Para Elisa
Cierta mañana de Mayo
Mientras iba de paso hace dos años
Me enamore de Elisa.
Ella no lo sabe o tal vez no lo recuerda…
Quizá no debería contarlo,
Pero la primera vez que la vi
Estaba sentada al final del vagón
Siguiendo la Línea hasta la última estación,
Donde por fin Coincidimos
Al cruzar nuestras miradas.
Con todo eso, ni los minutos tarde, ni las preocupaciones o el tren abarrotado me hacían que dejará de admirarla y es que en verdad era muy bonita, además tenía de adorno esa tímida sonrisa que la envolvía de esperanza y tras sus ojitos castaños se dejaba ver un brillo del tipo al que le dices Sí a todo y hasta apuestas todo.
Es como ese tipo de café que se bebe a sorbitos recién preparado,
sembrado en terruño Azteca y cosechado entre latitudes latinas mientras aún
está fresco y tostado en el punto adecuado que logra un Matiz sutil de
inquietud, de ganas, con notas dulces frutales que aceleran el corazón y que al
toque francés de prensa con ese cuenta gotas pausado, resultaban en un Caramelo
vibrante, el aroma Fresco y Floral que da la primavera, como de aquel mes de
Mayo en que la conocí.
Es que si de café habláramos, con esa mirada Ella era perfecta.
El sonido de su voz, sus notitas de audio, Eran un canon prodigioso,
Notas de amor irresistibles e Invisibles dirigidas entre acordes con clave de
Sol y afinada en La Menor, casi siempre se reía al final y hacia que sus
muletillas al hablar me gustaran, se pausaba al conjugar los verbos y atinaba
muy bien los sustantivos que mejor encajaban entre sus versos, haciendo
melodías que sin ser ni tan altas ni bajitas iban en sintonía con mis sentidos.
Es que si de música habláramos con ese tono de voz ella era perfecta.
De ella su piel era un lienzo, blanca entre las nubes, suave de
algodón, a su cabello los colores le sobraban y los estilos le jugaban bien a
toda hora, con un par de trenzas o una corona, una mañana despeinada, un poco
china o quizá lacia, nada pedía, nada le faltaba.
Si era feliz se le notaba, la sonrisa le delataba, si había llovizna la
disfrutaba, si no dormía sus ojeras resaltaban, su rostro me anunciaba sus días
buenos y los malos también, pero aun si estaba triste su brillo jamás se
apagaba y entonces sus muecas, sus guiños, su seriedad, sus gestos, sus abrazos
y sus besos, me los sabía de memoria y los guardaba en una especie de retratos
que aún sigo dibujando en mis sueños.
Y es que si de Arte habláramos, Elisa, siendo ella misma,
Es perfecta…
Hermano te seré muy sincero, primero me latió como acompañaste las artes con la descripción de una dama, fue un buen acompañamiento ya qué ambas son arte y la segunda, hiciste qué me saboreara un café de esos de la zona del golfo...
ResponderBorrarTe dejo un abrazo de esos que dicen "ella es perfecta"
Gracias Bro, siento que me falto desarrollarlo un poco pero andaba corto de tiempo, por lo demás, Vaya que si, Ella es perfecta... al menos en mi mente
BorrarTe quedó perfecto. Sutil,, tierno, con tal admiración, que hace admirar la belleza descrita. Enhorabuena.
ResponderBorrarUn abrazo.
Muchas Gracias por leerme, justo buscaba esa sutileza al describir pequeños detalles que muchas veces pasamos desapercibidos, a veces me pasa que no encuentro suficientes palabras para describir la belleza, pero por fortuna tenemos ciertas referencias que en conjunto ayudan a alcanzar esa intención, Saludos.
Borrarme ha gustado mucho el ritmo y el final, lo de poder alcanzar la perfección sin dejar de ser ella misma... cuántas veces alguien parece perfecto sólo porque finge ser otra cosa y que triste es descubrirlo, ¿verdad?
ResponderBorrarCreo que es mejor cuando no intentando alcanzar la perfección, somos perfectos ante la mirada de la persona correcta.
BorrarPor ejemplo: Nosotros no conocemos completamente nuestros gestos, pero quien nos admira entiende que incluso cada uno de nuestros suspiros son únicos, sin fingir, sin maquillaje, sin estereotipos, sin necesidad de alcanzar estándares, pues los gestos naturales siempre son el mejor adorno. El problema detrás de esto es coincidir con quien poder ser así, así tan natural.