Felices 27
“Solo quiero encontrarme
nuevamente en tu camino,
La verdad me siento vivo
con un verso de tu voz,
Un airecito en tu ventana,
un rayito de tu Sol,
Seré tu luz, tu madrugada,
Que te abraza en el colchón”
Era
un día cualquiera y las cosas pintaba bien, los arboles eran frondosos y tenían
un color que ni si quiera se puede comparar con una fotografía, el pasto era
tupido pero no muy grande y se sentía un placer enorme poder pisarlo, los
arbustos y flores pequeñas se veían hermosas, no se diga de los animales que
poblan este lugar, afortunadamente casi no pasan humanos si no, quizás ya
hubieran acabado con este bosque como lo han hecho con otros tantos, perdón se
me había olvidado presentarme, mi nombre es Ramón y soy lo que ustedes conocen
como un dragón, pero en si soy también un humano, solo que una bruja me hechizo
y quede convertido en un dragón, no sé cuántos años tengo pero si fuera humano
ya seria realmente viejo, yo me encargo de cuidar este espacio, ahuyentando a
los que vienen a querer talar y a los que quieren acabar con nuestro espacio,
¿qué hago? Los devoró, aunque primero intento ahuyentarlos pero cuando se ponen
agresivos no queda de otra, el sabor de la carne humana no es tan mala, según yo
recuerdo sabe entre carne de cerdo y res, pero es rica, debo de admitir que por
querer ayudar a humanos quizás termine por ahuyentarlos y esa no es la intención
pero bueno, no puedo entablar una platica con ustedes, ya que a pesar de que se
hablar, cuando me escuchan regularmente ya no pueden hablar, caen desmayados e
incluso algunos muertos, pero bueno de eso no quería hablarles, solo era una
breve reseña mía para que entendieran un poco.
Cierto
día estaba paseando por el bosque, el Sol auguraba un buen día pero con estos
cambios de clima uno no puede esperar nada, salí de mi cueva con la esperanza
de dar un gran paseo por el bosque, todo era maravilloso, la flora y la fauna
conviviendo entre sí, iba dando un paseo por las orillas del bosque cuando de
pronto vi a una mujer hermosa, quizás tendría unos 26 años, era larga y delgada
como una espiga, con un vestido de princesa color rosa, un rostro muy hermoso,
sus labios invitaban a besarlos pero sobre todo su sonrisa te obligaba a
enamorarte de ella, también tenía una pequeña corona como las de las princesas,
no les miento, en verdad quedé casi enamorado al momento, la estuve observando
por unos minutos y ella se iba internando mas en el bosque, quería decirle que
no lo hiciera ya que después se podría perder, mandé al señor conejo para que no
le permitiera seguir adelante pero como los conejos no pueden comunicarse con
los humanos, lo que hizo la hermosa princesa fue tomarlo entre sus brazos y acariciarlo, le decía
tantas cosas que yo me sentía celoso del señor conejo, después lo puso del otro
lado y continuo caminando, mi nariz empezó a darme molestias, siempre he tenido
alergia a la lluvia mi nariz siempre me avisa, voltee a ver al cielo y me
percate que la lluvia caería dentro de poco y en menos de un parpadeo se dejo
caer una lluvia torrencial, de esas lluvias que borran los caminos trazados,
que vez no mas lejos de tu nariz y si no conoces bien el lugar donde estas podrías
irte en camino equivocado, me guarecí en un roble frondoso y vi como la
princesa se iba internando más y más, estaba hecha una sopa, su vestido mojado,
su cabello mojado, bueno se veía realmente hermosa, pero no se en que momento
decidí volar junto a ella, de pronto me le crucé en el camino y me puse sobre
mis patas, ella tropezó y vio mi lomo y no hizo otra cosa que intentar subirse,
con ayuda de mis alas logré ponerla bien y volé hasta donde vi que ella había entrado
al bosque, la baje a la orilla y ella me acaricio, me dijo “gracias” y de inmediato me dio un beso, yo lo único que pude hacer
fue volar de regreso a mi cueva, con el gracias en mi mente y el sentir de su
beso en mi cabeza.
Me
fue difícil concebir el sueño en esa ocasión, pero logré hacerlo, al otro día
el señor conejo me despertó diciendo “¡hey!
Despierta dormilón, te voy a decir algo y no me vas a creer, ¡Salvaste a la
princesa! Tu sólito, te apuesto a que va a regresar para darte las gracias”
yo no sabia si estaba soñando o no, así que le pedí que me mordiera un dedo del
pie y así lo hizo, entendí que estaba despierto y en verdad la había salvado.
Toda la semana volaba con la esperanza de verla, pero no lograba avistarla, a
mis amigos los animales les pedí que me avisaran si alguien la veía, quizás los
harte toda esa semana platicándoles de esa princesa, hasta que el señor conejo
me dijo “¿y que piensas hacer si la
vuelves a ver?” yo en verdad no sabía que responder, inventé mil pretextos
y algunas historias de irnos a vivir juntos la princesa y yo en mi cueva, sería
el dragón que cuidaría a su princesa, obviamente el señor conejo por la
confianza que tenemos me dijo “esta bien
que seas un dragón, pero eso no te da derecho a ser tan pendejo, ella es una
princesa y tu eres una bestia del bosque, ella no come humanos, ella come
animales y plantas, ella busca traer joyas, no busca volar por el bosque
saludando a los animales como tú lo haces, piensa bien que puedes decirle si la
encuentras” yo me quedé triste y
pensativo, en verdad ella no era un dragón como yo lo era, ¿de qué podría hablar
con ella? ¿en verdad le gustaría estar con un dragón que la mantuviera cautiva?,
me enojé con el señor conejo, pero a final de cuentas tenia razón, ella no era
un dragón.
A
partir de ese día seguía buscándola e inventaba escenarios sobre de que podríamos
hablar, digo no diario se trata con princesas, así que decidí dormirme un rato
enterrado en el pasto. No se en que momento sentí una mano cálida en mi hocico,
respire fuerte y se quito esa sensación, de pronto sentí unos labios, si eran
los labios de ella, abrí mi ojo y ahí estaba ella, me desperté poco a poco para
no espantarla, ella me agradecía y no paraba de hablar, no me dejaba decirle absolutamente
nada, aunque para ser sinceros era hermoso escucharla hablar, su voz era la
mejor melodía que hubiera escuchado en toda mi existencia, sus labios me
hipnotizaban, escuchaba en verdad poco de lo que me trataba de decir, solo le
entendí que se sentía triste porque el día de hoy era su cumpleaños y al
parecer todos lo habían olvidado, por eso había salido a caminar al bosque,
aunque ella decía que no le importaba yo podía notar la tristeza cuando lo decía,
de pronto ella me besó en los labios, tenia tanto tiempo que no tenía esa sensación
que juro por toda mi descendencia que sentí que me cambio, sentía que volaba
muy alto y de pronto caía, sentía como si me hubieran dado una puñalada en el corazón,
sentía como si me hubiera humanizado, al despegar sus labios con los míos,
sentí una descarga eléctrica y juro que ella también lo sintió, porque en su
rostro pude ver una sorpresa, fue cuando me adelante y le dije “sabes, quiero decirte algo pero no te
espantes, yo soy un dragón pero porque fui hechizado hace muchos años, yo era
un humano como tú, que sentía y que vivía el día con día, pero de pronto un día
amanecí siendo un dragón, yo sé que quizás no me lo vas a creer pero así es,
desde el primer momento en que te vi, me enamoraste y fue cuando descubrí que
aun era un humano, un humano que podía enamorarse de un humano pero con el
traje de dragón, pero quiero decirte algo” hice una pausa porque sus labios
se movieron para decirme “¿qué quieres
decirme señor dragón?” mientras sonreía, quizás es fue el acabose, mis
palabras no podía articular, mi respiración se aceleró, mis pensamientos
quedaron en blanco y de mi boca solo salió un “solo quería decirte ¡Feliz cumpleaños! y que sonríes muy bonito y
puedes viajar las veces que quieras en mi lomo, para que conozcas todo el reino,
por cierto no te hace falta una corona ni ese vestido para hacerme saber que
eres una princesa, la más hermosa que he visto en mi vida y para mi eres una
princesa sin necesidad de todos esos accesorios, por cierto felices 27 años” ella
puso cara de extrañeza, me volvió a besar y de pronto me dijo “gracias, pero no sé cómo me voy a montar en
tu lomo, después del primer beso que te di, este ¿Cómo puedo decirte? ¡Ah ya se!,
ya no eres un dragón”.
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