¿Faltan muchos años bisiestos para que se acabe el mundo verdad?
“Pero este mundo ya
giróY ahora te tocó
perder,Bebé, te lloré todo
un río”
Al acabar el taller pase al
sanitario para hacer tiempo y evitar cruzarme con Bianca, pero creo que ella
hizo exactamente lo mismo ya que al salir del sanitario fue con la primera
persona con la que me cruce, con un poco de sarcasmo y quizás la magia del taller
terminamos en una cafetería compartiendo lo que habíamos vivido en el taller, hasta
que de pronto hubo una especie de fallo en la matrix, hubo una falla en el
espacio tiempo o quizás el que estaba viendo esa película adelanto en 12x para estuviéramos
tomándonos fotografías en los pocos museos que había, de pronto estábamos caminando
con las manos entrelazadas y aprovechábamos cualquier cruce de esquina para
podernos dar un besito de piquito, compartimos tostiesquites, gorditas de nata,
gorditas rellenas, y un sinfín de recuerdos, creo que disfrutábamos más esos
momentos que los que llegamos a compartir, y bueno las cosas se dieron tan bien
que terminamos en la habitación de mi hotel reforzando aquello que la gente
llama destino.
Al despertar Bianca estaba
recostada en mi pecho, estaba pasando la yema de su dedo índice sobre mi
tatuaje, me le quede viendo y sintió la mirada porque de inmediato me dijo “¿Recuerdas
la primera vez que huimos? Yo hui de la escuela y tú de tu trabajo” le
interrumpí diciéndole “claro, lo recuerdo
tan claro como cuando fue la primera vez que nos conocimos, el primer beso que
nos dimos, el primer te quiero que me dijiste, la primera vez que me tomaste de
la mano y la primera vez que te regale un chocolate ¿lo recuerdas? Compré justo
el chocolate que menos te gustaba era un kínder delice, la primera vez que
estuvimos juntos, la primera vez que fuiste mi copiloto, la primera vez que
jugamos a lo prohibido y sabes también recuerdo aquella vez bien random cuando
en un semáforo quedamos a la par de un repartidor de pizzas y dijiste ¿y si le
robamos una pizza?, no voy a mentirte, me sigo cagando de la risa cuando veo a
un repartidor de pizzas, por cierto no puedes ser Beyonce” me viste con una
mirada matadora y de inmediato dijiste “tienes
un super poder bien cabron que es joder los mejor momentos, toda la vida lo has
hecho, por cierto si no puedo ser Beyonce, tu jamás vas a dejar de huir” en
ese momento me dio un beso, un beso tan maravilloso que no tengo palabras para
compararlo con nada, ni siquiera con un gol al minuto 90’, menos como parar un
penal en tiempos extras, vaya no había comparación con nada y después de ese
beso me dijo “pinche destino, como
siempre, me vas a enamorar y vas a huir, ese jueguito ya me lo sé, pero sabes,
me gusta jugarlo.”
Muy poco probable pero posible. Recuerdo una ocasión en que iba con un amigo hablando de otro amigo en México y al dar la vuelta en una esquina nos lo topamos. El andaba de visita, no vivía allí.
ResponderBorrarUn abrazo.
Un gusto tenerte por acá Sara, pues me creerás si te digo que existen personas que las llaman "buscadoras de coincidencias" obviamente ya cuando se busca ya no es una coincidencia, pero a todo le encuentran ese sentido.
BorrarEse es el problema de las coincidencias, que acabas por intentar buscarle un sentido a todo. Al final, si todo es un señal, nada es una señal, ¿no?
ResponderBorrarTienes toda la razón del mundo, las coincidencias es como una religión, en la cual siempre le vas a encontrar el coincidir.
Borrarte dejo un abrazo coincidiendo...