Las cosas cambian en un año

Bien la vida es algo tan efímero que muchas veces nos aferramos al pasado, debemos de entender una cosa, que el pasado ya fue. Nos habíamos dejado de ver por un año, fue así como sin nada, de pronto un día cesaron las idas al bar, al café, a comer costillas, a tocar timbres y echarnos a correr, pero bueno también cesaron las llamadas, los mensajes, los escritos sobre ella, fue complicado pero de un día a otro casi casi la olvidaba, así que poco a poco la fui olvidando. Pasados dos meses conocí a Patricia, fue una cosa muy rara, de esas cosas que me gusta llamar del destino, estaba yo sentado en esa cafetería donde nos vimos por última vez con Andrea, había pedido exactamente lo mismo de toda la vida, una horchata caliente y un muffin de chocolate, estaba escribiendo sobre lo bueno que es estar solo, justo estaba escribiendo “… la soledad no es mala, uno debe de saber estar solo para poder estar acompaña…” justo sentí como derramaban café caliente en mi hombro derecho, ...