martes, 26 de mayo de 2020

¿Algún día deje de ser tuyo?


“…Jamás yo he dejado de ser tuyo,
Lo digo con orgullo,
Tuyo nada más…”

Ya sé, siempre dicen que me quejo de la vida por esto, que me quejo por lo otro, que no tengo ni la más remota idea que existe algo aparte de la queja, por ejemplo recordando en una ocasión un amigo me comento “¡eh chaval!, no logró entenderte, te quejas por tener una casa, dos autos, una esposa, dos hijos maravillosos, un sueldo bastante bien, por conocer diferentes lugares de la república, por comer en diferentes lados, por ir a estadios, por subir de peso, vaya por todo y por nada te quejas”, aunque no lo crean no tenía ganas de discutir, si tenía ganas de comentarle que cambiaría mi trabajo, lo que implicaría ganar menos dinero, no conocer tantos lugares , quizás estar pagando la casa y un auto, no conocer tantas comidas ni estadios, no subir de peso y un sinfín de cosas más, lo cambiaría por un trabajo donde pudiera estar con mis hijos, donde pudiera regañarlos por no hacer la tarea o quizás porque me mandaron llamar del colegio, por estar con mi esposa y hacernos cariñitos, por discutir porque se compró otros zapatos u otro vestido, decirle que no alcanzamos a llegar a fin de mes y tendríamos que olvidarnos de las vacaciones con su familia, quizás suene un poco extremo pero la vida fue así, mi amigo no sabe que me perdí los primeros pasos de mis hijos, que mis hijos me dicen papá solo porque les doy dinero y les compró cosas pero el que en verdad los cuido fue su abuelo paterno y a él si le decían papá con toda la razón del mundo, me perdí el buscar una ayuda con mi esposa cuando junior se descalabró, me perdí los partidos de futbol y las clases de ballet de mis hijos, me perdí los fines de semana con ellos, me perdí su vida por buscar un mejor futuro, bueno y si somos sinceros, los he perdido a ellos, mi esposa ya harta de la situación me pidió el divorcio, al inicio me enoje demasiado pero después entendí a la perfección, ella aun es joven y necesita quien este a su lado, o estaba enojado hasta cuando me dijo “¿Recuerdas porque nos casamos? ¿Recuerdas todo lo que decíamos? Quizás ya se te olvido o el dinero te nublo por completo, fue en el parque Agua dulce dos días antes de nuestra boda, nos comíamos unos duritos y unos refrescos mientras estábamos tirados en el pasto viendo la forma de las nubes, empezamos a hablar del futuro, de nuestros trabajos, de donde íbamos a irnos a vivir, que tu papá nos iba a prestar una casa en la misma calle donde viven, que auto íbamos a comprar primero, para cuando encargaríamos al primer hijo, quizás ya no recuerdas pero yo te dije que yo quería un esposo, un compañero de vida y no un jodido cajero automático”, no voy a mentir en ese momento me quebré, de mis ojos salieron lágrimas y solo atine a abrazarla, ella me abrazo y yo le pedía perdón, nos quedamos por unos minutos abrazados sin decirnos nada solo nos acariciábamos las espaldas, le prometí que no iba a faltarles nada.

Eso que les platico paso hace 3 años, después del divorcio y casi por azares del destino la empresa donde estaba la compraron unos extranjeros y nos liquidaron a todos, después nos intentaron recontratar pero esta vez yo no acepté, quería cambiar mi vida y aún estaba a tiempo, compré un bar pequeño y me dedique a ello, los primeros 6 meses fueron muy complicados pero después fue de maravilla, conocí a Karina que era la administradora de ese bar e hicimos muy buenas migas, me ayudo demasiado a mantener a flote el negocio, incluso al segundo año me atreví a pedir un crédito hipotecario y abrir un restaurante a un costado del bar, una apuesta muy arriesgada pero valió la pena, a mis hijos casi no los veía, les hacia sus depósitos puntualmente y las video llamadas no faltaban, no querían venir a Tampico y yo pocas veces llegue a ir a verlos, con la familia de Karina todo era bueno, sabían que era divorciado y que tenía dos hijos que mantener pero no era una limitante para estar con ella, vivíamos en casas separadas.

Era Lunes recuerdo bien cerca de las 4 de la mañana recibí una llamada, era de un número desconocido, no iba a contestar pero al final terminé haciéndolo y era mi ex esposa, solo me comentaba que mis hijos se habían ido con mis padres un par de semanas de vacaciones, la sentía extraña, sentía que algo estaba sucediendo, solamente me pidió perdón un par de veces y comentó que aún me quería, volvimos a recordar la tarde que pasamos en el Parque Agua azul antes de casarnos, después ella se puso a cantar “…Te amaré, con el cuerpo, con la mente, con la piel y el corazón, vuelve pronto te esperamos, mi soledad y yo” después hizo una pausa y me dijo “cuídate mucho y cuida a nuestros hijos”, no me dejo responder, ya que de inmediato colgó la llamada, me quede pensando un poco en ella, en vez de fastidiarme lo diré me hizo despertar con una sonrisa, incluso durante el día puse sus canciones preferidas, fue extraño pero la recordé muy bien incluso el fin de semana, estuve un poco extraviado y ella había sido la culpable.

Del Miércoles para el jueves me quedé a dormir en casa de Karina, había sido el cumpleaños del padre de ella y festejamos hasta muy tarde, yo me quedé dormido en el sillón como a eso de las 4 de la mañana, me desperté a las 9 am para bañarme e ir a abrir el restaurante, ahí me sentía terrible, la señora que hace la comida me estaba preparando unos chilaquiles bien picosos mientras yo terminaba de limpiar el lugar, de me senté cuando me trajo los chilaquiles y mi café de olla, en el televisor estaban las noticias, era algo que regularmente pongo para hacer el aseo, no sé cómo, pero de pronto voltee a ver el televisor, en la imagen era mi camioneta, le di un trago a mi café y me le quede viendo fijamente a la troca y estaba deshecha por balazos, la noticia era en referencia a un intercambio de balas de la Marina con un grupo de narcotraficantes, de pronto la luz se fue, de inmediato le marqué a mi ex esposa pero no daba tono ni si quiera, marque al número que me había marcado antes pero no contestaban, insistí un par de veces pero nada, después se me ocurrió marcarle a mi padre, le comenté acerca de lo que vi en la tv y el solo me dijo “ quizás no es la camioneta y si lo es, igual y se la robaron a Vanessa” tenía cierta lógica, me tranquilicé un poco, después llego Karina y me hizo olvidar un poco el tema, su padre me invitaba a ver un partido de la Jaiba Brava vs Correcaminos, quería decirle que no pero ya tenía mucho tiempo sin ir al estadio, así que a las 5 me aliste con mi playera de la Jaiba y pase por el señor, me sorprendió demasiado al saber que solo iba a ir el señor conmigo, Karina no iba a ir. El partido paso sin pena ni gloria, un empate a cero, con algunas emociones de por medio pero nada de goles, pero eso no impidió ponernos un poco borrachos, pasamos a cenar y lo deje en su casa, yo me fui a echar un baño a mi casa para irme al bar pero me quede dormido en el sillón.

ME desperté a las 8 am, gracias a una llamada, contesté y me preguntaron si era dueño de una camioneta, me dieron el modelo y el año y conteste de manera afirmativa, después me preguntaron si tenía relación con 5 nombres de varón que me dieron y les dije que no sabía quiénes eran, después me dieron el nombre de mi ex esposa y les comenté eso, me pidieron presentarme lo antes posible en la fiscalía en Culiacán, les comenté que estaba justamente del otro extremo y me dijeron que sería bueno que me presentará en cuanto antes, no quise alarmar a nadie por eso solamente tome una maleta pequeña y me dirigí al aeropuerto.

Para no hacer la historia larga, la pareja sentimental de Vanessa era un narco en ascenso, me pidieron reconocer el cuerpo y si era ella, pedí que no se mal informará acerca de los datos que darían de ella, me dieron el cuerpo y el permiso para trasladarlo, le tuve que marcar a uno de sus hermanos para comentarle y que hicieran los trámites para el entierro al otro día, yo saldría en un par de horas con ese rumbo y llegaría ya en la noche, le marqué a mi padre y solo le dije que había fallecido Vanessa que iba rumbo a su tierra para enterrarla, si podía hacerme el favor de llevar a mis hijos, no le di más explicaciones, quizás él sabía porque no las pidió, después le marqué a Karina, le comenté la situación, pensé que se iba a molestar pero no lo hizo, me apoyó, me comentó que me tomará el tiempo necesario que ella vería por los negocios sin problema, le agradecí el gesto y me fui recordando todo el tiempo los momentos que viví con Vanessa, esos tiempos de escuela que fue cuando nos conocimos, cuando empezamos a salir, el primer beso, su sonrisa, sus reclamos, todo el camino se me fue en recordar.

Al llegar a su pueblo solo me hice una serie de preguntas de forma interna ¿yo tenía la culpa de ello? ¿Qué hubiera pasado si yo le hubiera dedicado el tiempo necesario? ¿Cuándo y cómo le voy a decir a mis hijos que su madre falleció por que la descuide? ¿Algún día me lo perdonarían? ¿Algún día deje de ser tuyo?



sábado, 16 de mayo de 2020

Sueños húmedos


“…Si me pudieran dar a elegir,
¿Cómo y cuándo? Yo quisiera morir,
Contestaría, acostado
Feliz de estar a tu lado,
Víctima de un sexo exagerado…”


Al llegar a casa estaba obscuro totalmente, pareciera que se me hubiera olvidado pagar el recibo de la luz y me la hubieran cortado, sin querer tropecé con la mesita de centro que está en la sala, no entiendo como pensaba no pegarme si hasta cuando hay luz me pego, continúe mi andar después de sobarme un poco la espinilla, cuando de pronto al ir caminando solo escuche un “shhhhhh, no hagas ruido”, naturalmente me hubiera espantado pero al escuchar la voz me hizo ponerme hasta cierto punto caliente, me quito la corbata y con ella me vendó los ojos, me sentó en una silla mientras me iba quitando las prendas poco a poco, tomaba con mis manos y las pasaba sobre su cuerpo, podía adivinar que traía solamente la ropa interior, aquel cachetero de encaje que tanto me encantaba, lo sabía y eso que no podía verlo, me desabotonaba la camisa me iba dando ligeros mordiscos por encima de la camiseta, me hacían soltar algunos gemidos, escuchaba su respiración, escuchaba sus sonidos al hacerme tal cosa, era maravilloso, termino por quitarme la camiseta y acto seguido desabrocho el cinturón, lo hizo con tal maestría que no me di cuenta cuando lo hizo, solo sentía sus caricias traviesas desabrochando el botón del pantalón e introduciendo su mano, pero con la boca seguía dándome ligeras mordidas y dando besos por doquier, con el cinturón me ató de las manos atrás de la silla, estaba totalmente a su merced, me sentía un poco inquieto al no poderla tocar, pero me limite a disfrutar el momento, se subió en mis piernas y seguía con besos y caricias traviesas, los gemidos eran más altos cada vez, me pasaba los senos por la boca solo dejándome besarlos y aprovechaba para morderlos un poco, ella gemía y eso era maravilloso, se quitó de encima de mí, y de pronto escuché que se iba, bien dicen que cuando no utilizas un sentido los demás se agudizan y ella sabía muy bien jugar con ello, me dejo unos minutos ahí solo, solo esperando a que volviera, cuando por fin lo hizo con su boca empezó a bajar de mi ombligo hacia una cuarta abajo, no tuve tiempo más que de gemir, ella también lo hacía, me bajo el pantalón dejándome en bóxer sentado en esa silla, con su boca hacia un jugueteo magistral conmigo, quería quitarme el cinturón de las manos y hacerla mía pero era el momento de ella, me dio a morder una fresa, estaba fría y muy dulce, cuando le di la mordida de inmediato la quito y me beso los labios, mientras con su mano derecha empezaba a jugar debajo de mi bóxer, me mordía el lóbulo de la oreja derecha y me gemía despacito en el oído, de un momento a otro saco su mano y por encima del bóxer empezó a dar pequeños mordiscos encima de mi bóxer, estaba a punto de estallar, con los dientes empezó a bajar un poco el bóxer y el lugar que tenía su mano derecha ahora la tomo su boca, me moría de placer, siguió por unos minutos haciéndome esas caricias con la boca, solo se escuchaba un Glup glup glup, de pronto paro en el mejor momento, estuve a segundos de venirme, pero ella paró de inmediato, se sentó sobre mí pero ahora la estaba penetrando, sentir esa cueva caliente y húmeda era algo que no me hubiera esperado, subía y bajaba subía y bajaba, ambos gemíamos, teníamos una sincronía que quizás nunca la habíamos tenido, con mi boca buscaba sus senos, su boca, su piel, lo que me encontrara primero sin mitigar los gemidos, no sé qué tiempo paso, hasta que de pronto sentí como me apretaba, eran espasmos por parte de ella, tres cuatro seguidos y de pronto humedeció por completo mi entrepierna, en ese momento soltó un maravilloso gemido Aaaaagghhhh.

Se quedó ahí por unos minutos, yo seguía comiéndole los senos mientras ella solamente me abrazaba y me los ofrecía, soltaba leves gemidos ahogados, de pronto se paró y lentamente me tiro sobre el piso de espaldas, aun sentado en la silla, me quito el cinturón diciendo “no puedes quitarte la corbata, ni puedes tocar, solo es para no lastimarte”, yo solo asentí, se sentó sobre mi cara y empecé a dar ligeros besos, mordidas, mientras ella gemía y gemía, no paraba de gemir y con su mano me masturbaba lentamente, hasta que de pronto con sus manos tomo mi cabeza y la acerco aún más a su pelvis, ese líquido caliente era maravilloso, se quedó ahí por unos instantes, intente quitarla de encima para proseguir pero me dijo “cuidado, te voy a levantar, pon tus manos atrás, este juego aún no ha acabado”, yo seguía instrucciones como un condenado a muerte, me volvió a atar las manos atrás, me empezó a hacer una felación maravillosa mientras con sus manos me ahorcaba un poco, entre la asfixia y la maestría con su boca no sabía que iba a suceder hasta que de pronto, ¡Pum! Se me apagó la luz.

Al despertar seguía yo sentado en la silla, había un mensaje escrito en mis piernas el cual decía, “cuando te despiertes, quiero que me leas e horóscopo, me lo mandas por mensaje de audio”, estaba recuperando el conocimiento después de leer ese texto e hice lo propio, busque mi celular y le envié el mensaje leyendo el horóscopo “estos últimos días no te has sentido muy bien…” al terminar el audio cerré los ojos.

Al abrir mis ojos me di cuenta que estaba tirado en mi cama, todo había sido un jodido sueño, empecé a sonreír como buscando en esa sonrisa a ella, bien ella no estaba conmigo, había sido solamente un jodido sueño húmedo, pero esa sonrisa era por haberla recordado…





jueves, 14 de mayo de 2020

Me tienes aquí, esperándote


“Todavía creo que lo podemos hacer,
Y no tenemos nada que temer ni perder,
Quiero que me digas que todo está bien,
Porque sabes que me matas”

Quizás nunca te lo he dicho pero te ves muy linda en las mañanas, sobretodo me encanta como te ves cuando te tomas el café viendo a la ventana, distraída ves como pasan los autos y las personas, con esa prisa tan terrible que tu tranquilidad hace un equilibrio maravilloso, esa cara recién lavada siempre ha sido mi favorita; debo de aceptar que también te ves hermosa cuando en punto de las 8 de la noche enciendes el cigarrillo nocturno, justo dos calles antes de llegar a la torre de departamentos donde vives, incluso ahí en la entrada terminas por dar las últimas 3 bocanadas de ese cigarrillo, después religiosamente de tu bolsa sacas esos chicles sabor fresa, que dicho sea de paso también son mis favoritos.

Algo que me da curiosidad es que cada sábado vas al mismo supermercado a la misma hora, bueno entre las 18:00 horas y las 18:15 vas cruzando la puerta del mismo con un carrito vacío, de ahí primero das una vuelta a todo el supermercado sin dejar nada en el carrito, vas como cazando ofertas, incluso luego tomas juguetes, algunas muñecas para tu colección y otro juguetes para los cumpleaños de los sobrinos, pero lo que regularmente tomas de forma muy normal son las dos botellas de vino tinto, chocolate de mesa, chocolate amargo, latas de atún, verdura en bolsas para hacer ensaladas, dos litros de helado, crema de avellana, una caja de té de menta, una tabla con carnes frías y quesos para acompañar el vino supongo, cerveza Artesanal y cerveza comercial, vaya de vez en vez echas otras cosas pero no es de mucha importancia, saliendo del súper te diriges a esa cafetería que es tu favorita, pides una horchata caliente, incluso un par de veces te han cambiado el nombre y otras tantas has olvidado pedir deslactosada la leche.

Hubo un día que metí mi cuchara, justamente habías pedido tu horchata caliente, yo estaba leyendo  “El día que me quieras” cuando escuché que pediste la orden, yo estaba sentado en la primera mesa cercano a la caja, al escuchar que terminaste tu orden yo solo atine a decir en voz alta “Con leche deslactosada”, tú le dijiste al cajero que añadiera leche deslactosada, después diste tu nombre y te acercaste a mi mesa, dijiste un “disculpa ¿cómo supiste?”, yo no sabía, no podía decirte que conozco tus gustos, así que fingiendo la voz dije “perdón, yo trabajé en este lugar, solo que ahora traigo barba”, en ese momento me regalaste una sonrisa maravillosa, créeme que tenía ganas de pararme y darte un beso, es más tenía ganas de comerte la sonrisa a besos, pero no, solo atine a bajar la mirada y seguir leyendo mi libro, pero sentía tu mirada y también te veía por la parte de encima del libro, dijeron tu nombre y recogiste tu bebida, después sentí como me tocaste el hombro, en ese momento brinqué y después dijiste “¿te he visto en otro lado? Te me haces un poco familiar”, me puse nervioso, pensé que me habías reconocido, pero fingiendo la voz nuevamente te logré decir, “imposible, solo en esta cafetería, trabaje un mes acá y eras la única que llegaba con un carrito de supermercado los sábados como a estas horas y pedias una horchata caliente y eso que era verano”, solo te me quedaste viendo a la cara, lo supe por la conexión que hicimos con los ojos, pero logré que me quitaras los ojos de encima cuando me levante un poco abrupto del lugar y fingiendo nuevamente la voz te dije “la horchata caliente también es mi preferida, pero sabes, sabe aún más rica si le pones azúcar mascabada en vez de edulcorante”, agradeciste la recomendación y fuiste a preparar tu bebida, pero no me quitabas la vista de encima, lo supe, porque yo también te veía.

Sé que amas también andar en bicicleta, aunque últimamente has andado más en patines, quizás por aquel ligero accidente que tuviste en bici, supe bien que me reconociste, el domingo inmediato al día de la horchata caliente, me intentaste perseguir, yo hice como si no te reconociera y aumente mi velocidad, de pronto no viste una coladera abierta y volaste, quise intentar ayudarte pero me ibas a reconocer, así que solamente le dije a un oficial que estaba en la esquina, él fue a ver pero ya otro ciclistas te estaban auxiliando, después de ese domingo dejaste de ir dos domingos a la vía recreativa, pero al tercero apareciste, ibas con unos patines retro, rosas con blanco, de dos ruedas al frente y dos atrás, me atrevo a decir que patinas mejor de lo que andabas en bicicleta, se ve que lo disfrutas más, excepto cuando un niño se te cruza, que no sabes bien como frenar todavía.

Pero bueno lo único que no me gusta de ti es que volviste a recuperar la memoria, recordaste quien era yo, recordaste mi rostro, recordaste la forma del accidente, ¿Cómo lo supe? Fácil, un viernes cualquiera, iba yo manejando a dos calles del centro cuando en el semáforo en rojo pasaste por enfrente de mi auto, te me quedaste viendo y yo evadí la mirada como si estuviera revisando algo en el estéreo del auto, después vi que te acercaste a un patrullero, le dijiste algo y él se subió a su moto patrulla y me dijo que me bajará, hice el ademan de bajarme pero lo único que hice fue quitarme el cinturón de seguridad y acelerar, empezaba a meterme entre los autos, la patrulla me venía siguiendo, me metí a uno de los barrios más bravitos de la zona centro, se escuchaban las sirenas, después saliendo de esa zona me dirigí a mi depa, me baje del auto, lo deje antes de cruzar la avenida, me quite el suéter que traía y se lo di a un indigente que estaba pidiendo limosna, después camine despacio, primero di una vuelta para ver que nadie me siguiera, después ya me dirigí al edificio, entre con calma, entre a mi depa y encendí un cigarrillo mientras sentía como el corazón se me quería salir, encendí el televisor y puse unas fotos tuyas, justamente las estaba viendo cuando de pronto, vi en cámara lenta como tiraban mi puerta y entraban apuntándome unas personas vestidas de civiles, alcancé a alzar las manos y me dieron unos cuantos golpes antes de presentarme ante el ministerio público, me hice pasar por loco, como ya lo había hecho antes, esta vez sí pego, mi abogado logró que me mandaran a un psiquiátrico y con ello evitar pisar la cárcel.

Ahora estoy acá, Zona G, pasillo Séptimo, segundo cuarto, en el piso logré dibujar tu rostro y un día me dejaron pedir una horchata caliente, aun guardo ese vaso, le puse tu nombre y escribí esta historia y sí me tienes aquí, esperándote.





miércoles, 22 de abril de 2020

Postdata VI


“…pues al amor no hay quien le mande,
Puede mucho más una mirada al corazón,
Un abrazo bien apretado,
Un besito muy bien saboreado,
Y qué decir de las sonrisas de los dos…”

Bonito día:

Antes de empezar a contestar tu carta, déjame decirte feliz cumpleaños, no te voy a mentir, recién cuando leí tu carta y vi que te habías ido con tus papás recordé que era tu cumpleaños, bueno para serte sincera también lo recordé porque me metí a tu Facebook, pero lo hice porque quería compartirte un live de Cáustico dueto, recuerdo que me pasaste muchas canciones, después creo que si lo escuchaste porque escuche que te dedicaron esa canción que tanto te gusta “la dama y el Vago”, pero no te vi que estuvieras reaccionando ni nada así, pero bueno, feliz cumpleaños.

Me da gusto que hiciera recordar tanto, sobre todo porque el latín para ti era algo importante, aunque dudo demasiado que lo sigas practicando, por cierto mi prima Elizabeth se reivindicó como dices, ahorita tiene dos preciosas nenas y es divorciada, digo por si te sigue interesando (puedes re leerlo con mi voz de enojada, aunque sé que te encanta escucharme así). Que bien que te pusiste a hacer un poco de ejercicio, aunque también debes de hacer dieta, porque la última vez te veías un poco más gordito de lo habitual, de igual forma me saludas mucho a tu padre y la foto la encontré ahora en la mudanza, digo han salido muchas cosas más que me han hecho recordarte, perdón recordar mis pasados para ser más exacta. Me gustó más Mazamitla que la manzanilla pero está muy bonito todo, gracias por la recomendación.

Que te parece si ya dejamos de escribir sobre la mesera, digo porque creo que pones más énfasis en ella que en mí, me da gusto saber que alguien te hace ponerte nervioso como yo lo hice pero quizás sería bueno ya no hablar de ella, espero que si podamos hacer algo con lo de la voz, una llamada o algo así, me gustaría escucharte, quizás tu voz se ha quebrado por el cigarro o quizás ya hablas con una tonada distinta como cuando estas un poco ebrio, es gracioso escucharte así, no suenas con tu acento normal del centro del país, pero va de acuerdo con tu porte ese acento extraño, incluso más que el tienes a diario, por cierto, quizás te hace falta dejar de ser un robón para convertirte en algo más profesional y ahora si puedas raptarme, claro que entiendas que no es queja.

De ese auto rescato el primer beso que nos dimos, hubo cosas mejores pero quizás eso fue lo más bonito que ha visto ese auto en su vida, fue todo tan extraño esa mañana, no entiendo cómo sucedieron las cosas, no sé si en verdad te pedía ese beso pero créeme que si no me lo dabas en ese momento, yo te lo hubiera dado, no sé, sabes muy bien que no eres muy agraciado pero tienes ese “no sé que que, que que se yo”, por cierto, ahorita recordé que nunca me contaste porque te gustaba tanto esa canción de “la dama y el vago”, perdón estaba escuchando de nuevo su live mientras te escribía la carta.

Sigo leyéndote en el blog, casi no me gustan las ultimas historias que has subido, no te conozco tanto en esa faceta pero presiento que te hace falta un poco de alcohol y tu pinche cigarro para hilar bien las letras, espero me equivoque pero si le hace falta un poco a las historias, incluso ¿Cómo vas con el libro? No me digas que te volvió a pasar lo de Bacalar, aquella vez que extraviaste tu cuaderno de escritos donde llevabas un gran avance de tu libro.

Sabes voy a compartir mis planes a futuro contigo, después de que recibas esta carta cuentas dos meses y estaré en tus tierras, no sé si podré verte o no pero bueno ya te diré después, ya sabes que siempre encuentro la forma de encontrarte, también por mi trabajo me van a mandar unos días allá pero todavía no es nada seguro, sabes quisiera cambiarme de trabajo, creo que me pegaste eso de la inconformidad de los empleos, también quisiera hacer un viaje, una amiga recién se fue a Europa el fin de año pasado y creo que es una gran idea, no te invito porque aun te faltan algunos estados de la república para que puedas salir del país como siempre decías.

¿Qué esperas tú del futuro? ¿Sigues pensando en que pasará en el 2020 como en tus escritos? Sabes, tanto te burlabas de los trota cerros y vi que andas en algo similar, solo recuerda que tus rodillas no son tan buenas como hace años, digo pasa lo mismo con tu cabecita, porque eso de jugar un juego que sabes de ante mano que vas a perder es de alguien que no está bien de su cabecita, aunque de ti no me extraña nada, es mas no me extrañaría que de pronto te extraviarás de este mundo, no logro entender todavía como puedes escribir tanto, yo siento que ya estoy escribiendo cosas sin sentido y aun no es demasiado lo que he escrito, solo quisiera decirte que gracias por hacerme recordar tantas cosas, gracias por tener esos sueños que para serte sincera ya me los estas contagiando, espero que ya le hayas parado a tus festejos y cuídate mucho, por cierto ya termine leer “travesuras de la niña mala”, me encantó, gracias por la recomendación.

Pd. Eres mi robón favorito.
Pd2. Te dejo un poco de mi perfume para que adivines cual estoy usando ahora.
Pd3. Cuando tomé esta foto, me acordé de ti, decías que pasabas por ahí diario y créeme que te voy a dar la razón, es muy bonito caminar por ahí de noche.



viernes, 10 de abril de 2020

En la luna hay un conejo


Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

J. SABINES. 

No, no es posible que simplemente te vayas sin darme al menos una explicación, sin embargo solo me miraste en silencio y seguiste con tu camino, claro, tienes una reputación que cuidar y el que se den cuenta de que tienes un amante va a dañarlo todo. Llorabas, y era a mí a quien estabas apuñalando, era mi sangre la que lleno las calles que solíamos transitar, tu traición fue mi muerte.

Encender un cigarro es lo único que me queda, tomar una honda calada mientras los pulmones se envenenan lentamente, el cigarro, el alcohol, las drogas y el amor son otra forma de matarse, sabes que vas a caer hasta el fondo del abismo pero no cedes, no hay una forma para que logres renunciar a ello, hasta que la muerte cobra factura. A veces imagino que tus besos se derraman en los labios anónimos que pronuncian tu nombre cuando estas en ese cuarto a solas, ¿tus manos recorrerán los vértices de la misma forma que cuando estás conmigo?, ¿sonríes  de la misma forma a su lado? Debo ser solo yo, pienso demasiado, si, no hay forma de que sea como yo, desde el beso de buenos días hasta el abrazo de media noche, porque no es solo arrancarse los pliegues del ego sino desnudarse el corazón.

Dijiste que no bebiera, y lo hice, y como siempre volví a recordarte con esa estúpida sonrisa, no sé si recuerdes el café al que solía llevarte, lo odie, cambiaron de administración y se fue al carajo, ahora sirven café diluido sin aroma ni cuerpo, entonces eso ya no es más un despertar sino una decepción, ¿crees que cuando muera podría descansar por fin? Quiero decir, ¿podría quedarme inmersa en esa enorme oscuridad sin tener noción alguna de nada? Sé que siempre hablo de la muerte pero es algo a lo que estamos condenados desde que nacemos, tengo un problema, no he logrado permanecer feliz desde que tengo memoria, me la he pasado pensando en estupideces, las ideas nunca paran, no puedo dormir, no puedo comer, no puedo ser feliz, siempre hay una nube de oscuridad cubriendo mi verano, te llevaste mi cuento preferido y necesito que me lo regreses, porque esa adolescente merece un final mejor.


Había un conejo atrapado en la luna, no fue su culpa, a él lo llevaron con engaños e instintivamente vino la traición, decían que era castigo por asesinar al lobo que quería devorarlo, lo llamaron homicidio doloso. El conejo se defendió y como siempre su inteligencia fue su perdición, no se puede apelar a la defensa cuando el juez y el jurado son amigos del lobo, cuando no permiten que entre la simpleza de la acción, se llama supervivencia, astucia o adaptación. Lo encontraron culpable, se burlaron mientras lo confinaban en aquel viejo satélite, mira que solo va a estar decían, pero no contaban que habría miles de rezos, canciones, poemas, historias que le harían ver como la inspiración de los artistas, la esperanza de los locos, la luz de aquellos que temen el sol.
No entendiste el final de aquella historia, aunque siempre hay injusticias, enemigos y traición, existen otras almas, otros mundos y unos besos eclipsados cuando se habla de amor.





domingo, 5 de abril de 2020

La has visto?


"Me lo contó un verdadero Clochard, de esos de los que cuenta Sabina y Cortázar... Tienes que probar Gudang Garam, los verdaderos Kretek"...

LA HAS VISTO?

- Pueden dos mundos diferentes hacer Match y revolotear dentro de un espiral de emociones, sin miedo, sin incertidumbre pero con ganas, reinventandose en una habitación?
- Claro que pueden, replicó Gian Carlo aquel clochard italiano al que los azares del destino le hicieron radicar en México, Tepoztlán para ser más exacto.

Lo conocí un Lunes de Abril hace ya dos años en aquel rincón bohemio dónde asistía cada semana para escuchar a Joaquín Sabina, el se acercó a pedirme un cigarro, en ese entonces no fumaba pero lo invite a sentarse a la mesa, le abrí una Cerveza Artesanal "Moldova" que solo vendían en ese lugar, me miró con desatino, como con aquella vista que tienen los nostálgicos, esa con ganas de hablar sobre las espinas que no se logran sacar del corazón.
Empezó por contarme su historia: originario de Nápoles al sur de Italia, el venía a México como turista pero fue en su tercer viaje y a sus 25 años donde decidió quedarse a causa de María, mesera de un Restaurante Boutique en La CDMX, decía que María era el nombre perfecto, sonrisa de luna creciente, piel canela, labios rojos, mirada sin dudas, pies pequeños, alas de ángel y caireles en su cabello... Yo solo notaba como al describirla, su mirada cambiaba con un tono de quién ama a pesar de tanto y de los años y aunque detrás de esa mirada enamorada se percibía un corazón roto lo único que pensaba era en preguntar como había terminado en esa condición, el pasar de un turista adinerado a un vagabundo? Dónde estaba ahora María? Cómo llego de CDMX a Tepoztlán? Por qué no volver a su Tierra?
Decidí no interrumpir y dejar el fluir de la historia sobre aquella mesa, entonces el prosiguió...
Había tenido un romance con María, más que eso a su descripción, su relación inicio un poco extraña, el hablaba muy poco español y María para nada el Italiano, su idioma era el del Amor, miradas, gestos, caricias, besos y abrazos, el le escribía versos que Ella a su vez traducía en internet, ella se inscribió a un curso de italiano, el la llenaba de poemas, ella le preparaba el café y el le garantizaba un rosa cada mañana, compartían los mismos sueños y aunque a ella no le gustaba la comida ni la canción Napolitana y prefería los boleros, nada les era impedimento para amarse, vivían en un departamento modesto justo a los 3 meses de haberse conocido y justo como es mi costumbre lo interrumpí preguntando sobre si no era muy pronto para vivir juntos? Y el justificó con una analogía a un discurso de Platón: "El banquete", no había duda que era un hombre inteligente así que lo deje continuar, Otra vez... que para ser honesto le sentía envidia por tanto amor expresado en palabras, por qué yo mismo anhelaba vivir algo así, un amor sin ataduras de esos que llegan con prisa, riendo contra el viento, sin medir el tiempo, de esos amores que te hacen vivir en un cuento sin pensar en el destino, de los que salen, se van y que al volver a casa poquito después se vuelve un castillo habitado de locuras, Que se vuelven promesas, canciones, risas, chistes, pasos de baile, sarcasmo, reflexiones en el sofá, juegos sin sentido y sentidos que se transforman en emociones, un amor con rutinas que se rompen, de calles que gritan nuestros nombres debajo de cada farola, un amor sin resaca, sin lunes, sin aburrimiento, sin dudas... En verdad le envidiaba mientras apretaba los puños esperando con fe que algún día mi amor llegará.

Continuaba la conversación mientras escuchábamos a Sabina "Todavía una Canción de Amor" y esa parte resulta también curiosa ya que el conocía a Sabina gracias a María y de hecho su español lo practicaba con esas mismas canciones y así seguíamos mientras mi envidia crecía, Maria le había abandonado hace ya Díez años, el aún no sabía el por qué? Y cuándo? Cuando las noches se volvieron insomnio y dejaron de ser como eran antes?, cuando se paró el reloj y los días dejaron de pasar?, cuando hasta los días del calendario se burlaban?, cuando el problema se agravó hasta separar sus caminos?

Fue María la que huyó, unos días antes de viajar a Nápoles, unos días antes de su boda planeada, antes de formalizar el compromiso, antes de sellar para siempre su vida, solo se fue y como explicación dejo una carta con un beso plasmado y un listón rojo sobre el sillón. Yo solo pensaba... Y las promesas de amor? Y los momentos? Y el mundo que crearon juntos? Y los sueños? Los besos?

Pude ver cómo la vida se iba de su rostro, las ilusiones y su voz quebrada no le daba para más.
El escucho un rumor sobre de quienes la habían visto trabajando de mesera en alguna cafetería en Tepoztlán, por eso vivía allí, como trotamundos esperando encontrarla de nuevo, rehusando a volver a su país, años sin volver a Nápoles, Diez años esperando el reencuentro, durmiendo sin soñar y con las sábanas desgastadas, un reencuentro que sabe que no sucederá jamás...

Terminamos la charla y al pagar a cuenta, la mesera del lugar me dijo que ya estaba saldado, aquel Gian Carlo tenía la costumbre de sentarse a contar su historia y pagar la cuenta con quién sentía haber hecho ese click, no sabía que decir, su apariencia de vagabundo no era el en verdad así que solo me quedo en agradecerle.
El acepto el agradecimiento pero puso una condición, saco de su bolsillo una foto vieja pero enmarcada y me preguntó: la has visto?
Solo pude decir que no, pero atónito pude ver qué tal y como el la describía tenía toda la razón, en la foto ella sonreía en lo que parecía estar sentada en la barra de un bar.
Solo pude prometer que en caso de verla le avisaría e incluso sería espectador de su reencuentro...
Y así, así conocí a Gian Carlo.


sábado, 4 de abril de 2020

Me sirves otro carajillo por favor


“…la cosa eran unos cuantos besos,
Matar las ganas y perdernos luego,
Pero mis sentimientos,
Confundieron el juego…”

Al parecer la suerte me había volteado a ver de nuevo, tenía ya dos meses de haber llegado a esta bella ciudad de Morelia, tenía un trabajo estable, me había hecho de una cafetería y estaba pagando una casa, las cosas no habían sido nada fáciles, pero ya íbamos saliendo del bache, mientras hacía unas declaraciones en la madrugada encendí un cigarrillo, era una noche de primavera y como todas calurosa, jodido vicio lo había dejado hace ya 4 años pero este cigarrillo lo encontré en ese baúl de los recuerdos, ¿Qué tengo en ese baúl? Escritos, cartas, fotos, una cadena, dos anillos y una carga sentimental terrible, bueno en ese baúl tenía ese cigarrillo y lo saque para tirarlo, pero me puse a trabajar y en automático lo encendí al finalizar, no voy a mentir, me sentí tan bien, lo fumaba mientras pensaba como había cambiado mi vida, antes cuando llegaba a venir a Morelia era para embriagarme y estar de fiesta, ahora estoy acá trabajando, estaba en ese pensamiento cuando el cigarrillo se acabó y casi por arte de magia apareció mi hijo, diciéndome “pa´ ¿Por qué no te has dormido?”, le dije que estaba trabajando y de pronto me dijo “¿te puedo preguntar algo y no te enojas?, pensé por un momento que me iba a decir algo sobre el cigarrillo y le dije que sí, fue cuando inicio “¿Por qué no somos una familia normal?, sabes mis dos amiguitos nuevos, Fernanda y Charly son hermanos y viven con su mamá y su papá, después me hicieron burla porque les dije que yo solo vivía con mi papá y que no conozco a mi mamá”, eso lo dijo mientras se le quebraba la voz, solo atine a abrazarlo, a pesar de sus 6 años estaba enorme, lo cargué y lo puse en mis piernas, estaba intentando pensar cómo explicarle que su madre se fue cuando el tenía 1 año de nacido, que le estorbábamos los dos, que ella decidió rehacer su vida, pero de una forma en la cual no se notará mi rencor sobre ella, así que solo le dije “tu mami algún día volverá, necesitaba respirar un poco, pero pronto volverá”, mi hijo se me quedo viendo a los ojos y me dijo “¿me lo prometes?”, solo asentí, promesa de campeones, promesa de campeones.

Los días trascurrían y yo con un nudo en la garganta, mi hijo si requería el amor de una madre y más ahora que estábamos alejados de todos los familiares, intente salir con algunas minas pero nada resultaba, mi hijo estaba empeñado en buscar a su madre, incluso me orilló a en unas vacaciones ir a buscar a sus abuelos maternos, no les pareció mucho la idea a ellos pero se vieron felices de ver a su nieto, vivían a dos horas en la ciudad de Celaya Guanajuato y bueno a partir de ese día nos veíamos mínimo una vez al mes, mi hijo se sentía tan bien que creo había olvidado el tema de su madre.

El tiempo pasaba, yo deje de trabajar para una empresa, me hice de dos cafeterías más y trabajaba de contador de forma autónoma, tenía tiempo de todo, sobre todo de ver crecer a mi hijo, llevarlo al colegio, al círculo de lectura, al taller de escritura, al futbol y al box, eso por largos 10 años, el tiempo pasa rápido y más cuando lo disfrutas, teníamos 3 o 4 días de cumplir 10 años viviendo en Morelia cuando sucedió el fallecimiento de la abuela materna de mi hijo, fue un golpe duro para él, incluso nos la pasamos dos semanas allá, no éramos tan bienvenidos por los demás integrantes pero si por su abuelo y era quien mandaba, entre los dos crearon un lazo maravilloso que ni con mi padre pudo hacerlo, pero en verdad eran felices y eso me gustaba, mi hijo después del fallecimiento se quedó la siguiente temporada vacacional con su abuelo, no me gustaba mucho la idea porque iba a dejar todo por un mes pero estaba saliendo con una mina y me comentaba que era bueno empezar a dejar que mi hijo viviera su vida y de paso yo vivir la mía.

Ese mes fue complicado, me daba demasiada ansiedad lo que pasaba con mi hijo, me empezaba a hacer preguntas absurdas en mi cabeza tipo ¿y si conoce a su madre y ya no piensa regresar conmigo? ¿Si le gusta la vida de Celaya y quiere que nos mudáramos para allá? ¿Si quisiera vivir un tiempo con su abuelo? Pfff era complicado, retomé el vicio del cigarro y empezaba a beber un poco por las noches, la mina con la que salía me ayudaba demasiado en entender un poco esa dinámica, pero yo pensaba que ella lo hacía para separarnos pero en verdad me ayudaba, pero bueno era complicado, él había sido el compañero de vida, pero ahora estaba también ella, Elena.

Era domingo no teníamos planes con Elena, incluso nos quedamos en casa viendo películas, comiendo alitas y pizza, acompañados con unas cervezas, cuando de pronto, llegó mi hijo, no andaba muy animado, se supone que llegaría el miércoles y no en domingo, apagamos el televisor y nos sentamos en la mesa los cuatro, Elena, mi hijo, su abuelo y yo, platicamos un poco de sus vacaciones, su abuelo ya se estaba despidiendo cuando mi hijo me dijo “pa´ ¿crees que el abuelo pueda quedarse con nosotros unos días?”, le pregunté al señor y me dijo que él no tenía problema y le arreglamos el cuarto de visitas, Elena nos ayudó en todo momento y quizás fue el momento oportuno para decirle a mi hijo que Elena iba a venirse a vivir con nosotros, yo temía que fuera a enojarse, que se iba a encaprichar, pero no, solo dijo “eso es todo carajo” y nos dio un abrazo, después le dijo a Elena, “qué bueno que llegaste, porque ya luego no me quería hacer caso a mí”, y echamos a reír los cuatro, mi hijo se quedó ayudando a su abuelo a instalarse mientras yo me comía a besos a Elena en señal de victoria.

Elena me apoyo mucho con la relación de mi hijo y su abuelo, también con la administración de las cafeterías, era maravillosa, el abuelo de mi hijo se había quedado a vivir ya con nosotros, su familia estaba en desacuerdo pero a él le valía madre y digamos que a mí también, vaya éramos esa familia de cuatro que nunca nos imaginamos, las cosas iban de maravilla era todo tan extraño que pareciera que el guion estaba escrito, por fin la suerte nos volteaba a ver, por fin estábamos viviendo ese sueño que mi hijo siempre quiso.

Pero en una ocasión me hablaron de la prepa de mi hijo para notificarme que no se sentía bien, pase por él y platicando en camino a casa me pidió si mejor íbamos a otro lado, necesitaba platicar conmigo y bueno fuimos a ese buffet de carnes que tanto le encantaba, ese lugar que utilizábamos para celebrar, después de comer pedí dos carajillos, uno caliente y otro frio, el frio para mi hijo desde luego y fue cuando empezamos a platicar, su madre había ido a buscarlo días atrás a la escuela, incluso en un día fueron por un helado, el problema es que el sabiendo que era su madre no podía decirle que no, pero tampoco tenía ganas ni intención de conocerla, por eso se sentía extraño, me pidió un consejo y solo le dije “si quieres conocerla aprovecha, recuerdo cuando a los 6 años anhelabas que viviéramos como una familia normal, así como vivían Fernanda y Charly, ahora tú tienes la posibilidad de conocer a tu madre, solo te voy a pedir una cosa, no le pidas a ella que intente algo conmigo y tampoco a mí me pidas que intente algo con ella”, el solo cerró los ojos y asintió, después de acabarnos el carajillo pedimos unos tragos y nos pusimos un poco borrachos, él me platicaba de Fernanda que había sido su crush de toda la vida y ahora estaba saliendo ya con ella por fin, yo le daba algunos consejos para que no cometiera las pendejadas que yo cometí.

Llegamos a casa y Elena se sorprendió de vernos cantando y alegres, hasta nos pusimos a jugar videojuegos, pedimos unas cervezas más, Elena y el abuelo nos acompañaron con las cervezas, traíamos una fiesta terrible en la casa, quizás nunca se había destilado tanta alegría en ese hogar, hasta que de pronto empezamos a confesar algunos secretos y fue cuando Elena confesó que la mamá de mi hijo era su amiga, mi hijo se le quedo viendo con un odio y yo también, estaba a punto de decirle algo cuando el abuelo dijo que había sido idea de él eso y Elena siguió diciendo que tuvo la desgracia de enamorarse y se hizo un silencio enorme, yo solo cerré los ojos, me concentraba en no decir nada, por fortuna esa noche acabo.

ME quede dormido en la sala, no quería compartir cama con Elena, me desperté ya que escuche demasiado ruido, era mi hijo que estaba preparando el desayuno, me puse a ayudarle, sentí que era demasiada comida lo que estábamos haciendo pero no dije nada, me dijo que me diera un baño en lo que él acababa y así lo hice, cuando volví estaba la mesa servida con un espacio vacío, a mi derecha estaba mi hijo, después seguía su abuelo después la mamá de mi hijo y Elena a mi lado izquierdo, quizás mi cara fue un poema, cerré los ojos asentí, la verdad no quería compartir mesa con Elena, ni con el abuelo de mi hijo ni con la madre de mi hijo, traía una cruda espantosa y quizás ese era el peor escenario, solo salude con un “buenos días” y una sonrisa fingida. No hubo problema con el desayuno, pero se sentía una tensión jodida, bueno si acaso le hacía falta un poco de sal al omelette, pero de ahí en fuera todo estaba de maravilla, al acabar mi hijo nos sirvió unos carajillos a todos, solo a su madre y a mi calientes, lo degustamos mientras mi hijo daba unas palabras de agradecimiento, si no fuera por el momento tan serio yo me hubiera reído, pero no fue así, después continuo su abuelo, igual agradeciendo y disculpándose, después Elena haciendo lo mismo y de pronto quedo un silencio, ni la madre de mi hijo ni yo queríamos hablar, asi que tome un poco de aire y dije “hijo, me sirves otro carajillo por favor”….



¿Algún día deje de ser tuyo?

“…Jamás yo he dejado de ser tuyo, Lo digo con orgullo, Tuyo nada más…” Ya sé, siempre dicen que me quejo de la vida por esto, que ...

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