la tía Lucrecia

“…tú bien sabes que nuestro primer beso fue tan corto que dura todavía, que te he perdido y encontrado más de diecisiete veces en esta vida, que no hay punto final en mi cuaderno…” El reloj marcaba las 2:19 am, yo en verdad no sabía que estaba haciendo en ese bar con una rubia a un lado dándome unos besos con sabor a vodka y cigarrillos mentolados, creo que toda la vida eh odiado el vodka –le dije sin miramientos- ella tomó un último trago de golpe y pidió un whisky en las rocas que era lo que yo tomaba ¿ así está bien? Dijo en tono serio después empezó a reír como desaforada, creo que ya estaba bastante borracha, en eso llego “El pelón” un viejo amigo que tenía en la adolescencia, al parecer nunca había cambiado de barrio, tenía yo cerca de 7 años que no pisaba estas tierras, la chica se fue al sanitario y el pelón ocupó su lugar, “ ¿Qué te trajo por estos rumbos mi buen Quique?...¿A caso tú mujer te ha dejado?” y se echó a reír como si fuera una broma como cuando...