Perdón


“A veces pienso que tu sigues aun aquí
A veces pienso que si podré resistir,
Podría jurar que siempre estarías a mi lado,
Podría sentir tu aliento tibio hasta el cansancio”

Según la psicóloga un paso para que pudiera seguir progresando era perdonar mi pasado, después de que me dijo eso, aliste mis maletas, sabia bien que para hacer eso necesitaba viajar, era extraño ese lunes que llegué por la noche a la central de autobuses después de un tortuoso viaje en el Metro por fin estaba en esa central de autobuses, gracias a que aún eran vacaciones había muchísima gente, filas interminables de gente queriendo huir de esta gran ciudad, en verdad no los culpaba yo estaba haciendo lo mismo, compré mi ticket y un par de pastes sin olvidar mi café cargado, esto porque nunca me han gustado los lunch que dan en el autobús, me senté en la sala de espera junto a una familia, saqué mi libro “el Gabo en Sinaloa” un compendio de cuentos que habla sobre la injerencia que tuvo Gabriel García Márquez en unos escritores, tenia 40 minutos libres y no se me ocurrió una mejor idea, después sonó por los parlantes mi destino, yo traía aquella mochila de 70 litros que mi padre me había regalado, llevaba regalos y cambios de ropa por 3 días, abordé el bus y me recosté para ver si podía dormir, se esperaba un viaje largo de 8 horas.

No dormí muy bien, me despertaba cada vez que se paraba el bus, hicimos 10 horas en total estaba hasta la madre, tomé mi equipaje y abordé un taxi para buscar una posada o algo así, no tenía ganas de dar molestias a mis familiares, tome una habitación individual de esas que tienen baño, una pequeña salita así como una cama King size y un pequeño ropero, serian 4 noches ya que me dieron una noche de regalo, saque las cosas y las acomodé en el ropero, me dispuse a dormir. Después de dos horas durmiendo me despertó el calor agobiante de esa ciudad, se me había olvidado prender el Aire Acondicionado, me di una ducha e hice un cronograma de actividades, en donde iba a visitar a mis familiares más cercanos, después a las 4 pm me iría a tomar una cerveza en el bar de un amigo y de ahí tenia el resto de la tarde libre. Después de la visita con mis familiares que me reconfortó bastante, me fui caminando por 3 km para llegar al bar, sentía tan rico ese calor como nunca en la vida, ese calor agobiante y seco que siempre odie, ahora lo estaba disfrutando, había hecho las paces con unos familiares que tenia cerca de 6 años de que no nos hablábamos, al llegar al bar no estaba mi amigo, así que pregunté a la chica que preparaba las bebidas si sabia que iba a llegar y a la voz de “solo fue por un mandado, yo creo que no tarda” pedí una cerveza de media bien fría mientras encendía un cigarrillo y escuchaba esa música banda que me había acompañado en tantas borracheras, iba por la tercera cerveza cuando por mi espalda pasó una mina con un perfume riquísimo, me hizo voltear a verla y me parecía haber reconocido a la mina, pero pensé que era cosa del calor y la borrachera que me había jugado esa mala pasada, de nuevo me concentré en aquella música, la mina pidió una cerveza también y se sentó a dos sillas de mi lado izquierdo también sobre la barra, por su voz supuse que ya estaba borracha pero también me hizo confirmar que si era aquella mina de mi adolescencia e inicios de mi adultez, esa mina de cabello rizado, facciones finas, culito respingón y con un carácter de las mil chingadas, me acabé la cerveza y pedí otra, preguntándole nuevamente a la chica si tardaba aún más mi amigo, fue cuando la mina volteo y con un gesto de fastidio solo dijo “a que tanta preguntadera traes, si aquel amigo va a venir o no es problema de él, tu tómale” esto mientras me veía fijamente a los ojos y quizás dentro de su borrachera atino a ese recuerdo también mientras yo le sonreía, “no es posible que seas tú, a ver tu (refiriéndose a la chica de la barra) ¿Qué chingados le pusiste a esta cerveza que hasta los muertos resucita” interrumpí su dialogo para decirle que era yo y que también me daba gusto verla, me levanté de mi silla e hipnotizado me acerque a ella, la tomé de los hombros y le di un abrazo, ese abrazo que no les miento si les digo que sentí una gran nostalgia, sentí como si me estuviera diciendo “¿sabes cuanto te extrañe?un abrazo que incluso fue el causante que un par de lagrimas rodaran por mis mejillas, me limpie en su blusa y le di un beso de saludo, me senté mientras ella empezaba a llorar, me pedía tantas disculpas que la tuve que callar con un beso, un beso de esos que te trasladan a un par de décadas antes, un beso de esos que te saben a esperanza, un beso de esos que das pocas veces en la vida, con los ojos cerrados disfrutando el momento, hasta que una botella cayó al suelo y se rompió, fue una cerveza que ella le pegó con el brazo y la tiró sin querer, después de ese episodio ella solamente dijo “perdón por haberte hecho eso, pero creo que te lo merecías”, en ese momento solo asentí y le sonreí, ella pidió disculpas y se fue al sanitario.

Tardó bastante en regresar quizás unos 20 minutos, para ese momento mi amigo ya había llegado e incluso habíamos brindado con una botella de tequila que le regalé, fue cuando salió ella, con el maquillaje discreto pero se miraba muy linda, incluso apenas se alcanzaba a notar su borrachera, mi amigo se quedó congelado al verla salir, me tomó del hombro y solamente le dije “ya platiqué con ella, no haré ninguna pendejada” el me volteo a ver y solo asintió, nos sentamos en una mesa y empezamos a recordar los momentos de nuestra juventud, aquellas pendejadas que hacíamos y que nos hizo unir más, recordar cuando quebramos los cristales de la presidencia y también aquella vez que le bajamos el aire a todos los carros que estaban mal estacionados alrededor de la plaza, fue muy grato recordar aquellos momentos, en verdad fue una botella de tequila, un cartón de cervezas medias y dos tragos de whisky los que nos tardamos en recordar todo eso, me sentía ya algo borracho e incluso la ultima hora la mina ya no estaba con nosotros, ella estaba dormida en su camioneta, me paré para despedirme de mi amigo y le prometía que diario iba a pasar por las siguientes 3 noches más, me ofreció posada en su casa pero le dije que ya tenía pagado donde iba a dormir y después me quería dar un “ride” pero me negué diciéndole que quería recorrer esas calles empedradas por las cuales nos paseábamos de chavales borrachos, nos despedimos con un apretón de manos y con la promesa de volvernos a encontrar, le pedí que cuando la mina se despertará me despidiera de ella y camine rumbo a la posada, me metí en mi cuarto y me quedé dormido.

Habían pasado cerca de dos horas cuando tocaron la puerta de la habitación, entre dormido y despierto pregunte que quien era y que se le ofrecía, era la chava de la recepción diciendo que tenia visita, le dije que bajaba en un minuto, me puse mis jeans y mi camisa y bajé pensando en que era mi amigo para decirme que nos fuéramos a embriagar como cuando éramos chavalones, baje corriendo las escaleras y la vi a ella, era la mina, juraría que se veía como si no hubiese tomado una gota de alcohol, al verme solo me dijo “vamos allá a fuera que aquí no dejan fumar”, asentí y le agradecí a la chava de la entrada por haberme notificado, nos sentamos en la banqueta a fumar un cigarrillo mientras nos tomábamos de las manos, ese silencio me encantaba, ella se recostó en mi y escuchaba su respiración, ese inhalar y exhalar me eran tan familiares que tenia ganas de quedarme ahí toda la vida, de pronto empezó a cantar una canción, “con besos apasionados se ponía coloradita y como novia de rancho me esperaba sentadita ” después hizo una pausa y dijo “no me lo vas a creer pero cosa de 3 semanas escuché esa canción y te recordé, aquella vez que te estuve esperando en la plaza, sentadita a que llegarás para pedirme que fuera tu novia” yo me quedé callado, nunca había escuchado esa canción y según lo que recordaba ella si estaba ella sentada esperándome esa tarde sentada en la plaza, le acaricie el cabello y le di un beso en la frente, ella se sonrojo, después ella me dijo “sabes, aún no se me olvida que no cumpliste una promesa” , me quedé pensando y recordé la única promesa que no le había cumplido, de inmediato le dije, “vamos, yo manejo”, ella me dio las llaves y subimos a su camioneta.

Aparqué la camioneta en una carretera inter rural, la bajé de la camioneta a besos y nos sentamos a ver las estrellas, la luz más cercana estaba quizás a 30 kilómetros por eso podíamos ver el cielo estrellado y a la luna llena brillando en su máximo esplendor, la abrazaba por la espalda y le decía lo hermoso que era el momento con ella viendo las estrellas, ella me hizo hacer una pausa y dijo “¿sabes porque no me quedé contigo?... eres tan extraño que no sabia si en verdad me tomabas en serio o no, supe que no tuviste ninguna mina mientras estabas conmigo pero siempre lo dudé, las cosas iban tan bien que cuando me propusiste matrimonio te dije que no, pensaba que ese era un mal cuento de hadas”, tuve que intervenir en su dialogo para decirle “sabes, quizás fue mejor, nadie sabe lo que hubiera pasado, gracias a ese rechazó ahorita me va muy bien económicamente, aunque sentimentalmente nunca pude volver a proponerle matrimonio a ninguna mina más, incluso ahorita estoy en psicoterapia, ya llevo 3 años y quizás necesitaba venir aquí para poder hacer las pases conmigo”, ella se cansó de mi discurso y me dio un beso, un beso que me llegó al alma, hizo que mi espíritu pudiera descansar, ese beso que provocó que todo volviera a la normalidad.

Nos quedamos abrazados tirados ahí en el pasto viendo las estrellas hasta que el sueño nos ganó y el Sol me despertó, la estaba abrazando cuando desperté, me quedé un rato observándola y vi que seguía siendo muy hermosa, se me hizo prudente darle un beso en los labios que provocó que ella se despertará, fue cuando ella me dijo “siempre soñé con dormirme contigo viendo las estrellas, sinceramente no esperaba verte, cuando llegué tu familia me había dicho que desde que te fuiste no habías vuelto ya, por eso pensé en ir al bar que tenia el papá de Ramón, pero fue muy bueno haberte encontrado y saber que me has perdonado”, le interrumpí invitándola a Almorzar, después me pasó a dejar a la posada e intercambiamos números de celular, le prometí que iba a marcarle cercano a las 4 de la tarde para volvernos a ver en el Bar, me dio un beso y me dijo “sabes, ahora no se que voy a decirle a mis hijos cuando llegué contigo de la mano y bueno tampoco sabré que decirle a mi esposo mañana que vuelva contigo”, solo atiné a decirle “algo se nos va a ocurrir” y ella se marchó a su hotel, de inmediato le comenté a la chica que iba a retirarme y que dejaba esas noches pagadas por si alguien las llegaba a utilizar y le dejé los regalos diciéndole que si podía llevarlos al bar y un sobre con las instrucciones, a ella le deje propina como pago por el favor entonces tomé un taxi y me fui a la terminal, pude tomar el camión de las 12 del día para regresar a mi ciudad, me recosté en el asiento con la ventanilla abierta pensando en todo lo que había sucedido, hasta que me quedé dormido.

Cercano a las 5 pm me despertó el sonido de mi celular y era ella diciendo “nunca pensé que me ibas a pagar con la misma moneda, pero bueno, esperaré sentadita tu llamada con la esperanza que no pasen otros 20 años y quizás ahora tu tendrás que ser el que pida perdón…” no supe que decir, así que lo único que se me ocurrió fue decir "perdón".




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