muy viejas, y ahí ellas se quedaron viendo las fotos durante un largo tiempo, yo me puse a jugar con el chavalo al fútbol, hasta que por fin nos cansamos, llegamos sedientos a la mesita donde estaban ellas y nos sirvieron un poco de agua fresca de limón, el niño dijo que era su favorita y yo dije que era muy rica, nos sentamos en las sillas y agarré mi teléfono, mi esposa me había mandado unas fotos y unos videos de como yo jugaba con el niño con el texto de “aunque digas que no, la sangre llama, me dan celos de verte tan feliz”, después deje el celular en la mesa, Esmeralda dijo “miren, que extraño es encontrar a tu tía abuela”, refiriéndose a mi esposa, algo que ella de inmediato dijo “es muy raro esto, yo encontré a mi familia y tú también”


                                                                                                                                                                                   

viernes, 14 de febrero de 2020

Prométeme que algún día, vas a escribir de mi

“puede parecer que soló quedar contar los fracasos,
Por eso aplazamos siempre el último trago,
Mientras tanto bebo, fumo y amo,
Quizá como todos…”

La vida del chaval solo se remontaba a puros recuerdos, no había mucho que recordar pero lo poco que hacia era con gran sentimiento, recordó sus inicios en el fútbol, su primer día de clases, su primer trabajo, el primer beso, su primer enamoramiento, su primera decepción amorosa, su primer trago, su primer cigarro, su primera borrachera, estaba recordando tanto hasta que un recuerdo lo paró en seco, se acordó de aquella mina que nunca más volvió a ver, esa mina que se encontró en uno de los viajes al sur, el andaba en su bicicleta en el mítico Bacalar, era la segunda vez que visitaba ese pueblo, se dedicó a rodar y rodar, en sus audífonos sonaba Oceransky, Lazcano Malo, Fernando Delgadillo, Joaquín Sabina y Ismael Serrano, tenía cerca de 2 horas de estar rodando y ya había recorrido todo el pueblo, ya de camino al hotel donde estaba hospedado paso por una cerveza en un pequeño bar improvisado, el cansancio ya había hecho su función y el chaval pidió una michelada para poderse recuperar, mientras esperaba la michelada encendió un cigarrillo y saco su celular para leer una entrada del blog que recién había subido antes de salir a andar en bicicleta, en si tardó cerca de 10 minutos ya que estuvo leyendo otras entradas y encendió un cigarrillo, cuando una voz le dijo “disculpa la tardanza pero es que fui a comprar el clamato” el chaval alzo la cara y vio a una mina muy linda, fue entonces cuando le dijo que no se apurará, no tenia prisa, la mina le regalo una sonrisa, el chaval dejo su celular en la barra improvisada y le dio un trago largo a su michelada, la mina vio el celular del chaval y vio que habían letras y se animó a preguntarle “perdón pero ¿Qué libro estas leyendo?” el chaval un poco desconcertado dijo “De los maras a los zetas” mientras lo sacaba de su mochila, la mina lo tomó y dijo “¿pero lo estas leyendo en el celular y en el libro?” el chaval le dio otro trago a su cerveza y le dijo “no, en el celular es un blog que tengo, ahí escribo cosas que se me ocurren, regularmente es de mi pasado o cosas que voy viendo” la mina se le quedo viendo “¿puedo leer lo que escribes?”, el chaval desbloqueo su celular y se lo dio anticipando “pero no soy muy bueno, solo lo hago por gusto”, la mina empezó a leer aquel escrito “Y así fue Bacalar” que es un escrito que habla sobre un chaval y una mina que se enamoraron y fueron a Bacalar, la mina se ahogo en el cenote de la bruja y un señor de edad avanzada le comento al chaval “sabes, este lugar es tan místico, que la gente llega para quedarse para siempre”, la mina al terminar de leer el escrito le dijo “¿puedo leer los demás?” el chaval ya con el tarro vacío le dijo “si, pero pásame una victoria de vidrio”, la mina con el celular en la mano saco una victoria del refrigerador y se la dio al chaval, pero sin dejar de leer.

Pasaron cerca de 2 horas, la mina leía y leía los escritos del chaval, le hacia preguntas de los escritos y el chaval se limitaba a contestar, quizás la mina estaba leyendo porque no había mas gente en el bar, el chaval solo se había tomado las dos cervezas iniciales y había continuado con café americano, de pronto la mina se acordó del tiempo que llevaba leyendo y dijo “discúlpame ya te quite mucho tiempo y quizás tu novia va a estar buscándote o igual ya se ahogo en el cenote de la bruja y tu ni en cuenta”,  esto mientras soltaba una sonrisa tímida, el chaval solo sonrió y le dijo “no te apures, estoy a gusto y si se ahogó pues ya después consigo otra” y soltó una carcajada muy sonora, la mina se le quedo viendo extrañada y el chaval se apuró a decir “no te apures, vengo con mis padres y no tengo novia”, la mina le regalo una sonrisa mas bonita, el chaval sacó una pluma y apuntó la dirección del blog del chaval, la mina lo acompañó con un café y un cigarrillo, mientras le preguntaba sobre las historias de la mina y el chaval, donde el chaval le dijo la verdad que en esencia era una persona con la que había tenido un breve amorío pero que lo había dejado marcado, la mina se enterneció un poco con la historia del chaval y platicaron por un largo tiempo, la mina le dijo apurada “una disculpa, ya tengo que cerrar, ¿vas a hacer algo en la noche?”, el chaval sorprendido le dijo “no tengo nada planeado, si acaso voy al centro con mis papás pero solo a cenar algo, pero te paso mi número por si tienes plan me avisas”, el chaval se quito su sheaffer de la bolsa de la camisa y apuntó su número en una servilleta y se lo dio a la mina, ella se extraño un poco cuando recibió la servilleta y dijo “ krudo, que extraño nombre tienes, quizás tan extraño como tú”, el chaval empezó a reír y dijo que era su apodo, se dieron un abrazo y un beso en la mejilla, el chaval dejo la cuenta pagada y un extra de la propina, agarró su bici y se fue el hotel.

Al llegar no se podía creer que había conocido a esa mina, era muy linda y amigable, empezó a pensar en tantas cosas que se le hizo mejor idea escribir en papel la descripción de la mina, fue a cenar con sus padres, comieron una marquesita y un café, después regresaron al hotel, el chaval estaba ansioso, seguía escribiendo, veía varias veces el celular, esperando una llamada o un mensaje de la mina, termino el escrito y se maldecía por no haberle pedido el número a la mina, estaba por dormirse cuando un mensaje lo hizo volver a abrir los ojos “krudo, ¿ya te desocupaste?” el chaval no pudo evitar sonreír y contestó el mensaje, siguió una larga charla por 5 minutos y al final se quedaron de ver en el centro de Bacalar, el chaval le dijo a sus padres que volvía, iba a salir y estaba al pendiente del celular por si algo se les ofrecía, salió el chaval con un una sonrisa de oreja a oreja, andaba con una bermuda, sus típicos huaraches cruzados, camisa a cuadros azul, sus cigarrillos, su encendedor, celular, su cartera y un kinder bueno en la bolsa. Al llegar a la plaza se sentó donde habían quedado, miro a su alrededor y no vio a la mina, así que saco un cigarrillo mientras fumaba, iba a la mitad del cigarrillo cuando por la espalda le taparon los ojos, de inmediato supo que eran de mujer, se sentían los dedos delgados, tenían un aroma un poco peculiar a vainilla que podía adivinar que era Victoria’s Secret y dijo “eres la lectora, la chica del bar”, ella empezó a reír un poco, le quito las manos de los ojos y dijo “quería saber cómo ibas a reaccionar o que ibas a decirme, no te he dicho mi nombre” y empezó a reír, el chaval le regalo una sonrisa y suspiro, la mina lo vio a los ojos y le dijo “sabes, no te voy a decir mi nombre, pero puedes llamarme -la mina-“, el chaval en ese momento reaccionó y dijo “mucho gusto Mina, yo, soy el chaval” y empezaron a reír los dos, se sentaron a platicar y fumarse un cigarrillo, el chaval le regaló el kinder bueno que traia en la bolsa y la mina lo guardó presurosa en el bolso que traía, la mina lo invito a una fiesta y el chaval acepto, pasaron por una botella de whisky, vasos, hielos y una agua mineral a la tienda y una cajetilla de cigarrillos y caminaron por 3 calles hasta llegar a la fiesta.

Era una fiesta un poco extraña, había cerca de 20 personas, pero todos con un look un poco hípster, la mina saludo a todos y presento al chaval como un escritor, el chaval se sintió incomodo por la presentación pero no quería hacerla quedar mal, entonces solo decía “soy escritor amateur, aun no publico nada”,  la fiesta transcurrió sin contratiempos, el chaval y la mina platicaban muy animados, de pronto alguien pasaba y felicitaba al chaval por sus escritos, él un poco apenado recibía el elogio, hubo un momento donde un tipo dio una idea, que era que el chaval leyera un escrito de él frente a todos, le preguntaron a la mina y ella decidió que leyera “prométeme que no te vas a enamorar”,  el chaval con poco de pena pero se tomó de un trago largo el whisky que tenia en su vaso, encendió un cigarrillo y empezó “Prométeme que no te vas a enamorar…”, fumaba mientras leía, a pesar de que su dicción no era muy buena tenia a toda la gente atenta, al leer la parte de “… el chaval se había enamorado, sabía que no estaba planeado, pero la mina logró enamorarlo…” se le hizo un nudo la garganta al recordar a la mina por la cual había escrito ese post, pero prosiguió, cuando acabó de leer el escrito, la gente se puso de pie, algunos lo felicitaron con un abrazo y comentarios como “esta chingón” “me encanto” “cuanto sentimiento” y demás elogios, pero cuando llego con la mina ella le dio un beso, un beso de esos que sientes que la vida se te va, que el tiempo se para, que sientes el amor a flor de piel, de esos besos que sabes que es principio del fin, terminando el chaval le dijo a la mina “gracias, nunca había leído un escrito mío para otras personas”, la mina volvió a besarlo y todos hicieron una gran bulla.

La noche transcurrió como dice el tic tac del reloj, la mina y el chaval se besaban en cada momento y el chaval olvidaba por completo donde estaba, al dar las 3 de la mañana la mina dijo que tenia que irse, el chaval se ofreció a llevarla “si quieres paso por la camioneta, la tengo en e hotel”, la mina le dijo “no te preocupes es cerca, ¿podemos ir caminando?”, el chaval acepto y fueron caminado por tres calles, aunque el recorrido inicial era de 8 minutos ellos hicieron cerca de 15, se iban besando, abrazando, dándose caricias prohibidas en plena calle, hasta que por fin llegaron a la casa donde estaba la mina, se besaron en el portal, un beso de esos que llaman apasionados, la mina al separarse le dio un abrazo y le dijo “gracias, tenia tiempo que no me sentía tan bien, perdón por hacerte pasar por el hecho de que leyeras ese escrito pero me enamoré de tus historias, quería que tu me leyeras una de ellas”, el chaval le dio un beso después del abrazo y la mina al abrir la puerta de su casa dijo “¿tendrás 10 minutos? Quiero me leas otro escrito, pero ahora solo para mí”, el chaval asintió y entró con ella, la casa era sencilla de dos plantas, entrando a la derecha estaba la sala, después un espacio donde estaba un comedor con una mesa de madera y 6 sillas, después a la izquierda estaba el baño y a la derecha estaba la cocina, una puerta que daba hacia un pequeño patio trasero, a la izquierda entrando estaba una escalera con 11 escalones, la mina y el chaval se sentaron en la sala, la mina le pidió que leyera “sabes, eres un cabrón, al terminar la mina le dio un beso tan grande como la canción de Oceransky, un beso grande, el chaval después del beso le dio el escrito que traía en la bolsa de su bermuda, la mina lo leyó en voz alta, la mina al terminar de leer, se le fue a los brazos al chaval, le dio un beso y siguieron las caricias traviesas, la mina llevo al chaval a la parte de arriba, con besos y caricias, el chaval se dejo llevar, subieron los 11 escalones, al llegar arriba había un descanso y cuatro puertas, era un baño y tres habitaciones, entraron en la segunda puerta del lado derecho y ahí dieron rienda suelta a su bajos instintos, se dejaron llevar por el momento, se hicieron uno mismo y si nos ponemos un poco poéticos podríamos decir que hicieron el amor, la mina quedo dormida en el pecho del chaval.

El chaval se despertó cercano a las 6 de la mañana, vio a la mina en su pecho y la movió para darle un beso, ella se despertó para abrazarlo, el chaval le dijo “discúlpame, tengo que irme”, la mina le dio un par de besos y le dijo que se quedará un momento, mientras con sus manos lo acariciaba, el chaval no podía negarse, la acaricio a ella y tuvieron un round de antología, quedaron los dos rendidos en la cama, si alguien hubiera tomado una fotografía en ese momento, hubiera quedado como una postal en blanco y negro, los dos tirados en la cama, abrazados, él besando la frente de la mina y ella postrada al pecho del chaval. El celular del chaval empezó a sonar a las 8 de la mañana, buscó hacer a la mina a un lado sin despertarla y buscó en el piso su bermuda, la encontró y de la bolsa derecha sacó su celular, tomó la llamada, era su padre, le decía que si estaba bien y el chaval dijo que si, que se había parado temprano para ir a correr, mintió un poco, en eso la mina se despertó al escuchar la voz del chaval, el chaval se despidió de ella y se fue al hotel.

Pasaron dos días, donde la mina y el chaval se veían diario, se dieron tantos besos que quizás seria imposible poder contabilizarlos, la mina y el chaval se habían enamorado, hubo tantas letras como besos, pero el tiempo pasaba y el chaval tenia que irse, esa tarde es complicada de recordar, paso al bar donde trabajaba la mina a la hora que cerraba, fue entonces cuando en el centro comiendo una marquesita el chaval le dijo a la mina “sabes, se me complica tanto decirte esto, yo me enamore de ti pero solo vengo de paso, mañana salgo, voy para palenque Chiapas a seguir con mi viaje con mis padres, quisiera quedarme, pero creo que tú tienes tu vida y yo tengo que seguir con la mía, te quise mucho en estos días y te voy a seguir queriendo, pero tengo que marcharme”, ella lo vio a los ojos y sabía que decía la verdad, solamente lo abrazó, le dio un beso y le dijo “no voy a pedirte que te quedes, sé que eres ese caminante que no se estaciona en un lugar, me la pase maravilloso contigo, quisiera que te quedaras pero sé que tienes que seguir tu camino, solo te voy a pedir una cosa, prométeme que algún día, vas a escribir de mi”…


miércoles, 12 de febrero de 2020

El que se enamora pierde (continuación)


“…y yo no creo en ese cuento del destino,
Que es lo bueno y que es lo malo,
Soy buen hombre y ya,
Me juego el corazón…”

Después de escuchar esa frase nuevamente, sentí como una patada en el recuerdo, sentí como si hubiera anotado un autogol al minuto 88, sentí como si el balón se me resbalara de las manos y se metiera a la portería, sentí como si todo se fuera al carajo de nuevo, muchas veces mi cuerpo no reacciona como yo quisiera, quizás lo hace en automático y solo tomé aire, suspire, le regale una sonrisa, después como si no pasará nada le dije “no te preocupes, esa parte ya me la sé, ¿Qué te parece si disfrutamos el momento?”, soy sincero, ni yo mismo me la creía, ella me volteo a ver a los ojos, y de inmediato me regalo un beso, un beso que parecía que enmendaba el error que había cometido, como si el juez de línea hubiera marcado un fuera de lugar o una falta e invalidaba ese autogol o ese resbalón de manos, disfrute ese beso como un condenado a muerte, parecía como si yo mismo estuviera cavando mi propia tumba, la abrace y ella hizo lo mismo, di tres pasos y brincamos hacia el agua, abrazados, por cerca de cuatro metros no nos soltamos ni siquiera cuando caímos al agua, el agua estaba fría y nos dimos un beso abajo del agua, salimos a flote y flotando nos seguimos besando, nos vimos a los ojos y nadamos hacia la orilla, en donde estuvimos jugando como dos niños en el agua, aprovechábamos cualquier roce para besarnos apasionadamente, nos tumbamos en la arena de la orilla y empezamos con caricias traviesas, hasta que ella paro el jugueteo en seco, me vio a los ojos y dijo “discúlpame chaval, tengo que irme” mientras me daba un beso y me abrazaba, “quizás todavía no es el momento”, yo seguía besándola y acariciándola, el viento nos empezó a pegar y ella titiriteaba de frío, la abrace, nos quitamos las ropas para exprimirlas, le dije que traía yo un cambio de ropa, era un short que tenia cintillo y una playera en la mochila que siempre cargaba, caminamos hacia la cuatrimoto los dos solo con ropa interior, se veía hermosísima, había perdido unos kilos desde la ultima vez que la había visto, pero ella se veía muy hermosa, le ofrecí la ropa y ella se me quedo viendo “no sé, ¿Cómo te vas a ir tú? ¿Cuándo te voy a devolver la ropa?” la callé con un beso y le dije “no te preocupes, yo estoy acostumbrado andar en bóxer, ya existirá el tiempo para volvernos a ver y me regresas mi ropa, pero tu no puedes irte toda mojada, quizás te puedes enfermar”, ella acepto la ropa y se cambió, fuimos a donde nos habíamos visto y tomamos los celulares, seguían intactos solo tocados por un poco de tierra, nos dimos un beso largo y prometimos vernos pronto, así como estar en contacto, le di un abrazo y ella empezó a caminar, dijo que tenía su cuatrimoto más adelante pero no me dejo acompañarla, yo la veía a lo lejos como caminaba y se perdía entre la naturaleza, saque un cigarrillo de mi mochila y lo fumé mientras con el rostro victorioso recordaba esos besos.

Me fui en la cuatrimoto solamente con el bóxer, el aire con aroma a eucaliptos, mangos, guanábanos, estiércol de vaca, pasto y demás aromas que solo significaban una cosa para mí, era la libertad, recuerdos maravillosos y que me hacían sonreír de forma involuntaria, iba a una velocidad moderada, el viento me pegaba en el rostro y eso me encantaba. Al llegar a casa mis padres preguntaron porque iba en bóxer y solo les dije “fui a caminar a la barranca y me tuve que meter a nadar, resbale en una piedra y caí al agua”, mi padre echó una risa escandalosa y mi madre solo hacia una negativa con la cara, me fui a dar un baño y al salir mi madre me esperaba con un plato de morisqueta, me sirvieron un vaso de coca y empecé a degustar ese platillo de la región, tan rico como siempre, aunque puede ser algo muy simple pero el sabor y los recuerdos hacen que sea algo maravilloso, termine mi plato y esta vez no quise repetir, estaba un poco perdido en mis pensamientos y debo de admitirlo, estaba lavando el plato y vaso cuando de pronto llego un amigo, tenia tiempo de no verlo, saludó amistosamente a mis padres y se sentó en la mesa, mi madre le sirvió un plato de morisqueta y el no pudo negarse, siempre había dicho que mi madre hacía la mejor morisqueta que él había probado, en eso aparecí y se paró de la mesa, nos dimos un abrazo muy fuerte y recuerdo bien que me dijo “hermano, ¡que jodido te vez!”, yo solo respondí, “el comal le dijo a la olla”, y echamos a reír los cuatro, estuvimos platicando por unos momentos, yo partí un poco de naranja y saque aquella sal de chapulín y un mezcal que mi padre tenia guardado, saque unos cantaritos pequeños y serví 3 porciones, mi madre no tomaba, se despidió diciendo que tenia cosas que hacer y nosotros tres nos quedamos platicando por una botella y media de mezcal, ya estábamos un poco alcoholizados cuando mi amigo de pronto dijo “chaval, a lo que vine, el sábado me casó, allá en el cerro, de donde es mi novia, venia a invitarlos y no espero un no como respuesta”, yo asentí, mi padre se disculpó diciendo que iba a salir con mi madre en los siguientes días pero que yo podía ir en representación, mi amigo no quería aceptar ese no por parte de mi padre e insistió pero mi padre dijo que tenía una vaquilla que no había podido procrear y que se la regalaba para la fiesta, no quería aceptar mi amigo pero quedamos en que al siguiente día íbamos a ir por esa famosa pinta, para que fuera parte del menú de la fiesta, mi padre se disculpó diciendo que se sentía un poco borracho y nos dejo con la mitad de la segunda botella, con mi amigo seguimos platicando hasta que le dimos fin a esa botella, él se despidió y quedo en ir al siguiente día para ir por la vaquilla, lo vi mientras se alejaba en su camioneta.

Me subí a mi cuarto y me acorde de mi celular, lo tomé y tenia un par de llamadas perdidas y cerca de diez mensajes de texto de ella, diciendo que había llegado bien, disculpándose por marcarme y después diciendo que me extrañaba, que le había encantado volvernos a ver y que ojala pronto nos viéramos, ya era un poco tarde para contestarle pero vi que estaba en línea, así que le respondí que nos traía mi celular, le relaté lo que había pasado en la mesa con mis padres y mi amigo y la invitaba a la boda de mi amigo, de ahí iniciamos una platica hasta altas horas de la madrugada, nos mandamos fotos, audios y muchos “te quiero”, era extraño, para ser sincero jamás pensé que estaría en esa situación nuevamente, yo un tipo frío y duro, ahora estaba hecho un terrón de azúcar, no voy a negarlo, esa situación me encantaba tanto como aquella mina, el sueño y el alcohol me hicieron quedar dormido después de que ella dijo “bonita noche, sueña conmigo chaval”.

Los días pasaron, fuimos por la vaquilla, mi amigo se sentía eternamente agradecido con mis padres, incluso me pidió el numero de mi padre para poderle agradecer, me insistió en que llevará  más gente y le dije a mi primo y a su familia, dijeron que si iban a ir pero que nos veíamos allá, le ayude en algunas cosas para su boda y nunca deje de estar al pendiente de la mina, tantos años habían pasado y yo me sentía como si no hubiese pasado el tiempo. Llegó el día de la fiesta, pase por la mina y subimos un par de rancherías que era donde iba a ser el festejo, al llegar por ella, me volví a enamorar, estaba hermosísima y eso que tenía un poco mas de maquillaje de lo normal, pero ese vestido la hacia ver como una diosa, llegamos a la fiesta y nos recibió mi amigo y su esposa, me disculpé por no ir a la misa, ellos lo entendieron, dijeron que en mi mesa ya estaba mi primo con su familia, le dije a mi amigo y a su esposa que me disculparán pero traía a la mina mas bonita de toda la fiesta, la mina se ruborizó y la esposa de mi amigo me dijo “chaval, un gusto volverte a ver y que mejor que de la mano de esa mina, hacen una bonita pareja…”. La fiesta se desarrolló sin contratiempos, fue una fiesta maravillosa, yo estando de la mano con la mina que más quería, incluso aunque suene raro pero en la fiesta solamente hice el brindis y no bebí mas alcohol, tampoco encendí ningún cigarrillo, la mina estaba extrañada por mi actuar pero eso le gusto, lo supe porque cuando nos retiramos ella me dijo “sabes, te agradezco lo que hiciste hoy, siempre me molestaba tu forma de beber y de fumar, veo que estas haciendo un esfuerzo sin que yo te lo pidiera”, en cuanto acabo la frase le dije “es por ti”, y nos fundimos en un beso tan largo como la misma noche, la dejé en su casa y yo me regresé a la fiesta para ayudarle a mi amigo a recoger un poco, incluso mi amigo se extrañó de que no me veía bebido como regularmente lo hacía, termino la fiesta a las 7 de la mañana y yo me retire a la casa de mis padres, con una sonrisa en el rostro y una esperanza en el bolsillo.

Me costó trabajo conciliar el sueño, así que dos horas después baje caminando a la plaza para degustar esa birria de res que tanto me encantaba, estaba yo desayunando cuando me llego un mensaje de la mina que decía “chaval, necesito hablar contigo, vi que estabas desayunando, pero en cuanto acabes nos vemos en la plaza, ahí en el kiosco que fue donde nos conocimos ¿recuerdas? Necesito platicar contigo”, yo solo contesté con un “dame 10 minutos y estoy ahí”, ella no respondió y después de pagar me dirigí donde me había dicho, ahí estaba ella, sin maquillaje leyendo aquel libro que de inmediato recordé que era su favorito “Cumbres borrascosas, de Emily Bronte” le llegué por la espalda y le di un abrazo en cuanto la vi, ella tan hermosa como siempre, me recibió respondiendo el abrazo y buscando mis labios para un beso, cerró el libro sin poner nada que hiciera la separación de donde estaba leyendo, me senté a un lado de ella, tomándole de la mano, ella empezó a decir todo lo que le molestaba de mí y también lo que le gustaba, yo estaba desconcertado,  no sabia como reaccionar, hasta que ella me dijo “chaval, salgo mañana a buscar mi sueño, se que tu vienes de allá y por lo que me enteré no puedes pisar esas tierras, no fue fácil para mi pero esta oportunidad la estoy esperando desde hace ya varios años, no pensaba que volvieras y …” la interrumpí, diciéndole “no te preocupes, si quieres que estemos juntos, dame un par de semanas para poder irme y volverte a buscar, pero solo quiero que me digas que quieres que vaya contigo…” ella me besó, me vio a los ojos y por fin vi ese amor en sus ojos color avellana que se cristalizaron, estaba a punto de llorar, se veía mas hermosa que de costumbre, me dio tres besitos de picos mientras me decía “jamás pensé que dijeras eso, pero siempre lo esperaba, te voy a esperar con la ilusión en mis manos, espero esta vez no me falles”…




jueves, 6 de febrero de 2020

El que se enamora, pierde


“…Acerca tu pecho al mío,
Y abrázame que hace frio,
Y así seré más feliz…”

No voy a mentir, las cosas no habían salido como yo o había planeado, pero al menos podía contarla, después de regresar a mi país, lo primero que hice fue hacer un viaje a la capilla de Malverde, las cosas habían salido muy bien y tenía que ir a dar gracias, ahí estuve unos cuantos días en lo que decidía ¿Qué iba a hacer de mi vida?... decidí marcarle a mis papás para saludarlos y me convencieron de ir unos días a visitarlos, no tenia mucho animo de ir pero tenía más de 10 años de no verlos, supuse que iba a hacer un viaje corto quizás una semana y después salirme de ahí, iba pensando en ¿Qué podría decirles? Quizás seria buena idea decirles que iba solo por una temporada y tenía que regresar, pero no recordaba si les había dicho que trabajaba en la construcción o en la winery, total, podría inventar otra cosa, pero ¿les diría que no tengo papeles para regresar y que me habían deportado?, no lo sabía bien, quise hacer tiempo y pasé a Tlaquepaque Jalisco, aprovechando que era jueves, pase al tianguis de Tonalá a comprar unos regalos, recordé que el ultimo viaje que hice con mis padres fue ahí y a mi madre le había encantado, a mi padre le compré tequila y a mi madre unas manualidades, por la noche Salí al centro a comprar algo de cenar y aproveche para sentarme en un bar sobre “el Parían”, era tranquilo y no hubo problema, me tome 5 chabelas y unos cuantos tequilas mientras escuchaba un buen mariachi.

Al despertar fui a la birria del “chololo” para iniciar bien el día, después me tomé un tejuino e inicie el trayecto de casi 5 horas, que si lo comparamos con el tiempo que se hace a la ciudad de México es casi lo mismo pero esta vez era un destino diferente, antes de llegar pase al “pueblito” esa parte olvidada que antes tenía a la gente oriunda del lugar y en algún momento quisieron crecer pero nunca sucedió, compré un par de latas heladas de cerveza, al probar la primera me recordó tanto, que no me di cuenta que me la tomé de tres tragos, destapando la segunda cerveza iba entrando a la cabecera municipal, en el pueblo las cosas si habían cambiado, el tiempo había pasado factura por el, en algún momento vi imágenes en Facebook y demostraban algo diferente a la realidad pero no lo creí hasta cuando lo vi, unas cuantas calles con adoquín en vez del clásico empedrado y las casas no tenían ya ese característico blanco con rojo, ni tenían el techo a dos aguas con teja, ni si quiera eran de adobe, ahora eran de material con un estilo tipo california, incluso con los zaguanes eléctricos, pasé por esa mítica paletería “Acapulco” donde mis padres me llevaban a comprar un helado cuando era niño en vacaciones, recuerdo bien compré 3 paletas de pasta, dos de nanche, una de changunga y 4 de chico zapote, subí sobre la calle principal y di vuelta a la derecha, la casa ya no era la misma a la que recordaba, la fachada ya no tenía la cerca de piedra y púas, ahora eran paredes altas las que guarecían la casa, aquella entrada principal de dos hojas ahora solo era una puerta metálica, el zaguán de atrás estaba abierto y al estar observando me di cuenta que en vez de pura tierra y un desmadre de plantas ahora todo estaba acomodado y había pasto, sí que había cambiado la casa.

Antes de tocar la puerta di un respiro hondo, tome aire y suspiré, el ambiente olía a salsa roja en molcajete, bistec en chilillo, queso fresco y frijoles, fácil se podía adivinar que estaban cocinando morisqueta, así que sin querer giré la perilla, al dar el primer paso casi me caigo en el vitropiso, conseguí guardar el equilibrio y antes de llegar al final del pasillo me asomé al cuarto que mis papás siempre dormían cuando yo era niño, ahí estaba mi padre, acostado roncando y en el televisor corría una película americana, seguí caminado y antes de llegar a la mesa sorprendí a mi madre cocinando, casi le da un paro cardiaco al verme, pero eso no fue excusa para soltar un grito ahogado y después abrazarme, casi de inmediato salió mi padre e hizo lo mismo, recuerdo bien las palabras de mi madre al verme “tantos buenos y malos momentos que te perdiste”, decía eso mientras se limpiaba las lagrimas con a blusa manchada con un poco de salsa, nos sentamos en la mesa, mi padre saco un seis de cerveza del refrigerador, era extraño, él no tomaba, me destapó una cerveza mientras destapaba la mía, dijimos al unisonó “salud” mientras le dábamos el primer trago, mi padre antes de tomarle dijo “que no se haga vicio, solo costumbre”, era extraño en verdad.

Después de comer y platicar un poco del viaje me asignaron una habitación, mi padre me ayudó a bajar las cosas de la camioneta, les di los regalos que traía para ellos, nos sentamos en el comedor y empezamos a recordar viejos momentos, de vez en vez querían sacarme platica de mi vida en el país vecino pero yo les sacaba vuelta preguntándoles por la abuela o algunas personas muy cercanas, estaba claro que no quería hablar de mi pasado y menos de mi futuro, nos acabamos el seis de cerveza con mi padre y le dije que le ayudaba a las labores del jardín, muy entusiasmado corté el pasto con una podadora, hice hoyos para plantar algunas plantas y quite unas ya marchitas, mi padre había ido por un cartón de cuartitos de cerveza y al son de música regional trabajamos por espacio de casi dos horas, al finalizar les dije que iría a darme un chapuzón, en eso un primo llego a la casa y con la misma efusividad de hace unos años nos saludamos, invite a mi padre a salir pero dijo que tenía un compromiso con mi madre en una asociación civil, entonces con mi primo nos subimos a mi camioneta, yo traía ganas de unas patitas de puerco en vinagre y una cerveza en el lago y lo hicimos realidad, que pinche gusto me dio saber que esos sabores aun existían, a él si le mentí un poco, diciéndole que no me había ido tan bien pero tampoco tan mal, trabajaba en la construcción y pude juntar unos pesos, el problema surgió cuando me empezó a hablar si había hecho familia, recuerdo bien que mis ojos se humedecieron y mi boca enmudeció, saque un cigarrillo y lo encendí, siempre quise hacer eso y con un tono serio dije el dialogo de una película “…no se si empecé a beber porque mi mujer me dejó o si mi mujer me dejó porque empecé a beber…” aquel dialogo de Nicolas Cage enLeaving Las Vegas” mi primo se quedo paralizado con esa frase y yo empecé a reír, le dije que era la frase de una película, que no había echado raíces bendito dios pero que si tenia una mujer por la cual iba a regresar, el dejo su cara de pendejo y echamos a reír los dos y a la voz de “no has cambiado cabrón” estaba claro que no iba a decirle que me había dedicado al narcotráfico y menos que había matado gente, mucho menos que me habían deportado y que no había sido muy afortunado al no haber alcanzado a pisar la cárcel, ya que si me hubieran encontrado culpable quizás en este momento me encontraría esperando la pena de muerte, pero bueno seguimos con la charla hasta que se interrumpió la llamada de su esposa y al concluir la llamada me dijo que me invitaba a una boda en una ranchería como a 45 minutos del pueblo en cuanto me dijo el nombre de la ranchería me quedé helado, el me animo a ir con él y prometí que iba hacerlo, nos acabamos las patitas y las cervezas que traíamos y nos fuimos a casa.

Al estarme dando una ducha recordé aquella mina de ojos color aceituna, con aquellas nalgas riquísimas, esa cara como de muñeca de porcelana, esa mina que justo antes de irme me acababa de terminar por eso me decidí a largarme de mi país con una licenciatura terminada, pero con el corazón roto por completo, al estarme rasurando me seguía haciendo esas preguntas pendejas que siempre me hago ¿y se acordará de mí? ¿qué pasaría si la veo? Por fortuna mi primo llego y me hizo salir de ese trance, recuerdo bien me puse unos vaqueros azul, con una camisa manga larga color lila que yo al comprarla pensé que era azul, unas botas jeep azules y una gorra con mi seudónimo, mi primo me hizo regresar a peinarme y dejar esa gorra, lo único que hice fue ponerme un poco de cera y abotonar mi gorra en la parte del cinturón, nos subimos a mi camioneta, él, su esposa, sus dos hijos y yo, después emprendimos camino, no sin antes pasar por un seis de cerveza en la ultima tienda del pueblo, su esposa que sobra decir que jamás le caí bien, ahí reafirmaba ese sentir al encabronarse con mi primo cuando se bajo a comprar las cervezas.

Afortunadamente el trayecto lo pasamos sin pena ni gloria, llegamos al lugar de la fiesta, el aroma era inconfundible, olía a verde el ambiente, es un aroma que nunca voy a poder describir a la perfección, también olía  a estiércol, a vaca, a puerco y a una birria muy rica de res que estaban preparando, recuerdo bien que al llegar di unos pasos y me regrese para echarme de ese “one million lucky” de paco Rabanne y entramos a ese lugar que era una parcela pero arreglada con mesas, eran 25 mesas redondas con 10 sillas cada una, después una pista que como lo demás era tierra, estaba limpio pero con tierra, estaban cuatro mesas rectangulares donde estaban los regalos en cada extremo y en las dos mesas de en medio estaban sillas y un pastel gigante, era una boda, lo pude deducir gracias a la sagacidad de mi mente que vio en el cuarto piso del pastel dos muñecos, uno vestido de traje y otro con vestido de novia, llegamos a la cuarta mesa del lado derecho de la mesa principal, nos acomodamos en las sillas, el centro de mesa era un arreglo florar con un par de tulipanes, 6 rosas y un girasol, también había un plato de botanas donde se podían ver habas secas en chile de polvo, cacahuates japoneses, pepitas y garbanzos en chile de polvo, una botella de whisky 12 años y una botella de tequila, una agua mineral de dos litros, un refresco de toronja de dos litros, un recipiente con hielos a medio derretir, platos y vasos para los 10 de la mesa, nosotros no ocupamos todo el espacio éramos la mitad, pero los únicos en la mesa, de inmediato nos abordó un mesero que llego con una cubeta como de pintura pero con cervezas y hielo dentro de la misma, nos ofreció las cervezas de cuartito y nosotros tomamos 6, dos para su esposa, dos para mi primo y dos para mí.

La fiesta se desarrolló, había mucha gente, mas de doscientas personas si había sin ningún problema, una banda de música regional con 14 integrantes, un mariachi y un norteño estaban, también un tipo dj que amenizaba los bailes populares de la región con mezcla de música electrónica de años atrás, los novios después de presentarse ante todos después pasaron mesa por mesa para saludar de forma personal a cada integrante de la fiesta, fue cuando la ví, estaba ella ahí, vestida de blanco, parecía mas joven de como yo la hubiera recordado, al llegar conmigo ella me abrazo y dijo “que gusto de volverte a ver, gracias por haber venido”, yo solo sonreí, ella ataco diciendo “¿si me reconoces verdad?”,  yo volví a sonreír y le dije “claro, jamás te me vas a olvidar”, ella contraataco y dijo “mi hermana esta en la mesa de allá (señalando en frente de mi mesa) le va a dar el mismo gusto que me dio verte”, no pude disimular y vi que en verdad estaba allá, ahora si era ella con un vestido de noche color rojo, unos tacones, un peinado tan elaborado como su maquillaje y unos ojos grandes color aceituna, le di un abrazo a la novia, después al novio como dicta el protocolo y seguí viendo a la hermana de la novia, yo ya andaba un poco alcoholizado no voy a negarlo, pasaron los minutos y las canciones, pero cuando sonó “cruzando cerros y arroyos” me paré y con la voz segura frente a ella la invité a bailar, ella dudó un poco cuando me vio, se ruborizo un poco pero acepto mi propuesta, la lleve de la mano a la pista, después nos pusimos a bailar, yo con mis dos manos tomándola de la cintura y ella con sus dos manos tomándome de los hombros nos pusimos a bailar, yo en verdad no sentía el ruido de alrededor, la sentía tensa, era extraño, cuando el cantante decía “…si tu me dieras un beso…”, la besé y estoy seguro que el tiempo se detuvo, la música sonaba como a 30 revoluciones menos, ella me correspondió el beso y seguimos bailando hasta que la canción se acabó, después bailamos “linda Güerita”, “por una mujer casada” y “la cuichi culichi”, fue maravilloso, me senté con ella en su mesa, platicamos de tantas cosas que entre beso y beso se me olvido lo que ella decía, yo solo estaba concentrado en el lunar arriba de su boca en la parte derecha viéndola de frente, hasta que de pronto mi primo paso por mi y dijo que era tiempo de irnos, yo quería quedarme , ella me vio con ojos de ternura pero le dije que pronto volvería, intercambiamos números de celular y sellamos la promesa de volvernos a ver, yo esa noche me fui con la ilusión puesta en sus manos y mi primo con un pleito con su señora porque andábamos un poco bebidos.

Pasaron los días y yo me la pasaba al pendiente del teléfono, un “buenos días, ¿Cómo amaneciste hoy?” y una que otra foto de ella eran suficientes para mantenerme con la misma fe de volverla a ver, mis padres me dijeron que podía quedarme el tiempo que fuera necesario, yo empezaba a salir en la bici por las mañanas, acompañar a mi padre a la huerta por las tardes e ir a bañar al ojo de agua por la tarde-noche pero siempre al pendiente del teléfono, un señor me compró mi camioneta, después me hice de una cuatrimoto y una camioneta mas pequeña, la vida empezaba a sonreírme hasta que un día mi madre me dijo “sabes hijo, no quiero que sigas con esa mujer, dicen que es pretendida por un narco de la región y no quiero que te metas en problemas, ella sabe que vienes del otro lado y por eso quiere sacarte todo el dinero posible”, la verdad yo no le hacia caso, tampoco le dije de mi pasado, ni que ese chavalo que la pretendía estaba a mi servicio cocinando cristal para moverlo al otro lado. Me encantaba ir de cacería con la plebe, hacer los caldos de iguana, los discos con las chopas, las güilotas en mole, la carne de venado, el jabalí en carnitas, mis viajes en la cuatrimoto a ver a esa mina, desayunar con mis padres, saben, no le pedía nada al arquitecto del universo, todo lo tenía como algún día lo pensaba, bueno eso creía , hasta que pasadas tres semanas ella empezó a ser cortante, no me llamaba y los mensajes eran muy distantes, me dijeron que andaba en una parte de la sierra y tome la cuatri para verla, estaba ella dándose un baño en esas aguas cuando de pronto llegué, mojado por la lluvia de kilómetros antes, lleno de lodo al igual que mi cuatrimoto, pero con una sonrisa de oreja a oreja para verla, ella se sorprendió de verme, al inicio no quería decir nada, después me pidió caminar y lo hicimos barranca abajo de donde estábamos, le platicaba que la canción que bailamos contaba la leyenda que el chapo se la había dedicado a su ultima esposa, que yo quería algo serio con ella y de pronto me dio un beso y me dijo aquella frase que me dijo antes de irme a trabajar al otro lado, “chavalo, recuerda una cosa, el que se enamora pierde”…





viernes, 24 de enero de 2020

Postdata


“… y yo que no creía en cuentos de hadas,
Ni en princesas encantadas,
No me pude defender…”

Me dio mucho gusto poder reencontrarte, me hiciste el hombre más feliz del jodido mundo, también me hiciste recordar esa tarde tan linda, aunque debo de admitir también me hiciste recordar lo mas triste que he vivido, en verdad me sentí maravillado el poder leer tus labios nuevamente, el sonido dejo de existir, solo estábamos tu y yo en ese momento, veía como tus labios se movían y querían decir algo, quizás algo distinto a lo que en verdad decías o eso me imaginé, sentí como si estuviera en un programa de cámara escondida y que todo fuera un show, una jodida broma del destino o de cualquier cosa, pero no, te palpé, te escuché, te sentí, ¿me creerás si te digo que sigo sin entender como fue que le hiciste para localizarme? Pero eso es lo de menos, lo que me encantó fue volver a conocerte, saber que no te habías olvidado de mí, que por x o y motivo querías saber de mí, pero bueno quizás solo fue un momento de jodida soledad.

Se que te molestan las mentiras y mas cuando te diste cuenta que lo hice, me encanto verte como sonreías, me encanto verte como estabas pensando en todo y en nada a la vez, me encanto ver tu nerviosismo y creo que debo de confesar que yo estaba mas nervioso que tú, me di cuenta que aun puedo sonreír al verte y también al tener una noticia tuya, no sé, llegué a pensar que no se iba a cumplir la promesa, esa de vernos, esa de platicar por un momento, se que hiciste lo imposible y yo también para que ese reencuentro fuera eso, un reencuentro, me sentí tan extraño, pero un extraño bueno, el sentir como me abrazabas, el cómo parecía que el tiempo no había pasado, te soy sincero, te veías muy guapa.

¿Recuerdas el día que nos conocimos? Creo que ya lo platicamos pero pareciera que cada vez que nos reencontramos es para hacerme notar que sigo igual de jodido, sin saber tomar una jodida decisión que es lo que buscas, te seré sincero, quería que el transito de la ciudad fuera mas abundante, para seguir estando contigo, quería que pasará algo en ese momento para que el tiempo dejará de existir, pero bueno, como suele suceder y concuerdo con aquella canción de Armando Palomas, “tengo la pinche maña de empezar las cosas tan bien y al final arruinarlo todo”, una jodida sorpresa que no termino como se esperaba, mis actos impulsivos siguen haciendo mella en el pasado y presente, pero sabes, esta vez si te lo dije en serio, “¡Jaló!”, quiero que al despertar estés ahí, quiero que me regañes, quiero que te sigas enfadando por mis actos estúpidos, quiero hacerte sonreír y ver como el mundo vuelve a renacer, quiero sentirte, quiero que estemos juntos y ayudarnos en general, pero bueno, el jodido destino siempre me hace una mala jugada para evitar lo que yo quiero.

No me resta mas que agradecerte, decirte que cada jodido segundo contigo vale la pena, decirte que soy la persona mas afortunada al tenerte a mi lado, hacerte entender que cada “te quiero” es verdadero, deseo que todo lo bueno que quieras se te cumpla, aunque debo de admitir que en esos planes no figuro ni como suplente, y quisiera cerrar con una frase de caifanes, “quiero irme a vivir, pero que sea contigo”, para concluir, te agradezco todo, si todo lo que hiciste para que esto fuera realidad.


P.D. Te diste cuenta que ya no utilizo ese Bvlgari que tanto te gustaba.
P.D. 2 Espero jamás se llegue a borrar esa sonrisa maravillosa, ni tampoco esa mueca que haces al hacer algo mal por descuido.
P.D. 3 Te quiero



martes, 21 de enero de 2020

Digamos que no es año bisiesto


“…y ahora que te has vuelto mi secreto
Y reventamos el momento,
Inoportunos e indiscreto
Y atados a otra piel,
Encadenados a un deber,
Creo que… la historia fue…”

No sé en qué momento sucedieron las cosas, no podía quitarme de la cabeza al verte visitando mi tumba, ¿Alcatraces? ¿Tulipanes? ¿Quién chingados te creías? Si en vida no me diste ninguna flor es más no sabias ni que flores me gustaban, pero eso sí, me llevabas alcatraces y tulipanes a la tumba cada 2 de mes, lo acepto fue un trago muy amargo de digerir, eras aquel chaval en el que yo había confiado tanto y al final me traicionaste; al parecer me dejaron tirada me habían dado por muerta pero mi ángel de la guarda me cuido, si irónicamente mi ángel de la guarda era un pistolero que estaba contigo esa noche, después de que se fueron él mando por mí y lograron salvarme la vida, fingió mi muerte o al menos eso me decía, la rehabilitación no fue fácil pero él estuvo siempre a mi lado, él vivía con la muerte a un lado, eso siempre me lo decía, me dijo tantas cosas de ti, que incluso me dijo que te habían dado una cantidad irracional de dinero por mi muerte, él calculaba 10 años de salario, era extraño, al parecer él sentía celos de ti quizás por eso siempre cuando hablaba de ti terminaba con “Por eso Dios le dio Alas a los pendejos”, pero bueno, después de la muerte del pistolero juré vengarme de ti, fueron 5 años en los cuales me cambie de nombre e incluso me hice algunos arreglos para que nadie me reconociera, lo único que me conectaba con mi pasado era esa tumba donde estaba enterrado mi pasado, en esos cinco años me puse a investigar de ti, no fue complicado ya que con el dinero que te dieron habías adquirido algunas empresas de telecomunicaciones y también eras dueño de una cadena de salones de belleza, de esos que encuentras en cadenas comerciales, también te habías casado y tenías dos hijos.

En Junio entré a trabajar como ejecutiva comercial en una de tus empresas para poder llegar a ti fue un proceso tardado, digamos que fueron casi seis meses para poder tener el primer acercamiento contigo, fue en la fiesta de fin de año de la empresa, habías ido a la fiesta para dar un discurso motivador, era extraño, no ibas con tu esposa ni con tus hijos, solo te cuidaban algunos guarda espaldas que intentaban no dejarte solo por un momento, eso si guardando unos metros de distancia, según decías habías aprovechado la fiesta para tener un acercamiento con tus empleados y poderlos conocer, era una practica que tenías, fue en ese momento cuando me decidí a hablarte, intercambiamos algunas palabras como con todos, yo estaba en la ultima mesa que fuiste a platicar, después te retiraste, les dijiste a los guardaespaldas que te esperaran, hiciste una seña de que ibas al baño, me di cuenta y de inmediato me eche ese Chanel No. 5 que te gustaba que me pusiera y me enfile al baño de caballeros, no sé en que momento me animé y empuje la puerta, al cerrar la misma solamente se escuchaba la novena sinfonía de Beethoven, camine esperando en no encontrar a nadie más, estabas ahí lavándote las manos y mirándote frente al espejo, y te sorprendí diciendo “Señor Macías, mi nombre es Sofia Valencia, trabajo en una de sus oficinas y quería decirle que le tengo mucha admiración, no solo por ser su empleada, también he leído todos los libros que ha escrito y simplemente me parecen geniales”, no sé si era por la situación de estar en el baño o por las palabras que había dicho pero te quedaste frío al verme, te pregunte si todo estaba bien y de pronto reaccionaste excusándote “discúlpame Sofia, lo que pasa es que te confundí con otra persona, quizás fue por el perfume, ¿Chanel No. 5 verdad?” yo te dije que si, al parecer no habías cambiado, seguías siendo un jodido cabronazo que si una mina linda te halagaba tu buscabas la forma de quedar con ella, bueno también debo de admitir que mi corto vestido negro, mi maquillaje elaborado, mi discurso y el perfume, logró que me invitaras a tu departamento diciendo “Sofia, cuando gustes puedo enseñarte algunos borradores y me das tu punto de vista”, con una sonrisa maliciosa te vi, mientras me agarraba el cabello y me mordía el labio te respondí “¿puedes ahorita? Sinceramente la fiesta esta de hueva”, te quedaste pasmado y me dijiste que sí, me pediste mi número mero de celular y me prometiste que me mandabas tu ubicación, al despedirnos te quise robar un beso pero tu te apuraste en darme un abrazo, un abrazo que tenía años que no recibía uno así, ese famoso abrazo que tu llamabas de oso, después abriste la puerta del baño y me hiciste una seña para que saliera, salí y me fui hacia la mesa, después de casi un minuto saliste tú con el celular en la mano, me llego un mensaje y vi que me buscaste, solo te sonreí mientras veía cómo te dirigías a la salida.

Casi después de que te fuiste yo hice lo mismo, tarde cerca de 20 minutos en llegar a la dirección que me habías enviado, era una torre de departamentos, fue cuando te marqué y me diste indicaciones que decirle al personal de seguridad y donde dejar el auto estacionado, después subí al piso número 12, en donde al salir estabas en el elevador, no tenías gente cuidándote, estabas solo, seguías con ese traje color negro, corbata roja y ese inigualable aroma a Sauvage de Dior que tanto me encantaba, me invitaste a pasar a tu departamento no era tan lujoso como yo lo esperaba, digo para una persona que tenía tanto dinero como tú, pensaba en otra cosa muy distinta, tenías una computadora, unos cuadros malísimos pero al parecer tú los habías pintado, escritos en las paredes, la música de fondo era un poco extraña al parecer era Sabino pero a un volumen un poco bajo, me invitaste a sentarme en la sala, mientras me decías si quería algo de beber, te contesté que lo mismo que tú, entonces serviste dos vasos con tres hielos cada uno y de una botella de whisky 21 años serviste los 10 segundos reglamentarios, chocamos los vasos y empezamos a platicar por toda la noche, me decías que los negocios los habías adquirido para dejarle algo a tus hijos y la cadena de salones de belleza era por un capricho de tu mujer, después de que serviste el quinto trago, me dijiste que tu verdadera pasión era el escribir los libros, incluso me dijiste que era la única actividad que en verdad disfrutabas, sentí un poco de ternura y te abracé, te di un beso largo, lo respondiste y como lo habías escrito “ese beso era como un gol al minuto 90”, pero no paso nada, nos quedamos acostados en el sillón abrazados.

A partir de ese momento fueron 4 meses de vernos de manera clandestina, lo que tu no sabias es que yo ya te conocía, por eso supe enamorarte y no fue difícil convencerte para proponerte huir conmigo, recuerdo bien que me dijiste “para poder huir contigo primero debo de divorciarme, tengo un viaje ya planeado con mi familia a Ixtapa Zihuatanejo ¿te parece si regresando me divorcio y emprendemos la huida?”, recuerdo bien que solo te conteste con un beso seguido de un “acepto tu promesa”, voy a confesar que después de esos cuatro meses, me había vuelto a enamorar de ti, había vuelto a confiar en ti e incluso me di cuenta que nunca iba a poder matarte a sangre fría, empecé a creer que el destino nos había vuelto a encontrar y que si yo había quedado viva en aquel momento era para perdonarnos mutuamente y empezar desde cero.

No se en que momento se me cruzo por la cabeza irte a buscar, me habías dicho en que hotel te ibas a hospedar, así que hice el viaje para buscarte y contarte toda la verdad, decirte que en verdad no era Sofia Valencia, si no que era esa mina que habías matado, sabía que te encantan los atardeceres del pacifico y te estuve buscando en playa linda que fue donde dijiste que te ibas a hospedar pero no te encontré afuera, así que me regresé al lobby y fue donde te encontré, en los elevadores, olías a tabaco cubano y whisky escocés, al momento que te abordé te sorprendiste de verme, logré llevarte hasta mi habitación y ahí te dije toda la verdad, que no me habías matado, que había mentido para vengarme de ti, pero que estaba muy arrepentida de todo, en ese momento nos abrazamos y lloramos, no parabas de darme pequeños besos y decirme que me amabas, después, tuviste tus 5 segundos de lucidez y me dijiste “sabes, esto es muy peligroso para ti, si mi antiguo jefe se entera que sigues viva esta vez nos mataría a los dos, ¿tienes todavía el contacto que te hizo tu identidad falsa?” en ese momento me paré y fui a mi maleta, de ella saque una cartera y te la di, era una cartera que traía una vida falsa, después te dije “ya lo tengo todo planeado corazón, a partir de ahora solo vas a utilizar esta identidad”, me diste un beso maravilloso y después me bajaste a la realidad “nadie sabe quien eres en verdad, podemos ganar un poco de tiempo y recuerda que te dije que regresando del viaje iba a divorciarme y entonces ya podíamos huir”, y cerraste con un beso sabor a esperanza, mientras me besabas me agarraste la barbilla para seguir con tu discurso “eres muy inteligente y por eso quizás me volví a enamorar de ti, pero no puedo demorarme mucho, mis hijos me esperan para llevarlos a la alberca”, te volví a besar y te deje con la promesa de que al otro día por la noche estaríamos los dos juntos.

Creo que fue la primera noche en muchos años que no tuve terrores nocturnos, en verdad me sentía muy bien, estaba tan de buenas que incluso salí a caminar a las 6 de la mañana para ver el amanecer, estaba imaginando nuestra vida juntos cuando de pronto te vi sentado contemplando el amanecer, tenias un cigarro en la mano y a un lado de ti una lata de cerveza, así que sigilosamente me fui hacia atrás para poderte sorprender, pero a unos cinco metros antes de que llegará contigo, apareció de la nada tu esposa, te dio un beso en los labios y se sentó junto contigo, entonces la abrazaste, ella se recargo en tu hombro y tu de inmediato la tomaste del cabello y la besabas, empezabas a recorrer su cuerpo con tus manos, ella se levanto un poco mientras se seguían besando, parecían unos chavales de secundaria, de pronto tu le dabas una nalgada y los dos empezaban a reír, claramente se veían muy enamorados, en ese momento corrí hacia el hotel, me tomé lo que sobraba de una botella de whisky y empecé a llorar hasta que me quede dormida en el suelo. Al despertar, recordé lo sucedido, así que de inmediato me comunique con tu secretaria, le exigí hablar contigo, diciéndole que era una cliente muy importante, ella me dijo que no estabas, recuerdo claramente sus palabras “le suplico que me disculpe pero no se encuentra, esta en un viaje con su esposa y pidió que no lo molestáramos, es su aniversario de bodas e incluso no llevo a sus hijos, fue al lugar donde se conocieron”, en ese momento colgué furiosa el teléfono y preparé mi maleta para huir contigo en esa noche, después guardé mi 9mm en mi bolsa, me bañé, me maquillé, me puse aquel bikini que me habías regalado y ese Chanel no. 5 que tanto te gustaba y me dirigí a esperarte en el punto de encuentro.

Al llegar yo fingí que todo estaba bien, fuimos a comer y a beber, las risas y caricias no faltaban, era un momento maravilloso, puedo decir que hasta se me estaba olvidando lo que había visto en la mañana, los tragos hicieron efecto y te propuse ir a caminar por la playa, estábamos a media hora de donde estabas hospedado por eso hacías las cosas con demasiada libertad, además en tus libros hablabas de “Playa la madera” y era donde estábamos ahora, me tomaste de la mano y empezamos a caminar por el malecón, estábamos tomándonos fotos cada vez que nos dábamos un beso, pero no se en que momento todo se derrumbó, sentí tu anillo de bodas y fue cuando te pregunte sobre tu matrimonio, ¿Dónde se conocieron? ¿Cuánto tiempo llevaban casados? Tu evadías las preguntas, incluso me dijiste que no sabias cuanto tiempo llevabas con tu esposa, que solo estabas con ella por tus hijos, que ni siquiera dormían juntos y me juraste que el viaje fue una promesa que le habías hecho a tus hijos, al momento que terminaste de decir eso exploté “te vi en la mañana con ella, se veían muy enamorados, también sé que este viaje es por su aniversario y que a tus hijos los dejaste, no vinieron con ustedes”,  en ese momento empezamos a discutir y sacaste el cobre diciéndome “ojala ese día te hubiera matado, me arrepiento de que sigas con vida… entiende que jamás voy a huir contigo, ¿te creíste la pendejada de los años bisiestos? jajaja nunca fuiste mi prioridad, siempre fuiste mi juego, nunca me interesaste en verdad por eso te cambie por dinero”, esas palabras me hirieron, no tanto el que me hayas cambiado por dinero, si no el saber que nunca fui alguien importante para ti, saber que habías inventado todo para encamarme y nada más, en el momento que diste media vuelta y diste dos pasos, saque la 9mm y te disparé, corriste hacía mi y me abrazaste, sentía como tu sangre empezaba a tener contacto con mi piel e hice un segundo disparo, empezaste a perder fuerzas y te ibas desvaneciendo, en ese momento me dijiste “¿Por qué lo hiciste?”, solo te vi a los ojos y te dije “Digamos que no es año bisiesto”




Se busca Musa

Se Busca Musa Se busca Musa Dulce, cariñosa, amable, con una pizca de locura inigualable y tal vez con 7 personalidades a descubrir,...

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