Un guiño del infierno

"... Y si, por increíble que parezca siempre estuve esperando esa respuesta qué nunca llegaba, veía constantemente el celular, lo ponía en modo avión, abría y cerraba todo, pero la respuesta no llegaba, hasta que un día amaneció nublado, unas cuantas gotas empezaron a caer, la gente en sus autos estaba encabronada, no sé si porque no podían fumar o porque el tránsito estaba peor que de costumbre, fue cuando en ese cruce de esquina, circuito interior y avenida Oceanía debajo del puente vehicular saque mi celular y me di cuenta que la respuesta estaba ahí, no había ningún "te extraño", ni un "te quiero", es más no había un mensaje de texto, ni una llamada perdida, me di cuenta que esa era la respuesta que esperaba, irónicamente no tendría que recibir una respuesta ya qué yo a ella, ya no le importaba..." Me encontraba en esa habitación de hotel destapando una modelo ámbar, ya había perdido la cuenta de cuantas cervezas me había tomado en esa noche...