Solovino

No podía articular palabra, mis manos temblaban a tal grado que casi no podía mantener nada en mis manos, tome una bocanada de aire como si me fuera a meter a nadar pero solo lo hice para apaciguar el temblor de las manos y poderme servir un poco de Fernet con Coca cola, le di un trago largo y al exhalar sentía ese último sabor de las hierbas que te deja el Fernet, me senté ya con un poco de más tranquilidad, seguía sin creer lo que había sucedido, si en verdad hubiera hecho caso, si en verdad no hubiera sido tan avaricioso y me hubiera quedado con las 2 monedas de oro que me encontré quizás otra historia hubiera sido, Un poco envalentonado me dirigí a uno de los cerros por el cual era el camino viejo de este pueblo en el cual pasaba por lo que antes eran haciendas y ahora eran huertas, no llevaba más que un bidón de agua, dos latas de atún, un paquete de galletas, tres chocolates, una cajetilla de cigarrillos, un encendedor, una pachita con Fernet y una coca col...