lunes, 9 de diciembre de 2019

Caprice No. 1 Cuentos de mi Musa


Caprice No. 1
Cuentos de mi Musa.

Cómo amaba besarle cada mañana y abrazarle justo al alba en ese amanecer en la misma almohada entre sábanas que jamás se usaban, susurrar a su oído y admirarla vestida con ese manto de estrellas en su blanca silueta, cálida, desafiante, modesta, llamativa, sumergida entre nubes y destellos de auroras…
Ella, siempre ella, mi pequeña Musa la amaba siendo tan mía y a la vez tan libre y yo tan suyo e irrenunciable a su pasión, a sus deseos, su razón y sus besos.
Siempre le incluía en mi rutina, procurando que ningún detalle de ella se me escapara, le repasaba una y otra vez entera, esperando siempre ese rayo de luz que se colaba entre las persianas impactando en su espalda, para ser justamente ese momento cuando ella se despertaba, le conocía completa, sus juegos, sus caricias, sus objeciones, sus culpas, sus manías, sus risas y sus deseos… Sabía de memoria por ejemplo: su primer nombre pero que también odiaba el segundo y que prefiere su segundo apellido al primero, que de niña iba a danza y que se despertaba con el piar de las aves desde su ventana, que ha tenido un sinfín de mascotas pero no le gustan los gatos, que no es buena para las matemáticas pero le gusta la poesía y escribe versos que rara vez comparte con alguien, que calza del 5 y le gustan las botas, que odia la casa desordenada y a la vez es experta en repararlo todo, que sueña con ir a Canadá, que le encanta el helado de chocolate y su abuelo es su principal mentor, no es ni alta ni bajita pero su valentía llega hasta el cielo, tiene un aire de fuerza y manos delicadas, Ella es dulce, cariñosa, de sonrisa eterna que inunda a todo aquel que la mira y aunque hay días en que se acompleja, de un momento a otro al verse en el espejo se encuentra a ella misma, tan bella y se decide determinante, de espíritu indómito y estela cautivante…
Ella es mi Musa, Mi Cherry, por ese capricho de llamarse Mi Cariño y en francés “Ma Cherie”, ese era su único capricho, los demás más bien deseaba que fueran completamente míos y no de ella, pues le llamaba capricho a sus ojos , a su boca, a su piel, a sus sueños, a su armonía, a su risa, a sus manos, a sus noches, a sus pasos, a su calma… Le pensaba todo el tiempo, todo el día, la quería solo para mí y a la vez libre, pero cuando estaba conmigo nunca quería dejarla ir…

Un verso a la vez


Vivo bajo el reinado de la indiferencia de tu nombre
Ya no te pienso, ni te sueño, ni recuerdo tu risa,
ni el tono de tu piel, ni tu perfume,
Ya me cuesta cerrar los ojos e imaginarte divagando alegre, estática o divergente.

Ya no sé quien eres, ni de dónde venías
Aunque aún recuerdo un poco de ti,
Ese poco, tan poco se ha ido secando,
Se volvió marchito, obtuso, apagado.

Solo atiné en caminar usando un az bajo la manga:
El del olvido
Me fui borrando las huellas de mis pasos,
Deje de gritar tu nombre y hasta de hablarlo bajito, ni en susurro, ni en nada
Y a todo esto? Como te llamabas?
También lo he olvidado, solo se que le escribo a un recuerdo difuso en neblina de quien eras
Y que ya no eres más
Y sin embargo Sos un recuerdo que aún palpita
Pero también Sos un recuerdo que ya no duele…
No soy ni conformista, ni determinante
Pero la brecha que se aperturó entre nuestros caminos
Me hace pisar firme sin extrañarte, aceptando que no podré volver a verte




miércoles, 4 de diciembre de 2019

Compendio. Cartas de Invierno

 …”I want you
Yeah I want you
And nothing comes close
To the way that I need you
I wish I can feel your skin
And I want you
From somewhere within
It feels like there’s oceans
Between me and you once again
We hide our emotions

Under the surface and tryin’ to pretend
But it feels like there’s oceans
Between you and me”…
Oceans.- Seafret
Compendio
Cartas de Invierno

Querida Edna:

Te escribo desde este suplicio nocturno, bajo el manto de estrellas, desde el mismo lugar donde siempre te pienso, dónde me veo estático, más con el pensamiento a la deriva, navegando entre leguas y leguas de viaje continuo, adentro de este océano de ideas, visiones oníricas y recuerdos, dónde logro pausar el tiempo, el espacio, la gravedad, el sueño y el cansancio…

Te escribo en un esfuerzo diario de querer  eliminar la distancia, de abrirme el pecho, el alma, la frente, las venas y los sentidos que buscan abrazar tu ausencia para sentir calor.
Te escribo para hablar de mis días, de tirar la barrera y dejar que me conozcas, así te escribo, para ponerte al día con mis cosas, con mis noticias, donde últimamente por ejemplo... el insomnio me mata y que por cierto dice Robert que pronto estaré bien y que cuando menos lo espere volveré a un ritmo regular, aunque por ahora solo pueda dormir 2 o quizá 3 horas y que mientras tanto mis días sean mas largos y las noches a su vez tan cortas, por ello tengo tanto tiempo libre, por ello también te escribo y es que no tengo otra manera de hablar más que escribiendo lo que siento, tengo tantos apuntes mentales que me cuesta ordenarlos, tantos borradores que están uno tras otro encimados en papeles con todo tipo de textura y cada uno a la vez intentando describir mis curiosidades, aquello que me inquieta, siempre como una fuga donde trato de encontrar palabras que transmitan lo que vivo…

Tengo rutinas sencillas como la de hacer una pre siesta a media noche en el Sofá justo antes de en verdad ir a la cama, me levanto temprano por un café sin azúcar mientras medito lo que haré en el día, aunque a veces y solo a veces me arriesgo por algo diferente, aunque en realidad rompo mi rutina con cosas triviales, simplemente hago lo que me gusta o lo que llama mi atención al momento y en eso me conoces, como aquella vez que descubrí aquel violín y pasaba “horas vs meses” practicando por las noches sin una mejora evidente, interrumpiendo mi sueño y tú sueño con ese ruido que para mi era mágico y para los demás espantosamente desafinado, recuerdo que los vecinos tocaban la puerta y llamaban por teléfono pidiendo que parara mientras tú dabas la cara ignorandolos dejándome ser feliz, por eso se que eres la mejor, hago cosas raras, lo se, algunas locas y otras más sencillas, ayer por ejemplo intentaba hallar conexiones entre las gotas de lluvia plasmadas en la ventana por esa llovizna, formando una constelación cristalina y después, ya en la mañana escribía tu nombre en ese mismo cristal empañado, también tengo un frasco de jabón en una esquina, no te lo he mostrado pero está allí, junto a esa maceta que me regaló mi madre, a veces cuando me aburro me siento en la mecedora y soplo burbujas al aire mientras canto “I’m forever blowing bubbles”, entonces las veo flotar, las veo ser libres en la nada hasta que impedidas por cualquier barrera proficua y sometidas a la mas mínima carga de estrés terminan su ciclo en un solo estallido para después dejar de existir, efímeras, esfumadas con el viento, sin importancia para nadie, viajando al mundo del olvido, en ese viaje sin retorno, solo visibles para mi... Yo su único y afortunado espectador de aquel acto de morir sin conciencia y lo sé, se que es raro meditar sobre una burbuja a la qué ese estallido le arrebata su esencia, pero eso soy yo.

Soy irregular lo se, tengo tantas cosas marcadas en mi personalidad que por ejemplo si me dices que llegarás a las Tres me sigo emocionando, pese a los cambios, pese a los años y que si no llegas a la hora me desespero y divago en medio de mis pensamientos… por qué soy como un niño y te extraño como uno y a veces juego como uno y a veces me asustó también, tan solo de pensar que no llegarás, soy como un niño desesperado a las tres con cinco, volteando a todos lados del andén esperando tu llegada, pero entonces cuando llegas, tu mirada me cura y vuelvo en mi y crezco y empiezo a ser lo que debo ser.

No sé aún como me has soportado todos estos años, pero si se como amo tu paciencia hacia mí, además de muchas otras cosas tuyas, por que al contrario de ti yo no tengo nada, nada de paciencia, por qué a veces por ejemplo, cuando me dices que me tienes una sorpresa, no puedo esperar a verla, entonces hago gala de mis artimañas para descubrir antes de tiempo lo que quieres darme, aunque a veces no lo consiga y otras más lo arruine estúpidamente y sin embargo yo sigo creyendo que eres la mejor.

Se que me conoces, lo se, por qué desde que mi mirada se comunica con tus suspiros ya no siento frío, me siento completo contigo.

Alguna vez leí una frase y aunque no recuerdo bien su autoría, digamos que la atribuiré a Schopenhauer y dice que “Nos enamoramos de aquellas personas cuyas virtudes complementan nuestros defectos”, por ello también se bien lo que he sentido por ti y el como me complementas.

Por ahora despido está carta antes diciendo que en verdad Te extraño, esta noche si siento frío y siendo las tres con cinco te diré que te necesito, pero me consuelo al saber que llegarás aquí, aquí conmigo por qué eres especial para mí.

Te extraño.
Firmo siempre tuyo


martes, 26 de noviembre de 2019

Aeropuerto

“…de pie, frente al área de llegadas, he descubierto que el amor concentrado por la espera vuelve a los humanos seres blandos que, de un momento a otro, desaparecerían por las coladeras; actitud tan solo pospuesta por el infinito placer que supone el encuentro con la persona amada…”

"Sabes, cuando quiero sentirme nostálgico me voy al aeropuerto, ¿sabes cuantas personas ya no se van a volver a ver jamás?, es complicado pero ahí es donde ves las verdaderas despedidas, esas despedidas que van acompañadas de un hasta pronto, aunque muchas veces ese hasta pronto se convierte en un Adiós, pero bueno, también voy ahí porque tengo uno de los recuerdos que mas me ha dejado marcado, dame un segundo deja enciendo mi cigarro," - en eso, la persona que tenia enfrente encendió un cigarrillo rojo, estamos en una especie de cantina de pueblo, hay una rockola que aun tiene discos de vinil, una barra con un cantinero ya entrado en años, la barra ya muy jodida y desgastada, encima botellas vacías y una bocina de 12", los baños son pésimos y mal olientes, la gente que viene acá, viene a embriagarse y uno que otro a jugar una partida de domino, por 15 pesos te llevas una cerveza media a tu mesa, por 30 una cerveza familiar y por 35 una mega, digamos que es a precio de tienda, es bueno venir acá si quieres escuchar la historia de la gente, en esta ocasión estoy platicando con Cristian, es un borrachín ya muy conocido en este lugar, cuenta historias que como el dice tienen tres vertientes “historias que sucedieron, historias que le hubieran gustado que sucedieron o una historia que sucedió con un final distinto”, a pesar de tener unos ligeros problemas de dicción es compresible su dialogo, en esta ocasión me comento que hablaría del aeropuerto, un tema de moda pero viéndolo desde otra perspectiva – después de encender su cigarrillo procedió; “era viernes, estaba yo trabajando y a decir verdad muy desesperado, iba a ver a una chava que había sido parte de mi pasado, si bien la había visto un mes antes pero antes de esa vez habían pasado casi cuatro años de no verla, según por fotos vi que venia con una amiga, pero su vuelo se había retrasado por varias horas, pensaba que no iba a volverla a ver, que todo había sido una broma de muy mal gusto pero llego el momento en el que por mensaje me dijo “ya estamos abordando el avión, hace como 1 horade camino según nos dijeron”, yo agradecí ese mensaje, Sali de inmediato de mi trabajo, y me dirigí al aeropuerto, ¿Qué iba a hacer? Una pendejada chaval, es en lo que soy especialista, haciendo pendejadas” esto me decía mientras le daba dos tragos largos a una cerveza media y tomaba otra cerveza de esa cubeta metálica con hielos, en la cual venían 10 cervezas, con el encendedor en mano destapaba la cerveza y me ofrecía, yo le decía que aún tenía, se acabó la cerveza de un trago y se disculpó yendo al baño.


Al volver destapó dos cervezas y me dio una de forma insistente, me acabé mi cerveza de un trago y encendí un cigarrillo con él, entonces continuo “¿si te dije que iba a hacer una pendejada verdad? Bueno, pues llegué al aeropuerto y apunte, Segundo piso, Letra D, lugar 002, esto lo hice porque regularmente olvido donde dejo el auto, fui al área de llegadas y estuve esperando ansioso con el teléfono en mano, le intenté marcar pero no entraba la llamada, le mandé mensajes, veía como en las pantallas decía primero “vuelo demorado” y después que ya había aterrizado, de pronto me marcó diciéndome que había salido por otra puerta, apresuré mi paso y fui a donde me dijo que estaría, yo estaba buscándola, mi corazón no dejaba de latir y lo hacía muy rápido, me paré en medio de esa sala y no la veía, pensaba que todo seguía siendo una broma, cuando de pronto me tocan el hombro, reaccionó de forma instintiva volteando hacia atrás y la vi, estaba ella ahí, no era mentira, era verdad, tan linda como la ultima vez que la vi, con una sonrisa de oreja a oreja que era su mejor maquillaje, me quedé pasmado, no sabia que hacer, primero nos saludamos con un beso en la mejilla y nos dimos un abrazo, me presentó a su amiga y me comentó si podíamos acercarla a su destino, le dije que no tenia problema y nos fuimos hacia el auto, sabes en ese momento si hubieran hecho una encuesta, yo hubiera sido seleccionado como el hombre mas feliz del mundo, sentía como la gente me volteaba a ver, sentía como si el mundo estuviera a mis pies, aunque quizás no pasaba eso, solo iba acompañado de dos lindas jovencitas, pero bueno, fuimos a dejar a su amiga y llegamos nosotros también al lugar de nuestro destino por unos días, no te voy a decir que paso, porque eso no se dice, pero te puedo asegurar que despertar junto a ella ha sido una de las mejores cosas de mi vida” esa última frase la dijo con al voz quebrada, de sus ojos empiezan a brotar unas cuantas lagrimas que el las quita de inmediato con su dedo índice de la mano derecha, quizás piensa que no me he dado cuenta, le da un trago largo a su cerveza y yo hago lo mismo, no es la primera vez que platico con él, pero si es la primera vez que notó que quiere llorar, se pará de inmediato y se sale de la cantina, yo desde adentro solo lo observo, veo que saca su celular, ve algo y después lo vuelve a guardar, se queda fumando a fuera un cigarrillo, a pesar de que aquí dentro se puede fumar.


Después de que se acabo su cigarrillo, me pide que le destape una cerveza, me acabo la mía y destapo dos, ya con la voz mas recuperada sigue con la historia “esta chava era el amor de mi vida, si lo escuchaste bien, lo era, estaba muy chula la condenada” en eso saca su celular de la bolsa y me enseña una foto de él y una chava muy bonita, con como tres fotos en la misma posición haciendo caras chistosas, le hago la observación que es muy bonita y él guarda su celular y continua “muy chula, pero yo no me enamoré de ella estando tan bonita, me enamoré de ella años atrás, y con pura platica me enamoró, aunque desde el día que la conocí me ponía nervioso, después ella se hizo un arreglito y quedo mas bonita, pero bueno, la esencia era la misma, a mi me encantaba con el arreglito y sin él, volvemos, ese fin de semana la pasamos bomba, yo quería hacerme a la idea de que era mi fin de semana de suerte, de esos días que no vuelves a vivir en tu jodida vida y si, así era, incluso fuimos a ver una película de super héroes, dead pool creo se llamaba, también comimos y nos desnudamos el alma mas veces que el mismo cuerpo, en verdad el mejor fin de semana de mi jodida existencia” vuelven a salirle las lagrimas pero ahora no las oculta, deja que salgan y se acaba la cerveza de tres tragos cortos, yo hago lo propio y destapo dos cervezas nuevamente, dejo los cascos vacíos boca abajo y me pongo a contar, faltan dos cervezas solamente a parte de las que acabo de destapar, quizás el cantinero nos dio de más.



Enciende nuevamente su cigarro y empieza “ya ves, te dije que eran puras pendejadas, te estaba platicando de los aeropuertos y bueno, el ultimo día la vi como un condenado a muerte, su vuelo creo salía como a las 2 o tres de la tarde, llegamos dos horas antes a esperar a su amiga, nuestras manos estaban entrelazadas como paso en todo el fin de semana, los dos teníamos una sonrisa en el rostro, quiero pensar que esa sonrisa era verdadera en ambos, nos dimos tantos besos que podría decir que fueron infinitos y de abrazos no se diga, un mensaje de su amiga nos sacó de nuestro estado, decía que nos estaba viendo en la planta de abajo y que ya era hora de abordar, nos dimos el ultimo beso largo, un beso que quería decirle que no se fuera, que se quedará más tiempo quizás una vida nada más, pero no, no logré convencerla, al parecer ella tenia otros planes, tenia que seguir con su vida y yo con la mía, de pronto me dijo “se me olvidó mi suéter en tu auto” le dije que iba por el en lo que documentaban, corrí al auto, saqué el suéter, abrí una de las bolsas y le puse ese anillo de ella que me había dado hace cuatro años, se lo puse junto con un escrito que había hecho el fin de semana, después nos despedimos con un abrazo fuerte, deseándonos buen camino, no nos besamos frente a su amiga, ya que yo solamente era un amigo de ella, me esperé a ver que pasarán el primer filtro de seguridad, después me quedé ahí parado por 10 minutos, ¿Qué esperaba?, esperaba que ella saliera corriendo y me dijera que se iba a quedar, que iba a mandar todo al carajo para que estuviéramos juntos, pero no, no fue así, ella se fue y yo me fui, triste y derrotado, de nuevo veía como la gente me veía dentro del aeropuerto, pero ahora me veían con lastima, apresuré mi paso, no dejaba de ver mi celular y tampoco de voltear hacia atrás, quería que me llegará una señal de ella y si llego, diciéndome que agradecía el fin de semana me pidió encarecidamente que no hiciéramos promesas, y que posiblemente ya no íbamos a vernos nunca más, ni si quiera en el siguiente año bisiesto que era lo que habíamos acordado, yo hice como si no me importará pero te soy sincero, aun sigo soñando esa tarde en el aeropuerto, pero sueño que ella no se baja del auto, también sueño que ella regresa corriendo y me abraza, aunque otras veces sueño que ella se va y no vuelve más, justamente como sucedió” el borrachín deja platicar, se acaba la cerveza y destapa dos, de sus ojos salieron mas lágrimas, pide una canción al cantinero “pon aquella de préstamela a mí”, el cantinero la pone en una bocina de 12 pulgadas mientras el borrachín saca de nuevo su teléfono y en la foto que tiene con ella se pone a cantar"si ella esta enojada y no sabes que hacer, te diré un secreto para contentarla besale los pies...", como si le estuviera dando una serenata, yo por mí, me acabo la cerveza y tomo la nueva de un trago mientras me pongo a pensar, creo que no pienso ir a ningún aeropuerto pronto...


viernes, 22 de noviembre de 2019

¿La propuesta sigue en pie?


“…-perdone, pero creo que se ha equivocado-,
Disculpe señorita, me recuerda tanto,
A una mujer que conocí hace ya algunos años…”

La vida se había resumido en 6 pasos, despertarme y bañarme, salir a desayunar, irme a trabajar, comer, cenar y tomar un trago, en eso se había resumido mi vida en los últimos 6 meses, claro “solo serán 4 semanas” me habían dicho pero ya seis meses, pero bueno, llegué a este pueblo quieto por motivos del destino, mi vida se había ido ya al carajo, si bien tenía cosas buenas por ejemplo, había dejado de lado esa vida ajetreada donde el único aliado que tenia era aquello que llaman prisa, correr, correr, correr, era la única forma de vida a la cual yo sabia vivir, pero ahora todo era tranquilidad, si bien había leído ya 8 libros en seis meses, también había aumentado mi ingesta de alcohol y la manera de comer, disfrutaba cada bocado, había probado cada una de las comidas que venden acá, parecía un condenado a muerte mientras comía, podían pasar de 45 a 60 minutos solo de masticar y masticar, el tiempo no corría aquí y el viento menos, para desayunar iba siempre al mismo restaurante, puntualmente a las 7:45 de la mañana, mi lugar favorito había sido entrando la segunda mesa de la izquierda y la silla que tenia la vista hacia dentro del lugar, ahí veía a la gente pasar, la gente reír, la gente festejando, la gente llorando a veces, pero siempre había gente, la misma mesera me había atendido por los primeros cinco meses, esa niñata de unos 19 años, estudiante de administración de empresas por las tardes, tenia un novio al que le decía JuanMa, era el cocinero del lugar con unos 26 años encima, un tipo regordete con un sentido del humor maravilloso, siempre buscaba la forma de hacer feliz a la gente de la única forma que él podía que era hacer la comida al gusto exacto del comensal, por su parte la mesera de nombre Rubí, ella hacia lo propio dando una atención justa merecedora de una propina, siempre con una sonrisa en el rostro, cuando demoraba un poco el platillo, ella llevaba una canastita de pan dulce para acompañar el café con una barrita de mantequilla casera y una voz maravillosa que decía “se esta demorando un poco el platillo, espero que esto pueda compensar, es por cuenta de la casa”, al escucharla decir eso, uno no podía negarse ni siquiera enfadarse con ella, como bien lo decía este era un pueblo quieto, donde lo único que se movían eran las manecillas del reloj, el pan basta decir era muy rico, casero, recién horneado, sin sabor a huevo, con un balance de sabores maravillosos, por ejemplo mi panecillo favorito era el bísquet con miel, tenia un sabor dulce y salado a la vez que combinándolo con el café de olla era simple y sencillamente maravilloso, Rubí me conocía a la perfección, los lunes en vez de entregarme la carta me decía “te vamos a sorprender hoy con el desayuno, es más, si no te sorprendemos, la casa paga” cabe hacer mención que siempre me sorprendían, incluso hasta esa mañana lluviosa de Octubre, cuando después de la propina me propino un abrazo y a la voz de “hoy es mi ultimo día, gracias por darme la oportunidad de conocerte, me voy al norte a buscar una mejor vida”, ese día nos quedamos platicando cerca de dos horas, JuanMa estaba deshecho y también un par de comensales más, Rubí era una persona maravillosa e iba a ser complicado echarla de menos, pero solo buscamos alentarla y compartimos entre todos nuestras redes sociales, buscamos apoyarla con un poco de efectivo para que tomara un avión y no un bus a la frontera, y no porque quisiéramos que se fuera pronto, si no para que fueran dos horas en vez de casi 22 horas de camino, nos despedimos con un abrazo fuerte y unas palabras de aliento, incluso seré sincero, ese día no fui a trabajar, me quede leyendo en la plaza del pueblo.

Pasaron los días, para ser exactos tres desde la partida de Rubí, Juanma estaba desilusionado, se veía reflejado en esa cara larga que tenía, ya no era ese chavalon alegre que buscaba hacer cualquier chiste, pero a la función tenía que seguir y no había marcha atrás. JuanMa me marcó esa noche para preguntarme ¿Qué se me antojaba al día siguiente?, eso hacia para evitar perder tiempo, quizás así le preguntaba a cada uno de los comensales que éramos seguros que iríamos a desayunar, solo respondí, dos bísquets, un litro de café de olla, unos molletes especiales y una gelatina de fresa, del otro lado de la línea se escuchaba como apuntaba, nos despedimos con un hasta pronto y con la noticia buena de que Rubí ya había cruzado la frontera, quizás eso era lo mejor de todo, un buen futuro le auguraba a esa mina de cabello rizado y sonrisa maravillosa.

Al otro día se me hizo tarde para ir a desayunar, llegue retrasado por 30 minutos, 8:15 marcaba el reloj gigante que estaba en la entrada, mi sorpresa fue mayúscula cuando vi que mi lugar estaba ocupado, hice un gesto de desaprobación pero aun así salude a la gente que se encontraba comiendo, me senté en la mesa entrando del lado derecho y me puse a leer, escuché que se acerco una persona y me dijo “¿Va a ordenar algo?”, sin voltear a verla solo conteste “JuanMa ya sabe”, escuche cuando la persona se fue y alcé la mirada, para decirle que me disculpará pero estaba haciendo mi berrinche al no tener mi lugar que iba utilizando desde 5 meses atrás, pero no alcancé a decirle nada, seguí leyendo y esperé de forma impaciente, terminé de leer el capitulo y aun no llegaba la taza de café, me paré un poco enfadado a la barra para advertir sobre mi pedido, toque la campanilla un par de veces, salió JuanMa disculpándose “una disculpa, la nueva no me dijo que eras tú, pero bueno en seguida te lo llevan”, regrese a mi nuevo lugar y justo al sentarme vi a la mesera, por mi mente empezaron a pasar muchos recuerdos, ese rostro yo lo conocía, estaba casi seguro, el nerviosismo me empezó a atacar, no sabía qué hacer, quería salir corriendo del lugar, pero también quería hablarle y decirle algo, pero después lo pensaba ¿Qué podría decirle? Había pensado en un ¿Qué tal?, ¿cómo te ha ido? O un “sigues siendo lindísima, por cierto el rojo del cabello te sienta muy bien” pero no, no, sabia que me gustaba mas de color negro su cabello, de pronto quizás los planetas se habían alineado o algo pasó, ella me sonrió a lo lejos, una sonrisa tímida pero coqueta y seguí desvariando con una plática interna “¿la sonrisa era para mí?, quizás ya estoy imaginando, pero no puede ser, ella no me conoció nunca sin barba y dicen que me veo distinto, pero bueno quizás me reconoció por la voz, pero si me reconoció me hubiera dicho algo y no me dijo nada, quizás fue por pena” y así estuve desvariando por cuestión de milisegundos, quizás mi pasado me había sonreído, pero no quizás no era ella, bueno ese día tuve tan mala suerte que ella al ir caminando tropezó y me tiro el café encima, pfff claramente no podía irme a trabajar así, ella no cabía de la pena y yo no sabia que hacer, solo le dije “sabes, dame unos minutos en lo que voy a cambiarme, dile a JuanMa que me ponga el desayuno para llevar y paso en unos minutos por el desayuno” , ella solo respondió “vale, vale, vale, una disculpa no era mi intención”, le pedí que no se preocupará, que había sido un accidente, deje pagada la cuenta con el importe de propina que le dejaba a Rubí, aunque este servicio no había sido muy bueno.

Y así pasaron los días, para ser exactos 12 días, ella me atendía pero nunca terminaba por atenderme, pasaba algo que no permitía que entabláramos una conversación, yo me limitaba a verla de lejos y recordando todo el tiempo que habíamos pasado juntos, llegue a plantearme incluso la posibilidad de que ella había tenido un accidente y no me reconocía, también pensé que había vuelto con su marido y se habían ido a vivir a ese lugar, aunque era muy lejos pero la posibilidad cabía, también pensé que simple y sencillamente no quería hablarme, quería mantener en pie la frase que me dijo al partir “espero que cuando volvamos a encontrarnos, ya hayas madurado” y claramente no había madurado o quizás no lo suficiente en estos tres años, seguía viendo memes, seguía riéndome de videos graciosos, seguía siendo tan jodido inmaduro como desde el ultimo día que nos vimos.

Lo recuerdo bien, era jueves, 28 de mes, en mi trabajo me habían dicho que por fin me iba de ahí, iba a una sucursal nueva en Celestún, al otro día tenia mi vuelo a las 18:45 horas, en el momento que recibí la noticia eran las 13:17 horas, esperé impaciente las 13:30 ¿para qué? No sé, quería irme al restaurante, pedirle a Alondra que huyera conmigo, que ahora si iba a cumplir la promesa, ¿A dónde? A las playas del sur, pero venia otro problema ¿cómo se lo diría? No es fácil decirle a un pasado, “Sabes, paso mañana por ti a las 16:00, salimos al sur, a las playa donde habíamos hecho planes, deja tu presente y vamos por un futuro, prometo dejar de beber, prometo dejar de fumar, prometo dejar de ser tan inmaduro si dices que sí”, iba practicando en el camino, escuchando a Ismael Serrano de fondo y yo haciendo un dialogo que quizás no iba a suceder como yo lo planeaba, me veía ridículo sonriendo por el espejo retrovisor, sabía que quizás la suerte esta vez si me estaba volteando a ver.

Aparque el auto que me habían prestado de la empresa, me arregle el cuello de la camisa, me asome por los cristales y vi que no había un solo comensal, quizás era la oportunidad idónea, saque un chicle de fresa, lo masqué por cinco veces y después lo tire en el bote de basura que esta entrando al restaurante, entré al restaurante con seguridad, ella me vio fijamente, se intento parar pero yo aceleré mi paso y con una seña con mi mano derecha le pedí que parará, al llegar con ella no supe que hacer así que solo tomé aire y le dije “sabes, por fin voy a cumplirte una promesa, nos vamos mañana a Celestún, ahora si no me importa nada, solo quiero que estés conmigo, quiero recuperar el tiempo perdido, quiero demostrarte que no solo fue un break el que tuvimos, que seguimos queriéndonos tanto como antes, ¿te vienes conmigo?”,  claramente se vio que ella no se esperaba ese dialogo y menos esa pregunta, ella solo frunció el ceño y con su voz dulce me dijo “creo que se ha equivocado señor”, quería decirle que no me había equivocado, quería decirle que vivimos un pasado tan maravilloso que nuestro futuro iba a ser mucho mejor, pero no, de mi boca solo salió un “no me digas eso Alondra…” ella con una mueca confundida solamente dijo “perdón, yo me llamó Jessica”, esa frase me desplomo, sentí como si me hubiera dado una patada en los testículos, sentí como el mítico “No era Penal” contra Holanda en ese mundial, sentí como si me hubieran echado una cubetada de agua con hielos, no era posible que la había confundido, saqué mi celular y le enseñe una foto de Alondra que estaba conmigo, después le dije “ves, fuimos felices, no sé que te pasó pero me decías que era lo mejor que te había pasado en tu vida” ella tomó el celular con ambas manos, hizo zoom con sus dedos, inspeccionó la foto y la miraba de una forma incrédula, hasta que me dijo “pues si nos parecemos demasiado, pero le juro que yo no soy, es más, yo nunca he salido de este pueblo, toda mi vida ha sido aquí”, salió JuanMa y al ver la confusión me afirmó que Jessica había vivido ahí toda la vida, le enseñé la foto de Alondra y con la misma cara de incredulidad me dijo que eran muy parecidas, no sabia que hacer, solo me resigne y le dije a Jessica “perdón, me he equivocado, sabes, ella fue una mujer muy especial para mí”, Jessica no se si por lastima o por empatía, se paró y me dio un abrazo fuerte, de igual forma la abracé y me despedí de ellos, le pedí una disculpa por el show y me fui de nuevo a la oficina, triste, jodido, derrotado y demás.

EL viaje a Celestún fue un éxito, tenía ya una semana asentado, cuando de pronto me llego un mensaje, era de un numero desconocido diciendo “¿la propuesta sigue en pie? Solo tendríamos que cambiar el nombre de Alondra por Jessica, no creo que cambie mucho la dinámica” …



viernes, 15 de noviembre de 2019

Sigues siendo tan impuntual


“…estas pasiones que matan,
Son mariposas de un día,
Que vuelan de madrugada,
Solo una vez en la vida…”

Era realmente extraño, me habían contratado de chofer en una Van, traía yo 21 pasajeros que venían a una boda, los deje en el hotel, la instrucción era pasar por ellos en 3 horas para llevarlos a una iglesia y saliendo de ella llevarlos al hotel, yo planeaba estar de regreso a las 3 de la mañana en el hotel nuevamente, así que decidí ir a recoger mis pasos en esa ciudad, habían pasado cerca de 8 años que me había ido de ahí y ahora volvía de chofer, llegué a las 9 esquinas y en “El Pilón de los Arrieros” me pedí una birria tatemada, la degusté con tantos recuerdos que quizás era la birria mas rica que me hubiera comido, pedí también dos cervezas y para cerrar pedí una jericalla, era tan deliciosa que no podía creerlo, nada podía joder el momento, en eso como suele suceder siempre, mi teléfono empezó a sonar, lo tenia en la mesa, no quería contestar pero era el señor que me había contratado, conteste la llamada con cierto desgano y solo me dijo “procure no llegar tarde a la misa”, asentí y pagué mi comida y me regresé al hotel, como si fueran niños chiquitos les marqué a cada habitación de los huéspedes que venían conmigo para decirles que salíamos en una hora y que estuvieran listos, desempaque mis pocas cosas y me puse a reflexionar sobre mi estancia en la ciudad, ¿tendría tiempo de visitar a viejas amistades? ¿se acordarán de mi todavía? ¿Qué habrá sido de aquella mina con la que quedaron tantos planes pendientes? ¿y los tragos con amigos? Estaba pensando en ese tipo de cosas cuando sonó la alarma de mi teléfono, tenia que meterme a bañar para alistarme, si bien era el chofer, estaba invitado a la boda, me habían encargado a una señora un poco mayor para ayudarle a trasladarse de forma especial, así que me duché, me puse esa loción que tenia tantos años que no me ponía y pasé por cada una de las habitaciones para decirles que en 15 minutos salíamos, mientras pasaba por la señora que me habían encargado y subirla a la Van.

Salimos sin retraso alguno, llegamos a la iglesia donde era la boda y ayudando a la señora me metí a la iglesia, nos posicionamos en la cuarta fila de la derecha, ella estaba de lado de donde pasaban los novios y yo a un lado de ella, esperamos cerca de 20 minutos hasta que entró el novio, después la novia del brazo de su padre, la verdad yo estaba bastante disperso viendo la iglesia, parecía que el tiempo no había pasado por esa iglesia, cuando de pronto, no sé en que momento de la misa pero voltee a ver a la novia, era imposible, se parecía demasiado a una mina que conocí tiempo atrás en Nayarit, empecé a recordar desde el momento que nos conocimos hasta el fugaz romance que tuvimos, era imposible, si bien ella era oriunda de esa ciudad pero no creí que fuera posible, así que al finalizar salimos todos, nosotros lo hicimos al final, llevando a la señora del brazo me pidió salir con ella en la foto con los novios, la señora se posicionó del lado del novio y yo del lado de la novia, sentía la respiración entrecortada de la novia, algo me hizo voltearla a ver a los ojos y ella solo me dijo “¿qué haces aquí?” no hubo tiempo para poder responder, ya que la señora le dio un abrazo y les deseo feliz matrimonio, yo hice lo mismo y me despedí de ella con una sonrisa y de ahí nos fuimos a la fiesta.

No voy a mentir, casi en cualquier momento intentaba buscar los ojos Laura que era la novia, ¿para qué? No sé, quizás para atormentarme, la fiesta transcurría tan lento, que no recordaba otro momento en mi vida donde estuviera esperando que se acabará la fiesta para poder irme de ahí, me sentía realmente incomodo, de pronto el novio se me acercó, yo pensaba que se había dado cuenta de que veía demasiado a la novia, el se encontraba algo bebido, pero no, solo era para decirme que si no podía ayudarlo después de que fuera a llevar a toda la gente al hotel a llevar los regalos y demás cosas a su casa, su papá era el que me había contratado y no podía decirle que no, a la una de la mañana lleve casi a toda la gente al hotel, solo quedó una familia donde el señor estaba muy borracho, su esposa que estaba muy enfadada y dos de sus hijos, que a las tres de la mañana me pidieron llevarlos al hotel, al señor lo tuve que subir en calidad de bulto y la señora iba muy apenada pero yo solo estaba haciendo mi trabajo, en el hotel lo lleve hasta la habitación y después regresé a la fiesta, el papá del novio me había marcado por teléfono para pedirme el mismo favor que su hijo, así que ya no había marcha atrás, volví a la fiesta, ya había menos invitados, el novio estaba muy bebido y ya estaba dormido en una mesa junto con sus amigos, Laura se notaba como avergonzada y bailo con invitados que quedaron, después la fiesta se acabó, los invitados se despidieron y poco a poco se fue vaciando el salón, me acerqué a Laura para decirle que iba a ayudarles a llevar las cosas a su casa, apenada ella no quería pero le dije que era instrucción, me dijo donde vivía mas o  menos e hice un par de viajes con una de sus amigas para llevar las cosas, regresé por las ultimas cosas y me comento Laura “perdón, no sé si es mucha molestia que nos puedas llevar a nosotros, Roberto ya esta muy borracho y …” le interrumpí, le dije que no tenía ningún inconveniente, subí como a un auténtico bulto a Roberto en la parte de atrás, también iban un par de amigas de Laura haciéndole compañía, adelante venia Laura de copiloto, al subir a la camioneta de inmediato se puso el cinturón de seguridad, quise romper el hielo diciéndole “¿tan mala fe me tienes?”  y ella de forma hábil me respondió “antes de que me hagas pagar con un kínder Bueno” y empezó a reír, esa era la cuota que teníamos para quien no se pusiera el cinturón en el fugaz romance que tuvimos, en el camino íbamos platicando de tantas cosas que se nos olvidaba el tiempo, incluso se me olvidó un momento a su esposo que venia en la parte de atrás.

Al llegar a su casa, sus amigas sacaron unas botellas de tinto y siguieron bebiendo, yo lleve a Roberto a su cama, Laura se me acercó para decirme “¿te puedes quedar un rato?” e hizo esa carita que ponía cuando yo le negaba algo, para ser sincero, no pude negarme, ella me pidió uno momento para cambiarse y ponerse cómoda, yo regrese a la sala con sus amigas las cuales ya estaban dormidas sobre los sillones, me serví un poco de tinto que habían dejado y le serví una copa también a Laura, fue un momento extraño, desde que volvió traía una sonrisa picarona, se sentó en mis piernas y me dio un beso corto, suave, maravilloso, después se sentó a un lado de mi con cara maliciosa, como aquella niña que hace una travesura, después se paró de inmediato, y fue con sus amigas, las despertó y las llevo de la mano a un cuarto que tenia de visitas, regresó como era su costumbre con una sonrisa maliciosa, parecía que traía al diablo en sus labios y sus manos era una carta invitación membretada a pasar unas vacaciones por el infierno, puso de música de fondo a Joaquín Sabina y nos sentamos en uno de los sillones, nos cubrimos el cuerpo con una manta, compartíamos besos, caricias, era maravilloso, de pronto ella me dijo, sabes mejor vámonos de aquí, quito la manta y me llevo de la mano hacia a fuera, me hizo subir a la van que yo traía, y ahí seguimos con lo pendiente, las manos no conocían de moral, de principios, de valores, los cuerpos se remontaron al estado animal, no había sentimientos de por medio, no había otra cosa mas que una necesidad fisiológica, choque de cuerpo con cuerpo, no voy a mentir fue uno de los mejores momentos que he tenido en mi vida, quedamos fundidos, haciendo una comunión en donde solamente éramos un cuerpo, ella sobre mi pecho y yo con los ojos cerrados, olvidándome por un momento de todo.

Me despertaron unos besos que me daba, la vi ahí sonriente, maravillosa, lo primero que me dijo fue “no cambias, sigues siendo tan impuntual, primero llegaste demasiado temprano y después llegas demasiado tarde a mi vida” , pero jamás dejo de sonreír, no sé si lo decía en broma o en serio, pero no pensaba discutir, sin saber que decir solamente atine a decir “sabes me gustó ver como te veías vestida de novia” me dio un beso maravilloso nos quedamos un rato mas abrazados, después nos despedimos, sentí como si fuera una despedida real, me quede con su imagen grabada en mis pupilas y en el camino al hotel me la pase pensando en las palabras que había dicho, quizás tenía razón, siempre he sido un impuntual….









miércoles, 16 de octubre de 2019

Ella, mi hijo y yo


“Bonito León Guanajuato,
Hermosas las jaliscienses,
Pero yo soy michoacano
Soy  apatzinguense de tierra caliente”


Me sentía feliz, muy feliz, mi sobrina se había graduado y estaba por salir a estudiar una master en España, su hermano estaba estudiando en Inglaterra también una master, esto fue maravilloso, ya que yo no pude tener hijos y logré educar a mis sobrinos para separarlos del mundo del narcotráfico, que era a lo que se dedicaba su padre que dicho sea de paso era mi hermano, por el gran parecido físico que teníamos no hubo problema en nada, tenía yo un trabajo estable como director de una escuela medio y superior, los fines de semana tenía un equipo en el cual sacaba a talentos de la calle para que otros equipos les pagarán y pudieran alejarse de los vicios, eran muy buenos los chavos, habíamos sido pentacampeones y decidimos celebrarlo en un bar, algunos iban a partir a otros equipos y otros se quedaban para afianzarse, la fiesta fue una locura, todo fue maravilloso, tenía yo la temporada de vacaciones en la escuela y eso me daba para poder ir a conocer un poco la república mexicana, pague la cuenta del bar y poco a poco todos se fueron yendo, yo me quede un poco platicando con la dueña del bar que era una gran amiga mía, se ofreció a llevarme pero yo me negué diciendo que ahorita la tecnología es una maravilla pedir un taxi seguro, me despedí de ella alegando que pasaba por ella en la mañana para poder festejar su cumpleaños e ir a la birria que tanto le gustaba, nos despedimos con un abrazo y una promesa, tome el taxi y me dirigí a mi casa, antes pase a unos tacos que son mis preferidos, me comí unos cuantos y una cerveza más, le invité al del taxi unos tacos también, bueno me dejo en casa e incluso espero a que entrará a mi casa, al abrir la puerta noté algo extraño, no estaba la escoba que siempre dejaba atrás de la puerta, pero pensé que quizás había olvidado dejarla, al entrar a casa vi que en la sala todo estaba desordenado, mes sorprendí un poco y cuando quise salir, sentí un golpe en la cabeza al voltear y de pronto me apago la luz.

Al despertar sentí mucho frío y quise tallarme los ojos pero no pude, traía una venda en la cabeza, no quise desesperarme tanto, sabía que algo malo estaba pasando, empecé a respirar de forma rápida, no quise alebrestarme, me empecé a palpar y seguía con mi ropa incluso traía mi Parker, me toque un poco la cabeza y tenía un poco de sangre seca, de pronto escuche unos pasos, me mantuve de pie, me saludo de una forma muy amistosa “¿qué tal? ¿Cómo se siente? ¿Quiere un cigarro?”, le contesté, sabiendo que estaba raptado, le acepté el tabaco y eso que tenía dos años sin fumar, me fumé un cigarrillo platicando con él, no tenía una voz conocida, platicamos de varias cosas, no nos conocíamos o mejor dicho, yo no lo conocía pero creo que él a mi si, bueno en verdad me estaba confundiendo con mi hermano, le intenté explicar que yo me dedicaba, no me creía demasiado ya que alegaba que los sobrinos eran mis hijos, al parecer habían hecho marcaje personal, pero al parecer lo habían hecho mal.

Los días transcurrían y a veces cuando tenía suerte no sufría de tortura, el señor con el que platicaba en un inicio era el único que no me golpeaba, siempre me ofrecía un cigarro, platicábamos de cosas de la vida, incluso le recomendé una vez a Sánchez y al pelón  para que jugarán en su equipo de fútbol, también le hice unos cuantos exámenes de química y algebra, al parecer eran para su hijo, él era el único que creía en mi palabra y por eso me procuraba, en cambio los otros dos que llegaban a cuidarme me trataban peor que un animal, me ahogaban con una tela en el rostro y le echaban agua, me daban toques en los genitales, incluso me llegaron a quebrar los dos dedos meñiques de mis pies, así que yo levantaba mis plegarias a Dios pidiendo que cuando escuchaba pasos fueran los del que se portaba bien conmigo.

No sé a ciencia cierta cuanto tiempo llevaba raptado, ya que algunas veces por el dolor me dormía casi todo el día, me paraban con patadas en las costillas para que comiera y me fuera a bañar, ya llevaba tanto tiempo sin ver la luz del Sol, que ansiaba por verla, la única luz que llegaba a ver era la de un foco de 75 watts que estaba en el cuarto a donde me llevaban para que me bañara cada día, la otra luz que llegaba a ver era aquella cuando me ponían a hacer exámenes o trabajos de escuela, yo estaba desesperándome, ya ubicaba la forma de caminar de cada persona después del décimo baño, no llevaba diez días, quizás llevaba cerca de veinte, lo supe por la fecha que traían los trabajos que me ponían a hacer, incluso me dedicaba a inventar historias para pasar el rato más a menos, recordaba tantas cosas que después intentaba cambiar esos recuerdos, recordaba a mis padres que tenía ya cerca de 15 años sin verlos, a la que fue mi esposa y me dejo por no poder tener hijos con ella, a mis amigos de la infancia que ya quedaban muy pocos, a mis amigos de la escuela, del trabajo, pero lo que me preocupaba era también mi equipo de futbol, hasta que un día le dije con el que me trataba bien “yo sé que te va a sonar extraño, pero quiero que reunas a mi equipo, no quiero que ellos sigan en los malos pasos, el torneo esta pagado, quedamos campeones y no se debe nada, quisiera que los convoques para los partidos, ellos ya saben cómo jugar y en qué posición, solo es cosa de que los regañes de vez en vez y de pronto también los alientes”, ese día él no me dijo nada, ni siquiera prometió que les iba a marcar, así que yo me quede con una angustia terrible, no quería que mis chavos quedarán de nuevo desamparados con los vicios de la calle.

Después de que hablé eso con el que me cuidaba las cosas cambiaron, las otras personas ya no me pegaban, incluso me quitaron la venda y me dejaban sin ella, ellos en cambio se ponían máscaras y overoles naranjas, me daban comida más aceptable, incluso me llegaban a dar una cerveza, cabe aclarar que un día con el mas rudo de ellos me puse a platicar y dándole mi punto de vista de las cosas, en vez de molestarse empezó a cambiar su comportamiento conmigo, los veía como los amigos que no los conocía, ya que no veía sus rostros.

En una ocasión escuche una alharaca, había un desmadre, golpes, mentadas de madre y demás pero entre ellos, lo sabía porque aunque no podía verlos, escuchaba a la perfección, de pronto entró el que me había roto los dedos meñique de los pies, pensé que iba a golpearme, yo estaba esperando los golpes pero de pronto me puso su brazo sobre mis hombros, como abrazándome y empezó a llorar como un niño, se le había olvidado ponerse la máscara y el overol, lloraba sin ton ni son, decía que su esposa se había liado con otra persona, estaba muy bebido y se notaba, empecé a platicar con él haciéndole entender que nadie era una perita en dulce y muchas veces las decisiones las tomas en base al momento, se me quedo viendo y le empecé a platicar aquel encuentro que tuve antes de casarme pero con una casada, “esa mujer había sido el amor de mi vida, el destino me la puso enfrente de nuevo, traía problemas con su esposo y como un jodido oportunista le di mi apoyo, pero sabes, el tiro salió por la culata, ella solo logró ver lo jodido inmaduro que soy, la quise tratar como una princesa pero no deje de beber ni de fumar estando con ella, después deje mi trabajo, obviamente ella se desligo rápidamente de mí, quería explicarle que yo no era ese tipo de persona pero no lo hice, se quedó con la peor impresión de mi”, él solo se me quedo viendo, me dio otro abrazo y se fue.

A partir de ese día, me volví el escritor de historias de amor, escritor de poemas, escritor de cualquier cosa para que alguno de ellos quedará bien con su querer, escribía en base a lo que ellos me decían y cuando no tenía suficientes recursos les formulaba preguntas para que ellos las hicieran con las minas. Las cosas cambiaron un poco de cause, mi equipo iba de maravilla lo había tomado José que era el que me había tratado de la mejor manera desde que llegué acá, Carlos  y José María los habían cambiado, ahora estaban dos chavales que se la pasaban bien drogados todo el día y la venda la volvieron a poner, sin hablar con nadie, sin decir, sin hacer nada.

Hasta que un día, se escucharon unos balazos, al grito de “¡Ejercito Mexicano¡ entréguense”  se escucharon varios tiros y gente quejándose, yo me hice bolita en un rincón del cuarto, esperaba lo peor, escuche los pasos que pude reconocerlos, eran de José, con una voz autoritaria me dijo “somos ejército mexicano y hemos venido a rescatarlo, usted está a salvo”, me quito la venda de los ojos y solo suspiré, agradecí con una plegaria y después me dieron un uniforme y me lo puse, no tenía yo las fuerzas suficientes para cargar un rifle así que me lo quitaron, entraron a los otros cuartos y “salvaron” a dos personas más, ese día aparecí en el noticiero, en el periódico, en todos lados, mi cara no se veía pero era ese soldado enclenque que aparecía en las fotos era yo, Rosa Aura que era la dueña del bar ese día paso por mí a la comisaria, me llevo ropa nueva, agua, una torta de las que ella preparaba riquísimas y una vida entre sus manos, era un nene de uno o dos meses de nacido, según ella era producto de la noche que pasamos una semana antes de mi rapto, al parecer estuve raptado por mas de un año, lo primero que hice fue abrazarla y ella me dio una botella tinto chileno, después buscamos tierra neutral, nos fuimos a vivir a una ciudad al interior de la república, donde pusimos un par de billares y empezamos una nueva vida, ella, mi hijo y yo…



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