¿Faltan muchos años bisiestos para que se acabe el mundo verdad?

“Pero este mundo ya giró
Y ahora te tocó perder,
Bebé, te lloré todo un río”

 Por cuestiones del destino había llegado a un taller de vidas pasadas en Torreón, ¿Qué estaba haciendo ahí? Pues me invitaron a unos eventos cerca de ahí y agarré unos días más para poder conocer y me topé con este taller, fue algo muy extraño desde el inicio empezar con los ojos vendados y presentarnos con la persona que teníamos enfrente, me sorprendió demasiado cuando después de saludar y dar mi nombre de pronto escuché un “No mames, es imposible que estés aquí, wey estás a más de 1000 kilómetros de donde vives, no mames no puede estar sucediendo esto”, no atine más que decir, “es el destino pero si quieres paramos la actividad y sigues haciendo tu berrinche, pero esta chingadera estuvo muy cara como para salirme”, lo bueno que seguimos con el taller y acabo sin contratiempos.

 

Al acabar el taller pase al sanitario para hacer tiempo y evitar cruzarme con Bianca, pero creo que ella hizo exactamente lo mismo ya que al salir del sanitario fue con la primera persona con la que me cruce, con un poco de sarcasmo y quizás la magia del taller terminamos en una cafetería compartiendo lo que habíamos vivido en el taller, hasta que de pronto hubo una especie de fallo en la matrix, hubo una falla en el espacio tiempo o quizás el que estaba viendo esa película adelanto en 12x para estuviéramos tomándonos fotografías en los pocos museos que había, de pronto estábamos caminando con las manos entrelazadas y aprovechábamos cualquier cruce de esquina para podernos dar un besito de piquito, compartimos tostiesquites, gorditas de nata, gorditas rellenas, y un sinfín de recuerdos, creo que disfrutábamos más esos momentos que los que llegamos a compartir, y bueno las cosas se dieron tan bien que terminamos en la habitación de mi hotel reforzando aquello que la gente llama destino.

 

Al despertar Bianca estaba recostada en mi pecho, estaba pasando la yema de su dedo índice sobre mi tatuaje, me le quede viendo y sintió la mirada porque de inmediato me dijo “¿Recuerdas la primera vez que huimos? Yo hui de la escuela y tú de tu trabajo” le interrumpí diciéndole “claro, lo recuerdo tan claro como cuando fue la primera vez que nos conocimos, el primer beso que nos dimos, el primer te quiero que me dijiste, la primera vez que me tomaste de la mano y la primera vez que te regale un chocolate ¿lo recuerdas? Compré justo el chocolate que menos te gustaba era un kínder delice, la primera vez que estuvimos juntos, la primera vez que fuiste mi copiloto, la primera vez que jugamos a lo prohibido y sabes también recuerdo aquella vez bien random cuando en un semáforo quedamos a la par de un repartidor de pizzas y dijiste ¿y si le robamos una pizza?, no voy a mentirte, me sigo cagando de la risa cuando veo a un repartidor de pizzas, por cierto no puedes ser Beyonce” me viste con una mirada matadora y de inmediato dijiste “tienes un super poder bien cabron que es joder los mejor momentos, toda la vida lo has hecho, por cierto si no puedo ser Beyonce, tu jamás vas a dejar de huir” en ese momento me dio un beso, un beso tan maravilloso que no tengo palabras para compararlo con nada, ni siquiera con un gol al minuto 90’, menos como parar un penal en tiempos extras, vaya no había comparación con nada y después de ese beso me dijo “pinche destino, como siempre, me vas a enamorar y vas a huir, ese jueguito ya me lo sé, pero sabes, me gusta jugarlo.



Comentarios

  1. Muy poco probable pero posible. Recuerdo una ocasión en que iba con un amigo hablando de otro amigo en México y al dar la vuelta en una esquina nos lo topamos. El andaba de visita, no vivía allí.
    Un abrazo.

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    1. Un gusto tenerte por acá Sara, pues me creerás si te digo que existen personas que las llaman "buscadoras de coincidencias" obviamente ya cuando se busca ya no es una coincidencia, pero a todo le encuentran ese sentido.

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  2. Ese es el problema de las coincidencias, que acabas por intentar buscarle un sentido a todo. Al final, si todo es un señal, nada es una señal, ¿no?

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    1. Tienes toda la razón del mundo, las coincidencias es como una religión, en la cual siempre le vas a encontrar el coincidir.

      te dejo un abrazo coincidiendo...

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